Economía
Cómo Larry Ellison superó a Musk y llegó a la cima de las fortunas
La apuesta de Oracle por la IA disparó la fortuna de Ellison, aunque el primer puesto cambió de manos en pocas horas.

Foto de: Oracle PR / Hartmann Studios.
El 10 de septiembre de 2025, el cofundador de Oracle Larry Ellison rebasó durante unas horas a Elon Musk en las clasificaciones de grandes fortunas. El índice de multimillonarios de Bloomberg llegó a calcular su patrimonio en 393.000 millones de dólares, frente a los 385.000 millones atribuidos entonces al dueño de Tesla. No fue un premio en efectivo ni una transferencia de riqueza: el cambio reflejó, sobre todo, la fuerte subida de las acciones de Oracle.
El detonante fue el optimismo de los inversores ante el negocio de infraestructura en la nube para inteligencia artificial. Oracle presentó perspectivas de crecimiento mejores de lo esperado y comunicó nuevos contratos de gran tamaño. La cotización reaccionó con una subida superior al 40%, que elevó el valor de la participación de Ellison en la empresa. El episodio fue llamativo, pero también breve: los rankings varían con el mercado y Musk recuperó después la primera posición.
La subida de Oracle detrás del cambio en el ranking
La riqueza de Ellison está muy ligada a Oracle, compañía que ayudó a fundar en 1977 y en la que conserva una participación relevante. Cuando sube el precio de sus acciones, el valor estimado de esa participación también aumenta; cuando cae, el patrimonio calculado puede retroceder. La cotización funciona como el principal motor inmediato de los cambios en su fortuna, aunque no significa que el empresario haya vendido títulos ni que disponga de esa cantidad en efectivo.
La reacción del mercado se produjo después de que Oracle comunicara una demanda intensa de capacidad para centros de datos y mejores perspectivas para su negocio de nube. La empresa calculó que los ingresos de su división de servicios en la nube crecerían un 77% durante ese ejercicio, hasta alcanzar los 18.000 millones de dólares, y anticipó un avance todavía mayor en los años siguientes. Para los inversores, esas previsiones apuntaban a que la IA podía convertirse en una fuente de ingresos a gran escala, no solo en una promesa tecnológica.
También pesó la noticia de que Oracle había firmado cuatro contratos multimillonarios con clientes durante el trimestre y esperaba cerrar más acuerdos en los meses siguientes. Esa información ofrecía una señal concreta de demanda, aunque no elimina la incertidumbre sobre cuándo se desplegará toda la capacidad contratada ni cuánto costará construirla. Los anuncios mejoraron las expectativas de negocio; no garantizaban por sí solos que cada proyecto fuese a producir beneficios en el plazo previsto.
Por qué la inteligencia artificial necesita una nube distinta
Los modelos de IA requieren grandes cantidades de capacidad informática para entrenarse y funcionar. Eso implica centros de datos, procesadores especializados, redes, almacenamiento y energía, además de programas capaces de coordinar todos esos recursos. Oracle lleva décadas vendiendo software empresarial y bases de datos, pero el mercado empezó a valorarla también como proveedora de la infraestructura física que sostiene esos cálculos. En esa transición está buena parte de la explicación del repunte.
La demanda no se limita a empresas que quieran probar una herramienta nueva. Las compañías que desarrollan modelos o incorporan IA a sus productos necesitan reservar capacidad durante largos periodos y procesar volúmenes elevados de información. Para un proveedor de nube, cerrar contratos de varios años puede dar más visibilidad sobre ingresos futuros que depender de consumos ocasionales. Esa perspectiva ayuda a explicar por qué las previsiones de Oracle captaron tanta atención, aunque la capacidad prometida debe construirse y ponerse en servicio antes de que se traduzca plenamente en facturación.
El cambio también tiene una dimensión menos visible que el titular bursátil. Un centro de datos no es solo una sala llena de ordenadores: necesita suministro eléctrico, refrigeración, conexiones de alta velocidad y equipos disponibles en el momento adecuado. La expansión exige inversión y coordinación, y puede tardar. Por eso el entusiasmo inversor convive con una pregunta decisiva para Oracle: si podrá ampliar su infraestructura al ritmo que reclaman los clientes y convertir los acuerdos en servicios operativos.
De las bases de datos a los contratos de nube
La trayectoria de Oracle ayuda a entender por qué la empresa pudo aprovechar esta nueva demanda. Ellison la fundó junto a Bob Miner y Ed Oates bajo el nombre Software Development Laboratories. El equipo trabajó en un proyecto de base de datos para la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos y desarrolló un producto llamado Oracle. En 1979, la compañía lanzó una de las primeras bases de datos relacionales comerciales, una tecnología que permite organizar información en tablas conectadas y consultarla de forma estructurada.
El negocio creció con la informatización de las empresas, que necesitaban guardar y gestionar datos de clientes, inventarios, operaciones y finanzas. La firma adoptó el nombre Oracle y empezó a cotizar en bolsa en 1986. Un año después ya era, según la información biográfica disponible, la mayor compañía de bases de datos del mundo. Esa base empresarial le dio una relación duradera con grandes organizaciones, un activo valioso cuando estas empezaron a trasladar sistemas a la nube y a explorar usos de inteligencia artificial.
Durante mucho tiempo, el relato sobre Oracle se centró en las bases de datos y el software corporativo. El auge de la nube modificó esa percepción: la empresa pasó a competir también por alojar aplicaciones y ofrecer capacidad informática a través de internet. En el episodio de septiembre de 2025, el mercado revalorizó precisamente esa faceta. No se trataba de que Oracle hubiese dejado atrás su negocio tradicional, sino de que los inversores atribuyeron más peso al crecimiento potencial de la nube y a los contratos relacionados con IA.
El patrimonio no equivale a dinero disponible
Las cifras que aparecen en los índices de multimillonarios son estimaciones construidas a partir del valor de acciones, participaciones y otros activos conocidos. En el caso de una empresa cotizada como Oracle, la parte más visible puede recalcularse cada vez que cambia el precio de la acción. Si la cotización sube con fuerza, la fortuna teórica de su principal accionista puede aumentar en miles de millones en una jornada, incluso si este no ha realizado ninguna operación. Es riqueza valorada en el mercado, no una cuenta bancaria.
La diferencia importa porque el valor de una participación no siempre puede convertirse de inmediato en efectivo sin afectar al precio. Además, las clasificaciones dependen de estimaciones y pueden actualizarse de manera distinta según la metodología de cada índice. Por eso dos listas pueden ofrecer cifras diferentes para un mismo empresario o situarlo en posiciones distintas. El liderazgo de Ellison en septiembre fue una fotografía tomada durante una sesión bursátil, no una condición permanente ni una medición exacta de dinero líquido.
La concentración de su patrimonio en Oracle amplificó el efecto de la subida. Cuando una parte importante de la riqueza de una persona depende de una sola compañía, un movimiento pronunciado de sus acciones se refleja con más fuerza en su estimación patrimonial. La misma relación funciona a la baja: los retrocesos de la empresa pueden reducir rápidamente el valor calculado. La concentración explica tanto el salto como la volatilidad, y distingue esta clase de fortuna de un patrimonio repartido entre muchos activos.
La comparación con Musk y la fugacidad del primer puesto
Musk había ocupado la primera posición durante buena parte del periodo anterior, y su fortuna también depende de empresas cuyo valor cambia con el mercado. Tesla, su compañía más visible en bolsa, afrontaba entonces inquietud de los inversores por la evolución del sector del vehículo eléctrico y por la reacción de algunos consumidores ante la actividad política del empresario. Las acciones de Tesla habían caído durante ese año, un factor que contribuyó a reducir su patrimonio estimado en aquel momento.
La comparación no enfrenta dos fortunas inmóviles, sino dos conjuntos de activos expuestos a fuerzas distintas. En el caso de Ellison, el avance de Oracle y el interés por la infraestructura de IA impulsaron la estimación; en el de Musk, las variaciones de Tesla y de otras empresas influyeron en sentido diferente. Un cambio de puesto puede deberse a movimientos simultáneos, y no necesariamente a que uno de los empresarios haya ganado dinero en efectivo mientras el otro lo pierde.
De hecho, el liderazgo de Ellison duró solo unas horas, según la cobertura de aquel episodio. Musk volvió a superarle cuando cambiaron las cotizaciones y las estimaciones asociadas a ambos patrimonios. La brevedad no resta importancia al acontecimiento: mostró hasta qué punto las grandes fortunas tecnológicas están ligadas a las expectativas de crecimiento de unas pocas compañías. Pero sí invita a leer con cautela cualquier titular que presente al número uno como una posición estable o definitiva.
Un fundador que sigue ligado a la compañía
Ellison nació en 1944 y fue criado en Chicago por sus tíos, que lo adoptaron cuando era un bebé. Estudió en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign y, tras abandonar esos estudios, pasó por la Universidad de Chicago. No completó una carrera universitaria y se trasladó a California, donde trabajó como programador antes de crear su propia empresa. Su biografía empresarial no fue un ascenso instantáneo: Oracle creció durante décadas junto con la expansión de los sistemas informáticos en las grandes organizaciones.
Fue director ejecutivo de Oracle hasta 2014. Después dejó ese cargo y pasó a ocupar los puestos de presidente del consejo y director de tecnología. Esa continuidad mantiene su influencia en la compañía, aunque la gestión diaria recae en el equipo ejecutivo, dirigido por Safra Catz como consejera delegada. Su fortuna y su papel público siguen estrechamente vinculados a Oracle, pero no deben confundirse con la dirección cotidiana de cada operación de la empresa.
Ellison también fue miembro del consejo de administración de Tesla y llegó a poseer alrededor de 15 millones de acciones de la automovilística, según la información publicada sobre su trayectoria. Esa relación hace más compleja la comparación con Musk: los intereses financieros de Ellison no se limitaban a Oracle y su cartera incluía exposición a una empresa dirigida por quien terminó desplazando temporalmente del primer puesto. La cifra exacta de su patrimonio, sin embargo, sigue dependiendo de la valoración cambiante de sus participaciones.
Los negocios, la política y la exposición pública
La figura de Ellison ha trascendido el mundo del software por su estilo de vida y sus inversiones. Entre sus propiedades destaca una villa en Palo Alto valorada en unos 200 millones de dólares y la isla hawaiana de Lanai, de la que adquirió una participación mayoritaria. También ha impulsado actividades deportivas, como el equipo Oracle Team USA, ganador de la Copa América de vela en 2013, y el torneo de tenis de Indian Wells. Son facetas que completan su perfil público, aunque no explican el salto bursátil de Oracle.
Su influencia también ha alcanzado el sector de los medios. Ellison financió buena parte de la oferta de 8.000 millones de dólares que su hijo David realizó para adquirir Paramount, propietaria de CBS y MTV, en una operación que se cerró en agosto de 2025. La participación de la familia en esa transacción muestra cómo la fortuna se extiende a otros ámbitos, pero el valor de esos activos no tiene el mismo movimiento diario y transparente que una acción cotizada. La estimación total combina piezas de naturaleza distinta.
En política, Ellison se ha situado cerca del presidente Donald Trump. En enero de 2025 apareció junto a Sam Altman, de OpenAI, y Masayoshi Son, de SoftBank, en el anuncio de Stargate, una iniciativa orientada a desarrollar infraestructura de inteligencia artificial en Estados Unidos. Oracle también figuró entre las posibles compradoras del negocio estadounidense de TikTok, propiedad de ByteDance. Trump expresó públicamente que le gustaría que Ellison participara en la compra, pero esa posibilidad no fue el motor directo del repunte bursátil que lo llevó a la cima del ranking.
La oportunidad de la IA también implica riesgos
El entusiasmo por los centros de datos no elimina las dificultades de construirlos. Oracle debe ampliar instalaciones y asegurar equipos para responder a una demanda que crece con rapidez. Los acuerdos anunciados pueden elevar las expectativas, pero también aumentan la exigencia de cumplir plazos y proporcionar la capacidad contratada. Si la infraestructura se retrasa, los ingresos pueden llegar más despacio de lo que anticipa el mercado. La ejecución es la prueba que separa la previsión del resultado.
La competencia añade presión. Amazon, Microsoft y Google llevan años operando grandes plataformas de nube y también buscan captar el gasto asociado a la inteligencia artificial. La decisión de algunos clientes de utilizar servicios de varios proveedores puede abrir oportunidades a Oracle, pero no le asegura contratos. Las empresas comparan coste, disponibilidad y compatibilidad con sus sistemas existentes; además, pueden cambiar la distribución de sus cargas de trabajo. La demanda de IA beneficia al sector, no a una compañía de forma automática.
También cabe que las expectativas cambien si los clientes moderan sus inversiones o si la tecnología permite resolver tareas con menos capacidad de cálculo. La cotización descuenta previsiones sobre el futuro, y por eso puede subir antes de que se materialicen todos los ingresos o caer si el crecimiento decepciona. El repunte de septiembre de 2025 reflejó confianza en la estrategia de Oracle, pero no despejó esas incógnitas. El valor de la empresa dependerá de cuánto de la demanda prevista pueda atender de forma rentable y sostenida.
Un cambio de puesto que retrata la economía digital
La breve entrada de Ellison en la primera posición revela algo más amplio que una rivalidad entre magnates. La infraestructura de IA se ha convertido en una apuesta central para los mercados: detrás de cada modelo hay centros de datos, energía, redes y software empresarial. Oracle fue percibida como una de las compañías capaces de capturar parte de esa inversión, y sus previsiones y contratos cambiaron las expectativas sobre el tamaño futuro de su negocio. El mercado premió una promesa de crecimiento respaldada por acuerdos, aunque todavía sometida a prueba.
Para Ellison, el mecanismo fue directo: Oracle subió, y con ella aumentó el valor estimado de su participación. Para Musk, las variaciones de Tesla y de los demás activos que componen su fortuna movieron el cálculo en otra dirección. La distancia entre ambos fue estrecha y el resultado cambió pronto, recordatorio de que las clasificaciones patrimoniales son volátiles. El título de persona más rica describe un instante; la trayectoria de las empresas, en cambio, se mide por su capacidad de convertir inversiones y contratos en ingresos reales.
Oracle no pasó de ser una compañía de bases de datos a un gigante de la IA de la noche a la mañana. Su historia reúne décadas de software corporativo y una apuesta creciente por la nube, ahora favorecida por la necesidad de procesar datos a gran escala. Ese contexto explica por qué la subida llamó tanto la atención y por qué el patrimonio de su fundador reaccionó con tanta intensidad. El episodio acabó pronto en el ranking, pero dejó una señal persistente: en la economía de la IA, los cimientos tecnológicos también pueden crear fortunas.

Actualidad¿Qué se sabe hoy de los terremotos de Venezuela y cómo sigue el país?
Salud¿Por qué me duelen las piernas por dentro? Causas, síntomas y alertas
Naturaleza¿Dónde siguen activos los incendios en España este 28 de septiembre?
Actualidad¿Qué pasó con el terremoto de Colombia? Balance, víctimas y réplicas
Economía¿Cómo funciona la nueva cuenta de Revolut al 3,51% TAE en España?
ActualidadSan Miguel 2026: fecha, día de la semana y santoral
Actualidad¿Cuánto cuesta el desfile de la Fiesta Nacional en Madrid en 2026?
Economía¿Cuándo llega Kaufland a España y qué ciudades tendrán compra online?
Ocio¿Cuándo es Halloween 2026 en España y qué día se celebra este año?
ActualidadCalendario laboral 2026: ¿cuántos días festivos tendrás en España?
Salud¿Por qué mi sudor huele mal y antes no? Causas y cuándo preocuparse
Ocio¿Cómo queda la Liga Endesa? Fichajes, bajas y renovaciones 2026-27









