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Partidos Conference League 9 de abril: el Rayo a las 18.45

El Rayo pone a prueba su salto europeo ante el AEK en Vallecas con horario, TV, alineaciones probables y toda la tensión del partido europeo.
La Conference League de este jueves 9 de abril de 2026 tiene un acento español muy claro y un orden bastante nítido. La tarde europea arranca en Vallecas, a las 18.45, con el Rayo Vallecano-AEK Atenas, único cruce con representante español en estos cuartos de final. En España se verá por M+ Liga de Campeones, con previa desde las 18.00 y emisión del partido a partir de las 18.38 en la guía de Movistar Plus+. Ya por la noche, a las 21.00, llegarán los otros tres partidos de ida: Mainz-Estrasburgo, Shakhtar-AZ Alkmaar y Crystal Palace-Fiorentina, todos con señal de Movistar en distintos canales de la familia Liga de Campeones. La foto general, dicho sin rodeos, es esa: primero Vallecas, luego el resto del continente mirando qué queda vivo de esta competición que en la prensa española se nombra mucho más como Conference League que como Liga Conferencia.
La intención de búsqueda del lector, aquí, no va por la épica vacía sino por lo concreto. El Rayo juega a las 18.45, recibe al AEK en la ida de cuartos y necesita sacar una renta útil antes del viaje a Atenas del 16 de abril, fijado para las 21.00. El cruce es histórico para el club madrileño porque ha llegado al último ocho europeo en sus dos únicas aventuras continentales, la de 2000/01 y la actual. El rival tampoco aparece de relleno: el AEK terminó la fase liga por delante del Rayo, empatado a 13 puntos pero en tercera posición, y viene de eliminar al Celje con un global de 4-2. No es una eliminatoria de esas en las que el español sale con la alfombra roja. Más bien al contrario: es una trampa elegante, de las que parecen manejables hasta que el partido se ensucia y te ves corriendo detrás de un delantero que conoce demasiado bien el oficio.
Vallecas abre Europa
El Rayo aterriza en esta ida con algo que en este tipo de noches pesa casi tanto como el fútbol: una mezcla rara de entusiasmo y vértigo. Íñigo Pérez ha insistido estos días en que alcanzar los cuartos ya es un hito para el club, y no le falta razón. El equipo fue quinto en la fase liga con 13 puntos, se ahorró una ronda extra y luego pasó apurado pero entero ante el Samsunspor, al que tumbó por un global de 3-2 tras ganar 1-3 fuera y perder 0-1 en casa. Ese tropiezo de vuelta, además, dejó un matiz interesante: por primera vez en esta campaña europea el Rayo vio que el torneo también muerde en Vallecas. Ahí está parte del examen de esta tarde. No se trata sólo de si el Rayo juega bien, que suele hacerlo, sino de si sabe convivir con una noche histórica sin convertirla en un incendio emocional. Íñigo ha hablado precisamente de eso, de gestionar la emoción sin dejar que el partido se convierta en un animal salvaje.
Vallecas, mientras tanto, va a jugar su propio partido. La previa ha tenido tono de acontecimiento, con el club empujando el ambiente y la ciudad deportiva respirando esa sensación de que pasan cosas poco normales. No es casual que el duelo haya sido catalogado de alto riesgo ni que se haya preparado un operativo amplio de seguridad; tampoco que Jorge de Frutos lo haya definido como un partido “muy especial e histórico”. Hay noches en las que el estadio es sólo un contenedor y otras en las que el estadio aprieta como una mano. Esta apunta a lo segundo. En el fondo, el Rayo está intentando romper un techo que llevaba un cuarto de siglo intacto: volver a unas semifinales europeas por primera vez en su historia moderna y hacerlo, además, desde una identidad muy suya, sin disfrazarse de grande porque en Vallecas no queda bien el disfraz.
El once que imagina Íñigo Pérez
Las previas más consistentes dibujan un Rayo reconocible, sin demasiadas ocurrencias de última hora. Augusto Batalla aparece fijo en portería; Andrei Ratiu, Lejeune, Luiz Felipe y Pep Chavarría forman la línea defensiva más probable; por delante, Óscar Valentín y Pathé Ciss asoman como doble sostén; arriba, el reparto más repetido coloca a Isi, Unai López y Álvaro detrás de Jorge de Frutos, aunque alguna previsión abre espacio a una variante con Alemão más cerca del área. Lo importante, más que el detalle de la pizarra, es el dibujo mental: un equipo que quiere tener la pelota, empujar con amplitud y activar a De Frutos en carrera, ahí donde el partido se estira y el rival empieza a mirar hacia atrás con esa cara de “esto ya no me gusta tanto”.
Ciss vuelve fresco tras sanción en Liga y eso le devuelve al Rayo una pieza de ida y vuelta muy seria; en cambio, Fran Pérez está fuera y Mumin, Randy Nteka y Jozhua Vertrouwd figuran entre los no disponibles para esta eliminatoria. No es una cuestión menor. El Rayo necesita piernas y claridad, porque el AEK no concede demasiado cuando encuentra el ritmo correcto. De Frutos llega a esta cita como uno de los focos ofensivos del equipo y como una de esas figuras que explican por qué este Rayo ha competido bien en Europa incluso cuando el contexto invitaba a encogerse. Chavarría, además, ha verbalizado la idea central de la eliminatoria: sacar ventaja en Vallecas antes de viajar a Grecia. Parece una obviedad, sí, pero no lo es. En torneos así, una ida mediocre te deja una semana entera viviendo con el ruido dentro de la cabeza. Y el Rayo, que ha hecho muchas cosas bien en esta Conference, sabe que no tiene una plantilla para regalar noches. Tiene una, quizá dos por eliminatoria. Nada más.
El AEK llega con Jovic y sin complejo
El AEK no entra en Vallecas con complejo de invitado. Su campaña explica justo lo contrario. Terminó tercero en la fase liga, también con 13 puntos, se cargó al Celje en octavos y atraviesa un momento competitivo muy serio bajo la dirección de Marko Nikolić. Hay un dato que favorece al optimismo local: el club ateniense nunca ha ganado en España y además ha perdido sus eliminatorias europeas a doble partido ante rivales de LaLiga. El problema para el Rayo es que las estadísticas consuelan mucho en la previa y poco cuando el delantero rival se gira en la frontal. Ahí aparece Luka Jovic, viejo conocido del fútbol español, recuperado para la causa griega y señalado como la principal amenaza del partido.
El once más repetido del AEK apunta a Strakosha en portería; Rota, Moukoudi, Relvas y Penrice en defensa; Pineda y Marín en el eje; Koita y Pereyra por dentro o cayendo a banda según la fase del juego; y arriba Varga junto a Jovic. No es un equipo especialmente barroco, pero sí duro de mover. Tiene oficio, sabe esperar y viene enlazando buenos resultados fuera de casa en la competición. Y hay otra advertencia menos vistosa, aunque muy real: sólo ha perdido dos de sus últimos quince partidos europeos. Dicho en castellano llano, el Rayo tendrá balón, momentos y aliento, pero enfrente no habrá un turista. Habrá un rival hecho para que te impacientes.
El mapa completo de la noche
Más allá del foco español, la noche europea de este 9 de abril deja otros tres cruces de cuartos que merecen una mirada limpia, sin la condescendencia con la que a veces se observa esta competición. A las 21.00 se juegan Mainz-Racing de Estrasburgo, Shakhtar Donetsk-AZ Alkmaar y Crystal Palace-Fiorentina. En televisión, el Mainz-Estrasburgo irá por M+ Liga de Campeones 2 HDR, M+ Liga de Campeones 3 y M+ Liga de Campeones 6; el Shakhtar-AZ por M+ Liga de Campeones 2 HDR, M+ Liga de Campeones 3 y M+ Liga de Campeones 7; y el Crystal Palace-Fiorentina por M+ Liga de Campeones 2 HDR, M+ Liga de Campeones 3 y M+ Liga de Campeones 5. Es una tarde larga, casi de despacho europeo abierto de par en par, con una ventaja para el espectador español: el partido del Rayo se juega solo, sin compartir foco, y luego la jornada se desdobla a las nueve con tres duelos bastante distintos entre sí.
El cuadro también tiene su miga. El ganador del Rayo-AEK se cruzará en semifinales con el vencedor del Mainz-Estrasburgo, mientras que por el otro lado del camino quedan Shakhtar, AZ, Palace y Fiorentina. La final está fijada para el 27 de mayo en Leipzig. No es un detalle menor porque condiciona la manera de mirar estos cuartos: para Rayo o AEK, por ejemplo, el camino hasta una final continental no pasa por ningún monstruo clásico de esos que te hacen sentir eliminado antes del sorteo. Pasa por equipos buenos, sí, varios muy buenos, pero de una escala más terrenal. La Conference, en eso, tiene algo agradecido: deja sitio a clubes con hambre reciente, no sólo a los que heredan la mesa puesta.
Los otros tres cruces también dicen cosas
Crystal Palace-Fiorentina parece, sobre el papel, el partido con mejor combinación de nombre, experiencia y posible caos. El club inglés está apenas en su segunda campaña continental y ha llegado hasta aquí tras eliminar al AEK Larnaca, mientras que la Fiorentina carga con una historia casi obsesiva en esta competición: ha disputado dos finales y ha perdido las dos. Ese pasado la convierte en una especie de veterana melancólica de la Conference, una rareza deliciosa. Tiene callo, sabe sufrir eliminatorias y además viene de superar a Jagiellonia y Raków en fases anteriores. Palace, sin embargo, juega en casa, tiene físico, desborde y esa clase de energía inglesa que convierte los partidos europeos de jueves en algo entre una pelea de barrio fino y una verbena con botas. Si hay un cruce con pinta de no cerrarse esta noche, es éste.
Mainz-Estrasburgo ofrece otra música, más táctica, menos ruidosa, quizá la eliminatoria que peor soporta el resumen rápido. Mainz fue séptimo en la fase liga y dejó fuera al Sigma Olomouc sin encajar; Estrasburgo, en cambio, terminó líder de esa fase y superó a Rijeka por un global de 3-2. Entre los dos hay una mezcla bonita de clubes que no suelen entrar en el centro del escaparate europeo, pero que han llegado aquí por mérito puro, no por accidente. Y luego está Shakhtar-AZ, seguramente el cruce más propenso a irse a un partido abierto. Shakhtar ya sabe lo que es ganar una gran competición UEFA, aunque fuera otra era y otro torneo, y AZ viene de firmar un 6-1 global ante el Sparta de Praga en octavos. Allí donde el Palace-Fiorentina parece un pulso de pedigrí, el Shakhtar-AZ huele más a ida con tramos de ida y vuelta y alguna concesión atrás.
Una noche que puede cambiar el tamaño del Rayo
El pronóstico razonable para el Rayo-AEK no invita a grandes fuegos artificiales. Todo empuja hacia un partido corto, de pocas concesiones y margen mínimo. El Rayo tiene a favor el estadio, la inercia emocional y un recorrido muy serio en esta edición; el AEK tiene más callo europeo reciente, una amenaza muy concreta en Jovic y un dato de forma que impone respeto, con sólo dos derrotas en sus últimos quince partidos continentales. Por eso la lectura más seria no pasa por vender una noche de atropello rayista, sino una primera manga cerrada, de 1-0 o 1-1, con la sensación de que la eliminatoria seguirá viva hasta Atenas salvo que alguno acierte muy pronto y obligue al otro a desabrocharse la camisa. En román paladino: el Rayo puede ganar, sí, pero no está para regalarse una fiesta de tres goles.
En los otros cruces, la intuición pide prudencia con Mainz-Estrasburgo, cierta cautela con Palace-Fiorentina y una alerta ofensiva en Shakhtar-AZ. Fiorentina tiene el peso de la costumbre y Crystal Palace el impulso del debut sin miedo; Mainz parece más estable en casa, pero Estrasburgo ya fue el mejor de la fase liga; AZ llega con el gol afilado, aunque Shakhtar sabe vivir en estas noches de frontera. No sería extraño ver una jornada sin grandes despegues, con varias eliminatorias aplazando la verdad para la semana próxima. Suele pasar en cuartos, cuando todos sueñan con la semifinal pero nadie quiere ser el idiota que se cae del puente por correr demasiado.
Lo que convierte la cita de Vallecas en algo más que un simple partido del jueves es que ahí se juega también un relato de temporada. El Rayo no está sólo defendiendo una clasificación europea; está midiendo el tamaño real de su proyecto, de su entrenador y de una plantilla que ha sabido dar guerra sin vestirse de algo que no es. El torneo le ha abierto una puerta inhabitual y esta noche toca comprobar si sabe cruzarla con serenidad o si el momento le cae encima como una losa brillante. A las 18.45, hora peninsular española, empieza esa respuesta. Y en una competición tan ingrata con el despiste, la noticia no será únicamente quién gane, sino quién consiga imponer el tono del partido desde el primer minuto. Ahí, justo ahí, suele empezar el verdadero fútbol europeo.

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