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¿Por qué Hong Kong condena a líderes de las vigilias de Tiananmen?
Tres antiguos dirigentes de las vigilias de Tiananmen reciben penas de hasta siete años y tres meses bajo la ley de seguridad nacional de Hong Kong.

Foto: Wpcpey / Wikimedia Commons — Trabajo propio, CC BY-SA 4.0.
Resumen
- Hong Kong condena a tres líderes de las vigilias de Tiananmen
- Las penas van de cinco años y dos meses a siete años y tres meses
- El caso refleja el giro político bajo la ley de seguridad nacional
Hong Kong ha impuesto penas de entre cinco años y dos meses y siete años y tres meses de prisión a tres antiguos dirigentes de la organización que durante décadas convocó las multitudinarias vigilias en recuerdo de las víctimas de la represión de Tiananmen de 1989. Chow Hang-tung ha recibido la condena más alta, de siete años y tres meses; Lee Cheuk-yan, siete años; y Albert Ho, cinco años y dos meses. Los tres fueron declarados culpables de incitación a la subversión al amparo de la ley de seguridad nacional impuesta por Pekín en 2020.
La cuestión que ha llevado a los antiguos responsables de la Alianza de Hong Kong ante los tribunales va bastante más allá de encender velas cada 4 de junio. Los jueces consideraron que la histórica reivindicación del grupo de poner fin a la “dictadura de partido único” buscaba socavar el liderazgo del Partido Comunista de China y el sistema político establecido por la Constitución china. Los acusados defendieron, por el contrario, que su actividad había sido pacífica y que reclamar una China democrática no equivalía a promover un derrocamiento ilegal.
Las penas para Chow Hang-tung, Lee Cheuk-yan y Albert Ho
La sentencia más severa corresponde a Chow Hang-tung, abogada de derechos humanos de 41 años y antigua vicepresidenta de la Alianza de Hong Kong en Apoyo de los Movimientos Democráticos Patrióticos de China. Se representó a sí misma durante el proceso y había rechazado declararse culpable. El tribunal le ha impuesto siete años y tres meses de prisión.
Lee Cheuk-yan, de 69 años, histórico sindicalista, exdiputado y antiguo presidente de la organización, ha sido condenado a siete años. Lee también se declaró inocente. Su vinculación con Tiananmen viene de lejos: en 1989 viajó a Pekín para llevar donaciones destinadas al movimiento estudiantil y, tras la represión, fue detenido por las autoridades chinas antes de regresar a Hong Kong.
El tercer condenado es Albert Ho, abogado y exdiputado de 74 años, que presidió tanto la Alianza como el Partido Democrático hongkonés. Ho se declaró culpable en enero, circunstancia que fue tenida en cuenta a la hora de fijar una pena inferior: cinco años y dos meses. La propia Alianza, ya disuelta, ha recibido además una multa de 1,5 millones de dólares hongkoneses.
Lee y Chow permanecen bajo custodia desde 2021, cuando fueron procesados. El tiempo transcurrido entre rejas convierte la lectura de las penas en algo menos sencillo que sumar años en un calendario: parte de ese periodo ya se ha cumplido. La esposa de Lee, Elizabeth Tang, adelantó tras conocer la sentencia que su marido recurrirá, mientras que Lee y Chow tienen previsto apelar.
Por qué las vigilias de Tiananmen terminaron en un juicio por subversión
Durante aproximadamente tres décadas, decenas de miles de personas se reunieron cada 4 de junio en Victoria Park, en pleno Hong Kong, con velas, discursos y minutos de silencio para recordar a quienes murieron durante la represión militar de las protestas prodemocráticas de Pekín en 1989.
Era una escena difícil de imaginar en la China continental: un mar de pequeñas luces rodeado de rascacielos, año tras año, recordando precisamente uno de los episodios más censurados dentro del país. Hong Kong se convirtió así en uno de los escasos lugares bajo soberanía china donde aquella memoria podía expresarse públicamente a gran escala.
La última gran vigilia se celebró en 2019. En 2020 y 2021 las autoridades prohibieron las concentraciones alegando las restricciones sanitarias de la pandemia. Pero entre una fecha y otra cambió algo mucho más profundo: el 30 de junio de 2020 entró en vigor la ley de seguridad nacional, aprobada por Pekín después de las grandes protestas que habían sacudido Hong Kong durante 2019.
Desde entonces, la conmemoración pública de Tiananmen prácticamente desapareció de las calles de la ciudad. La Alianza fue disuelta en 2021 y sus principales dirigentes acabaron detenidos y procesados. Lo que durante años había sido una concentración política permitida pasó a entrar en el terreno de la seguridad nacional.
La frase que terminó en el centro de la causa
El elemento decisivo del juicio ha sido una de las reivindicaciones históricas de la Alianza: poner fin al sistema de partido único en China. El tribunal sostuvo que mantener esa exigencia una vez vigente la nueva legislación suponía alentar a otras personas a socavar el liderazgo del Partido Comunista y, con ello, el orden constitucional del Estado.
Los jueces rechazaron el argumento de que los acusados entendían sus declaraciones como un ejercicio protegido por la libertad de expresión existente en Hong Kong. Según el Ejecutivo hongkonés, los dirigentes de la organización buscaban generar hostilidad contra el Gobierno central y contra el Partido Comunista para debilitar el sistema político chino.
Lee sostuvo durante el proceso una interpretación completamente distinta: acabar con un régimen de partido único, argumentó, significaba avanzar hacia un sistema democrático en el que los ciudadanos pudieran decidir quién gobierna. La defensa insistió asimismo en que la Alianza no había pedido utilizar métodos violentos ni ilegales. El tribunal no aceptó ese razonamiento.
Qué fue la Alianza que organizaba las vigilias
La organización nació en mayo de 1989, cuando Hong Kong todavía era una colonia británica y las protestas estudiantiles crecían en Pekín. Tras la intervención del Ejército chino en la madrugada del 4 de junio, la Alianza convirtió el recuerdo de las víctimas y la exigencia de responsabilidades en una parte central de su actividad.
Nunca se ha establecido una cifra oficial definitiva de muertos por la represión de Tiananmen. Las estimaciones hablan de cientos y posiblemente miles de víctimas, mientras el episodio permanece sometido a una fuerte censura dentro de China continental.
Las vigilias hongkonesas adquirieron por eso una dimensión que iba más allá de una ceremonia conmemorativa. Funcionaban también como una especie de termómetro político: demostraban hasta dónde llegaban las libertades propias de Hong Kong frente al sistema de la China continental. Cada junio, aquella diferencia se hacía visible. Literalmente, a la luz de las velas.
La Alianza terminó disolviéndose en septiembre de 2021, en pleno endurecimiento de la actuación contra organizaciones, dirigentes y medios vinculados al movimiento prodemocrático. Sus responsables habían continuado defendiendo sus objetivos después de la entrada en vigor de la legislación de seguridad nacional, algo que la acusación utilizó posteriormente como parte del caso de incitación a la subversión.
La ley de seguridad nacional cambió el paisaje político
Pekín impuso la ley de seguridad nacional a Hong Kong en junio de 2020 tras meses de movilizaciones en 2019, algunas de ellas violentas. La norma castiga conductas relacionadas con la secesión, subversión, terrorismo y connivencia con fuerzas extranjeras, y las autoridades chinas sostienen que permitió recuperar la estabilidad tras un periodo que describen como de caos político y social.
El Gobierno hongkonés defiende que los procesos abiertos bajo esta normativa persiguen delitos y no opiniones políticas. Tras la condena de los antiguos responsables de la Alianza, el jefe del Ejecutivo, John Lee, sostuvo que sus actividades habían puesto en peligro la seguridad nacional y afirmó que el caso demostraba la obligación de las autoridades de hacer cumplir la ley.
Fuera de esa versión oficial, la lectura es mucho más crítica. Organizaciones de derechos humanos y varios gobiernos extranjeros consideran que la norma ha reducido de forma drástica el espacio disponible para la oposición, el activismo y la protesta. Amnistía Internacional ha calificado a Lee y Chow como presos de conciencia y sostiene que recordar pacíficamente Tiananmen no debería constituir un delito.
El choque entre ambas interpretaciones es, en realidad, el corazón político del asunto. Pekín y el Ejecutivo hongkonés presentan la legislación como una barrera frente a intentos de desestabilización; sus críticos ven una definición de seguridad nacional tan amplia que permite trasladar al terreno penal reivindicaciones que durante décadas formaron parte del debate público de la ciudad.
Tiananmen marca también la transformación de Hong Kong
La condena llega 37 años después de la represión del 4 de junio de 1989, pero dice tanto sobre el Hong Kong de 2026 como sobre aquel Pekín de tanques y manifestantes. Lo que se juzga pertenece formalmente al pasado reciente de la Alianza; su significado, sin embargo, está clavado en el presente político.
Antes de 2020, las vigilias de Victoria Park eran una de las imágenes políticas más reconocibles de Hong Kong. Después llegaron las prohibiciones, la disolución de organizaciones prodemocráticas, procesos judiciales bajo la legislación de seguridad nacional y una profunda reorganización del espacio político. Las autoridades afirman que ese nuevo marco ha devuelto estabilidad a la ciudad; organizaciones internacionales y antiguos dirigentes opositores hablan de una pérdida sustancial de libertades.
Las penas contra Chow Hang-tung, Lee Cheuk-yan y Albert Ho colocan ahora una cifra concreta —siete años y tres meses, siete años y cinco años y dos meses— sobre esa transformación. Durante mucho tiempo, Hong Kong fue el lugar donde cada 4 de junio se encendían miles de velas porque en otros puntos de China no podían encenderse. Aquellas luces desaparecieron de Victoria Park. Su recuerdo, en cambio, sigue ocupando los tribunales.












