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¿Qué pasó con las llamadas de Vivas? Moncloa detalla los contactos

El registro de Moncloa reconstruye nueve contactos con Ceuta, mientras Vivas sostiene que hubo más llamadas sin respuesta antes del 30 de julio.

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Imagen: Junta de Andalucía / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0

Resumen

  • Moncloa registra nueve contactos con Ceuta entre el 27 y el 30 de julio
  • Vivas sostiene que hubo más intentos de llamada que quedaron sin respuesta
  • La Audiencia Nacional investiga qué avisos llegaron antes de la crisis

El Gobierno ha decidido sacar los registros de llamadas del cajón y entrar de lleno en la disputa abierta con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas. La Moncloa sostiene que entre el 27 y el 30 de julio hubo nueve comunicaciones entre ambos gabinetes y defiende que las peticiones recibidas fueron atendidas en el momento o pocos minutos después. Con esa cronología pretende rebatir la versión ofrecida por Vivas tras declarar ante la Audiencia Nacional, donde aseguró que desde Ceuta se intentó contactar reiteradamente con Presidencia antes de la entrada masiva de migrantes.

La publicación de esas llamadas, sin embargo, no resuelve por sí sola el choque. Vivas mantiene su versión y el Ejecutivo ceutí sostiene que existen más intentos de comunicación que no aparecen en los registros consultados por Presidencia. Lo que queda sobre la mesa es una discrepancia bastante concreta: cuántas llamadas se hicieron realmente, cuáles llegaron a su destinatario y, sobre todo, qué nivel de alarma transmitió Ceuta antes del 30 de julio.

Nueve llamadas y dos relatos que no terminan de encajar

La cronología difundida por La Moncloa comienza el 27 de julio a las 8.39. Pablo García, jefe de Gabinete de Vivas, telefoneó a Diego Rubio, su homólogo en Presidencia del Gobierno. La conversación duró seis minutos. Según la versión gubernamental, desde Ceuta trasladaron preocupación por el aumento de los cruces a nado y pidieron elevar la capacidad de acogida temporal y agilizar los traslados a la Península.

Presidencia asegura que en esa primera conversación Vivas indicó que no necesitaba hablar directamente con Pedro Sánchez y que tampoco planteó una declaración de emergencia nacional ni un refuerzo policial extraordinario. Ese punto choca con la reconstrucción presentada por el dirigente ceutí ante la jueza María Tardón: según su relato, durante aquella jornada ya había pedido más efectivos, una declaración de emergencia nacional y un mando único en una reunión celebrada en la Delegación del Gobierno.

A las 13.07 del mismo día hubo una segunda llamada entre García y Rubio, esta vez de tres minutos. Moncloa sostiene que Ceuta reiteró la necesidad de gestionar la llegada de alrededor de 500 personas durante los días anteriores y la posibilidad de recibir otras 100 o 200, mientras desde Presidencia se comunicó que los ministerios competentes ya estaban trabajando en ello.

Las llamadas del 28 de julio que están en el centro del choque

La mañana del 28 añade otro capítulo. A las 8.16, el jefe de Gabinete ceutí escribió a Rubio para pedir hablar con él. Según el registro de Moncloa, Rubio devolvió la llamada a las 8.30, pero García no respondió. Un minuto después envió un mensaje explicando que se estaba trabajando en distintos frentes y que la Delegación del Gobierno debía mantener informado al Ejecutivo de Ceuta. García respondió poco después dando por recibido el mensaje.

Ahí empieza la parte más áspera del relato. Vivas sostiene que su equipo realizó varios intentos adicionales de contactar con el gabinete de Sánchez: llamadas durante la tarde del 27 y otras durante la mañana del 28. Según la cronología relatada ante la Audiencia Nacional, cuatro intentos se produjeron entre las 8.12 y las 8.16 del día 28. Presidencia afirma que esas llamadas no aparecen en los registros que ha consultado.

La propia Moncloa contempla que algunas comunicaciones pudieran haberse realizado mediante WhatsApp en un momento en que el terminal receptor no tuviera cobertura, aunque recalca que no constan después mensajes, notas de voz u otros contactos de seguimiento por canales alternativos. Dicho de otra manera: la discusión ya no gira solo alrededor de una llamada perdida, sino de dos historiales telefónicos que las partes interpretan de forma diferente.

Vivas asegura que puede acreditar sus intentos

El presidente ceutí ha sostenido que los contactos realizados desde su gabinete quedaron registrados y que esa documentación puede incorporarse a la causa. Su versión ante la Audiencia Nacional sitúa nueve llamadas al jefe de Gabinete de Sánchez entre los días 27, 28 y 29, más otra el día 30, además de conversaciones con distintos ministros durante aquellas jornadas.

Moncloa dibuja una secuencia distinta. En su reconstrucción, después de los contactos del 27 y el intercambio del 28, no hubo nuevas comunicaciones entre ambos gabinetes hasta el día 30. Es una diferencia relevante porque la investigación judicial intenta determinar qué información circuló durante esas horas previas, quién la recibió y cuál era el grado de gravedad que podía deducirse de ella.

El 30 de julio, cuando la crisis ya estaba encima

La secuencia vuelve a estar mucho más documentada durante la mañana del 30 de julio. A las 11.17, Pablo García llamó nuevamente a Diego Rubio. Vivas participó en esa conversación y, según Presidencia, fue entonces cuando solicitó por primera vez hablar directamente con Pedro Sánchez. Rubio respondió que el presidente regresaría de una visita a una zona afectada por los incendios en Ávila y que organizarían el contacto.

A las 12.03 se produjo un intento de llamada de Rubio a García que no obtuvo respuesta. Segundos después, desde Ceuta devolvieron la comunicación y se informó de que los dos presidentes hablarían aproximadamente una hora después. Finalmente, a las 12.55, Sánchez y Vivas mantuvieron la conversación directa mientras la entrada masiva de personas ya estaba desarrollándose en la ciudad autónoma.

Durante la tarde continuaron los contactos. A las 19.46, el director adjunto del Gabinete de Presidencia habló con Vivas para organizar la visita de Sánchez a Ceuta prevista para el día siguiente. A las 21.34 llegó una última comunicación desde el gabinete ceutí para informar de que Vivas no participaría en la rueda de prensa prevista junto al presidente del Gobierno.

Qué significan realmente las nueve comunicaciones de Moncloa

Hay un matiz importante. Las nueve llamadas contabilizadas por Presidencia no equivalen a nueve conversaciones entre Sánchez y Vivas. La relación incluye llamadas entre los responsables de gabinete, intentos que no llegaron a completarse, la conversación directa de los dos presidentes y contactos posteriores relacionados con la visita institucional.

Eso ayuda a entender por qué las dos partes manejan números que pueden parecer próximos y, aun así, presentan narraciones bastante distintas. Ceuta pone el foco en sus intentos de advertencia y en las comunicaciones que asegura que no fueron atendidas. El Gobierno central destaca las conversaciones efectivamente registradas, los mensajes intercambiados y los contactos mantenidos con otros departamentos ministeriales.

Y hay otra diferencia, quizá más importante que contar llamadas: una cosa es demostrar que hubo interlocución y otra determinar qué se transmitió durante esa interlocución. La discusión política se concentra en si Madrid conocía suficientemente la gravedad que estaba adquiriendo la presión migratoria y si las advertencias recibidas permitían anticipar un episodio de la magnitud que terminó produciéndose.

La Audiencia Nacional mira más allá de los teléfonos

El choque se produce dentro de una investigación judicial mucho más amplia. La jueza de la Audiencia Nacional María Tardón está reconstruyendo los días anteriores a la entrada masiva registrada en Ceuta el 30 de julio. Vivas declaró durante más de dos horas y media y explicó los contactos que, según su versión, mantuvo con Presidencia y con distintos miembros del Gobierno.

El relato trasladado a la jueza habla de una situación migratoria que ya se estaba deteriorando durante los días anteriores y de peticiones relacionadas con refuerzos policiales, emergencia nacional y coordinación operativa. El Gobierno central no coincide con Vivas en varios puntos de esa reconstrucción, especialmente sobre cuándo se plantearon determinadas medidas y cuándo pidió hablar directamente con Sánchez.

La investigación alcanza también las alertas previas manejadas desde Ceuta. Según la información conocida sobre la causa, el día 29 existieron avisos relacionados con grupos en redes sociales que estaban promoviendo una entrada en España coincidiendo con la Fiesta del Trono marroquí. La cuestión judicial, por tanto, rebasa ampliamente el intercambio entre dos gabinetes: se intenta determinar qué información estaba disponible, cómo circuló y qué decisiones provocó.

Una batalla de registros que todavía no dicta sentencia

La publicación de la cronología de Moncloa cambia el terreno de la disputa porque introduce horas, duraciones y participantes concretos. El Ejecutivo sostiene que las comunicaciones que recibió fueron atendidas y que Vivas únicamente pidió hablar directamente con Sánchez el 30 de julio. El presidente ceutí mantiene que hubo más intentos de contacto y asegura disponer de registros para acreditarlos.

Ninguna de esas dos posiciones, por sí sola, resuelve todavía qué ocurrió durante todos los días previos. Incluso aceptando que hubo conversaciones, queda por esclarecer si la información transmitida reflejaba con suficiente claridad la dimensión extraordinaria del riesgo y cómo fue valorada por cada administración. Contestar un teléfono y anticipar una crisis no son exactamente la misma cosa.

La disputa, en definitiva, ha dejado de ser una simple acusación cruzada. Hay registros telefónicos, mensajes, reuniones, documentación y declaraciones incorporándose a una investigación judicial. Moncloa ha mostrado su cronología; Vivas mantiene la suya. Entre ambas quedan unas jornadas de julio cuya reconstrucción completa será la que permita separar finalmente los contactos acreditados, las versiones enfrentadas y las decisiones que se tomaron antes de que Ceuta quedara desbordada.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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