Naturaleza
¿Cómo sigue el incendio de Polop tras quemar 36 hectáreas en Alicante?
Polop afronta un incendio forestal de unas 36 hectáreas, con vecinos desalojados, carreteras cortadas y un operativo reforzado por aire y tierra.

Resumen
- El incendio de Polop afecta a unas 36 hectáreas y no deja heridos
- Una veintena de vecinos fue desalojada de forma preventiva
- El viento remitió al anochecer y la evolución del fuego mejoró
El incendio forestal declarado este martes, 8 de septiembre, en Polop de la Marina, Alicante, ha afectado ya a unas 36 hectáreas y ha obligado a desalojar de forma preventiva a cerca de una veintena de vecinos de zonas rurales próximas al fuego. No se han registrado heridos. Tras una tarde complicada por el viento, la orografía y las altas temperaturas, el incendio presentaba al anochecer una evolución favorable, aunque los equipos terrestres continuaban trabajando sobre el terreno.
El fuego comenzó poco antes del mediodía en la partida Bacorero, en un bancal situado en una zona montañosa de difícil acceso. El aviso llegó al Consorcio Provincial de Bomberos de Alicante a las 11:58 horas. Lo que inicialmente se comunicó como un incendio de vegetación rural terminó reclasificado como incendio forestal a medida que las llamas avanzaban y el dispositivo crecía. Durante las horas centrales llegaron a intervenir diez medios aéreos, además de un importante despliegue de bomberos y unidades forestales.
El incendio de Polop alcanza unas 36 hectáreas
La estimación difundida durante la tarde sitúa la superficie afectada en aproximadamente 36 hectáreas. Es una cifra provisional, habitual mientras el incendio permanece activo y todavía se trabaja sobre un perímetro que después deberá medirse con mayor precisión.
La jornada no puso las cosas fáciles. El terreno quebrado de la Marina Baixa dificulta que vehículos y equipos terrestres alcancen directamente algunos puntos. El viento también condicionó las primeras horas del operativo, empujando el fuego y obligando a reforzar el ataque desde el aire. Más tarde las rachas fueron perdiendo fuerza, un cambio importante para las labores de extinción.
El calor tampoco ayudaba. Alicante permanecía este martes bajo aviso amarillo por altas temperaturas, con máximas previstas de hasta 36 grados en algunas zonas de la provincia. Vegetación seca, poca humedad y viento forman esa combinación incómoda que los bomberos conocen demasiado bien: el monte se convierte casi en papel.
Una veintena de vecinos desalojados y ninguna persona herida
La proximidad de las llamas a viviendas rurales llevó a ordenar el desalojo preventivo de cerca de veinte personas. La medida no respondió a la existencia de heridos ni a daños personales confirmados, sino al riesgo de que la evolución del frente pudiera complicar posteriormente una evacuación.
Durante la tarde, el incendio llegó a avanzar desde Bacorero por el entorno del barranco del Riu Sec hacia la Serreta de Xirles. Algunas viviendas dispersas quedaron así dentro del área sobre la que se concentraba la vigilancia. En incendios de interfaz —aquellos donde el terreno forestal se mezcla con casas, caminos y pequeñas zonas habitadas— unos cientos de metros pueden cambiar mucho el escenario.
Hasta el anochecer, el balance humano era la parte menos mala de la jornada: no constaban personas heridas. Los desalojos se mantenían ligados a criterios de seguridad y a la evolución de los trabajos de extinción.
Cortadas la CV-70 y la CV-7621 por el incendio
El avance del fuego obligó también a interrumpir el tráfico en dos carreteras de la zona. La CV-70, que conecta Polop con Guadalest, quedó afectada por los cortes, al igual que la CV-7621, entre Polop y Xirles. También se restringieron accesos relacionados con ambas vías mientras trabajaban los servicios de emergencia.
No era una precaución menor. En algunos momentos de la tarde el fuego alcanzó el entorno de la CV-70, mientras vehículos de emergencia entraban y salían de una zona ya complicada por la propia geografía. El Ayuntamiento pidió evitar cualquier desplazamiento innecesario y respetar las instrucciones de Guardia Civil, bomberos y equipos de emergencias.
Diez medios aéreos para atacar un fuego difícil desde tierra
La respuesta fue aumentando conforme avanzaban las llamas. El dispositivo llegó a contar con diez medios aéreos, 13 dotaciones del Consorcio Provincial de Bomberos de Alicante, cinco unidades terrestres y cinco autobombas de los bomberos forestales de la Generalitat. También participaron agentes medioambientales y personal de prevención.
Los medios aéreos realizaron cargas de agua desde el embalse de Guadalest y la balsa de riego de Polop, dos puntos próximos que permitieron acortar los ciclos entre descarga y recarga. En un incendio con accesos terrestres difíciles, esos minutos cuentan. Mucho.
Con la llegada de la noche los aviones y helicópteros tuvieron que retirarse, como ocurre normalmente cuando desaparecen las condiciones de visibilidad necesarias para operar con seguridad. El peso de la extinción pasó entonces a los equipos terrestres, encargados de consolidar líneas, vigilar reproducciones y aprovechar la bajada de las temperaturas.
Qué significa la situación 1 activada en Polop
El Centro de Coordinación de Emergencias estableció la situación 1 del Plan Especial frente al Riesgo de Incendios Forestales de la Comunitat Valenciana. La denominación puede sonar burocrática —y lo es—, pero tiene una traducción bastante sencilla: se utiliza cuando un incendio puede afectar gravemente a bienes forestales y, eventualmente, de forma leve a población o bienes no forestales.
No significa que exista una catástrofe fuera de control ni implica por sí misma una evacuación masiva. Sí indica que el incendio tiene suficiente entidad para exigir una respuesta coordinada y mantener bajo vigilancia su posible impacto sobre personas, viviendas, carreteras e infraestructuras.
El presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, aseguró durante la tarde que seguía la evolución del incendio y pidió prudencia a la población. La atención institucional se concentraba especialmente en la combinación entre el avance del fuego, las viviendas rurales y los accesos por carretera.
El viento remite y mejora el escenario al caer la noche
La situación comenzó a ofrecer señales más positivas con el paso de las horas. Después de haber complicado especialmente la primera fase del incendio, el viento remitió, reduciendo uno de los principales factores capaces de acelerar o desordenar el frente.
Al anochecer, la evolución era descrita como favorable y las condiciones meteorológicas previstas para las horas nocturnas no añadían, en principio, un riesgo comparable al registrado durante la tarde. Eso no equivale a dar el incendio por controlado. Entre ambos conceptos hay bastante monte.
Un incendio está controlado cuando se ha conseguido detener su avance dentro de unas líneas de control; después llega todavía la fase de extinción completa, con puntos calientes que pueden esconderse bajo cenizas, raíces o vegetación. Por eso los efectivos continuaban trabajando durante la noche aunque desde lejos pudiera parecer que la intensidad de las llamas había bajado.
El incendio comenzó en un bancal de la partida Bacorero, pero las causas no se han determinado públicamente. Saber dónde apareció el primer foco no significa saber qué lo provocó. Esa diferencia, poco vistosa pero esencial, evita convertir cualquier hipótesis prematura en una certeza.
La investigación deberá establecer posteriormente si existió una causa accidental, una actividad humana concreta, una negligencia o cualquier otra circunstancia. Hasta disponer de esos datos, atribuir un origen determinado al incendio sería pura especulación.
Una noche de vigilancia sobre la Marina Baixa
Polop afronta la noche con un escenario sensiblemente mejor que el de las primeras horas, pero con el operativo todavía desplegado. Unas 36 hectáreas afectadas, cerca de veinte personas desalojadas de manera preventiva, carreteras condicionadas y ningún herido forman el balance provisional de un incendio que obligó a movilizar un considerable dispositivo aéreo y terrestre.
La retirada del viento ha dado aire —nunca mejor dicho— a los equipos de extinción. Queda ahora el trabajo menos espectacular y quizá más paciente: asegurar el perímetro, apagar puntos calientes y evitar reproducciones. En Polop, esta noche, el fuego pierde terreno. Pero todavía se le vigila.












