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Salud

Por qué escasean los medicamentos en España y en Europa

La cadena farmacéutica soporta menos margen del que parece: una avería industrial puede dejar sin suministro a varios países.

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faltan medicamentos en España

La escasez de medicamentos en España y en otros países europeos no responde a una única causa ni suele empezar en la farmacia. A menudo, el problema nace en una fábrica, en la falta de un principio activo o en una subida de la demanda que la producción no puede cubrir a tiempo. La concentración de proveedores y los márgenes estrechos de algunos fármacos esenciales hacen que una incidencia local pueda extenderse por toda la cadena.

España ha reducido el número de problemas de suministro registrados en los últimos años, pero eso no significa que el riesgo haya desaparecido. En el segundo semestre de 2025, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios contabilizó 1.151 presentaciones afectadas, el 3,5% de las autorizadas; 79 tenían un impacto mayor para los pacientes. La diferencia entre una incidencia y un perjuicio clínico depende de si hay alternativas y de cuánto tarda el sistema en encontrarlas: ahí se aprecia el trabajo de farmacias, hospitales y autoridades.

Una amenaza que ha dejado de ser puntual

Durante años, las faltas se trataron como interrupciones aisladas: un producto que no llegaba durante unos días, una incidencia de distribución o un pico estacional. La experiencia reciente ha cambiado esa lectura. La pandemia hizo visibles las vulnerabilidades de las cadenas internacionales y, después, las tensiones geopolíticas y los problemas de producción mantuvieron el asunto en la agenda sanitaria. En 2023 y 2024, la Unión Europea registró niveles récord de escasez; entre enero de 2022 y octubre de 2024, los Estados miembros notificaron 136 casos críticos.

Que una falta se repita no implica que todos los pacientes vayan a quedarse sin tratamiento. La escasez describe una insuficiencia de existencias en un lugar y un momento concretos, no necesariamente la desaparición total de un medicamento en toda Europa. Puede faltar una dosis o una presentación mientras siguen disponibles otras, y la situación también varía entre países. Sin embargo, cuando el producto tiene pocas alternativas o se necesita de forma urgente, un problema de disponibilidad puede convertirse en un riesgo asistencial.

Por eso las instituciones europeas han dejado de considerarlo una simple molestia comercial. El Tribunal de Cuentas Europeo advirtió en 2025 de que las faltas críticas son una amenaza frecuente para la salud pública y de que, pese a los avances de coordinación, persisten causas estructurales. La respuesta requiere algo más que localizar cajas sobrantes: depende de la capacidad industrial, la variedad de proveedores y la posibilidad de reaccionar antes de que una incidencia alcance a varios mercados a la vez.

El atasco suele empezar en la fabricación

La Agencia Europea de Medicamentos identifica una combinación de problemas de oferta y de demanda. Entre los primeros están las averías o limitaciones de las plantas, la falta de materias primas y principios activos, las dificultades de fabricación y las interrupciones logísticas. Entre los segundos figuran los brotes de enfermedades, los aumentos repentinos del consumo y el acopio preventivo. Si una fábrica ya trabaja cerca de su límite, un repunte de pedidos puede bastar para que las entregas se retrasen.

Más de la mitad de las escaseces notificadas en la UE están relacionadas con problemas de fabricación, incluidas las dificultades para obtener principios activos. Estos ingredientes son las sustancias que producen el efecto farmacológico del medicamento y pueden elaborarse en un país distinto al de la fabricación final. Si la producción de un componente está concentrada en pocos proveedores, una interrupción en uno de ellos deja pocas vías rápidas para compensar el déficit. El punto débil puede estar a miles de kilómetros del paciente.

Los datos españoles apuntan en la misma dirección. En el segundo semestre de 2025, la AEMPS atribuyó el 29,06% de los problemas notificados a la capacidad de las plantas, el 20,67% al aumento de la demanda y el 17,85% a dificultades de fabricación no relacionadas con problemas de calidad. También aparecieron causas de calidad, logística, suministro de principios activos, materiales de acondicionamiento, cuestiones regulatorias y falta de interés comercial. No todo se arregla con más camiones: en muchos casos, la limitación está antes de que el medicamento pueda distribuirse.

Los costes de energía, transporte, envases y materias primas añaden presión, en especial en productos cuyo precio apenas deja margen para absorber subidas o mantener capacidad ociosa. También influyen los picos estacionales, como el aumento de la demanda de algunos tratamientos durante la temporada de infecciones respiratorias. El sistema puede funcionar sin sobresaltos mientras la demanda es previsible; cuando coinciden varios problemas, la cadena, afinada para producir con eficiencia, tiene poco espacio para amortiguar el golpe.

España mejora en las cifras, aunque la tensión sigue

En el conjunto de 2025, la AEMPS registró 2.345 problemas de suministro, frente a 2.571 en 2024 y 2.947 en 2023. La tendencia apunta a una mejora respecto de los años anteriores, pero no equivale a una solución definitiva. En el segundo semestre de 2025 había 1.151 presentaciones afectadas de las 32.829 autorizadas, y 79 se clasificaron como de impacto mayor para los pacientes. La cifra agregada describe el sistema, no la experiencia de cada persona.

Una presentación es una forma concreta de comercializar un medicamento, por ejemplo, una determinada dosis o formato. Por eso, que haya alternativas de un mismo principio activo no garantiza que cualquier paciente pueda cambiar sin más. La posibilidad de sustitución depende del fármaco, la presentación, la situación clínica y las indicaciones aplicables. Un jarabe pediátrico, un inyectable hospitalario o un tratamiento oncológico no plantean el mismo tipo de reemplazo ni requieren la misma respuesta.

La AEMPS realizó 1.544 actuaciones para mitigar problemas de suministro durante 2025. Entre ellas, aumentaron las paradas de exportación a otros Estados miembros: fueron 685, un 45% más que el año anterior. Estas medidas buscan proteger la disponibilidad nacional cuando una presentación escasea, pero también muestran un dilema europeo. Si cada país intenta reservar primero sus existencias, puede debilitarse la cooperación dentro del mercado común; si coordina el reparto, necesita información fiable y acuerdos que permitan actuar con rapidez.

La diferencia entre una falta registrada y una interrupción del tratamiento también explica por qué los indicadores requieren contexto. La mayoría de los problemas no acaba en una carencia crítica para el paciente, según la AEMPS, porque existen alternativas o pueden aplicarse medidas regulatorias. Eso es una señal favorable, aunque no significa que el suministro sea robusto: significa, en parte, que profesionales y autoridades intervienen para contener las consecuencias. La capacidad de respuesta reduce daños, pero no sustituye a una cadena de producción más resistente.

Los grupos más afectados reflejan necesidades distintas

En España, durante el segundo semestre de 2025, los mayores volúmenes de problemas se concentraron en medicamentos para el sistema nervioso, el sistema cardiovascular, los tratamientos antineoplásicos e inmunomoduladores y los antiinfecciosos de uso sistémico. Son áreas con necesidades muy diversas: incluyen tratamientos habituales y crónicos, además de medicamentos especializados cuya falta puede complicar la atención hospitalaria. La cantidad de notificaciones no mide por sí sola la gravedad clínica, pero sí ayuda a localizar dónde se acumula la presión.

En la UE, la EMA señaló que en 2024 las escaseces afectaron sobre todo a antimicrobianos, seguidos de analgésicos y anestésicos. No existe, por tanto, una sola familia farmacológica que concentre todo el problema. Las faltas pueden aparecer en medicamentos de uso común y también en productos especializados, en hospitales o en farmacias comunitarias. Esa amplitud dificulta anticipar cada episodio y hace importante distinguir entre una incidencia con sustitutos disponibles y otra que afecta a un tratamiento difícil de reemplazar.

También hay diferencias entre países. Cada Estado organiza sus compras según su presupuesto y sus necesidades, y no todos los medicamentos autorizados se comercializan en todos los mercados nacionales. Un producto puede estar disponible en un país y escasear en otro, o tener una presentación distinta. El mercado europeo no funciona como un almacén único: las decisiones de compra, distribución y comercialización siguen teniendo un componente nacional, incluso cuando la fabricación y los proveedores son internacionales.

Farmacias y hospitales contienen parte del impacto

Cuando una presentación no está disponible, farmacias y servicios hospitalarios revisan existencias, consultan a distribuidores y valoran qué alternativas pueden utilizarse. La EMA estimó que los farmacéuticos de la UE dedicaron una media de 10,6 horas semanales a gestionar escaseces en 2024. Ese tiempo se emplea en tareas que el paciente rara vez ve, pero que pueden evitar que una incidencia de suministro se traduzca directamente en una interrupción asistencial.

La sustitución por un medicamento genérico es la respuesta más habitual en Europa cuando resulta adecuada. En otras situaciones se recurre a proveedores alternativos, a formulaciones preparadas para necesidades concretas o a importaciones excepcionales. Ninguna opción sirve automáticamente para todos los tratamientos. Cuando cambiar de producto exige valorar dosis, formato o seguimiento, la decisión corresponde a los profesionales sanitarios responsables; no es seguro modificar por cuenta propia una pauta porque una caja no esté disponible.

La escasez puede afectar a la continuidad de los tratamientos y generar más consultas, cambios de medicación y trabajo administrativo para los centros. El efecto depende de cuánto dure la incidencia, de la existencia de alternativas y de las características del medicamento. A veces, una falta se resuelve antes de que el paciente la perciba; otras, obliga a coordinar a varios profesionales. El mostrador de la farmacia es el último tramo de una cadena que ya puede llevar semanas bajo presión.

El precio bajo puede debilitar la seguridad del suministro

En algunos medicamentos genéricos maduros, la competencia se apoya mucho en el precio y los márgenes son reducidos. Mantener varias líneas de producción, proveedores alternativos o reservas tiene un coste; cuando el mercado no compensa esa capacidad adicional, a una empresa puede resultarle difícil sostenerla. Así aparece una paradoja: el suministro puede ser barato y regular mientras todo funciona, pero vulnerable ante el cierre de una planta o la interrupción de un proveedor.

Esto no significa que abaratar medicamentos sea siempre perjudicial ni que cualquier subida de precio garantice más disponibilidad. La cuestión es qué criterios se consideran al comprar productos esenciales. Si solo pesa el coste inmediato, pueden quedar infravalorados la diversidad de proveedores, la capacidad de fabricación y la continuidad del abastecimiento. Cuando falla una fuente, el coste se desplaza a otras partes del sistema: búsqueda de alternativas, importaciones urgentes, horas de trabajo y reorganización de la atención. La resiliencia también tiene un valor económico, aunque no aparezca en el precio de cada caja.

Bruselas intenta reforzar la producción y la coordinación

En marzo de 2025, la Comisión Europea presentó una propuesta de Reglamento de Medicamentos Esenciales para mejorar la disponibilidad de productos como antibióticos, insulina, vacunas y tratamientos para enfermedades crónicas. La iniciativa plantea impulsar proyectos industriales que creen, modernicen o amplíen capacidad de fabricación, facilitar el acceso a financiación y promover compras conjuntas entre Estados. También busca que la contratación pública tenga en cuenta la seguridad del suministro, y no únicamente el precio.

El Parlamento Europeo y el Consejo han fijado posiciones sobre la propuesta, con énfasis en la fabricación dentro de la UE, la diversificación de proveedores y una mejor coordinación de las reservas. El Parlamento respaldó además favorecer, en determinados contratos, a fabricantes con una parte significativa de la producción en territorio europeo y reforzar las compras conjuntas. Estas medidas forman parte de un proceso legislativo: no deben confundirse con una solución ya plenamente aplicada en todas sus partes.

La lista europea de medicamentos esenciales, publicada por primera vez en diciembre de 2023 y actualizada periódicamente, reúne más de 270 sustancias activas. Que un fármaco figure en ella no significa que vaya a agotarse de inmediato; señala que su falta podría tener consecuencias importantes y que conviene proteger su suministro. A la vez, la reforma farmacéutica europea prevé más seguimiento de las interrupciones y obligaciones de planificación y comunicación para las empresas, aunque las nuevas reglas citadas en la documentación de referencia aún no habían entrado en vigor.

La coordinación práctica ya existe en algunos ámbitos. Los Estados miembros pueden prestarse apoyo mediante un mecanismo voluntario de solidaridad, utilizado 13 veces entre 2024 y 2025. Compartir información y redistribuir existencias puede ayudar cuando un país atraviesa una escasez puntual y otro dispone de margen. Pero ese mecanismo no crea principios activos ni reabre una planta: sirve para repartir mejor lo disponible mientras se trabaja en una respuesta industrial de más largo plazo.

Una fábrica nueva no resuelve la próxima falta de inmediato

Reforzar la producción europea exige tiempo, inversión y una demanda suficientemente estable para que las instalaciones y los proveedores puedan sostenerse. La fabricación farmacéutica está sujeta a controles de calidad y a procesos que no se amplían de un día para otro. Por eso, las políticas industriales pueden reducir dependencias futuras, pero no garantizan que una escasez concreta desaparezca en cuanto se anuncie un proyecto o se apruebe financiación.

La UE también debe equilibrar autonomía y cooperación internacional. Producir más dentro de Europa puede limitar la exposición a una interrupción en una región, pero ninguna estrategia elimina todas las dependencias ni conviene suponer que cada medicamento puede fabricarse de forma rentable en todos los países. La respuesta más sólida combina varios proveedores, capacidad de reserva razonable, vigilancia temprana y acuerdos para compartir recursos. La seguridad no consiste en cerrar la cadena, sino en evitar que dependa de un único eslabón.

La disponibilidad depende de cambiar el modelo, no solo de reaccionar

La mejora de los registros españoles y la existencia de alternativas muestran que el sistema puede absorber parte de las interrupciones. Sin embargo, la frecuencia de problemas críticos en Europa y el peso de las incidencias de fabricación indican que la vulnerabilidad no se ha disipado. La farmacia puede encontrar una sustitución y una autoridad puede frenar exportaciones, pero esas respuestas actúan cuando el suministro ya está en tensión.

El reto de fondo es construir una cadena que no dependa de pocos productores, que pueda responder a picos de demanda y que valore la continuidad junto con el coste. Eso implica combinar política industrial, compras coordinadas, vigilancia y cooperación entre países. Mientras tanto, las cifras globales seguirán contando solo una parte de la historia: para quien necesita una presentación concreta, lo decisivo es que exista una alternativa adecuada y que llegue a tiempo. La prueba de una red farmacéutica resistente no es que nunca falle, sino que una avería no deje al paciente sin respuesta.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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