Naturaleza
El tiempo en España hoy 20 de marzo: previsión detallada

España amanece partida entre lluvias, viento, mar revuelta y claros: el mapa completo del 20 de marzo, con Canarias y el sur en primer plano.
El tiempo en España este 20 de marzo deja una foto muy poco uniforme y bastante más seria de lo que sugieren algunas máximas suaves. La mitad occidental y buena parte del sur encaran una jornada de lluvias, chubascos y cielo muy cargado, mientras el Mediterráneo vive un día más áspero por el viento y la mala mar que por el agua continua. Canarias juega otra liga: allí manda Therese, la baja fría aislada que ha activado avisos, ha endurecido el oleaje y mantiene al archipiélago en el centro del mapa meteorológico nacional. En cambio, Asturias, Aragón, Cataluña, Navarra o La Rioja se mueven con un panorama bastante más respirable, sin fenómenos significativos y con bastantes más claros que el resto del país.
Las temperaturas, además, ayudan a entender el desconcierto. No es un día de frío duro, pero sí de ambiente incómodo. Madrid se queda en torno a 14 grados con mucha nube y opción de lluvia débil; Valencia ronda también los 14 con cielo cubierto y viento de nordeste; Sevilla sube hasta 19 con chubascos de mañana; Barcelona mantiene una jornada mucho más estable con unos 16 grados; Bilbao se dispara hasta cerca de 20 en uno de los registros más templados del día; Palma alcanza unos 18 con nubosidad en aumento; y Las Palmas de Gran Canaria se mueve alrededor de 20 en medio de un episodio bastante más delicado de lo que indica el termómetro. Marzo, en fin, sigue haciendo de marzo: parece amable a simple vista y luego obliga a mirar dos veces por la ventana.
Un mapa partido entre lluvia, viento y claros
La predicción general para este viernes habla de un país con precipitaciones generalizadas, en algunos momentos acompañadas de tormenta y sin descartar granizo, aunque con una distribución muy desigual. Esa desigualdad es la clave. No llueve igual, ni molesta igual, ni condiciona igual en todas partes. En el noroeste la cosa se mueve con más contención, con Galicia esperando precipitaciones débiles dispersas por la tarde y algunos chubascos sueltos, mientras Asturias aparece sin fenómenos significativos y con un cielo mucho más abierto. En el nordeste, tanto Cataluña como Aragón se sostienen con una previsión bastante más tranquila, de poco nuboso o con intervalos altos, casi como si estuvieran mirando desde la otra orilla un episodio que afecta sobre todo a otras comunidades.
Esa división del mapa se ve mejor cuando se pasa del icono al detalle. En el interior peninsular dominan la nube, la luz sucia y una sensación de día contenido; en el suroeste y el sur el agua entra con más decisión; y en el sureste y buena parte de la fachada mediterránea el problema se desplaza hacia el viento, el mar y una incomodidad más física que visual. No es la típica jornada que se pueda resumir con “llueve en España”. Esa frase, que sirve para salir del paso y no para entender nada, se queda corta. Este 20 de marzo se parece más a una España cortada en franjas: una más húmeda y más gris, otra más ventosa, otra casi primaveral y una, la canaria, directamente sometida a un temporal con nombre propio.
El agua entra por el oeste y se deja notar en el sur
En Andalucía el día arranca con una secuencia bastante clara: intervalos nubosos de nubes medias y altas, aumento rápido a cubierto y aparición de chubascos que se van extendiendo por el tercio occidental. La imagen encaja bien con lo que marca Sevilla, donde la mañana viene con lluvia débil o chubascos y un ambiente algo más fresco antes de que el cielo siga muy cerrado durante buena parte del día. No es una situación idéntica en toda la comunidad, claro. La Andalucía atlántica y occidental concentra una parte más activa del episodio, mientras el este mira más al viento y a la costa. Pero el titular práctico en el sur peninsular se entiende fácil: viernes húmedo, nuboso y con el paraguas mucho menos decorativo de lo habitual.
La misma lógica se desplaza hacia Extremadura, Castilla-La Mancha y parte del centro. En Castilla-La Mancha, de hecho, se destacan temperaturas máximas en descenso generalizado, localmente notable, junto a una predicción de nuboso o cubierto. Es una frase administrativa, sí, pero traduce bastante bien el ambiente real del día: un viernes menos luminoso, con menos recorrido térmico y con esa sensación de que la primavera ha pedido paso pero aún no ha conseguido entrar del todo. Madrid se mueve justamente en ese registro, con cielo cerrado, probables lluvias débiles y algún chubasco disperso en horas centrales. No es un temporal de portada en la capital, aunque tampoco un día limpio; es más bien una jornada plana, pesada, con el cielo apretando desde arriba.
Más al sur y al este, Melilla y parte de la fachada del mar de Alborán mantienen un panorama de cielos cubiertos y chubascos ocasionales. Ahí el episodio gana un tono algo más incómodo porque se cruza con el viento. El área del Estrecho, el litoral andaluz y el entorno de Alborán están entre las piezas más sensibles del día, no tanto por un diluvio permanente como por la suma de factores: nube, agua intermitente, rachas y mar complicada. Cuando marzo junta esos ingredientes, el resultado nunca es amable, aunque la máxima luego suba a 18 o 19 grados y algún despistado crea que se trataba de un día casi suave.
Andalucía oriental y Alborán: donde el mar pesa más que la lluvia
Si hay un tramo del mapa en el que la predicción obliga a mirar más allá del cielo es la costa de Andalucía oriental. Los avisos marítimos para este viernes señalan viento del este y nordeste de fuerza 7 y 8, con momentos de fuerza 9 en el sur de Almería de madrugada, y olas de 3 a 5 metros. Eso ya no es un detalle accesorio, ni una nota al margen para navegantes. Cambia de verdad el día en el litoral, endurece puertos, paseos, playas y carreteras expuestas, y convierte la sensación meteorológica en algo bastante más serio que una simple sucesión de nubes.
El dato fino es importante porque corrige una lectura demasiado cómoda del parte nacional. Se puede ver el termómetro de Almería o de la costa granadina y pensar que no pasa gran cosa. Error. Lo que manda ahí no es tanto el frío como la agitación marítima y el viento fuerte, con avisos en la costa granadina y en Poniente y Almería capital. En meteorología de costa, una jornada puede parecer incluso templada y, sin embargo, resultar bastante ingrata. Es justo lo que ocurre este viernes: más mala mar que frío, más racha que tormenta continua, más temporal costero que lluvia espectacular.
El Mediterráneo encara un día más áspero de lo que parece
En la Comunitat Valenciana la previsión no dibuja un temporal cerrado, pero sí un viernes poco lucido. Valencia capital pasa el día con cielo cubierto, temperatura máxima alrededor de 14 grados y una brisa o viento de nordeste que afea la sensación general. En la costa de Valencia y Murcia, la predicción marítima avisa de nordeste 5 a 6 y marejada, de modo que el malestar del día no depende solo de si cae o no cae agua a una hora concreta. El Mediterráneo tiene esa forma de ponerse desagradable sin necesidad de montar un gran espectáculo: basta con un cielo plomizo, una brisa insistente y un mar torcido para que la jornada pierda bastante encanto.
En Murcia, además, el parte mantiene cielos cubiertos con chubascos ocasionales, aunque sin fenómenos significativos destacados. Es decir, no aparece en la primera línea del parte, pero tampoco vive un viernes redondo. El episodio se mueve ahí con un perfil intermedio: menos agresivo que en Canarias o en la costa de Almería, menos apacible que en Barcelona o en el valle del Ebro. Algo parecido ocurre en la conversación pública sobre el tiempo, que suele fijarse en el gran aviso o en el gran sol y olvida esas jornadas de borde, de incomodidad modesta, que son las que de verdad dominan buena parte del país.
Baleares entra en ese mismo carril. La previsión para las islas señala cielo poco nuboso al principio, aumentando a nuboso, y la parte marítima habla de este y nordeste de 3 a 5 con marejada a fuerte marejada en el entorno balear. Palma se mueve en torno a 18 grados, de modo que la lectura superficial invitaría a pensar en un día razonablemente benigno. Pero no es exactamente eso. El aire no muerde y el termómetro no intimida, aunque el paisaje del día se va cerrando y el mar adquiere ese tono hosco que en marzo estropea rápido cualquier impresión de normalidad primaveral.
Madrid, la meseta y el norte que respira
En Madrid el viernes tiene aspecto de jornada cerrada desde primera hora. Nuboso o cubierto, posibles brumas vespertinas en la sierra, lluvias débiles generalizadas y algún chubasco disperso en horas centrales: ese es el dibujo básico. La máxima, alrededor de 14 grados, no es baja para la época, pero queda lejos de cualquier sensación de despegue primaveral. El centro peninsular vive hoy un tiempo más bien administrativo, casi de oficina: gris, correcto, sin estridencias, con ese punto de pesadez que no llega a ser un problema grave pero sí va limando el día poco a poco.
La meseta y el interior comparten parte de esa atmósfera. Castilla-La Mancha arrastra nubosidad abundante y descenso de máximas; en otras zonas del interior el cielo pesa más que la lluvia. La escena cambia, sin embargo, al mirar hacia el Cantábrico y el nordeste. Bilbao se descuelga con una previsión de sol y ambiente agradable, cerca de 20 grados, y se convierte en una de las estampas más suaves del mapa. Asturias tampoco espera fenómenos significativos. Cataluña aparece con cielo poco nuboso y Barcelona conserva una jornada bastante estable, de sol y unos 16 grados. La comparación es casi irónica: mientras media España baraja paraguas, viento o mar mala, otra mitad luce un viernes bastante más llevadero.
Eso no significa que el norte y el nordeste estén en versión veraniega, ni mucho menos. Significa que este viernes la inestabilidad se concentra mejor en otras franjas y que ciudades como Bilbao o Barcelona quedan relativamente al margen del episodio más incómodo. También Aragón se mueve sin fenómenos significativos y con cielo poco nuboso. En un día así, esa normalidad vale oro. O, sin ponerse melodramáticos, vale algo muy de marzo: poder salir a la calle sin esa negociación previa con el perchero y sin esa costumbre tan española de mirar al cielo con desconfianza incluso cuando no amenaza.
Canarias bajo Therese
La historia meteorológica del día, con todo, está en Canarias. Se emitió el aviso especial de fenómenos adversos número 14/2026 por precipitaciones, viento y oleaje, asociado a la baja fría aislada Therese, y con una formulación poco ambigua. Durante el episodio podrían superarse los 300 milímetros en puntos de La Palma y Tenerife, sin descartarlo en Gran Canaria; también se contemplan rachas superiores a 90 km/h en cumbres, medianías y zonas expuestas de las islas de mayor relieve, además de un temporal marítimo con olas que superan los 4 y 5 metros en varios sectores del archipiélago. Traducido del lenguaje técnico al idioma de la calle: Canarias no está en un día de mal tiempo; está dentro de un episodio serio.
El propio aviso concreta además el comportamiento de este viernes. Durante la madrugada podían continuar las precipitaciones fuertes, incluso localmente muy fuertes, y persistentes en el sur de Tenerife y Gran Canaria. Después, la inestabilidad volvía a crecer con chubascos acompañados de tormenta y granizo pequeño en las islas occidentales, especialmente en vertientes sur y oeste de La Palma y Tenerife. A eso se suman avisos como el de 100 milímetros en 12 horas en el este de La Palma, y los avisos naranjas por viento de 90 km/h en áreas de Gran Canaria, Tenerife y La Palma. Aquí la palabra clave ya no es variabilidad; es temporal.
Un episodio que ya ha dejado consecuencias visibles
La previsión no llega sola, porque Therese ya venía dejando efectos desde la madrugada. En Gran Canaria, la crecida de un barranco dejó a unos 200 vecinos de Arguineguín incomunicados, y varias carreteras como la GC-505 y la GC-200 sufrieron cortes. En Tenerife hubo desprendimientos, fallos eléctricos y hundimientos de calzada; el Teide amaneció nevado; y el fuerte oleaje castigó varios puntos del litoral. El impacto ha sido suficientemente claro como para que las clases presenciales quedaran suspendidas este viernes en todo el archipiélago y se pasara a modalidad no presencial. Es uno de esos casos en los que el parte meteorológico deja de ser una simple previsión y se convierte ya en balance provisional de daños y alteraciones cotidianas.
Todo eso explica por qué el episodio canario domina la conversación meteorológica nacional del 20 de marzo. Mientras en la Península se discute dónde lloverá más, dónde soplará peor o dónde el cielo seguirá gris, en Canarias la discusión es de otro rango: barrancos, carreteras, infraestructuras, clases suspendidas, puertos y rachas que pueden superar con holgura los registros de una jornada incómoda normal. Incluso cuando el termómetro de Las Palmas de Gran Canaria ronda los 20 grados, la sensación no tiene nada de apacible. Es la gran trampa de este temporal: la temperatura no asusta, pero el conjunto sí.
Termómetros moderados, sensación de día incómodo
Una de las claves del 20 de marzo es precisamente esa contradicción entre temperatura y sensación real de jornada. Sobre el papel, muchas capitales se mueven en cifras moderadas: Madrid y Valencia en torno a 14 grados, Barcelona cerca de 16, Sevilla alrededor de 19, Palma en 18, Bilbao cerca de 20 y Las Palmas de Gran Canaria también rondando los 20. No hay un desplome térmico de gran invierno, no hay una ola de frío, no hay una fotografía de bufanda cerrada hasta la nariz en todo el país. Pero eso no vuelve agradable el día por arte de magia.
Porque el tiempo no se decide solo en el mercurio. Este viernes mandan también la nubosidad, el viento, la lluvia intermitente, el oleaje y, sobre todo, el contraste entre regiones. En el centro pesa el cielo. En el sur pesa el agua. En la costa mediterránea pesa el viento. En Canarias pesa todo a la vez. Y en el norte cantábrico o en el nordeste aparecen esos márgenes de alivio que hacen todavía más visible la fractura meteorológica del país. Lo que deja este 20 de marzo no es una España pasada por agua de forma uniforme, sino una España donde cada franja tiene su propia molestia y solo algunas se libran de verdad.
Un 20 de marzo con media España pendiente del cielo
El balance final del día dibuja una imagen bastante nítida. La mitad occidental y el sur peninsular concentran el tramo más lluvioso y gris; el Mediterráneo y Baleares soportan un viernes de mar revuelta, nordeste y nubosidad creciente; el centro vive una jornada cerrada, más fresca y sin demasiado brillo; y el norte junto al nordeste sale mejor parado, con menos incidencias y más claros. Mientras tanto, Canarias queda bajo el foco principal por un episodio de Therese que no solo condiciona el parte de hoy, sino también el fin de semana inmediato, con lluvia persistente, rachas muy fuertes y oleaje muy adverso.
Así queda realmente el mapa del tiempo en España este 20 de marzo: un país dividido en varias velocidades meteorológicas, con una franja canaria en situación claramente más delicada, un sur y un oeste bajo la lluvia, un Mediterráneo más incómodo por mar y viento de lo que parece a simple vista, y un norte que respira bastante mejor. No es un viernes de una sola noticia atmosférica, sino de varias coexistiendo a la vez. Y esa mezcla —que a ratos parece caótica y en realidad responde a un patrón bastante claro— es la que define la jornada de verdad.

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