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¿Qué son los vuelos HAPS de Fuerteventura y por qué baten récords?

El APUS NEO 18 ha volado 29 horas desde Fuerteventura y prepara nuevas pruebas para ganar altura, vigilar incendios y acercarse a la estratosfera.

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Fuerteventura vuelo HAPS de largo alcance

Resumen

  • El APUS NEO 18 ha completado un vuelo de 29 horas desde Fuerteventura
  • El aparato solar transmitió imágenes para vigilar incendios forestales
  • Las próximas pruebas buscarán más altura y acercarse a la estratosfera

Fuerteventura se ha convertido en uno de los campos de pruebas más interesantes de la aviación no tripulada europea. Desde el Canarias Stratoport, instalado en el Parque Tecnológico de la isla, despegan plataformas HAPS: aeronaves muy ligeras, sin piloto y alimentadas con energía solar que aspiran a permanecer durante horas —y, en fases más avanzadas, días— a gran altura para observar el territorio, transmitir datos y prestar servicios que hasta hace poco parecían reservados a los satélites.

La historia que comenzó a llamar la atención a finales de 2025 ha avanzado bastante. El APUS NEO 18, desarrollado por Mira Aerospace, realizó en diciembre su primera operación autorizada en Fuerteventura y en septiembre de 2026 completó un vuelo de 29 horas, alcanzando aproximadamente 16.000 pies de altitud. Durante la prueba transmitió vídeo e imágenes de alta resolución en tiempo real mediante sensores ópticos e infrarrojos. El objetivo inmediato no era hacer una pirueta tecnológica para la foto, sino comprobar su utilidad en la detección y vigilancia de incendios forestales.

Hay un matiz importante. Aunque estas aeronaves están diseñadas para trabajar en la estratosfera y suelen describirse como pseudosatélites, el vuelo de septiembre todavía no llegó hasta ella: 16.000 pies equivalen a unos 4,9 kilómetros de altura. La campaña prevé ir elevando progresivamente la cota de operación y aumentando el alcance. Ahí está, precisamente, la parte interesante de lo que se está ensayando en Fuerteventura.

De un vuelo de prueba a permanecer 29 horas en el aire

La primera operación del APUS NEO 18 desde Fuerteventura tuvo lugar el 12 de diciembre de 2025. Aquella aeronave de 18 metros de envergadura, unos 12 metros de longitud y algo más de 45 kilos despegó del estratopuerto majorero dentro de un programa dirigido por Telespazio Ibérica y vinculado al proyecto ISSEC.

Fue una prueba bastante más modesta que las misiones que se imaginan cuando se escucha la palabra «estratosférico». El aparato ascendió inicialmente hasta unos 2.000 pies y permitió validar procedimientos de vuelo, sensores, comunicaciones y coordinación del espacio aéreo. Lo decisivo estaba menos en la altura que en el permiso: se trataba de una de las primeras operaciones HAPS en Europa realizada bajo una autorización operacional civil específica.

La dificultad no consiste simplemente en fabricar un enorme avión solar y lanzarlo al cielo. Hay que hacerlo convivir con rutas comerciales, aeropuertos y controladores. ENAIRE y la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, AESA, participaron en la integración de estas operaciones dentro del espacio aéreo canario, mientras CATEC actuó como operador autorizado del APUS NEO 18.

El salto llegó en septiembre. La aeronave despegó nuevamente desde Fuerteventura y permaneció 29 horas en vuelo, hasta aproximadamente 16.000 pies. Mira Aerospace y Telespazio Ibérica presentaron la operación como dos récords europeos para plataformas HAPS, tanto por duración como por altitud dentro de esta campaña concreta. Ya no eran unas pocas vueltas alrededor del aeródromo. Era una prueba de persistencia en el aire.

El APUS NEO 18, un avión solar con alma de satélite

El APUS NEO 18 funciona con energía solar y está concebido para transportar sensores de observación de la Tierra. Su aspecto se parece al de un planeador llevado al extremo: alas larguísimas, estructura ligera y una obsesión casi enfermiza —inevitable en este tipo de ingeniería— por consumir la mínima energía posible.

La idea es que durante el día los paneles solares proporcionen electricidad suficiente para mantener el aparato en vuelo y alimentar sus sistemas, acumulando energía para continuar operando cuando desaparece el sol. Cuanto mayor sea la autonomía, más útil resulta como plataforma de observación persistente.

Una cámara que no necesita dar vueltas a la Tierra

Un satélite pasa sobre una zona siguiendo su órbita. Un HAPS, en cambio, puede diseñarse para permanecer sobre una región durante periodos prolongados. Esa diferencia, aparentemente pequeña, cambia muchas cosas cuando se necesita observar de manera continua un incendio, una inundación, una costa o una infraestructura crítica.

En el caso de Fuerteventura, el APUS NEO 18 ha transportado sensores electroópticos e infrarrojos capaces de transmitir imágenes y vídeo. Para los servicios de emergencia, disponer de esa mirada elevada durante muchas horas podría permitir seguir el avance de un frente de fuego casi en tiempo real, complementando los datos procedentes de satélites, aviones, helicópteros y medios terrestres.

Qué es realmente un HAPS y por qué se llama pseudosatélite

Las siglas HAPS proceden de High Altitude Platform System o High Altitude Platform Station, según el contexto. En castellano suele hablarse de plataforma de gran altitud. El apodo de pseudosatélite resulta bastante gráfico: no gira alrededor de la Tierra ni está en órbita, pero pretende realizar desde las capas altas de la atmósfera algunas funciones asociadas a los satélites.

Ahí reside su atractivo. Un HAPS puede regresar a tierra, cambiar sensores, recibir mantenimiento y ser desplegado sobre otra zona. No hace falta colocar cada nuevo equipo en un cohete y mandarlo al espacio, una excursión que sigue siendo bastante menos sencilla que facturar una maleta.

Tampoco sustituye automáticamente a un satélite. Son tecnologías complementarias. Los satélites cubren territorios inmensos y pueden ofrecer observación global; una plataforma HAPS juega otra partida: persistencia sobre una zona concreta, flexibilidad y transmisión rápida de información.

Para funcionar como verdadero pseudosatélite de gran altitud, estas aeronaves deben ascender mucho más que en las últimas pruebas majoreras. El APUS NEO 18 está concebido para alcanzar cotas estratosféricas, pero el programa español está avanzando de manera escalonada. Primero se comprueba que el aparato vuela, después que aguanta, luego que comparte el espacio aéreo con seguridad. Y después se sube.

Por qué Fuerteventura se ha convertido en laboratorio HAPS

La elección de Fuerteventura no es accidental. El Canarias Stratoport for HAPS & UAS nació precisamente como infraestructura para desarrollar, integrar, ensayar y operar aeronaves no tripuladas y plataformas de gran altitud. Está situado junto al Parque Tecnológico de Fuerteventura y relativamente cerca del aeropuerto insular, una proximidad que convierte la coordinación aérea en un reto, pero también en parte del experimento.

La isla reúne varias condiciones atractivas para este tipo de pruebas: una meteorología generalmente estable, extensas áreas marítimas próximas y una posición geográfica que permite desarrollar operaciones sobre el Atlántico. El estratopuerto forma parte de una apuesta pública más amplia por convertir Fuerteventura en banco de ensayos de movilidad aérea avanzada, observación terrestre y sistemas no tripulados.

No es solo una pista para despegar aparatos extravagantes. El proyecto necesita procedimientos de control aéreo, centros de tratamiento de datos, comunicaciones, sensores y personal capaz de integrar estas aeronaves en un cielo que sigue lleno de vuelos comerciales. La infraestructura física es la parte que se ve; buena parte del desafío ocurre delante de pantallas.

Incendios y emergencias: para qué sirven los vuelos HAPS

El programa desarrollado en Fuerteventura tiene una aplicación especialmente concreta: mejorar la vigilancia de incendios forestales y la respuesta ante emergencias. Los vuelos permiten probar si una plataforma de gran autonomía puede enviar imágenes actualizadas de una zona afectada sin depender de pasadas periódicas de un satélite o del vuelo constante de aeronaves tripuladas.

Durante la campaña de septiembre, el APUS NEO 18 transmitió imágenes y vídeo en tiempo real. El planteamiento es sencillo de entender. En un incendio que cambia de dirección con el viento, conocer la posición real del frente, las zonas calientes o la evolución del humo puede resultar mucho más útil que trabajar únicamente con imágenes tomadas horas antes.

Los HAPS también se estudian para telecomunicaciones, observación ambiental y vigilancia de infraestructuras. Una plataforma situada a gran altura puede cubrir una superficie enorme sin encontrarse tan lejos como un satélite. En áreas donde las redes terrestres hayan quedado dañadas, incluso podría actuar como nodo temporal de comunicaciones.

Nada de esto significa que mañana aparezca una flota de pseudosatélites estacionada permanentemente sobre Canarias. La tecnología todavía atraviesa una fase de validación operacional en Europa. Autonomía, meteorología, permisos, integración con el tráfico aéreo, cargas útiles y costes deben demostrar que el modelo funciona fuera de las presentaciones corporativas, ese lugar donde casi todo vuela estupendamente.

El dato que cambia la historia: todavía no llegaron a la estratosfera

Conviene detenerse aquí porque durante meses se han mezclado conceptos. En enero de 2026, ENAIRE presentó la operación realizada en Fuerteventura como un hito europeo relacionado con los vuelos estratosféricos HAPS de gran altitud y largo alcance. El programa, en efecto, está diseñado para desarrollar esas operaciones.

Pero el vuelo inicial de diciembre alcanzó unos 2.000 pies, y el de septiembre de 2026 llegó aproximadamente a 16.000 pies. Ninguna de esas dos cotas corresponde todavía a la estratosfera.

Esto no resta importancia al experimento; más bien ayuda a entenderlo. Antes de llevar una aeronave solar extremadamente ligera hasta altitudes estratosféricas y mantenerla allí durante periodos prolongados, hay que validar una cadena entera de tecnologías y autorizaciones. El vuelo de 29 horas demuestra autonomía y capacidad de operación continuada. El siguiente escalón consiste en ir más alto y más lejos.

Mira Aerospace y Telespazio han anunciado una campaña de nuevos vuelos durante octubre, condicionada a los permisos, la meteorología y la disponibilidad del espacio aéreo. La intención es aumentar progresivamente la altitud y ampliar el radio de acción, con Gran Canaria entre los objetivos previstos.

Fuerteventura empieza a ocupar el espacio entre avión y satélite

Lo ocurrido desde diciembre de 2025 permite ver mejor qué está construyéndose en Fuerteventura. No es un nuevo aeropuerto comercial ni una base espacial al uso. Es algo más extraño: un lugar preparado para aeronaves que despegan desde tierra como un avión pero aspiran a trabajar durante muchísimo tiempo en las capas superiores de la atmósfera.

El APUS NEO 18 ha pasado en pocos meses de un primer vuelo a baja altura a mantenerse 29 horas en el aire transmitiendo información en directo. Queda por demostrar la parte más ambiciosa: ascender hasta las cotas estratosféricas para las que fue diseñado, prolongar aún más la autonomía y convertir esos ensayos en servicios operativos recurrentes.

Fuerteventura, mientras tanto, ha encontrado un hueco poco concurrido. Literalmente. Entre los aviones que cruzan Canarias y los satélites que pasan cientos de kilómetros más arriba aparece una nueva franja tecnológica. Los HAPS quieren quedarse ahí durante días, mirando hacia abajo. Y las pruebas majoreras empiezan a explicar para qué.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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