Síguenos

Actualidad

¿Quién gana en Suecia? El 99% escrutado deja un solo escaño de margen

El 99% escrutado deja a la oposición con 175 escaños frente a 174 del bloque de Kristersson, mientras Suecia espera el resultado definitivo.

Foto del avatar

Publicado

el

Eva Magdalena Andersson

Foto: Frankie Fouganthin / Wikimedia Commons — Trabajo propio, CC BY-SA 4.0.

Resumen

  • La oposición suma 175 escaños frente a 174 con el 99% escrutado
  • El resultado sigue siendo provisional hasta el cierre del recuento oficial
  • Formar Gobierno dependerá de pactos entre partidos con diferencias internas

Suecia ha llevado el suspense electoral hasta prácticamente la última urna. Con el 99% del escrutinio, el bloque opositor encabezado por la socialdemócrata Magdalena Andersson se situaba este miércoles con 175 escaños, frente a los 174 de los partidos que han sostenido al Gobierno del primer ministro Ulf Kristersson. Un diputado de diferencia en un Parlamento de 349 miembros. Poco más cabe apretar una elección sin acabar contando papeletas con lupa.

El resultado sigue siendo provisional, porque quedan votos tardíos y del extranjero por incorporar y la Autoridad Electoral sueca no espera cerrar formalmente el resultado definitivo hasta el fin de semana posterior a las elecciones del 13 de septiembre. Aun así, el dato político de este tramo final es bastante nítido: la oposición mantiene la primera posición en escaños mientras el margen se ha reducido hasta su mínima expresión.

Hay, además, una precisión importante. El Riksdag tiene 349 diputados, de modo que 175 escaños representan la mitad más uno. Eso no significa automáticamente que Magdalena Andersson tenga asegurado el próximo Gobierno. En Suecia, ganar la aritmética parlamentaria y conseguir que esa aritmética funcione durante una investidura son dos cosas distintas.

El escrutinio de Suecia queda en 175 frente a 174

El recuento fue cambiando casi urna a urna. En las primeras fases, la oposición llegó a manejar una ventaja de tres escaños, 176 frente a 173. Después el tablero volvió a moverse hasta el 175-174. Con el 99% contabilizado, la distancia entre ambos bloques rondaba apenas los 26.000 votos.

Con casi todos los distritos contabilizados, el escenario se parece menos a una ola electoral que a una moneda apoyada sobre el canto. El margen de un solo escaño deja a Suecia pendiente de las últimas papeletas y, después, de una negociación política probablemente compleja.

El bloque que aparece por delante reúne a los Socialdemócratas, el Partido de Izquierda, los Verdes y el Partido del Centro. Enfrente están los cuatro partidos asociados al espacio de Tidö: Moderados, Demócratas de Suecia, Democristianos y Liberales.

Que estén agrupados para leer el resultado electoral no significa, sin embargo, que funcionen como dos coaliciones perfectamente compactas. Y ahí comienza la segunda parte de estas elecciones.

Magdalena Andersson queda por delante, pero gobernar es otra historia

Magdalena Andersson, ex primera ministra y líder de los Socialdemócratas, parte del recuento con el bloque opositor situado en cabeza. Su partido continúa siendo la principal fuerza política sueca, pero para formar un Ejecutivo necesita apoyos parlamentarios pertenecientes a familias políticas bastante distintas.

El ejemplo más evidente está entre el Partido del Centro y el Partido de Izquierda. Los centristas han rechazado compartir Gobierno con la izquierda, mientras Andersson necesita, en distintos grados, que ambos espacios permitan una mayoría parlamentaria. También existen diferencias relevantes en materias como la fiscalidad y la política económica.

Así que 175 escaños sobre el papel no equivalen necesariamente a 175 diputados actuando siempre juntos. La distinción no es un detalle de politólogos aficionados a las servilletas de cafetería; puede decidir quién acaba instalado en Rosenbad, la sede del Gobierno.

Suecia no exige una mayoría positiva para elegir primer ministro

El sistema sueco tiene otra peculiaridad. Funciona mediante lo que suele denominarse parlamentarismo negativo: un candidato a primer ministro no necesita que 175 diputados voten expresamente a favor. Lo esencial es que no reúna una mayoría absoluta en contra.

Ese mecanismo abre espacio para abstenciones, pactos parciales y apoyos externos. Una aritmética especialmente relevante cuando cuatro partidos pueden sumar 175 diputados pero mantener discrepancias considerables sobre quién debe entrar en el Gobierno y bajo qué programa.

Ulf Kristersson pierde la ventaja obtenida en 2022

La fotografía resulta especialmente llamativa porque reproduce, casi invertida, la elección anterior. En 2022, los partidos que terminaron respaldando a Ulf Kristersson consiguieron 176 escaños, mientras Socialdemócratas, Izquierda, Centro y Verdes sumaron 173. Aquellos tres diputados bastaron para cambiar el equilibrio político.

Cuatro años después, el margen vuelve a ser microscópico, solo que esta vez el escrutinio provisional coloca delante al bloque liderado por Andersson.

Kristersson ha gobernado con Moderados, Democristianos y Liberales, apoyándose parlamentariamente en los Demócratas de Suecia, una formación nacionalista y antiinmigración que permaneció fuera del Consejo de Ministros pero tuvo una influencia considerable sobre las políticas migratorias y de seguridad.

Y precisamente ahí aparece uno de los movimientos relevantes de estas elecciones.

Los Demócratas de Suecia retroceden por primera vez

Los resultados provisionales sitúan a los Demócratas de Suecia alrededor del 17,6% de los votos, frente al 20,54% obtenido en 2022. Sería su primer retroceso en unas elecciones parlamentarias desde que entraron en el Riksdag en 2010.

El dato importa porque durante los últimos años el partido de Jimmie Åkesson había sido uno de los motores del endurecimiento de la política sueca de inmigración. Sus dirigentes han relacionado parte de la pérdida de apoyos con el voto táctico hacia otros partidos de la derecha y con el desgaste de haber sostenido durante cuatro años al Ejecutivo sin formar parte formalmente de él.

Sería demasiado sencillo, no obstante, interpretar el resultado como un regreso de Suecia a las políticas migratorias de hace una década. Los propios Socialdemócratas han endurecido su posición en esta materia y no se perfila una vuelta automática al modelo mucho más abierto de los años de la crisis de refugiados.

Por qué todavía no existe un resultado electoral definitivo

La jornada electoral terminó el domingo 13 de septiembre, pero Suecia realiza dos procesos de recuento. Primero se desarrolla el escrutinio preliminar de los municipios y posteriormente las juntas administrativas de los condados realizan el recuento definitivo, revisando votos, candidaturas y papeletas que inicialmente pudieron considerarse inválidas.

El miércoles posterior a las elecciones se incorporan también votos anticipados llegados tarde. La Autoridad Electoral mantiene que el resultado definitivo del Riksdag debería estar finalizado durante el fin de semana posterior a la jornada electoral.

Por eso conviene distinguir dos ideas que parecen iguales y no lo son. El reparto provisional favorece a la oposición por 175-174; el resultado electoral definitivo todavía debe certificarse.

La televisión pública sueca, SVT, daba con el escrutinio muy avanzado por consolidada la ventaja del bloque opositor. Esa valoración, sin embargo, no sustituye la proclamación oficial de la Autoridad Electoral.

El verdadero pulso empieza cuando termine el recuento

Una vez fijado el reparto de escaños llegará la negociación. Ahí aparecerán las diferencias entre los posibles socios de Andersson, que abarcan impuestos, composición del Gobierno, energía y políticas sociales. No hay una coalición automática escondida detrás del 175.

En el otro bloque, el resultado también obliga a revisar el equilibrio entre Moderados y unos Demócratas de Suecia debilitados tras cuatro años condicionando al Ejecutivo desde fuera. La derecha suma provisionalmente 174 diputados, uno menos de los necesarios para alcanzar la mayoría absoluta.

En política exterior, el cambio podría ser bastante menos brusco. Los principales bloques mantienen posiciones ampliamente favorables al apoyo a Ucrania y a la cooperación occidental, mientras buena parte de las grandes diferencias se concentran en bienestar, fiscalidad, inmigración, seguridad y la arquitectura del próximo Ejecutivo.

Suecia vuelve a decidirse por el margen más estrecho

El 175-174 resume unas elecciones extraordinariamente ajustadas, pero no cuenta toda la historia. La oposición de Magdalena Andersson se encuentra por delante en el reparto provisional y el bloque de Ulf Kristersson ha perdido la ventaja parlamentaria que obtuvo en 2022. Al mismo tiempo, la formación de un nuevo Ejecutivo sigue abierta porque los partidos que suman esos 175 diputados no comparten necesariamente el mismo programa ni la misma fórmula de Gobierno.

Suecia queda así suspendida sobre un solo escaño. No es una metáfora exagerada: entre 349 asientos, basta que uno cambie de bloque para alterar toda la geometría del Parlamento. El escrutinio está prácticamente terminado; la negociación política, en cambio, apenas empieza.

Newsletter

Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.