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¿Por qué Marc Giró deja RTVE y ficha por laSexta? El motivo
Marc Giró cambia de cadena y de grupo: abandona RTVE y firma con Atresmedia para ponerse al frente de un nuevo formato en laSexta con estreno previsto en 2026.

Marc Giró deja RTVE y ficha por Atresmedia: su proyecto en laSexta para 2026, los últimos programas de Late Xou y el porqué del cambio real.
Marc Giró cambia de cadena y de grupo: abandona RTVE y firma con Atresmedia para ponerse al frente de un nuevo formato en laSexta con estreno previsto en 2026. El anuncio, difundido este lunes por el propio grupo audiovisual y recogido por varios medios nacionales, confirma el salto y deja un detalle muy concreto en el aire: el proyecto ya está en marcha, pero todavía se guarda el título, la franja exacta y el envoltorio final. Lo que sí queda claro, negro sobre blanco, es el movimiento de tablero: Atresmedia incorpora a uno de los comunicadores más reconocibles del late night reciente y la televisión pública pierde a una de sus caras con mayor tracción de conversación y titulares.
La salida, además, no llega con la parrilla “cerrada” ni con el programa archivado en una estantería. Llega con el calendario encendido. ‘Late Xou con Marc Giró’ tenía previsto regresar tras el parón navideño el martes 13 de enero, alrededor de las 23.00, después de ‘La Revuelta’, y se ha publicado que quedan al menos dos entregas ya grabadas pendientes de emisión. Esa coexistencia —fichaje anunciado y programa aún en antena— añade una capa extra a todo lo que ocurra en pantalla: cada entrevista, cada monólogo, cada chascarrillo suena inevitablemente a tramo final, aunque el plató no cambie de luces ni nadie lo subraye.
El fichaje por Atresmedia: qué está confirmado y qué se mantiene en secreto
Atresmedia presenta la incorporación como un acuerdo para desarrollar “diferentes proyectos”, con un primer destino claro: un nuevo formato para laSexta con estreno en 2026. La formulación es clásica cuando un grupo quiere anunciar una apuesta sin quemar cartuchos antes de tiempo: se confirma la firma, se marca el año, se asigna una cadena y se deja el resto en una zona reservada. En televisión, esa reserva suele significar varias cosas a la vez: que el formato está en diseño, que se está probando un tono, que se valora el encaje en la parrilla y, sobre todo, que se quiere controlar el relato del estreno para que sea una noticia en sí misma cuando llegue el momento.
LaSexta, por su parte, sitúa el fichaje en el marco de su identidad como cadena y en el ecosistema de Atresmedia, insistiendo en el “primer proyecto” y en el salto a 2026. El énfasis en el año no es casual. En una industria donde se anuncian programas que se estrenan a los quince días, decir “2026” suele equivaler a “proyecto de peso”, con recorrido y con una fase de desarrollo que no se improvisa. También es un modo de desactivar la prisa: no se trata de un parche de temporada ni de una sustitución exprés, sino de una apuesta pensada.
En paralelo, el ruido mediático se ha centrado en la lectura más directa: Giró deja RTVE. Ese “deja” importa porque su etapa en la pública se había convertido en un caso de estudio dentro del propio medio: cómo un comunicador con una voz muy personal podía crecer desde un formato con base en La 2 y una versión inicial en catalán hasta asentarse en el prime time tardío de La 1, generando clips virales y conversación diaria. En términos de marca, Giró no era un rostro neutro: era un tono completo, una manera de entrevistar, un tipo de humor que mezcla cultura pop, actualidad y comentario social sin necesidad de ponerse solemne. Esa coherencia es justamente lo que suele buscar un grupo privado cuando ficha: no se compra solo audiencia, se compra personalidad.
La despedida de RTVE: ‘Late Xou’ sigue en antena en pleno anuncio
El encaje temporal de la noticia es, por sí solo, significativo. Se ha publicado que ‘Late Xou con Marc Giró’ regresaba este martes 13 de enero, sobre las 23.00, en La 1, y que lo hacía tras ‘La Revuelta’. También se ha señalado que quedan dos programas grabados. La última emisión antes del parón navideño se situó el 16 de diciembre de 2025. Con esos datos, la escena queda bastante nítida: el programa vuelve, pero lo hace con una etiqueta invisible colgando de la solapa, la del “ya no seguirá igual”.
En RTVE, cuando un espacio se queda sin presentador —y más si el presentador está tan ligado al formato— se abren tres caminos, y ninguno es sencillo. El primero es intentar continuar con otra cara, manteniendo el concepto. El segundo es reformularlo tanto que, en la práctica, ya sea otra cosa. El tercero es cerrarlo y buscar sustituto de franja con un proyecto nuevo. La peculiaridad del caso Giró es que su programa no se entendía sin él: ‘Late Xou’ era literalmente “con Marc Giró”, no como un adorno en el rótulo, sino como definición del tono. Por eso el anuncio provoca una pregunta inevitable en el sector —sin necesidad de convertirla en titular interrogativo dentro del texto—: ¿qué puede hacer RTVE con esa franja una vez se agote lo ya grabado?
La etapa en La 1 había consolidado un tipo de late night poco frecuente en la televisión generalista española: entrevistas que pueden pasar de lo íntimo a lo cultural con un giro rápido, monólogos que no piden perdón por opinar, y una puesta en escena que busca ritmo más que solemnidad. Ese “late de conversación” funciona cuando hay precisión de guion, pero, sobre todo, cuando el presentador tiene una brújula propia. En el caso de Giró, esa brújula se percibe en detalles pequeños: el modo de rematar una frase, el silencio colocado en el sitio exacto, la capacidad de pinchar una idea sin convertirla en bronca. Ahí estaba el valor diferencial, y ahí está el vacío que se abre para RTVE.
En términos de rendimiento, se ha publicado que el programa se movía en torno a una media aproximada del 12% de cuota y que lideraba con frecuencia su franja. Ese dato, en televisión lineal, es casi un contrato escrito: indica estabilidad, indica fidelidad, y sugiere que el programa había encontrado un público más allá del ruido en redes. También se ha mencionado que en 2025 hubo negociaciones prolongadas para renovar el vínculo. Todo eso dibuja un contexto en el que la salida no parece un arrebato: suena a decisión trabajada, madurada, quizá discutida, con varias piezas en juego a la vez.
Marc Giró: trayectoria, estilo y por qué se ha convertido en “nombre propio”
Marc Giró (Barcelona, 1974) tiene un recorrido que explica bien su posición actual. Licenciado en Historia del Arte por la Universitat de Barcelona, ha trabajado como periodista y escritor y ha tenido un pie importante en el mundo editorial. Se ha recordado su etapa en revistas como ‘Marie Claire’, un dato que no es anecdótico: ese tipo de prensa exige ojo para el detalle, sensibilidad estética y rapidez para convertir lo cultural en conversación cotidiana. Ese entrenamiento se nota en televisión: cuando Giró entrevista, suele mirar el conjunto —la biografía, el gesto, la anécdota— y lo aterriza con un comentario que suena a pasillo, no a manual.
En radio, su presencia también ha sido constante, especialmente en RAC1, donde ha consolidado una forma de hablar muy reconocible: irónica sin ser cruel, incisiva sin caer en el sermón, y con un dominio de la pausa que en radio es oro. En un momento en que muchos comunicadores corren para llenar segundos, Giró a veces hace lo contrario: deja espacio, y ese espacio se vuelve ritmo. Eso, en late night, es una herramienta poderosa.
Los premios citados en su biografía pública refuerzan la idea de que su figura ha crecido más allá del plató: se ha señalado el Premi Nacional de Comunicació (2023) y un Premio Ondas (2023). Sin convertirlos en una vitrina, son indicios de influencia y de reconocimiento profesional en un sector donde no se reparten por inercia. También ayudan a entender por qué su nombre encaja en el tipo de fichajes que se anuncian con meses —o con un año— de antelación: Atresmedia no está incorporando una promesa, está incorporando una voz ya consolidada.
De colaborador a apuesta: su relación previa con Atresmedia
Otro elemento clave del relato es que Giró no llega a Atresmedia como un desconocido. Se ha recordado su presencia anterior en programas del grupo, con colaboraciones en espacios como ‘Zapeando’ o apariciones en ‘Espejo público’, además de su participación en especiales. Ese historial importa porque reduce el riesgo: el grupo conoce su registro, sabe cómo funciona en directo, sabe qué genera conversación y qué no. En televisión comercial, esa familiaridad no es un detalle menor; a veces es la diferencia entre un fichaje “para probar” y un fichaje “para construir”.
LaSexta, además, no es una cadena cualquiera dentro del grupo: es una marca con personalidad muy marcada. Su programación se apoya en la actualidad, el análisis, el humor con contenido y un tipo de entretenimiento que suele dialogar con lo político y lo social. Giró, por tono, encaja con ese ADN: un humor que comenta la realidad, no un humor que vive en una burbuja. Por eso el destino laSexta se lee como una declaración de intenciones: no se le coloca en un contenedor neutro, se le coloca en una cadena donde su estilo puede amplificarse.
Qué puede ser el nuevo proyecto en laSexta: el margen de lo probable sin vender humo
Atresmedia no ha detallado el formato, y ahí conviene ser prudente: en televisión, lo que hoy es “nuevo formato” puede acabar siendo un late night clásico, un programa de entrevistas con estructura distinta, un híbrido de actualidad y entretenimiento o incluso un espacio semanal en prime time que no compita en la misma franja que su etapa en La 1. Lo que se ha publicado en algunos medios es que podría tratarse de un espacio de prime time “similar” a ‘Late Xou’. Esa palabra —similar— es ambigua, pero orienta: sugiere que se quiere aprovechar lo que ya ha funcionado, adaptándolo al lenguaje de laSexta y a las necesidades de su parrilla.
La decisión de ubicarlo en 2026 también invita a pensar en un proyecto con desarrollo cuidado. Cuando una cadena prepara un formato que depende tanto del presentador, suele trabajar tres aspectos con mimo: el equipo de guion, la selección de invitados y el ritmo del programa para que no se convierta en una repetición mecánica. En el caso de Giró, el reto será mantener su marca —esa mezcla de cultura, ironía y conversación ágil— sin caer en el “más de lo mismo”. LaSexta puede ofrecer una ventaja: un entorno donde la actualidad está siempre presente y donde el comentario social forma parte natural del menú. Pero esa misma ventaja puede ser una trampa si el programa se carga de actualidad hasta perder ligereza.
También está la cuestión del tono en abierto. En La 1, ‘Late Xou’ jugaba con el equilibrio entre ser un programa con voz propia y estar en una cadena pública, con sus sensibilidades y sus equilibrios. En laSexta, el margen editorial y el tipo de humor histórico de la cadena podrían permitir un Giró más directo, más “de filo”. Pero el filo, si se usa sin control, cansa. La clave, si el proyecto busca ser masivo, será la precisión: decir más con menos, y mantener esa cualidad que le ha funcionado hasta ahora, la de no sonar a discurso preparado.
La dimensión política y el ruido: cuando un presentador se convierte en tema
El paso de Giró por RTVE ha estado acompañado de momentos de polémica, en parte por el tipo de comentario que se hacía desde el monólogo y por la reacción de determinados actores políticos. Se ha citado, por ejemplo, la publicación en redes de un diputado de Vox que apuntaba a que, si su partido llegaba a controlar RTVE, Giró no seguiría. Ese tipo de mensajes convierte un programa de entretenimiento en objeto de disputa política, y coloca al presentador en una posición incómoda: cada frase se mira con lupa, cada chiste se interpreta como consigna, cada gesto se convierte en munición para un bando u otro.
Sin exagerar su peso como explicación única del fichaje —la televisión se mueve por contratos, proyectos y estrategia empresarial—, ese ruido forma parte del contexto. Porque afecta al clima, a la conversación pública y al modo en que el programa se percibe. En cadenas generalistas, cuando un presentador empieza a polarizar, crece el ruido… y también crece el valor de mercado. Es un fenómeno paradójico: la controversia desgasta, pero también visibiliza. Atresmedia, que ha vivido históricamente de formatos que generan conversación, sabe manejar ese terreno. LaSexta, en particular, ha navegado muchas veces entre la información y el entretenimiento con carga política. Por eso el fichaje se interpreta como natural: no se está comprando a alguien “aséptico”, se está comprando a alguien con firma.
RTVE, la batalla del late y el impacto en la parrilla de 2026
La salida de un presentador de perfil alto siempre deja dos preguntas operativas en el aire: qué pasará con el hueco y qué pasará con el “estilo” que ese hueco había construido. RTVE venía utilizando el late night como un espacio de experimentación y renovación, con programas que compiten por la conversación nocturna. En ese ecosistema, la presencia de Giró tenía un valor añadido: ofrecía una alternativa con personalidad distinta, más cercana a la entrevista cultural y al comentario social con ironía que a la comedia pura.
Ahora, con el fichaje ya anunciado, RTVE deberá decidir si intenta mantener ese territorio con otro nombre y otro presentador o si cambia de carril. En términos de estrategia, la elección tiene consecuencias: mantener el carril significa buscar a alguien con voz propia, capaz de generar conversación sin parecer un reemplazo; cambiar de carril implica reconfigurar la franja y asumir que la audiencia fiel puede moverse o dispersarse.
El detalle de que queden programas grabados introduce, además, un matiz de “transición” que puede ser delicado. En televisión, los últimos episodios de una etapa suelen estar cargados de gestos, guiños y despedidas más o menos explícitas. Aquí, salvo sorpresa, no habrá un adiós formal inmediato, porque el anuncio se ha producido fuera del plató y el programa vuelve a emitirse como si nada. Pero el público sabe. Y cuando el público sabe, la percepción cambia: cualquier comentario sobre futuro, cualquier broma sobre trabajo, cualquier alusión a “cambiar de aires” se escucha con otro oído. La narrativa se reescribe sola, incluso si nadie la escribe.
El valor real de un comunicador en 2026: audiencia, clips y conversación
Detrás del fichaje hay una lógica muy actual: la televisión lineal ya no se mide solo por la cuota de pantalla en directo. Se mide por el día después, por el clip que circula, por la entrevista que se comenta, por el monólogo que se convierte en conversación social. En ese terreno, Giró ha demostrado eficacia: se ha hablado de viralidad, de fragmentos compartidos y de momentos que saltan del programa a las redes y de ahí a otros medios. Ese circuito es fundamental para que un late night tenga vida más allá de su franja.
Atresmedia, como grupo, ha trabajado esa lógica desde hace años: programas que generan cortes y que alimentan el ciclo informativo. LaSexta, por su propia naturaleza, vive cerca de ese circuito: la actualidad es material, el comentario es gasolina. Si el nuevo formato de Giró se diseña pensando en ese ecosistema —sin convertirlo en una fábrica de clips, pero aprovechando su potencial— puede encajar con facilidad.
Pero hay un riesgo: cuando se diseña “para viralizar”, se pierde autenticidad. Y el éxito de Giró en La 1 ha tenido mucho de autenticidad percibida: un tono que suena propio, no prestado. El reto de Atresmedia será conservar esa sensación de espontaneidad con el peso de un gran grupo detrás. En ocasiones, el exceso de producción mata el carácter. En otras, una buena producción lo potencia. La diferencia está en el equilibrio, en no “encorsetar” lo que funciona precisamente porque respira.
La cuestión del prime time: oportunidad y exigencia
Se ha hablado del nuevo proyecto como un posible prime time, y ese concepto cambia las reglas. El prime time exige cifras, exige ritmo y exige una accesibilidad mayor: no se puede depender solo de la complicidad de un nicho. A la vez, el prime time de laSexta no siempre busca el mismo tipo de masividad que otras cadenas; puede permitirse perfiles más específicos si compensan con marca y conversación. En ese sentido, Giró encaja: puede atraer público por personalidad y por contenido, no únicamente por “grandes invitados”.
Si el programa acaba siendo semanal, la estructura también se transforma: menos desgaste, más posibilidad de preparar entrevistas de alto valor, más margen para temas culturales y sociales con profundidad. Si es diario, el reto será la resistencia, el mantenimiento del nivel y la capacidad de no repetirse. La decisión final todavía no está publicada, y por eso el análisis debe quedarse en el terreno de lo razonable, no en el de la especulación gratuita.
Un recorrido que explica el movimiento: de La 2 a La 1, de La 1 a laSexta
La historia reciente de Giró en televisión pública tiene un arco muy claro: inicio en un formato con base en La 2 y recorrido posterior hasta La 1. Ese salto es importante porque no es habitual que un presentador con un tono tan marcado crezca de esa manera en una estructura pública que suele ser más prudente con apuestas personalistas. El éxito del programa —medido en conversación y, según lo publicado, también en cuota— lo colocó en una posición de fuerza. Y cuando alguien llega a esa posición, se abren dos caminos: consolidarse dentro o dar el salto a una estructura privada que ofrezca proyectos a medida.
Atresmedia, al ficharlo, no solo incorpora a Giró; incorpora el relato de ese crecimiento. En televisión, los relatos también son productos: “el comunicador que lo petó en la pública y ahora aterriza en laSexta” es una narrativa fácil de entender y de vender sin necesidad de frases grandilocuentes. Además, laSexta puede convertir ese relato en programación: un estreno en 2026 con el foco mediático garantizado y con una audiencia potencial que ya llega “precalentada” por la etapa en RTVE.
Por otra parte, para Giró el movimiento también tiene lógica de carrera. En un grupo como Atresmedia, un comunicador puede desplegarse en varios espacios —televisión, eventos, especiales— y construir continuidad de marca. El comunicado habla de “diferentes proyectos”. Esa expresión, más allá del tópico, suele significar que no se limita a un programa y ya; se abre una relación más amplia. Eso, en términos profesionales, es estabilidad y proyección.
Lo que queda por ver en el corto plazo: los últimos programas en RTVE y el silencio calculado de Atresmedia
A corto plazo, lo inmediato es la emisión de lo que ya está grabado y programado en RTVE. Se ha señalado el regreso el 13 de enero, la hora aproximada y la existencia de dos programas pendientes. En televisión, esos dos programas pueden parecer poco, pero pueden marcar mucho: pueden servir para cerrar una temporada, para despedir una etapa sin declararlo, o incluso para dejar una puerta abierta. Todo dependerá de cómo se hayan grabado, de si el equipo ya sabía el desenlace cuando se rodaron y de si se decide introducir algún gesto de despedida en montaje o en continuidad.
Mientras tanto, Atresmedia mantendrá previsiblemente el silencio de los detalles, porque ese silencio tiene valor. Cuando se anuncia un fichaje tan comentado, cada dato adicional se convierte en noticia. Guardarse el título y el formato permite dosificar el interés durante meses. También evita comparaciones prematuras: en cuanto se dice “late night”, se compara; en cuanto se dice “entrevistas”, se evalúa; en cuanto se dice “humor político”, se polariza. Mantenerlo como “nuevo formato” reduce la fricción y deja margen para afinar.
En cualquier caso, la foto general ya está hecha. Marc Giró cambia RTVE por Atresmedia, se ubica en laSexta y apunta a un estreno en 2026. En un mercado televisivo donde los fichajes se anuncian como fichajes de fútbol, esta vez el interés no está solo en el nombre, sino en lo que el nombre representa: un tipo de conversación, un estilo de entrevista y un humor con firma.
La nueva etapa que prepara laSexta
La llegada de Giró a laSexta encaja con una tendencia cada vez más visible: las cadenas buscan comunicadores que no sean intercambiables, que no suenen a “presentador genérico”. En su caso, la singularidad está en el tono y en la mezcla de mundos: cultura, actualidad, ironía, estética, radio. Ese cóctel no se fabrica de un día para otro, y por eso se ficha.
A partir de aquí, la industria mirará dos cosas con especial atención. Primero, si el nuevo formato mantiene lo mejor de su etapa en RTVE —el ritmo, la entrevista con chispa, el comentario social— sin quedar preso de un molde que ya ha pasado por otra cadena. Segundo, si laSexta consigue integrarlo en su parrilla de forma natural, sin que parezca un injerto. Para eso hará falta algo más que un buen plató: hará falta un equipo de guion que entienda el personaje, una selección de invitados que combine nombres potentes con perfiles inesperados y una realización que no mate el tempo.
La noticia, por ahora, es el fichaje. Lo demás irá tomando forma durante 2026. Pero el hecho clave ya está escrito con nitidez: Marc Giró abandona RTVE y se incorpora a Atresmedia para liderar un nuevo proyecto en laSexta. En un panorama televisivo en constante reajuste, no es un simple cambio de logo al final del pasillo; es un movimiento con impacto en parrillas, en estrategias y en conversación pública.

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