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¿Por qué la FEMP divide al PSOE? Alcaldes desafían a Ferraz por Ceuta

La FEMP convoca protestas por Ceuta y varios alcaldes socialistas desafían la orden de Ferraz, evidenciando una incómoda fractura interna en el PSOE.

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Sede de FEMP

Foto: Luis García / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0 ES)

La convocatoria de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) en apoyo a Ceuta ha terminado abriendo una incómoda grieta dentro del PSOE. La dirección federal pidió expresamente a sus cargos públicos que no participaran en las concentraciones previstas para este 2 de septiembre, Día de Ceuta, pero más de una treintena de ayuntamientos socialistas han optado por acudir, respaldarlas o convocar actos propios de solidaridad.

El choque tiene bastante más matiz que una simple rebelión contra Pedro Sánchez. Varios alcaldes del PSOE critican la forma en que la FEMP ha organizado las movilizaciones y comparten las sospechas de Ferraz sobre su utilización partidista, pero consideran que dejar vacía la plaza facilitaría que PP y Vox monopolizaran el mensaje. Así que estarán allí. Una paradoja muy española: acudir a una concentración para evitar que quienes la convocaron se apropien de ella.

La FEMP llama a concentrarse por Ceuta este 2 de septiembre

La FEMP convocó a los ayuntamientos españoles a celebrar concentraciones a las 20:00 horas frente a las casas consistoriales como gesto de solidaridad con Ceuta tras la grave crisis migratoria que golpea a la ciudad desde finales de julio.

La iniciativa partió de la presidenta de la Federación y alcaldesa de Jerez de la Frontera, María José García-Pelayo, del PP, después de reunirse en Ceuta con el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas. La FEMP presentó el llamamiento como una respuesta municipal transversal, alejada de las siglas y destinada a expresar cercanía con los ceutíes.

García-Pelayo ha insistido en que los municipios no pueden ponerse de perfil y sostiene que lo ocurrido en Ceuta afecta al conjunto del país. La organización representa a los 8.132 municipios españoles, aunque evidentemente eso no significa que todos vayan a participar en los actos. Más de 260 consistorios habían respaldado formalmente las movilizaciones en los días previos.

Y aquí comenzó el problema. Para el PSOE, la convocatoria se realizó sin consenso previo entre los grupos políticos de la FEMP. Ferraz interpretó el movimiento como una iniciativa impulsada desde una federación presidida por el PP para convertir la crisis ceutí en otro frente contra el Gobierno.

Ferraz pidió a sus cargos que no participaran

La dirección socialista remitió una circular a sus estructuras territoriales y representantes municipales en la que comunicaba su decisión de no participar en las concentraciones. El argumento no era un rechazo al apoyo institucional a Ceuta, sino a lo que el partido considera una utilización política de la convocatoria.

El PSOE sostiene que el PP ha empleado la FEMP y las federaciones territoriales de municipios para transformar una crisis migratoria y territorial de enorme sensibilidad en una herramienta de confrontación con el Ejecutivo. El mensaje de Ferraz, reducido a su esencia, era bastante sencillo: solidaridad con Ceuta, sí; sumarse a una movilización organizada unilateralmente por el PP, no.

La discusión, sin embargo, se complicó cuando alcaldes socialistas comenzaron a desmarcarse. No todos lo hicieron del mismo modo. Algunos acudirán directamente a las concentraciones de la FEMP; otros han preferido organizar actos municipales propios, a distintas horas y con un lenguaje deliberadamente alejado del enfrentamiento entre partidos.

León, Chiclana, Moguer y otros municipios rompen la disciplina

Uno de los nombres más destacados es el del alcalde de León, José Antonio Díez, que ha confirmado su participación apelando a la defensa de Ceuta, de las fronteras españolas y de los derechos humanos. Su posición contiene precisamente la contradicción que atraviesa buena parte del PSOE municipal: rechaza que PP o Vox capitalicen la crisis, pero considera que la respuesta no puede ser ausentarse.

También se han producido movimientos en municipios socialistas de Andalucía, Extremadura, Comunidad Valenciana, Castilla y León y Canarias. Entre ellos aparecen Chiclana de la Frontera, Moguer, Espartinas, Grazalema, Baena, Sagunto, Gandia, Tavernes de la Valldigna, Mérida, Almendralejo, Novelda, Monforte del Cid o Tacoronte, junto a otras localidades que han convocado actos propios.

El alcalde socialista de Chiclana, José María Román, representa bien ese terreno intermedio. Ha criticado abiertamente el carácter unilateral de la convocatoria y acusa al PP de intentar instrumentalizar la situación, pero al mismo tiempo ha defendido su apoyo político y personal a Ceuta y su presencia en la movilización.

Un desacuerdo político que no siempre significa ruptura

Conviene hacer aquí una precisión. No todos los ayuntamientos socialistas que se movilizan están secundando exactamente el acto diseñado por la FEMP. En algunos casos celebran concentraciones alternativas al mediodía, con manifiestos propios y evitando símbolos partidistas.

Es una diferencia menos vistosa que la palabra “rebelión”, pero bastante relevante. Parte de los alcaldes no está abrazando la estrategia del PP; está rechazando la idea de que el apoyo a Ceuta deba quedar atrapado entre dos consignas nacionales enfrentadas.

El incómodo dilema del PSOE municipal

El conflicto revela una vieja tensión de los grandes partidos: la distancia entre una dirección nacional y sus alcaldes. En Ferraz se mira el tablero completo —Gobierno, oposición, Congreso, estrategia de PP y Vox—. Un alcalde mira también la plaza que tiene delante, a sus vecinos y unas elecciones municipales que llegarán en mayo de 2027.

Para un regidor socialista puede resultar difícil explicar por qué su ayuntamiento permanece al margen de una concentración presentada públicamente como solidaridad con una ciudad española sometida a una situación excepcional. Y resulta todavía más complicado cuando otros municipios gobernados por compañeros de partido sí participan.

Ahí está la grieta. La disciplina política tropieza con la autonomía municipal, y el ayuntamiento es una institución peculiar: está lo suficientemente cerca del ciudadano como para que determinadas decisiones de aparato produzcan un ruido inmediato.

Ferraz, de momento, ha rebajado la temperatura. La portavoz socialista Montse Mínguez ha hablado de “versos libres” y ha señalado que cada dirigente adoptará su decisión. No consta una amenaza general de expedientes contra los alcaldes que acudan.

PP y Vox también disputan el sentido de las concentraciones

La polémica no se limita al PSOE. El propio significado de las movilizaciones está en disputa. El PP insiste en que se trata de actos de solidaridad con Ceuta y no contra el Gobierno, una interpretación que los socialistas ponen en duda por el contexto y por el protagonismo político adquirido por la convocatoria.

Alberto Núñez Feijóo tiene previsto participar en la concentración de Madrid, mientras el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, ha reclamado apoyo nacional y defendido que la causa de Ceuta trasciende las ideologías.

Vox, en cambio, ha eliminado prácticamente cualquier ambigüedad. Santiago Abascal acudirá también al acto madrileño y su partido ha presentado abiertamente las movilizaciones como una protesta contra el Ejecutivo, además de reclamar una respuesta mucho más dura frente a Marruecos.

La coincidencia de Feijóo y Abascal proporciona munición al argumento socialista de que el acto tiene una inevitable lectura partidista. Al mismo tiempo, la presencia de alcaldes del PSOE complica la fotografía contraria: tampoco puede describirse ya la movilización simplemente como una concentración de la derecha.

La política española, especialista en convertir cualquier metro cuadrado de acera en una cuestión constitucional, ha conseguido que hasta la solidaridad municipal tenga varias interpretaciones simultáneas.

Ceuta pesa más que la pelea entre partidos

Detrás de esa batalla permanece el asunto que explica todo lo demás: Ceuta. La ciudad autónoma afronta desde finales de julio una situación extraordinaria por la llegada masiva de migrantes desde Marruecos, con una enorme presión sobre sus servicios públicos, sus recursos de acogida y su vida cotidiana.

La tensión política se ha intensificado además tras conocerse la existencia de un informe policial remitido a la Audiencia Nacional que apunta a una posible participación de agentes marroquíes en la planificación y ejecución de la entrada masiva. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha pedido explicaciones al director general de la Policía, mientras el Gobierno reclama prudencia hasta que se esclarezca el contenido y alcance de esas informaciones.

Ese contexto ayuda a entender por qué algunos alcaldes socialistas prefieren asumir una discrepancia con Ferraz antes que aparecer distantes de Ceuta. No hace falta compartir la estrategia del PP para considerar que la ciudad autónoma merece un gesto público; tampoco basta con llamar “apartidista” a una concentración para borrar el evidente interés político que despierta. Las dos cosas pueden ser ciertas a la vez, aunque semejante extravagancia no siempre encaje bien en la conversación política española.

La grieta municipal que Ceuta ha dejado al descubierto

Lo ocurrido alrededor de la FEMP importa porque anticipa una cuestión que acompañará al PSOE hasta las municipales de 2027: cuánto margen conservarán sus alcaldes para separarse de Ferraz cuando una decisión nacional choque con la sensibilidad política de sus municipios.

Ceuta ha sido esta vez el detonante. Los alcaldes que participarán en las concentraciones no forman una corriente organizada contra Sánchez ni comparten necesariamente la estrategia del PP. Pero han establecido un límite: algunos asuntos, sostienen con sus actos, no deberían resolverse exclusivamente mediante disciplina partidista.

A las 20:00 horas de este 2 de septiembre las plazas de numerosos ayuntamientos mostrarán la dimensión real de la convocatoria. Para la FEMP será una demostración de solidaridad territorial; para el PP, una fotografía difícil de separar de su presión sobre el Gobierno; para Vox, una protesta explícita contra Sánchez; para Ferraz, una movilización nacida sin consenso. Y para bastantes alcaldes socialistas será algo bastante menos sofisticado: estar con Ceuta aunque su partido hubiera preferido verlos en otro sitio.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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