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Economía

¿Dónde están los 10.000 millones de Nicolas Puech y qué hizo LVMH?

Nicolas Puech busca una fortuna ligada al 6% de Hermès mientras un pacto secreto de 2002 y los pagos de LVMH vuelven al centro del caso judicial.

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una tienda de Hermès

Imagen: Moonik / CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

Resumen

  • LVMH firmó en 2002 un acuerdo para comprar acciones ligadas a Puech
  • El heredero afirma que su 6% de Hermès desapareció de su patrimonio
  • Esa participación vale cerca de 10.000 millones de dólares a precios actuales

La desaparición de la fortuna de Nicolas Puech, uno de los grandes herederos de Hermès, acaba de adquirir una dimensión mucho más incómoda para LVMH. Documentos judiciales revelan que el gigante del lujo firmó en 2002 un acuerdo para adquirir acciones de Hermès vinculadas a Puech y otros miembros de la familia fundadora, pese a que el grupo ha defendido recientemente que nunca pretendió comprar la participación del heredero contra su voluntad.

En el centro del caso están unas acciones que representaban alrededor del 6% de Hermès. Puech sostiene que no descubrió hasta 2022 que esos títulos habían desaparecido de su patrimonio. A los precios actuales, esa participación tendría un valor aproximado de 10.000 millones de dólares. El heredero ha reclamado hasta 14.000 millones de euros en daños a quienes resulten responsables dentro de un proceso judicial que mantiene bajo la lupa una de las rivalidades empresariales más extraordinarias del lujo europeo.

No está demostrado que LVMH terminara comprando directamente las acciones de Puech ni que el acuerdo de 2002 llegara a ejecutarse. Eso es precisamente lo que intenta aclarar la investigación. Lo que sí aparece documentado es que el pacto existió, que fue negociado con el gestor de patrimonio del heredero y que aquel intermediario recibió importantes pagos mientras colaboraba con LVMH en su silenciosa acumulación de títulos de Hermès.

Un acuerdo secreto firmado en 2002

El documento lleva fecha del 12 de noviembre de 2002. Pierre Godé, durante años uno de los principales asesores de Bernard Arnault, y Éric Freymond, gestor de la fortuna de Nicolas Puech, acordaron una operación destinada a la compra de millones de acciones de Hermès pertenecientes a Puech y a otros herederos.

El mecanismo tenía que ponerse en marcha después de la prevista salida de Jean-Louis Dumas, histórico presidente ejecutivo de Hermès, que finalmente dejó el cargo en 2006. Era una época en la que LVMH llevaba tiempo acercándose a su rival con una discreción casi quirúrgica. Nada de grandes anuncios ni campanas en la plaza: acciones que cambiaban de manos mientras el mercado apenas veía el dibujo completo.

LVMH sostiene que aquel acuerdo quedó posteriormente paralizado porque no pudo comprobar que Freymond estuviera realmente autorizado para vender las acciones de Puech. Según la versión presentada años después por el grupo, el contrato nunca llegó a ejecutarse y el documento fue destruido a finales de 2010.

Ese último detalle no es menor. Precisamente en octubre de 2010, LVMH sorprendió al mercado al revelar que controlaba aproximadamente un 17% de Hermès, una participación cuya construcción había permanecido prácticamente oculta.

El gestor de Puech y los pagos millonarios de LVMH

Éric Freymond no era un intermediario cualquiera. Durante años administró los activos de Nicolas Puech y tenía acceso privilegiado al pequeño universo de accionistas familiares de Hermès, una empresa fundada en 1837 y todavía controlada en buena medida por descendientes de la familia.

Entre 2001 y 2009, LVMH y la sociedad patrimonial de la familia Arnault pagaron a la empresa de Freymond al menos 20 millones de dólares en comisiones, honorarios y otros conceptos mientras el gestor ayudaba al grupo a conseguir acciones de Hermès.

La relación era más profunda de lo que hasta ahora había trascendido públicamente. En documentación judicial anterior, LVMH explicó que parte de aquellos pagos buscaba mantener la cooperación con Freymond y evitar que facilitara acciones de Hermès a otros posibles compradores.

Había mucho dinero sobre la mesa, sí, pero también algo incluso más escaso en las grandes dinastías empresariales: acceso a los accionistas. Freymond conocía a propietarios que podían estar dispuestos a vender y se movía alrededor de títulos cuya disponibilidad era extremadamente limitada.

La operación que debía permanecer invisible

Uno de los elementos más llamativos aparece en las declaraciones del abogado suizo Alexandre Montavon, que asesoró a LVMH en aquellas operaciones y al mismo tiempo mantenía vínculos profesionales con la firma de Freymond.

Según su testimonio ante los investigadores franceses, Freymond llegó a proponer la utilización de cuentas de Nicolas Puech como una especie de pantalla o vehículo intermedio para transferir acciones de Hermès pertenecientes a otros propietarios.

El propósito habría sido ocultar la identidad del comprador real. La razón resulta bastante terrenal: algunos accionistas de Hermès podían negarse a vender si sabían que detrás estaba LVMH, el rival que poco a poco se acercaba al capital de la casa del Birkin y el Kelly.

Montavon ha negado cualquier conducta ilícita. Su abogado sostiene que nunca fue informado de que LVMH hubiera adquirido acciones pertenecientes a Puech. La investigación penal continúa y no se han presentado cargos contra él.

Cómo LVMH llegó a controlar casi una cuarta parte de Hermès

La historia no comienza en 2010. Para 2002, LVMH afirmaba haber acumulado ya aproximadamente el 4,9% de Hermès con la ayuda de Freymond. Después siguió comprando.

Cuando Bernard Arnault reveló públicamente en octubre de 2010 que su grupo poseía alrededor del 17% de Hermès, la noticia cayó como un ladrillo en los salones alfombrados del lujo francés. La familia Hermès interpretó el movimiento como una amenaza sobre el control de una compañía que siempre había cultivado una independencia casi obsesiva.

LVMH terminó alcanzando alrededor del 23% del capital. Hermès reaccionó reforzando la estructura accionarial de la familia para impedir que el gigante dirigido por Arnault pudiera hacerse con el control.

La batalla acabó formalmente en 2014 mediante un acuerdo por el que LVMH aceptó desprenderse de su participación. Fue una paz corporativa, aunque no exactamente una reconciliación alrededor de una copa de champán. El interrogante sobre el origen de algunas de aquellas acciones nunca desapareció del todo.

Nicolas Puech dice que no supo de la pérdida hasta 2022

Puech afirma que durante años creyó conservar su participación en Hermès. La situación cambió después de romper su relación con Freymond. Según su versión, fue en 2022 cuando descubrió que sus acciones ya no estaban.

Ahí nace el agujero de varios miles de millones que ahora intenta reconstruirse en los tribunales. El heredero presentó una demanda en Francia en la que reclama 14.000 millones de euros en daños a quienes puedan terminar siendo considerados responsables de la desaparición de su patrimonio. Entre los demandados figuran LVMH, Bernard Arnault y sociedades relacionadas con Freymond.

La cifra es enorme incluso para los estándares de Hermès. El 6% que Puech habría heredado valdría alrededor de 10.000 millones de dólares con la cotización actual de la compañía. Pero el problema judicial no consiste únicamente en calcular cuánto valen esos títulos. Hay que determinar dónde fueron, quién dispuso de ellos, bajo qué autorización y quién cobró a cambio.

Y esa parte, la decisiva, sigue sin respuesta.

La versión de LVMH frente al documento de 2002

LVMH ha defendido ante la justicia francesa que nunca planeó adquirir la participación de Nicolas Puech contra su voluntad. Su argumento es que, en aquella época, pretendía precisamente mantener al heredero como accionista para integrarlo en un bloque capaz de influir en Hermès.

La existencia del acuerdo firmado en 2002 introduce, como mínimo, una fricción evidente con esa explicación. El contrato contemplaba la adquisición de acciones vinculadas a Puech y otros herederos, aunque LVMH insiste en que nunca se ejecutó.

El grupo también ha señalado que cualquier eventual compra de títulos pertenecientes a Puech habría sido involuntaria. No ha confirmado que las acciones desaparecidas del heredero formaran parte de la participación que LVMH fue acumulando.

Ahí está el nudo. Una cosa es demostrar que existió un acuerdo para comprar acciones y otra, jurídicamente mucho más importante, acreditar que esos títulos fueron efectivamente transferidos, que pertenecían a Puech y que la operación se produjo sin su consentimiento.

La muerte de Freymond deja una pieza sin respuesta

Freymond murió en Suiza en julio de 2025 mientras las autoridades francesas investigaban la posible apropiación de las acciones de Puech. La investigación realizada por las autoridades de Berna concluyó que se trató de un suicidio. Antes de morir, el gestor había negado haber cometido irregularidades.

Su ausencia deja una pieza fundamental sin posibilidad de responder directamente a los investigadores. Durante décadas estuvo situado exactamente en la intersección entre el patrimonio de Puech, los accionistas de Hermès y los intereses de LVMH.

En 2016, el propio Freymond había demandado a LVMH alegando que no había sido suficientemente remunerado por su trabajo en la adquisición de acciones de Hermès. El litigio terminó en 2019 con un acuerdo por el que recibió 10 millones de euros.

Aquella documentación judicial permitió conocer con mayor precisión las relaciones económicas entre el gestor y LVMH. Vista desde 2026, la vieja disputa por sus honorarios tiene una lectura bastante distinta: ayuda a reconstruir quién hablaba con quién, quién tenía acceso a las acciones y cuánto dinero circuló mientras LVMH preparaba su desembarco en Hermès.

El misterio de los 10.000 millones sigue abierto

Axel Dumas, presidente ejecutivo de Hermès y miembro de la familia fundadora, afirmó tras la muerte de Freymond que llevaba tiempo convencido de que Nicolas Puech ya no poseía sus acciones. También expresó sus dudas sobre que esos títulos pudieran recuperarse.

Eso no equivale a saber dónde terminaron. La investigación francesa tiene delante un puzle de más de dos décadas: sociedades intermediarias, gestores patrimoniales, contratos privados, compradores cuya identidad debía mantenerse oculta y millones de acciones de una empresa cuyo valor se ha disparado desde entonces.

Hermès se ha convertido entretanto en una de las compañías más valiosas de Francia. Sus bolsos Birkin y Kelly, fabricados artesanalmente y vendidos en algunos casos por decenas de miles de euros, simbolizan una estrategia casi opuesta a la de los grandes conglomerados: escasez controlada, producción limitada y continuidad familiar.

LVMH, en cambio, construyó su gigantesco imperio mediante adquisiciones. Desde Dior hasta Louis Vuitton, Moët & Chandon, Givenchy, Fendi o Bulgari, Bernard Arnault convirtió la compra y reorganización de marcas en una maquinaria empresarial de enorme precisión.

Dos modelos de lujo francés. Dos familias. Y, en medio, unas acciones que hace veinte años podían parecer una gran fortuna y que ahora valen alrededor de 10.000 millones de dólares.

Lo conocido cambia el contexto del litigio, pero todavía no resuelve el misterio. Existe documentación de un acuerdo de 2002 para comprar acciones vinculadas a Nicolas Puech, existe una relación financiera prolongada entre LVMH y su gestor patrimonial y está acreditado que el conglomerado construyó durante aquellos años una participación secreta y gigantesca en Hermès.

Falta demostrar el eslabón decisivo: si las acciones que Puech considera desaparecidas acabaron realmente dentro de aquella operación y, en tal caso, con qué autorización. Hasta que la investigación consiga reconstruir ese recorrido, el paradero de una participación valorada en unos 10.000 millones de dólares seguirá siendo el gran agujero negro de esta batalla del lujo: todo tiene precio; algunas cosas, todavía, no tienen explicación.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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