Viajes
El AVE entre Madrid y Andalucía ya circula tras el accidente de Adamuz
Los trenes han vuelto, aunque algunos destinos siguen dependiendo de autobuses y la operación aún tiene límites.

La alta velocidad entre Madrid y Andalucía volvió a funcionar el martes 17 de febrero de 2026, casi un mes después del accidente de Adamuz, en Córdoba. Adif autorizó la reapertura una vez terminadas las reparaciones y las comprobaciones de la infraestructura; Renfe e Iryo retomaron sus servicios ese día. La vuelta, sin embargo, no equivale a que todos los trayectos hayan recuperado a la vez sus horarios, recorridos y frecuencias habituales.
La diferencia se nota sobre todo en las conexiones con Huelva y Málaga, donde Renfe mantuvo tramos por carretera, y en los primeros días de circulación, cuando se aplicaron limitaciones de velocidad en la zona reparada. Por eso, la respuesta depende del destino y del operador: el corredor volvió a abrir el 17 de febrero, pero algunos viajes continuaron con autobús, cambios de horario o una oferta de trenes reducida.
La reapertura llegó el 17 de febrero, pero no fue idéntica para todas las rutas
La fecha efectiva de regreso quedó fijada cuando Adif dio luz verde a la circulación tras completar las reparaciones y sus propias comprobaciones. Después, las compañías realizaron las pruebas necesarias para recuperar sus servicios comerciales. La reapertura puso fin a la interrupción de la línea provocada por el siniestro del 18 de enero, pero las condiciones de viaje dependían de la ruta concreta y de cómo cada operador reorganizara sus trenes.
Renfe anunció la recuperación de sus circulaciones habituales entre Madrid y Sevilla, Cádiz y Granada, además del servicio Alvia entre Madrid, Granada y Almería. La excepción principal fue Huelva: el trayecto desde Madrid llegaba en tren hasta Córdoba y desde allí continuaba en autobús. Málaga también conservó un enlace por carretera entre Antequera y la capital hasta principios de marzo, debido a trabajos de Adif. El tren, por tanto, volvió a conectar buena parte de Andalucía con Madrid, pero no llegó de forma directa a todos los destinos.
Ese matiz importa porque una reapertura ferroviaria puede describir dos situaciones distintas. La infraestructura vuelve a admitir trenes, pero la operación comercial puede seguir adaptándose a obras, restricciones o decisiones de cada empresa. Para quien viaja, el dato útil no es solo que la línea esté abierta, sino qué parte del trayecto se hace en tren y cuál en autobús, además de la frecuencia y el horario concretos del billete.
Qué ocurrió en Adamuz y por qué se interrumpió la conexión
El accidente se produjo el 18 de enero de 2026 en Adamuz, en la provincia de Córdoba. Un tren de Iryo que cubría el trayecto Málaga-Madrid descarriló y varios de sus coches invadieron la vía contigua, por la que circulaba un Alvia de Renfe entre Madrid y Huelva. La colisión causó 46 muertes y dejó un impacto profundo en los viajeros, las familias afectadas y el sistema ferroviario.
La interrupción no fue una simple modificación de horarios. El siniestro dañó la infraestructura y obligó a cerrar el tramo afectado mientras se retiraba el material y se desarrollaban los trabajos necesarios para reparar la vía. En una línea de alta velocidad, una sección dañada no puede volver a recibir trenes solo porque la obra visible parezca terminada: también hay que comprobar que los elementos reparados y la señalización permiten reanudar la circulación con seguridad.
La suspensión dejó sin continuidad directa los viajes entre Madrid y varios destinos andaluces. Renfe puso en marcha un transporte alternativo para mantener parte de la conexión, con autobuses en el tramo afectado, aunque eso alargaba el recorrido y añadía transbordos. El plan permitió sostener desplazamientos mientras la vía permanecía cerrada, pero no reproducía las condiciones del AVE: cambiar de tren a autobús transforma la duración, la comodidad y la planificación del viaje.
Qué cambió para los pasajeros de Renfe
Desde el día de la reapertura, Renfe restableció los servicios ferroviarios anunciados para Madrid-Sevilla, Madrid-Cádiz, Madrid-Granada y Madrid-Granada-Almería. En esas rutas, el regreso significó recuperar circulaciones por tren a lo largo del trayecto previsto, aunque las condiciones operativas de los primeros días podían afectar a los tiempos. La situación fue diferente para quienes viajaban a Huelva o Málaga, porque parte del recorrido seguía dependiendo de un autobús.
En la conexión con Huelva, los viajeros podían hacer en tren el trayecto desde Madrid hasta Córdoba y completar en carretera el tramo restante. Para Málaga, Renfe indicó que el recorrido entre Antequera y la capital se cubriría por autobús hasta principios de marzo debido a trabajos de Adif. En este último caso, la limitación no se explicaba únicamente por la reparación derivada del accidente: había obras pendientes en la infraestructura que impedían recuperar entonces el trayecto íntegro por ferrocarril.
El cambio de modo puede parecer menor en un mapa, pero modifica el viaje de manera tangible. El pasajero debe atender a las instrucciones de transbordo y contar con una duración distinta de la que tendría un servicio directo. En particular, un billete con destino Huelva o Málaga no implicaba necesariamente hacer todo el recorrido en tren. La reapertura del corredor era una buena noticia para la conectividad, pero no eliminaba esas diferencias entre rutas.
Iryo y Ouigo regresaron con programaciones propias
Iryo reanudó sus operaciones comerciales en la línea Madrid-Sevilla el 17 de febrero, con 14 circulaciones diarias: siete en cada sentido. La programación incluía también los servicios transversales Barcelona-Sevilla, con cuatro circulaciones al día, dos por sentido. La compañía informó de que los pasajeros con billetes afectados por cambios operativos podían ser reubicados en otros servicios o pedir la cancelación con devolución íntegra del importe.
Ouigo también comenzó a recuperar sus trenes de manera progresiva. La información disponible situó su oferta en seis circulaciones diarias entre Madrid y Sevilla una vez completado ese retorno; en el corredor de Málaga, la programación anunciada contemplaba igualmente ajustes. En conjunto, la compañía calculaba que su operativa quedaría en torno al 75% de la actividad anterior al accidente, de modo que una parte de sus servicios seguiría sin prestarse durante esa fase.
Que varias empresas vuelvan a vender y operar viajes no significa que todas tengan idéntica oferta. Cada operador ajusta su programación, y un servicio recuperado por una compañía puede no coincidir con las frecuencias de otra. En una reapertura escalonada, esa diferencia es especialmente importante: el viajero puede encontrar trenes disponibles en una ruta y, al mismo tiempo, menos opciones de horario que antes. La circulación se restablece sobre una infraestructura común, pero la oferta comercial no se normaliza de forma automática ni simultánea.
Por qué hubo trenes lentos y retrasos tras la apertura
La vuelta de los trenes no trajo desde el primer momento los tiempos habituales. En los primeros servicios se registraron demoras relacionadas con limitaciones de velocidad en el tramo de Adamuz, donde se aplicó una circulación especialmente lenta, en torno a los 60 kilómetros por hora según la información difundida. Algunos convoyes redujeron aún más la marcha o llegaron a detenerse, y los retrasos pudieron acumularse a medida que avanzaba la jornada.
La velocidad restringida en una sección recién reparada es compatible con una reapertura: permite que los trenes circulen mientras se mantienen precauciones en el área intervenida. No equivale, por sí sola, a que la línea haya vuelto a sus condiciones previas. Tampoco permite deducir cuánto tiempo durará la limitación. En la información publicada tras el primer día de servicio no había un plazo concreto confirmado para retirarla, y Adif no detalló entonces cuándo se recuperarían plenamente las velocidades habituales.
El efecto sobre la duración depende de la ruta, del horario y de cómo se propaguen las demoras a lo largo del día. En el caso de Granada, las limitaciones observadas podían llevar algunos viajes a acercarse a las cuatro horas. Además, un retraso en un tren puede influir en los siguientes si comparten la misma infraestructura o el mismo recorrido. De ahí que el primer día de circulación no fuera una medida definitiva de puntualidad, sino una fotografía de una línea recién reabierta y todavía sometida a restricciones.
Qué significa que el servicio esté restablecido
La expresión servicio restablecido confirma que los trenes pueden volver a circular y que las compañías retoman sus operaciones en las rutas anunciadas. No garantiza que todos los pasajeros encuentren ya las frecuencias previas, que cada destino tenga un recorrido ferroviario directo o que el tiempo de viaje sea idéntico al de antes del accidente. Para entender la situación hay que separar la reapertura de la vía de la recuperación completa de la oferta comercial.
También conviene distinguir entre el estado de la infraestructura y el de la investigación. La autorización para reabrir se relaciona con las reparaciones y las comprobaciones necesarias para circular; no significa que se hayan esclarecido las causas del accidente ni que el proceso de investigación haya terminado. Son tareas diferentes: una permite recuperar el servicio con criterios de seguridad y la otra busca reconstruir lo ocurrido y determinar por qué se produjo el siniestro.
Esta diferencia evita interpretar una fecha de vuelta como el anuncio de que todo ha quedado resuelto. El 17 de febrero marcó el regreso del tráfico comercial, no el fin de los trabajos en todas las rutas ni el cierre de las pesquisas sobre Adamuz. En términos prácticos, el corredor dejó atrás el corte total, pero mantuvo condiciones desiguales según el destino y el operador. Esa es la medida más fiel de la normalidad recuperada: real, aunque todavía incompleta.
Los billetes afectados y las alternativas de viaje
Durante la interrupción, Renfe permitió cambios y devoluciones sin coste adicional para los viajeros afectados. Iryo comunicó que estaba reubicando a quienes habían comprado billetes para servicios modificados y ofreció la posibilidad de cancelarlos con devolución íntegra. Estas condiciones respondían a la alteración de los servicios y permitían reorganizar un desplazamiento que ya no podía hacerse según el trayecto contratado inicialmente.
Al reanudarse los trenes, la existencia de una conexión no bastaba para suponer que el itinerario original seguía intacto. En Huelva y Málaga, la combinación de tren y autobús modificaba el viaje; en otros trayectos, las limitaciones de velocidad podían afectar a la hora de llegada. Por eso, el elemento decisivo era la información del servicio concreto, no una afirmación general sobre la reapertura de Madrid-Andalucía. Un corredor abierto no convierte todos los billetes en trayectos directos.
La situación también puso de relieve la diferencia entre recuperar movilidad y recuperar comodidad. Un autobús puede mantener el enlace y evitar que el viaje quede cancelado, pero añade una etapa por carretera y exige seguir la operativa indicada por la compañía. Del mismo modo, una frecuencia reducida deja menos alternativas para escoger horario. Son aspectos que desaparecen de un titular, pero determinan la experiencia real de quien cruza la península para trabajar, reunirse con su familia o enlazar con otro transporte.
El regreso a la normalidad depende de cada tramo
La alta velocidad entre Madrid y Andalucía volvió a operar el 17 de febrero, pero la reapertura tuvo varias capas. Renfe recuperó buena parte de sus rutas; Huelva mantuvo el autobús desde Córdoba y Málaga conservó el enlace por carretera entre Antequera y la capital hasta principios de marzo. Iryo retomó Madrid-Sevilla con 14 servicios diarios, mientras Ouigo reincorporó trenes progresivamente y mantuvo una oferta inferior a la previa, según la programación anunciada.
La circulación lenta en Adamuz y los retrasos de los primeros servicios añadieron otro matiz: volver a pasar por una línea no significa hacerlo desde el primer día a la velocidad y con la puntualidad acostumbradas. La vía reparada superó las comprobaciones que permitieron abrirla, pero el tráfico seguía condicionado por precauciones operativas y por trabajos que afectaban a determinadas conexiones. La fecha de reapertura ya es un hecho; la normalización total fue un proceso posterior.
El accidente del 18 de enero dejó 46 víctimas mortales y una interrupción que se prolongó casi un mes. El regreso de los trenes devolvió una conexión esencial a millones de viajeros potenciales, pero no borró el coste humano ni respondió por sí mismo a las preguntas pendientes sobre el siniestro. La línea recuperó el pulso de forma gradual: primero volvió a circular, después fueron ajustándose rutas y frecuencias. En ese intervalo, el dato más honesto para describir el servicio fue sencillo: el AVE ya estaba de vuelta, aunque no todos los viajes habían recuperado todavía su forma habitual.

Actualidad¿Qué se sabe hoy de los terremotos de Venezuela y cómo sigue el país?
Salud¿Por qué me duelen las piernas por dentro? Causas, síntomas y alertas
Naturaleza¿Dónde siguen activos los incendios en España este 28 de septiembre?
Economía¿Cómo funciona la nueva cuenta de Revolut al 3,51% TAE en España?
ActualidadSan Miguel 2026: fecha, día de la semana y santoral
Actualidad¿Cuánto cuesta el desfile de la Fiesta Nacional en Madrid en 2026?
Economía¿Cuándo llega Kaufland a España y qué ciudades tendrán compra online?
Actualidad¿Qué pasó con el terremoto de Colombia? Balance, víctimas y réplicas
Ocio¿Cuándo es Halloween 2026 en España y qué día se celebra este año?
ActualidadCalendario laboral 2026: ¿cuántos días festivos tendrás en España?
Salud¿Por qué mi sudor huele mal y antes no? Causas y cuándo preocuparse
Ocio¿Cómo queda la Liga Endesa? Fichajes, bajas y renovaciones 2026-27









