Síguenos

Actualidad

¿Qué acuerdo buscan Irán y el Golfo para asegurar el paso por Ormuz?

Irán y los países del Golfo se citan en Omán para pactar el tránsito por Ormuz, una vía esencial para el petróleo, el gas y el comercio mundial.

Foto del avatar

Publicado

el

reunion de arabes sobre ormuz

Resumen

  • Irán y el Golfo negociarán en Omán un pacto para el tránsito por Ormuz
  • El objetivo es recuperar una navegación más segura por el estrecho
  • Ormuz sigue siendo una ruta crítica para el petróleo y el gas mundial

Irán y los países árabes del Golfo preparan una negociación que puede aliviar uno de los puntos de mayor tensión de Oriente Medio. Los ministros de Exteriores del Consejo de Cooperación del Golfo prevén reunirse el lunes 14 de septiembre en Salalah, Omán, con el jefe de la diplomacia iraní, Abás Araqchí, para intentar alcanzar un entendimiento sobre el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz.

La prioridad inmediata no es firmar una paz regional ni resolver de una tacada el enfrentamiento entre Teherán y Washington. Es bastante más concreta: conseguir que petroleros, gaseros y otros buques comerciales puedan atravesar Ormuz con mayor seguridad. Sobre la mesa aparece un acuerdo provisional, impulsado por las conversaciones entre Irán y Omán, mientras la normalización completa del paso continúa dependiendo de un entendimiento político más amplio con Estados Unidos.

Salalah, la mesa donde se juega el paso por Ormuz

La reunión prevista en Salalah, al sur de Omán, sentará alrededor de la misma mesa a Irán y a los seis miembros del CCG: Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Kuwait, Baréin y la propia Omán. No es una fotografía diplomática menor. Las relaciones entre Teherán y varias monarquías del Golfo se han deteriorado profundamente durante los últimos meses por los ataques contra territorio, infraestructuras y navegación comercial.

El encuentro será, además, uno de los contactos regionales más relevantes desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán a finales de febrero. Después de meses de ataques, represalias y amenazas cruzadas, la vía diplomática intenta abrirse paso por una zona donde últimamente hablan con demasiada frecuencia los misiles.

La iniciativa llega después de semanas de conversaciones entre Teherán y Mascate. A finales de agosto, los Gobiernos iraní y omaní aseguraron que trabajaban en un marco transitorio para recuperar una navegación segura, respetando al mismo tiempo los derechos soberanos de ambos países ribereños. Esa fórmula es precisamente la que ahora busca un respaldo político más amplio entre las monarquías del Golfo.

Qué se negocia realmente en el estrecho de Ormuz

El objetivo inmediato pasa por establecer unas condiciones suficientemente claras para que los buques puedan cruzar el estrecho sin quedar atrapados en el pulso militar entre Irán y Estados Unidos. Las conversaciones entre Teherán y Omán han estudiado una solución temporal que facilite el tránsito utilizando las aguas controladas por ambos países.

No parece, por tanto, que Salalah vaya a alumbrar de repente una reapertura total e irreversible de Ormuz. Sería mucho decir. Lo que se intenta construir es un mecanismo operativo y provisional que reduzca el riesgo para la navegación comercial y permita recuperar parte del tráfico perdido.

Un pacto provisional, no una solución definitiva

Aquí aparece una diferencia importante. Irán considera que ha alcanzado ya con Omán determinadas bases para regular el tránsito, pero Teherán ha vinculado la aplicación completa del acuerdo al cumplimiento de compromisos por parte de Estados Unidos.

Los países del Golfo, por su lado, necesitan garantías de que cualquier entendimiento no convierta el estrecho en una herramienta permanente de presión política iraní. El CCG ha defendido públicamente la libertad de navegación y se ha opuesto a restricciones o tasas impuestas unilateralmente sobre el tráfico internacional.

La discusión, así, no consiste simplemente en decidir por dónde pasa un petrolero. Se discute quién establece las reglas, quién garantiza su cumplimiento y hasta dónde puede llegar la autoridad de los Estados ribereños sobre una ruta utilizada por buena parte del comercio energético mundial.

Washington sigue siendo la pieza que falta

Incluso un acuerdo entre Irán y sus vecinos tendría un techo evidente. La normalización completa de Ormuz continúa ligada al enfrentamiento entre Teherán y Washington, incluida la presión económica estadounidense, las restricciones al tráfico relacionado con Irán y las exigencias iraníes para obtener alivio de sanciones y garantías frente a nuevas operaciones militares.

Por eso Salalah puede producir un avance práctico sin solucionar la guerra. Parece una contradicción, pero en Oriente Medio las treguas parciales suelen funcionar así: primero se intenta que los barcos naveguen; después, con bastante más suerte, se habla de todo lo demás.

Irán necesita también una salida. La presión sobre su economía se ha intensificado y las restricciones sobre sus exportaciones petroleras reducen ingresos mientras aumentan las tensiones internas. Mantener Ormuz como instrumento de presión proporciona influencia política, aunque perturbar demasiado el tráfico también perjudica a Teherán. El arma tiene filo por ambos lados.

Por qué el Golfo necesita recuperar el tránsito marítimo

La importancia del estrecho ayuda a explicar tanta actividad diplomática. Antes de la guerra, Ormuz era una de las grandes arterias energéticas del planeta. En el primer semestre de 2025 circularon por allí unos 20,9 millones de barriles diarios de petróleo y productos derivados, una cantidad equivalente aproximadamente al 20 % del consumo mundial de líquidos petrolíferos.

La vía es igualmente esencial para el gas natural licuado. Más de una quinta parte del comercio mundial de GNL atravesaba el estrecho, con Catar como uno de sus grandes protagonistas. El mapa lo explica casi todo: el Golfo Pérsico es una enorme habitación energética cuya principal puerta al océano está entre Irán y Omán.

Y esa puerta funciona a medio gas. El tráfico comercial se ha desplomado durante la escalada. El 10 de septiembre apenas se contabilizaron siete tránsitos de buques, frente a una media de 15 durante los diez días anteriores y muy lejos de los alrededor de 125 barcos comerciales diarios que atravesaban la zona antes del conflicto.

Cada barco que decide esperar, cambiar de ruta o contratar una cobertura de riesgo más cara acaba dejando una pequeña huella lejos del Golfo: transporte más costoso, seguros más elevados y petróleo más caro. La geografía tiene estas bromas pesadas. Unos pocos kilómetros de agua pueden terminar apareciendo en la factura energética de medio planeta.

El mercado lo está notando. El Brent volvió a superar con claridad los 100 dólares por barril durante la última escalada y llegó a rozar los 110 dólares antes de moderarse tras conocerse las nuevas gestiones diplomáticas. Que una reunión todavía no celebrada consiga mover el precio del crudo explica bastante bien cuánto pesa Ormuz.

Omán vuelve a ocupar el incómodo centro

Omán desempeña un papel difícil de sustituir. Mantiene canales de comunicación con Irán y al mismo tiempo pertenece al Consejo de Cooperación del Golfo. Esa posición, incómoda pero útil, le ha permitido actuar durante años como intermediario cuando hablar directamente resultaba políticamente demasiado costoso para los demás.

Mascate lleva meses negociando con Teherán fórmulas para recuperar la seguridad marítima. Las conversaciones han incluido mecanismos temporales, gestión del tránsito y reconocimiento de los derechos soberanos de los dos países que comparten las aguas del estrecho.

Salalah supone ahora ampliar esa conversación. Arabia Saudí, Emiratos, Catar, Kuwait y Baréin necesitan saber exactamente qué implica cualquier mecanismo pactado con Irán, especialmente después de los ataques sufridos por buques y países de la región.

Hay también una urgencia económica. Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí disponen de oleoductos capaces de evitar parcialmente Ormuz, pero las rutas alternativas no pueden reemplazar todo el volumen que tradicionalmente atraviesa el estrecho. Y el otro gran paso marítimo de la región, Bab el Mandeb, tampoco atraviesa precisamente una temporada tranquila por la actividad de los hutíes en Yemen.

De pronto, las dos puertas marítimas de Oriente Medio están sometidas a presión. No hace falta ser operador de materias primas para entender el problema: cuando fallan simultáneamente dos corredores esenciales, el riesgo deja de ser local y empieza a recorrer los mercados mundiales.

Ormuz vuelve a medir la temperatura de Oriente Medio

La reunión de Salalah puede convertirse en un primer mecanismo de descompresión: Irán necesita aliviar su aislamiento económico, los países árabes del Golfo quieren proteger sus exportaciones y nadie tiene demasiado interés en que cada petrolero que atraviesa Ormuz se convierta en un posible incidente militar.

Eso no significa que las diferencias hayan desaparecido. Teherán quiere conservar capacidad de influencia sobre el estrecho y vincula una normalización completa a concesiones estadounidenses. Las monarquías árabes reclaman navegación libre y garantías frente a nuevos ataques. Washington mantiene, entretanto, una fuerte presión militar y económica sobre Irán.

El espacio para el acuerdo existe precisamente porque las posiciones continúan alejadas. Nadie necesita ponerse de acuerdo sobre toda la guerra para admitir que mantener bloqueada o gravemente alterada una de las principales arterias energéticas del mundo sale demasiado caro.

Salalah puede ofrecer, en el mejor de los casos, una tregua marítima antes que una tregua política. Sería limitada, frágil y seguramente llena de condiciones. Pero después de meses en los que Ormuz ha pasado de ruta comercial a escenario de confrontación, conseguir que vuelva a parecer simplemente un estrecho ya sería bastante.

Newsletter

Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.