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Partidos de fútbol hoy 2 de marzo: horarios y canales TV

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Partidos de fútbol hoy 2 de marzo

Horarios, TV, bajas y posibles alineaciones del fútbol del 2 de marzo, con Real Madrid-Getafe y Córdoba-Andorra marcando el pulso en España.

El lunes 2 de marzo no llega con una cartelera enorme, pero sí con una de esas jornadas que se dejan ver enteras sin sensación de relleno. En España, la foto está muy clara: el gran partido de la noche es Real Madrid-Getafe, fijado a las 21:00 en el Santiago Bernabéu y con emisión en DAZN LaLiga y DAZN LaLiga 2; unos minutos antes, a las 20:30, arranca Córdoba-Andorra en el Nuevo Arcángel, con señal en LaLiga TV Hypermotion, DAZN y LaLiga TV M2. La tarde se abre con la Serie A, donde Pisa-Bolonia se juega a las 18:30 y Udinese-Fiorentina a las 20:45, ambos en DAZN. Y el remate llega desde Portugal con Gil Vicente-Benfica, que se disputa a las 20:15 en horario portugués, es decir, a las 21:15 en la España peninsular. La agenda española, además, se ha quedado algo más corta después de la cancelación del Sporting-Leganés, así que el foco cae todavía más sobre estos partidos.

La noche, en realidad, se ordena sola. El partido con más peso competitivo es el del Bernabéu, porque el Real Madrid necesita responder en la pelea por la Liga después de haber cedido terreno ante el Barcelona. El encuentro con mejor aroma de intercambio, de ida y vuelta y de tensión menos visible pero muy real, está en Córdoba, donde el equipo de Iván Ania quiere volver a empujar hacia arriba y el Andorra de Carles Manso llega algo más liberado tras su victoria sobre el Zaragoza. En Italia, el lunes trae dos duelos con subtexto serio: el Bolonia ve una oportunidad para apretar en la zona media alta y la Fiorentina viaja con la obligación de no volver a mirar de frente al desastre. En Portugal, el Benfica sale a escena aún con la resaca de su eliminación europea y con una visita incómoda ante un Gil Vicente que está mejor colocado de lo que muchos imaginan.

Un lunes corto, pero con partidos de verdad

No es una jornada de veinte ventanas abiertas ni de marcador loco en cinco ligas al mismo tiempo. Es otra cosa. Un lunes de fútbol concentrado, más limpio, con horarios bien encajados y con partidos que tienen argumento propio. El plan arranca en Italia, se aprieta de verdad en Segunda y en Primera, y termina con el viaje del Benfica a Barcelos. Esa secuencia, tan simple sobre el papel, tiene bastante más densidad de la que parece: un grande español corriendo detrás del liderato, un partido de ascenso disfrazado de simple cierre de jornada, una Fiorentina obligada a remar fuera de casa y un Benfica al que ya no le queda el refugio europeo para suavizar el golpe doméstico.

En ese contexto, hablar de partidos de fútbol hoy, de horarios y de canales de TV no basta. La clave está en el detalle que cambia la noche: una baja importante, un regreso que mueve el dibujo, un once probable que obliga a reinterpretar el partido. El Madrid pierde a Mbappé y cambia por completo el peso de su ataque; el Getafe se presenta con la habitual capacidad para convertir el partido en una pelea de dientes apretados; el Córdoba recupera piezas pero sigue teniendo la defensa cogida con pinzas; el Andorra viaja con varias ausencias y con la obligación de sostener su plan de posesión sin varias de sus piezas más finas. Y en Italia y Portugal, donde los lunes suelen sonar a trámite, hay ruido real de clasificación.

Real Madrid-Getafe, la noche que pesa más

Todo lo demás orbita alrededor de este partido. Real Madrid y Getafe se miden a las 21:00, y el encuentro tiene una doble lectura muy visible. Por un lado, el equipo de Álvaro Arbeloa está obligado a ganar para no dejar escapar más pista en la pelea por el campeonato. Por otro, el rival es justo el tipo de equipo que peor encaja en una noche en la que solo vale sumar de tres. El Getafe de Bordalás no suele conceder un partido cómodo a nadie; al Madrid, menos aún. AS lo definía con una metáfora bastante exacta, la del “dentista”, y la imagen sirve porque explica muy bien lo que acostumbra a pasar cuando aparece este Getafe: ritmo entrecortado, duelos, centros laterales, faltas tácticas, defensa muy junta, barro competitivo. No es vistoso, pero sí muy reconocible.

La necesidad del Madrid no es menor. El club blanco venía de cruzar una eliminatoria exigente en Champions y la Liga reaparece ahora como un examen menos glamuroso, aunque seguramente más traicionero. Hay semanas en las que el calendario deja respirar; esta no. La derrota en Pamplona hizo daño porque abrió la puerta al cambio de mando en la cabeza de la tabla y porque colocó a los blancos en una posición incómoda: sin margen real para otro tropiezo y con el ruido habitual que acompaña a cualquier derrota en marzo cuando el título entra en fase seria. El Bernabéu, además, tiene una forma muy particular de leer estos partidos: exige pronto, se impacienta rápido y, si el gol tarda, el ambiente cambia como cambia el cielo antes de una tormenta seca.

El rival, mientras tanto, llega sin nada de complejo. Bordalás ha construido durante años una identidad muy estable y muy poco sentimental. Sus equipos no piden permiso. Mario Martín, además, vuelve al Bernabéu en un momento importante de su crecimiento y lo hace ya como un centrocampista con personalidad, no como un chico de academia que entra cinco minutos y se va. Su regreso tiene algo de historia redonda: fue uno de los nombres potentes del Castilla, salió para hacerse futbolista y aparece ahora del otro lado, con la camiseta azul y la responsabilidad de darle vuelo a un centro del campo donde también mandan Luis Milla y Mauro Arambarri. Si el Getafe consigue instalar el partido en su terreno, ese centro del campo puede sujetar bastante más de lo que se presupone al ver el escudo rival.

Las bajas que cambian el guion del Bernabéu

La ausencia que lo altera todo en el Madrid es la de Kylian Mbappé. La lesión de rodilla arrastrada en las últimas semanas lo deja fuera de un partido en el que su simple presencia ya obligaría al Getafe a recular unos metros. Sin él, el Madrid pierde amenaza al espacio, intimidación pura y una parte importante de su gol. La contrapartida positiva es el regreso de Rodrygo, ya disponible después de perderse compromisos recientes, y la buena dinámica de un Vinicius que sigue siendo el mayor factor de desequilibrio del equipo. También aparecen dudas habituales de estas alturas de curso en piezas del medio y de la defensa, así que el once blanco se mueve entre lo que pide la clasificación y lo que permite la enfermería.

Las alineaciones probables dibujan un Real Madrid con Courtois; Trent Alexander-Arnold, Rüdiger, Alaba y Álvaro Carreras atrás; un centro del campo donde la base más repetida coloca a Valverde, Tchouaméni y Arda Güler, con una cuarta pieza que puede variar en función del estado de Camavinga o de una apuesta más joven; y arriba Vinicius junto a Gonzalo García. En el Getafe, la previsión apunta a Soria bajo palos, una estructura de cinco con Femenía, Abqar, Duarte, Romero y Juan Iglesias, el corazón del juego para Milla y Arambarri, Mario Martín por delante y una dupla arriba con Luis Vázquez y Satriano. No son onces oficiales, claro, pero sí la foto más repetida en las previas de estas horas.

A partir de ahí, el partido parece ir hacia un territorio bastante reconocible. El Madrid debería mandar en posesión y en campo, pero eso no garantiza limpieza. El Getafe no necesita la pelota durante mucho rato para incomodar; le basta con que el encuentro se vuelva espeso, que la segunda jugada caiga de su lado y que cada centro lateral obligue a correr hacia atrás. Todo apunta, por eso, a un marcador corto. Un 2-0 o un 2-1 encaja mejor con el tipo de partido que se anuncia que con una goleada muy abierta. Si el Madrid encuentra el gol pronto, la noche puede aclararse. Si no aparece rápido, será de las de paciencia muy seria, casi de picar piedra. Esa sensación no sale de la nada: nace del estilo del Getafe, de la baja de Mbappé y del momento clasificatorio de ambos.

Córdoba-Andorra, una noche de Segunda con bastante fondo

A las 20:30, casi al mismo tiempo que el Bernabéu empieza a calentar motores, el Nuevo Arcángel ofrece uno de esos partidos que la LaLiga Hypermotion convierte a menudo en pequeñas batallas sin uniforme de gran cita. Córdoba-Andorra no llega como un simple cierre de jornada. Llega con dos equipos que quieren la pelota, que no suelen renunciar a jugar y que aterrizan en puntos emocionales muy distintos. El Córdoba enlaza dos derrotas seguidas, primero ante Almería y luego ante Ceuta, y necesita recuperar la marcha antes de que el tren bueno empiece a irse demasiado. El Andorra, en cambio, rompió una mala racha ganando al Zaragoza y se ha regalado una semana menos angustiosa. En Segunda eso se nota muchísimo: una victoria no solo suma, también afloja el cuello.

Hay otro detalle que vuelve este partido especialmente interesante. Ambos equipos comparten una relación fuerte con la posesión, aunque la interpretan de manera distinta. El Córdoba suele ser más vertical cuando encuentra la grieta; el Andorra es uno de los conjuntos que más balón acumula en la categoría y le gusta mandar a través del control. El choque de ida ya dejó un aviso, con remontada andorrana y victoria 3-1, y desde entonces el contexto ha ido mutando, pero la idea base sigue ahí: este no es un partido para el pelotazo y la trinchera, sino para ver qué equipo impone su manera de mandar. También pesa el elemento simbólico de Gerard Piqué, máximo accionista del Andorra, que vuelve a asomar en una plaza donde ya hubo ruido en la primera vuelta. No decide nada en el césped, desde luego, pero sí añade una capa narrativa que al fútbol le gusta mucho.

Lo que cambia en los onces del Arcángel

El parte médico del Córdoba deja una mezcla de alivio y preocupación. Iván Ania recupera a Trilli y a Rubén Alves, dos noticias importantes para ensanchar una defensa castigada en las últimas semanas, pero siguen fuera Juan María, Theo y Alberto, mientras la baja de Fomeyem continúa siendo de largo recorrido. El entrenador fue bastante claro en la previa: el cansancio no puede servir de coartada, porque el equipo encara un tramo de campeonato “muy bonito”, una manera elegante de admitir que llega la hora de verdad. El mensaje tiene lógica. El Córdoba no está en una zona cómoda de simple trámite; vive en esa franja de tabla donde un par de buenos resultados te enchufan a todo y un mal marzo te despeina el proyecto entero.

En el Andorra, Carles Manso también arrastra problemas de plantilla. Son baja por lesión Manu Nieto, Edgar González y Álex Calvo, mientras Jastin ha llegado a la previa con dudas por un proceso gripal. La buena noticia es el regreso de Thomas Carrique tras sanción, y no es un regreso menor: las previas lo colocan directamente como titular porque es una pieza central en la forma de jugar del equipo. Manso ha insistido en la importancia de la victoria sobre el Zaragoza, no solo por los puntos sino por la serenidad que dejó dentro del vestuario. Tiene sentido. El Andorra venía oliendo demasiado de cerca la zona roja y ese margen pequeño, casi doméstico, cambia la manera de jugar un lunes de visita.

Las alineaciones que más se repiten sitúan al Córdoba con Iker Álvarez; Albarrán, Sintes, Álex Martín y Bri; Isma Ruiz y Requena como doble base; Carracedo, Goti y Jacobo por detrás de Adri Fuentes. En el Andorra, la columna probable pasa por Owono, Carrique, Gael Alonso, Diego Alende, Imanol, Sergio Molina, Dani Villahermosa, Yeray Cabanzón, además de piezas ofensivas como Min-Su, Jastin García y Lautaro de León, aunque ahí sí puede haber más baile según el estado físico final de los disponibles. La previsión invita a pensar en un partido más abierto que el del Bernabéu, con más fases de intercambio y menos control absoluto. Un 2-1 o incluso un 2-2 no suenan nada extravagantes. Y eso, en una noche de lunes, ya es bastante decir.

Italia abre la tarde y aprieta la tabla

La primera ventana del día está en Serie A. A las 18:30, Pisa y Bolonia se enfrentan en un partido con una lectura clasificatoria muy desigual. El Bolonia arranca la jornada con 36 puntos en 26 partidos, instalado en una zona media alta desde la que todavía puede mirar hacia arriba con ambición. El Pisa, en cambio, aparece con 15 puntos en 26 encuentros y una sensación muy fea de equipo que se va quedando sin margen, casi sin aire. En Italia hablan de una cita obligatoria para el Bolonia, casi una de esas noches en las que no vale con jugar aceptablemente: hay que salir con los tres puntos. La emisión en España va por DAZN, y el horario, bastante amable, permite usar este choque como aperitivo perfecto antes de la franja fuerte de la noche.

La previsión del partido es bastante clara. El Pisa necesita puntos pero llega más condicionado por la ansiedad que por la autoridad futbolística. El Bolonia tiene un contexto mejor, más estabilidad y, además, la noticia del regreso de Orsolini a la órbita del equipo, un detalle que no es menor por el peso que suele tener en los últimos metros. Los portales de previa italianos sitúan en el lado local a nombres como Nicolás, Canestrelli y Caracciolo como parte del núcleo de salida, mientras el Bolonia aterriza con la obligación moral de hacer valer su mejor presente competitivo. Todo huele a partido donde el visitante debería llevar la iniciativa útil, no necesariamente la posesión más vistosa, pero sí el control de lo decisivo. El pronóstico lógico va hacia un 0-1 o un 1-2.

El segundo turno italiano, a las 20:45, enfrenta a Udinese y Fiorentina. Aquí la clasificación aprieta bastante más de lo que el nombre de los clubes podría sugerir. La Udinese llega con 32 puntos en 26 jornadas; la Fiorentina, con 24 en 26, todavía muy cerca de un terreno que incomoda muchísimo más de lo que acostumbra la camiseta viola. El problema para la Fiorentina no es solo el puesto. Es la sensación de fragilidad. Cuando no marca Moise Kean, el equipo se queda corto; cuando concede atrás, le cuesta levantar la cabeza. Y ahora, además, el contexto físico vuelve a complicarse.

La previa más repetida en torno a este partido insiste en tres nombres: Kean, por su racha de tres partidos seguidos viendo puerta; Dodô, por su ausencia y por el impacto que tiene en el equilibrio del equipo; y Niccolò Fortini, que aparece como relevo probable en una posición muy delicada. También siguen pesando las molestias de Manor Solomon y la necesidad de reconstruir la estructura ofensiva sin demasiada continuidad. La Udinese, pese a su mala racha reciente, sigue siendo un equipo duro, físico, muy de duelo, muy de presión fuerte en casa. No apunta a noche preciosa; apunta a noche áspera, cerrada, con poco margen para el error. Un 1-1 o un 1-0 son marcadores bastante coherentes con lo que sugieren las previas y la situación de ambos.

Benfica cierra la noche entre cansancio y obligación

El último partido que merece estar en el radar es Gil Vicente-Benfica, previsto para las 20:15 en Portugal y, por tanto, para las 21:15 en horario peninsular español. El dato horario conviene afinarlo bien porque ahí suele colarse la confusión. En la tabla, el choque tiene bastante más peso del que parece a simple vista: Gil Vicente aparece quinto y el Benfica, tercero, de modo que no se trata solo de un desplazamiento incómodo del favorito, sino de una visita con trampa a un rival que está bien colocado y que no sale a pedir disculpas. La previa oficial del club lisboeta en español fija el partido a las 20:15 locales en Barcelos, y las páginas de seguimiento portuguesas y globales encajan ese mismo encuadre competitivo.

El contexto del Benfica es delicado. José Mourinho compareció en la previa después de la eliminación ante el Real Madrid y confirmó dos bajas relevantes: Bruma y Sudakov. Al mismo tiempo, la expedición recupera a Prestianni, ya de vuelta con el grupo tras perderse partidos recientes por sanción y suspensión preventiva. Del otro lado, César Peixoto dejó una de esas frases que resumen bien el ambiente previo: consideró que su equipo merecía más respeto y evitó alimentar demasiado el foco sobre el rival. Traducido al idioma del césped, eso suele significar partido bravo, de orgullo local y sin un centímetro regalado. El Benfica sigue siendo favorito por calidad y pegada, pero llega sin colchón anímico y con la necesidad de recomponer la semana a toda velocidad. Un 0-1 o un 1-2 entran dentro de lo razonable; un atasco largo tampoco sería una sorpresa.

El Bernabéu manda, pero El Arcángel empuja fuerte

Si se ordena la jornada por peso puro, el Real Madrid-Getafe es el partido principal del 2 de marzo. Si se ordena por imprevisibilidad y por ese cosquilleo tan particular que tiene la Segunda, el Córdoba-Andorra se mete en la conversación sin necesidad de levantar la voz. La tarde italiana funciona como una rampa muy aprovechable, con un Bolonia que no puede permitirse un resbalón ante un Pisa tocado y una Fiorentina que sigue jugando con el fuego demasiado cerca. Y el Benfica, ya sin el paraguas de Europa, cierra la noche portuguesa en un campo donde el trámite no existe.

La parrilla, en definitiva, no necesita cantidad para sostenerse. Tiene horarios claros, canales definidos, bajas que cambian partidos y varios nombres propios que empujan la jornada: Mbappé por ausencia, Rodrygo por regreso, Mario Martín por historia, Kean por momento, Carrique por regreso oportuno, Mourinho por contexto. Todo queda bastante bien comprimido entre las 18:30 y las 21:15, con una ruta muy natural: primero Italia, luego Córdoba, después Madrid y, para quien todavía siga con la noche encendida, el viaje final a Barcelos. Un lunes breve, sí. Pero breve como esos partidos que duran noventa minutos y dejan bastante más poso del que prometían al empezar.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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