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¿Por qué Iker Jiménez no escolarizó a su hija Alma hasta los 4 años?

Iker Jiménez recuerda los primeros años de Alma, su entrada al colegio con cuatro años y cómo aquella crianza marcó su forma de vivir la paternidad.

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Foto: Gobierno de Castilla-La Mancha — “Inauguración exposición 'Cuarto milenio'”, CC BY-SA 2.0 — vía Wikimedia Commons.

Resumen

  • Alma empezó el colegio con cuatro años, antes de la enseñanza obligatoria
  • Iker Jiménez y Carmen Porter priorizaron pasar más tiempo con su hija
  • El presentador considera aquella etapa clave en su forma de vivir la paternidad

Iker Jiménez y Carmen Porter decidieron que su hija Alma no acudiera al colegio durante sus primeros años de vida. La niña se incorporó a un centro educativo cuando tenía cuatro años, una elección que el presentador explicó entonces de una manera bastante menos solemne de lo que puede parecer vista desde fuera: querían que disfrutara de esa primera infancia y organizaron su vida familiar para pasar el mayor tiempo posible con ella.

La historia vuelve a circular alrededor de Iker Jiménez, aunque conviene colocar bien las fechas sobre la mesa. No es una decisión tomada en 2026 ni una revelación nueva. Jiménez habló públicamente de aquella crianza cuando Alma era pequeña y volvió sobre ella años después, entre otras ocasiones en una extensa conversación publicada en julio de 2020. Alma nació en 2011 y actualmente tiene 14 años.

La razón por la que Alma no empezó antes el colegio

La explicación de Jiménez fue esencialmente familiar. Durante aquellos años, él y Carmen Porter intentaron adaptar el trabajo a la crianza para estar presentes en una etapa que consideraban irrepetible. Cuando en 2015 les preguntaron directamente por qué Alma todavía no iba al colegio, la respuesta del periodista fue muy sencilla: «Pues que disfrute». Ya habría tiempo, vino a decir, para las aulas y los estudios.

No se trataba, por tanto, de una campaña contra la escuela ni de una defensa pública de algún modelo educativo alternativo. Tampoco hay base para presentar aquella decisión como un rechazo permanente de la enseñanza convencional. Alma terminó incorporándose al colegio y, cuando tenía aproximadamente cuatro años y medio, su padre hablaba ya de aquella primera experiencia escolar.

La diferencia importa. Entre titulares, redes sociales y una palabra tan explosiva como «escolarización», es fácil imaginar una guerra cultural donde probablemente hubo algo mucho más doméstico: dos padres con capacidad para reorganizar sus horarios que prefirieron alargar unos meses la crianza en casa.

No llevarla al colegio con cuatro años era legal

Hay otro dato decisivo. En España, la Educación Infantil no es obligatoria. Abarca desde el nacimiento hasta los seis años y tiene carácter voluntario; la enseñanza básica obligatoria comienza ordinariamente a los seis y se prolonga hasta los 16. El segundo ciclo de Infantil, de los tres a los seis años, es gratuito, pero las familias no están obligadas a escolarizar a sus hijos durante ese periodo.

Por eso, que Alma no acudiera a un centro hasta los cuatro años no equivalía a incumplir la escolarización obligatoria. Es una precisión bastante menos vistosa que el titular, sí, pero cambia por completo el sentido del episodio. No estaba en edad de enseñanza obligatoria.

La hija que Iker Jiménez considera su verdadera maestra

El aspecto que más ha repetido el presentador al recordar aquellos años no tiene que ver con notas, colegios ni teorías pedagógicas. Habla de lo que la convivencia diaria con una niña pequeña cambió en él. Jiménez ha descrito a Alma como una especie de maestra inesperada, alguien que le permitió recuperar esa mirada infantil en la que una piedra, una nube o una sombra todavía pueden ser acontecimientos importantes.

En una entrevista de 2020 llegó a explicar que su hija le había enseñado a observar la vida desde los ojos de la niñez y que no haberse perdido su infancia constituía para él una medida del éxito mucho más seria que la fama profesional. La idea reaparece también en declaraciones posteriores: Alma ocupa, según ha contado, el primer lugar en su escala personal.

Hay algo bastante reconocible ahí, incluso descontando la retórica de quien lleva décadas delante de un micrófono. La infancia obliga a reducir la velocidad. Un adulto puede atravesar una calle pensando en siete problemas; un niño se detiene porque ha visto una mariquita. Para Jiménez, convivir tan de cerca con esa curiosidad fue una especie de aprendizaje paralelo: menos currículo y más asombro.

La paternidad también cambió su relación con el trabajo

La elección familiar coincidió con cambios importantes en la carrera del periodista. En junio de 2015 terminó ‘Milenio 3’, el programa de la Cadena SER que había permanecido 14 años en antena. En aquel momento, Jiménez y Porter explicaron que uno de los motivos para concentrarse en la televisión era precisamente ganar tiempo para su hija, aunque el final del espacio llegó también en el contexto de la renovación del contrato de exclusividad del comunicador con Mediaset.

Es importante no mezclar las fechas: Alma había nacido varios años antes. El cierre de ‘Milenio 3’ se produjo en 2015, no inmediatamente después de su nacimiento. Lo que sí sostuvo Jiménez públicamente fue que el ritmo de radio y televisión le estaba restando un tiempo que ya no quería entregar con tanta alegría al reloj laboral.

La frase puede sonar extraña en una industria que suele medir el éxito por programas acumulados, contratos y audiencias. Jiménez lo ha planteado al revés: renunciar también puede formar parte del éxito cuando permite recuperar horas de vida privada. Una herejía pequeña en determinados despachos, pero tampoco hace falta convocar a los investigadores de ‘Cuarto Milenio’ para entenderla.

Del misterio televisivo a una vida familiar bastante protegida

Iker Jiménez y Carmen Porter han trabajado juntos durante décadas, pero han mantenido a Alma relativamente apartada de la exposición pública. No han hecho de su hija una presencia constante en televisión ni han convertido su crecimiento en un serial familiar. Cuando aparece en sus relatos suele ser a través de anécdotas concretas.

En 2021, por ejemplo, Cuatro recordaba que ambos evitaban mostrar habitualmente el rostro de la menor en las imágenes compartidas públicamente. Más recientemente, Jiménez contó desde ‘Cuarto Milenio’ una anécdota deportiva de Alma para reflexionar sobre el trabajo en equipo: su conjunto de voleibol había remontado un partido importante y el presentador utilizó aquella escena para hablar de cooperación frente al lucimiento individual.

Es una relación curiosa con la fama: el padre trabaja alrededor de cámaras, focos, platós y millones de espectadores; la hija crece bastante más lejos del escaparate. Y ese contraste ayuda a comprender también la decisión de aquellos primeros años. La prioridad que Jiménez describe no fue construir alrededor de Alma una infancia excepcional, sino disponer de tiempo cotidiano: estar, acompañar, mirar crecer.

Una vieja decisión que vuelve a explicar mucho de Iker Jiménez

La noticia recuperada estos días habla de educación, pero en realidad dice bastante más sobre la concepción que Iker Jiménez tiene de la paternidad. Alma empezó el colegio a los cuatro años porque sus padres pudieron y quisieron mantenerla durante más tiempo fuera del aula infantil; era una etapa voluntaria, la niña terminó escolarizándose con normalidad y la decisión no afectó al periodo de enseñanza obligatoria.

Lo que Jiménez conserva de aquella época no parece ser una teoría sobre cuándo deben escolarizarse los demás niños. Es algo mucho más personal: la sensación de haber estado allí. De haber visto de cerca esa edad en la que casi todo ocurre por primera vez y las cosas pequeñas todavía pesan toneladas. Para un hombre que lleva media vida investigando misterios, quizá ese terminó siendo el más sencillo de todos: su hija crecía y él no quería perdérselo.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.