Salud
Las infecciones hospitalarias matan a más de 5.000 personas al año en España: qué hay detrás de la cifra
El 7,3% de los pacientes ingresados sufre una infección hospitalaria. Son 5.067 muertes al año en España, el triple que los accidentes de tráfico.

Resumen
- Las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria (IRAS) causan 5.067 muertes al año en España: el triple que los accidentes de tráfico.
- El 7,3% de los pacientes ingresados sufre una infección durante su estancia, según el estudio EPINE con más de 280.000 personas analizadas.
- Las bacterias multirresistentes ya provocan unas 986 muertes anuales y solo el 58% de las prescripciones de antibióticos auditadas se considera adecuada.
Cada año mueren en España 5.067 personas por infecciones contraídas dentro de un hospital. La cifra, presentada esta semana por el estudio EPINE de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Sanitaria (SEMPSPGS), equivale a tres veces los fallecimientos anuales por accidentes de tráfico. Y aunque suene a problema del pasado —la imagen de quirófanos sin esterilizar, de médicos sin guantes—, los datos dicen lo contrario: el 7,3% de los pacientes ingresados en hospitales españoles sufre una infección relacionada con la asistencia sanitaria (IRAS) durante su estancia.
El trabajo no es una estimación apresurada. Procede del análisis de más de 280.000 pacientes entre 2022 y 2026, y se presentó en la jornada científica «EPINE 2026: Vigilancia, resistencias y uso de antimicrobianos», celebrada en el Hospital Universitario de La Princesa de Madrid. Las infecciones hospitalarias siguen siendo, según sus autores, uno de los principales problemas de seguridad del paciente en España.
Tres veces más muertos que en carretera, y casi nadie habla de ello
La comparación con el asfalto no es un adorno retórico: sirve para dimensionar un problema que rara vez ocupa portadas. Si 5.000 muertos en carretera activarían planes de emergencia, campañas y comisiones parlamentarias, los datos de las IRAS se mueven sobre todo dentro del sistema sanitario, en congresos de medicina preventiva y registros internos. Y eso que hablamos de la misma magnitud que sumar, cada año, un pueblo mediano español que desaparece por infecciones adquiridas donde la gente va a curarse. «El 7,3 por ciento de los pacientes hospitalizados presenta una IRAS», señaló durante la presentación la doctora Clara Salamanca Ávila, una de las coordinadoras de la investigación.
El estudio constata además algo que intuye cualquiera que haya tenido un familiar ingresado: quien contrae una infección en el hospital tiene más probabilidades de fallecer que quien no la sufre, incluso después de ajustar por edad, sexo, gravedad de la enfermedad de base y tamaño del centro. Las infecciones que más muertes provocan son las respiratorias y las bacteriemias —la presencia de bacterias en sangre—, dos complicaciones que suelen aparecer en pacientes ya debilitados, con catéteres, ventilación mecánica o cirugías recientes.
| Indicador | Dato | Qué significa |
|---|---|---|
| Muertes anuales por IRAS | 5.067 | El triple que los accidentes de tráfico |
| Prevalencia de IRAS en ingresados | 7,3% | 1 de cada 14 pacientes hospitalizados |
| Pacientes multirresistentes (2026) | 2,35% | Prevalencia en aumento |
| Muertes por exceso de resistencias | ~986/año | Cepas difíciles de tratar |
| Ingresados que reciben antimicrobianos | 45% | Y sube el uso de amplio espectro |
| Prescripciones adecuadas (piloto) | 58% | Margen claro de mejora |
Fuente: Estudio EPINE 2026 (SEMPSPGS) · Datos 2022-2026
Bacterias resistentes: el problema dentro del problema
Dentro de la cifra general hay una tendencia que preocupa especialmente a los preventivistas: las infecciones por microorganismos multirresistentes. Su prevalencia ha aumentado en los últimos años hasta alcanzar al 2,35% de los pacientes hospitalizados en 2026. «Las infecciones por microorganismos resistentes se asocian con una mayor mortalidad que las causadas por cepas sensibles, estimándose alrededor de 986 muertes anuales atribuibles al exceso de mortalidad asociado a los perfiles de resistencia estudiados», explicó la doctora Lina M. Parra Ramírez, también coordinadora del estudio.
El dato inquietante es de dónde vienen esas bacterias. El EPINE destaca «el peso creciente de las infecciones por microorganismos multirresistentes clasificadas como de origen comunitario»: ya no son solo un problema que se genera dentro del hospital, sino que llegan con el paciente desde la calle, desde residencias de mayores o desde tratamientos ambulatorios previos. Eso obliga, según Parra, a «abordar la resistencia antimicrobiana de forma coordinada entre los diferentes ámbitos asistenciales». Traducción: no basta con que el hospital extreme su higiene si en atención primaria o en las residencias se sigue presionando el mismo problema.
Recetar antibióticos mejor, no más
Casi la mitad de los ingresados —el 45%— recibe antimicrobianos durante su estancia, y aumenta el uso de antibióticos de amplio espectro, los que barren más tipos de bacteria y, precisamente por eso, más presión selectiva generan hacia las resistencias. El EPINE detecta avances: los programas de optimización de antibióticos (los llamados PROA) han mejorado sus recursos y estructuras en los últimos años. Pero la foto de la prescripción sigue siendo mejorable.
Este año el estudio incorporó un piloto presentado por José María Gutiérrez Urbón, del Servicio de Farmacia del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (CHUAC): 15 hospitales evaluaron 1.312 prescripciones de antimicrobianos. Resultado: solo el 58% se consideró adecuada. Las oportunidades de mejora se concentran en tres puntos concretos:
- ✓La elección del antimicrobiano: no siempre el fármaco escogido es el más ajustado al foco y al paciente.
- ✓El registro del plan terapéutico en la historia clínica: si no consta qué se busca y hasta cuándo, nadie puede revisarlo ni continuarlo.
- ✓La duración de los tratamientos: pautas más largas de lo necesario alimentan resistencias sin añadir beneficio.
Son tres gestos aparentemente burocráticos que, multiplicados por millones de prescripciones al año, deciden cuánta bacteria resistente circula por el sistema. Que solo el 58% de las recetas auditadas se considere adecuada no significa que los médicos españoles receten mal a sabiendas: refleja presión asistencial, inercia de protocolos, falta de tiempo para registrar el razonamiento terapéutico y, en ocasiones, cultivos que llegan tarde para ajustar el tratamiento. La resistencia antimicrobiana no se combate solo en el laboratorio: se combate también en el momento en que alguien firma una receta y anota por qué lo hace.
Qué puede hacer cada paciente (y cada visita)
El mensaje del EPINE es claro: reforzar las estrategias de prevención y control de infecciones. Buena parte de esa carga recae en los equipos —higiene de manos escrupulosa, bundles de catéter, aislamiento de portadores de cepas resistentes—, pero el paciente y su entorno también juegan.
- 1Preguntar sin miedo: «¿está usted seguro de que necesita un antibiótico?» es una pregunta legítima en consulta, y «¿cada cuánto se limpian estos accesos?» lo es a pie de cama.
- 2Higiene de manos también de las visitas: el gel hidroalcohólico de la entrada de la habitación no es decorativo. Cada visita que no se lava las manos puede ser un vector.
- 3No guardar sobras de antibióticos ni automedicarse con ellas: es una de las vías que acaba llevando cepas resistentes al hospital desde casa.
- 4Vacunación al día en pacientes frágiles: gripe y neumococo reducen ingresos y, con ellos, oportunidades de infección nosocomial.
El EPINE seguirá publicando datos el año que viene, y la tendencia de las multirresistencias no va a corregirse sola en doce meses. La diferencia entre 5.067 muertes y muchas menos no está en un descubrimiento futuro: está en protocolos aburridos, registros ordenados y recetas bien pensadas que ya sabemos hacer. La próxima vez que escuchéis que la resistencia a los antibióticos es «la pandemia silenciosa», recordad que tiene dirección postal: las plantas de hospitalización de nuestros hospitales, todos los días del año.












