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Miguel Ángel Moncholi: causa de su muerte y legado

La muerte del periodista cierra una trayectoria de más de medio siglo entre la radio, la televisión, las aulas y la información taurina.

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Miguel Ángel Moncholi

Foto: Wiki

Miguel Ángel Moncholi falleció en Madrid el viernes 23 de enero de 2026, a los 70 años, después de una larga enfermedad. Distintas informaciones situaron su muerte en el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda y señalaron que padecía cáncer; una de ellas concretó que se trataba de un cáncer de páncreas. No consta, sin embargo, una explicación pública detallada de la familia que permita presentar ese diagnóstico como una confirmación oficial.

La noticia puso fin a una trayectoria de más de medio siglo en la comunicación, con una presencia especialmente reconocible en la Cadena SER y Telemadrid. Fue periodista, docente y pionero de la información taurina en Internet, además de Premio Nacional de Tauromaquia en 2024. Su fallecimiento llegó pocas semanas después de un homenaje en Las Ventas, donde recibió en vida el reconocimiento de compañeros e instituciones por una carrera que cambió la forma de contar los toros.

Qué se sabe de la enfermedad de Miguel Ángel Moncholi

Las informaciones publicadas tras su muerte coinciden en que Moncholi llevaba tiempo enfermo y que el desenlace se produjo después de un proceso prolongado. Algunos medios hablaron de cáncer y uno identificó la enfermedad como cáncer de páncreas. La cautela es importante: que una noticia recoja ese diagnóstico no equivale a que la familia haya difundido un parte médico o confirmado públicamente todos los detalles.

En los días posteriores también se indicó que había permanecido ingresado en el Hospital Puerta de Hierro, en Majadahonda, donde murió. La capilla ardiente se anunció en el Tanatorio de la M-30, en Madrid. Son datos que ayudan a situar las circunstancias inmediatas de la despedida, pero no permiten reconstruir por sí solos la evolución clínica ni determinar cuándo comenzó la enfermedad.

En 2022 se había conocido que Moncholi sufrió un problema cardiaco grave y recibió atención médica. Ese antecedente pertenece a un episodio distinto y no demuestra que la causa final estuviera relacionada con el corazón. Ante la falta de información clínica pública, lo más preciso es distinguir entre aquel episodio conocido y las noticias posteriores sobre una larga enfermedad, sin enlazarlos como si existiera una relación médica confirmada.

La prudencia no resta importancia a la noticia; evita convertir la vida privada de una persona en una reconstrucción especulativa. La causa mencionada por algunos medios aporta una explicación concreta, pero el dato que las informaciones comparten con claridad es que Moncholi murió a los 70 años en Madrid tras una enfermedad prolongada. El resto debe quedar atribuido a quienes lo publicaron, no elevarse a certeza oficial.

Un homenaje en Las Ventas pocos días antes de su muerte

El 2 de enero de 2026, la Comunidad de Madrid rindió homenaje a Moncholi en la Plaza de Toros de Las Ventas. El acto tuvo lugar en la Sala Antonio Bienvenida y sirvió para repasar su trayectoria. También se descubrió una placa conmemorativa en el tendido bajo, en reconocimiento a una figura cuya voz y trabajo habían estado vinculados durante décadas al coso madrileño.

La cercanía entre aquel homenaje y su fallecimiento convirtió la ceremonia en una imagen especialmente presente en las despedidas. En ese momento fue una celebración pública de su carrera, no un anuncio de lo que ocurriría semanas después. Mirado desde la noticia de su muerte, el aplauso adquiere otro peso: compañeros, representantes institucionales y personas del mundo taurino pudieron expresarle su reconocimiento cuando todavía estaba allí para recibirlo.

Las Ventas no era solo un escenario asociado a sus retransmisiones. El trabajo periodístico en una plaza exige observar lo que sucede en el ruedo y, al mismo tiempo, atender a los detalles que lo rodean: las cuadrillas, las decisiones de la presidencia, el ambiente de los tendidos y las conversaciones del callejón. La placa en ese espacio reconocía esa relación profesional con la plaza, además de su lugar en la memoria de la tauromaquia madrileña.

El homenaje también permite entender por qué su muerte tuvo eco más allá de la afición taurina. Moncholi había pasado por medios generalistas, proyectos digitales y universidades; su trayectoria atravesaba distintos ámbitos de la comunicación. Las condolencias y los recuerdos que siguieron a su fallecimiento hablaron tanto del periodista especializado como de un profesional que había formado a otros y había trabajado en formatos muy distintos.

De la radio de la SER a una voz reconocible

La radio fue el primer gran espacio de formación de Moncholi. Empezó en la Cadena SER en 1970 como becario y aprendió un oficio en el que la voz debe ordenar los hechos sin tener el apoyo de una imagen. En la radio, una pausa puede aclarar una escena y una frase confusa puede perder al oyente; esa disciplina temprana ayuda a explicar el tono pedagógico que mantuvo después en la televisión y en las aulas.

En distintos momentos de su carrera volvió a trabajar en la SER. En 1976 coordinó el programa Medianoche, dirigido por Antonio José Alés, y permaneció en esa etapa hasta 1980. Más adelante se vinculó a la información taurina y al programa Los Toros, bajo la dirección de Manuel Molés, quien fue uno de sus maestros profesionales. Primero participó como coordinador y, desde 1991, ocupó el puesto de subdirector durante más de dos décadas, hasta 2015.

Ese recorrido explica que su perfil no se limitara al comentario de una corrida. La radio obliga a traducir lo que ocurre mientras sucede, pero también a escoger qué merece atención y qué contexto necesita el oyente. En Los Toros, Moncholi formó parte de un espacio que acercó la actualidad taurina a su audiencia durante años. Su aportación combinó conocimiento especializado y voluntad de explicar, dos cualidades que no siempre conviven con facilidad en un directo.

Antes y durante su carrera radiofónica trabajó también en prensa y en tareas técnicas. Colaboró con publicaciones como Diario Ya, ABC y Revista Cruz Roja, y fue ayudante de cámara en Televisión Española y en el NO-DO. Esos pasos dan cuenta de una formación práctica, construida entre redacciones, equipos de grabación y micrófonos, antes de que su nombre quedara asociado de manera más firme a la información taurina.

Telemadrid y una nueva manera de contar los toros

La relación de Moncholi con Telemadrid comenzó en 1989, con la corrida que inauguró la programación de la cadena el 2 de mayo. Participó como comentarista, entrevistador y reportero, y después trabajó en los servicios informativos y en retransmisiones taurinas. Su vinculación se prolongó hasta 2018, con funciones de redactor, editor y director de retransmisiones, además de su presencia en programas como Madrid Directo y Telenoticias.

Su forma de trabajar ayudó a modificar el punto de vista televisivo. En lugar de limitar la narración a las imágenes del ruedo, acercó la cobertura al callejón, donde se desarrolla una parte importante del trabajo que el público no suele ver. Desde allí podían aparecer los preparativos, las reacciones y las voces de quienes participan en la corrida. La plaza se convertía así en algo más que el ruedo: también era una red de personas, decisiones y oficios.

Ese cambio no consistía únicamente en mover una cámara. La retransmisión taurina tiene un vocabulario y unos códigos propios; si se explican sin contexto, pueden resultar opacos para quien se acerca por primera vez. Moncholi trató de hacer comprensible ese mundo sin renunciar a los detalles que interesaban al aficionado. Esa combinación de información y pedagogía fue una marca de su trabajo en televisión y contribuyó a que su voz resultara familiar a distintas generaciones de espectadores.

Durante más de 25 años fue una de las principales caras de la información taurina de Telemadrid. La continuidad importa en televisión: una voz que acompaña muchas temporadas termina asociada no solo a un programa, sino a un calendario de ferias y tardes señaladas. Para parte de la audiencia, su comentario formó parte de la experiencia de seguir las corridas desde casa, junto con el sonido de la plaza y las imágenes del tendido.

El salto de la información taurina a Internet

Moncholi también participó en la transición de la información taurina al entorno digital con Burladero TV, señalado como el primer portal de información taurina en Internet. La iniciativa tuvo un sentido que iba más allá de trasladar noticias de un soporte a otro: suponía crear un espacio especializado con actividad propia, capaz de seguir la actualidad fuera de los horarios de la radio y de las retransmisiones.

El cambio era significativo para un ámbito informativo muy ligado a la temporada, las plazas y los medios tradicionales. En la Red, la información podía consultarse de forma continuada y reunir noticias, análisis y contenidos dirigidos a una comunidad concreta. La apuesta mostraba que el periodismo especializado no tenía por qué quedar reducido a una sección ocasional en una parrilla generalista; podía construir su propio canal y un archivo accesible.

El valor de aquella experiencia se aprecia mejor al considerar el momento en que se produjo. Internet no era todavía la vía cotidiana de consumo informativo que es hoy, y un proyecto digital requería imaginar cómo podía funcionar una redacción en un medio que seguía cambiando. Moncholi entendió que la tauromaquia también necesitaba adaptarse a esa transformación, sin que ello supusiera abandonar la radio, la prensa o la televisión.

Ese impulso digital encaja con una trayectoria marcada por el cambio de formatos. Empezó en una radio de rutinas muy distintas a las actuales, trabajó en televisión cuando las cadenas autonómicas ampliaban la oferta y participó después en una plataforma especializada en la Red. No se trata de que cada etapa sustituyera a la anterior, sino de que sumó nuevas formas de llegar al público mientras el consumo de información se volvía más fragmentado.

El profesor que formó a otras generaciones

La docencia fue una parte central de la vida profesional de Moncholi, no un capítulo añadido a su trabajo en los medios. Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, fue decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Camilo José Cela y dirigió el Curso de Periodismo Taurino de la Complutense. También impartió clases y programas de formación en universidades españolas y latinoamericanas.

En esos espacios podía transmitir algo que los manuales no siempre enseñan: cómo comprobar un dato, cómo explicar un término técnico y cómo sostener una narración en directo sin confundir seguridad con improvisación. Su experiencia en la radio, la televisión y la prensa daba a las clases una dimensión práctica. Para quienes se formaban en periodismo taurino, el aula conectaba el conocimiento académico con el trabajo cotidiano de una redacción.

Su actividad docente incluyó el Curso de Periodismo Taurino impulsado por la Fundación Wellington, donde comenzó como coordinador y asumió más adelante la dirección técnica. También fue profesor honorario en la Universidad de Los Andes, en Venezuela, y participó en programas de posgrado de otras instituciones. Ese recorrido muestra que su labor no se limitó a Madrid ni a los medios en los que había trabajado.

La formación de nuevos profesionales tenía una importancia particular en un campo especializado, donde el conocimiento del tema y el manejo periodístico deben avanzar juntos. Saber de toros no basta para informar con rigor, del mismo modo que dominar las herramientas periodísticas no garantiza comprender la plaza. Moncholi defendía una práctica que combinaba ambos planos y que entendía la docencia como una manera de mantener vivo el oficio y transmitir criterio.

Una faceta menos conocida: la comunicación en hospitales

Buena parte del público lo identificaba con las retransmisiones taurinas, pero su trayectoria incluyó trabajo institucional y sanitario. Colaboró con Cruz Roja Española, donde desempeñó responsabilidades en comunicación, relaciones públicas y protocolo. También participó en iniciativas de información y relaciones sociales en hospitales, una experiencia que lo llevó a trabajar en programas vinculados al INSALUD durante los años ochenta.

Se le atribuye un papel pionero en la implantación de programas de comunicación hospitalaria que contribuyeron al desarrollo de los actuales Servicios de Atención al Paciente en España. El cruce entre periodismo y sanidad puede parecer inesperado, pero responde a una necesidad común: explicar procesos, atender a las personas y hacer que una institución sea comprensible para quienes dependen de ella. En un hospital, comunicar con claridad no es un adorno; puede cambiar la manera en que pacientes y familiares viven su relación con el centro.

Esa etapa amplía la imagen de Moncholi más allá del ámbito taurino. Trabajar en comunicación hospitalaria implica atender a situaciones delicadas, donde el lenguaje debe ser preciso y la información no puede tratarse como un simple recurso narrativo. No es posible atribuir a esa experiencia una influencia concreta en cada decisión posterior de su carrera, pero sí permite ver que su campo de trabajo abarcó entornos institucionales muy distintos.

También ayuda a entender por qué su biografía resulta difícil de reducir a una sola etiqueta. Fue periodista taurino, pero también profesional de la radio, trabajador de televisión, colaborador de prensa, docente y comunicador institucional. En cada espacio cambian los públicos y las necesidades; la constante fue el uso de la comunicación como herramienta para ordenar y transmitir información.

Premios, cargos y una trayectoria discutida y reconocida

En 2024 recibió el Premio Nacional de Tauromaquia, uno de los reconocimientos que coronaron su trayectoria. También obtuvo una Antena de Oro, tres premios de la Academia de Televisión y dos Premios Ondas, según los datos difundidos sobre su carrera. La variedad de galardones refleja su trabajo en distintos formatos y la visibilidad que alcanzó una especialidad que no siempre ocupa un lugar destacado en los medios generalistas.

En el ámbito institucional fue consejero del Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid desde 2021 y presidió la Unión Europea de Turismo Taurino. Esas responsabilidades lo situaron en espacios relacionados con la gestión y la promoción de la tauromaquia, además de su labor estrictamente periodística. Su trayectoria, por tanto, combinó la narración de la actualidad con la participación en organizaciones vinculadas al sector.

Su trabajo no estuvo exento de controversia. Moncholi mantuvo posiciones críticas sobre la gestión empresarial de algunas plazas y, según informaciones sobre su trayectoria, un empresario presentó una denuncia después de comentarios relacionados con la contratación de toreros en un municipio madrileño. La existencia de ese conflicto forma parte del recorrido público, aunque no basta para resumirlo ni permite atribuirle un desenlace judicial que no está detallado en la información disponible.

En un ámbito tan atravesado por intereses económicos, culturales y políticos, informar también significa examinar decisiones y discutir cómo se administra el sector. Esa función crítica puede generar fricciones, especialmente cuando afecta a quienes gestionan plazas o contratan espectáculos. El reconocimiento a Moncholi convivió con desacuerdos, como ocurre en una profesión en la que el respeto no exige unanimidad.

Una voz que acompañó la transformación del periodismo taurino

La carrera de Moncholi coincidió con cambios profundos en la manera de producir y consumir información. Empezó en la radio, consolidó su nombre en televisión y contribuyó a abrir un espacio digital especializado. A la vez, mantuvo la docencia y trabajó en ámbitos institucionales. Esa amplitud permite entender por qué su legado no se reduce a una retransmisión concreta ni a un premio: representa una trayectoria que acompañó varias etapas de la comunicación española.

Su aportación a la televisión taurina estuvo en acercar el relato al terreno y explicar los detalles que rodean la corrida. En radio, participó durante años en un programa de referencia para los aficionados. En Internet, ayudó a trasladar la actualidad taurina a un medio que todavía estaba en construcción. Y en la universidad, compartió herramientas con quienes llegaban después. En conjunto, son distintas respuestas a una misma pregunta profesional: cómo contar un mundo especializado sin cerrarlo sobre sí mismo.

Ese trabajo también tuvo límites y tensiones. La tauromaquia es una práctica cultural discutida, con posiciones sociales muy distintas, y el periodismo que la cubre no puede borrar ese contexto. Explicar su funcionamiento no significa que todos los lectores compartan una misma valoración; del mismo modo, la trayectoria de un periodista no queda definida únicamente por su cercanía a un sector. La relevancia de Moncholi está en el espacio que ocupó dentro de la información y en los formatos que contribuyó a desarrollar.

Con su muerte desaparece una voz reconocible, pero permanece el archivo de programas, retransmisiones, artículos y materiales de formación que dejó tras décadas de trabajo. También queda la memoria de quienes aprendieron de él o lo escucharon en distintas etapas. El homenaje celebrado en Las Ventas el 2 de enero de 2026 ofrece una imagen sobria de ese legado: el reconocimiento a un periodista que pasó buena parte de su vida explicando la plaza a quienes la miraban desde fuera.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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