Síguenos

Viajes

¿Por qué Baleares pone la cultura en el centro de FITUR?

Baleares lleva la cultura al centro de FITUR 2026 con gastronomía, datos y sostenibilidad para atraer turismo todo el año y reforzar modelo.

Publicado

el

Baleares cultura FITUR

Baleares lleva la cultura al centro de FITUR 2026 con gastronomía, datos y sostenibilidad para atraer turismo todo el año y reforzar modelo.

Baleares aterriza en FITUR 2026 con una consigna que no se esconde: poner la cultura como eje de la estrategia turística y usarla como palanca para atraer visitantes nacionales en temporada baja, con la palabra que manda en los despachos y en la calle desde hace años, desestacionalización. La foto, si se mira de lejos, parece la de siempre —stand, reuniones, agenda apretada—, pero el guion ha cambiado de orden: primero cultura, después gastronomía, luego tecnología y sostenibilidad como columna vertebral. Todo esto, además, con un calendario ya fijado en el recinto de IFEMA Madrid: del 21 al 25 de enero.

La operación viene bien armada, con nombres, horarios y escaparate. La Agencia de Estrategia Turística de las Illes Balears (Aetib) coordina la participación, y el Govern pone en primera línea a la presidenta Marga Prohens y al conseller de Turismo, Cultura y Deportes, Jaume Bauzà, que presentan a medios “La Cultura como clave para la desestacionalización” a mitad de la semana. Al mismo tiempo, Mallorca se desdobla en otra partitura: inteligencia turística, gobernanza de datos y el binomio Turismo y Cultura, con el presidente del Consell Llorenç Galmés, la vicepresidenta Antònia Roca y el nuevo conseller de Turismo Guillem Ginard estrenándose en una feria internacional con una agenda de reuniones que mezcla conectividad aérea y grandes plataformas de venta. Y en paralelo, con aroma a cocina bien hecha, Trasmed mete a Menorca en el mapa del pabellón con la Mostra de Cuina Menorquina y el chef Diego Merino (restaurante Miramar), en un stand que promete fogones en directo y degustaciones.

Un stand que funciona como una plaza: 1.000 metros cuadrados y cuatro islas con su espacio

El corazón físico de Baleares en FITUR es un estand de más de 1.000 metros cuadrados, financiado con fondos europeos y reutilizado del año pasado, algo que también dice cosas: continuidad, inversión ya amortizada, y una estética que intenta no sonar a cartón piedra. El diseño se inspira en el agua y los recursos naturales del archipiélago, con el guiño evidente a la sostenibilidad, pero lo importante está en la distribución: espacios propios para cada isla y un gran espacio central pensado como punto de encuentro, esa especie de plaza mayor donde se cruzan alcaldes, empresarios, periodistas y operadores turísticos con prisa.

Dentro hay arquitectura funcional, de feria de verdad: salas para reuniones, una sala de presentaciones, sala de prensa y un área específica para actividades ligadas a gastronomía y producto local. En este stand no solo están las instituciones autonómicas; se suman una docena de ayuntamientos de Mallorca, todos los de Menorca y 14 coexpositores privados vinculados al sector turístico. Es un dato frío, sí, pero muy revelador: el mensaje de “cultura como eje” se vende mejor cuando alrededor hay músculo municipal y empresarial, no solo un atril y dos banderas.

Por debajo del discurso, el stand acaba siendo una declaración práctica: Baleares quiere proyectarse como un destino con estructura y con diversidad interna, no como una suma de postales iguales. Y esa diversidad, en FITUR, se traduce en algo muy concreto: reuniones cerradas, presentaciones minutadas, productos exhibidos y una idea repetida de fondo, turismo todo el año, con argumentos que vayan más allá del sol.

Cultura como motor: de la RAE al centenario de Antoni Maura, con Marco Mezquida al piano

La apuesta cultural no se queda encerrada en IFEMA. El Govern, a través del Institut d’Estudis Baleàrics (IEB), programa un acto institucional en la Real Academia Española (RAE) con un eje muy simbólico: la presentación del convenio firmado semanas atrás con la Fundación Pro-RAE, que permite a Baleares recuperar su posición en el Patronato de la institución. Hay política institucional ahí, claro, pero también un gesto de marca: situar Baleares en un espacio donde la cultura no es decorado, sino institución y relato, y hacerlo en Madrid, en la semana en la que media España turística se reúne a pocos kilómetros.

En ese mismo acto, el Govern enlaza memoria y música. Se rinde tributo a Antoni Maura, del que se cumple el centenario de su muerte, y el pianista Marco Mezquida ofrece un concierto en el salón de actos de la Academia. Maura, figura mayor de la política española nacida en Palma, conecta con esa idea de patrimonio histórico que Baleares está intentando colocar como atractivo no estacional; Mezquida, músico de Menorca con prestigio transversal, funciona como puente contemporáneo: cultura viva, no museo polvoriento.

El mensaje que sale de ahí es bastante claro, sin necesidad de subrayado: la cultura no se presenta como una excursión complementaria, sino como razón de viaje. Y FITUR, que a veces parece una feria de folletos con sonrisa fija, se convierte en escaparate de otra promesa: que Baleares no solo ofrece “dónde”, también ofrece “qué”.

Gastronomía que no es adorno: 23 showcookings, DOP, IGP y una semana por islas

La otra pata grande del despliegue balear es la gastronomía, con una escena muy concreta y muy de feria: fuego, cuchillo, producto, copa. Por segundo año consecutivo, dentro del stand y bajo coordinación de la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural, se monta un espacio enogastronómico dedicado a promocionar producto local y poner en valor DOP e IGP de las islas. No es solo “degustar”; se trata de convertir un queso, un vino o un ingrediente en argumento turístico, y hacerlo con chefs, que siempre ayudan a traducir el discurso a algo que se entiende de inmediato.

El programa incluye talleres y catas, y sobre todo un número que impresiona por lo que implica de producción y logística: 23 showcookings, cada uno dedicado a un producto local distinto. La mecánica es sencilla y efectiva: el chef prepara una elaboración y se degusta acompañada de vinos de las IGP Ibiza, Formentera, Menorca y Mallorca, además de la DOP Binissalem. Y la agenda se ordena con una idea muy de archipiélago: cada día se dedica a una isla. El 21 de enero se centra en Mallorca, el 22 en Menorca, el 23 en Ibiza y Formentera, y los días 24 y 25 vuelven a Mallorca. La nómina de chefs responsables de estas degustaciones pone nombres y apellidos al despliegue: Óscar Molina, Patrick James, Javier Hoebeeck, Ariadna Salvador y David Moreno.

En medio de esos fogones aparece otra pieza que enlaza feria y calendario real: la presentación de Sabores de la Bahía, una feria coorganizada por el Ayuntamiento de Pollença y la Conselleria, con segunda edición en mayo, centrada en atún rojo de Mallorca y vinos locales. Esto, dicho sin épica, es una forma de usar FITUR como plataforma para sembrar meses futuros: hoy se anuncia, mañana se vende, pasado se viaja.

La gastronomía aquí no actúa como “atracción simpática”; actúa como producto turístico. Se nota en la insistencia en denominaciones, en el reparto por islas y en el formato, que no es exhibición estática sino demostración. Y se nota también en lo que sugiere entre líneas: si se quiere atraer turismo en temporada baja, hace falta algo más que clima; hace falta agenda, cultura, mesa y territorio.

Puertos, sostenibilidad y tecnología: PortsIB, Turistec, Airbnb y el termómetro económico de 2026

La semana balear en FITUR no se agota en cultura y gastronomía. Hay una tercera capa que intenta sujetar el relato con herramientas de gestión y con discurso de sostenibilidad, una palabra ya gastada pero inevitable. La Conselleria del Mar y del Ciclo del Agua, a través de PortsIB, participa un año más para presentar líneas de trabajo y proyectos que marcarán el presente y el futuro del sistema portuario balear, con énfasis en modernización de infraestructuras y sostenibilidad. En la representación institucional aparecen tres nombres: el conseller Juan Manuel Lafuente, el director general de Puertos y Transporte Marítimo Toni Mercant y el gerente de PortsIB Kiko Villalonga.

En paralelo, el stand acoge presentaciones que apuntan directamente al nervio tecnológico del sector. El miércoles, a las 11.00, Jaume Bauzà presenta “Tecnología que transforma el turismo: el ecosistema Turistec”, con una idea de fondo bastante compartida ya por el sector: sin digitalización y sin empresas tecnológicas especializadas, el turismo compite con los ojos vendados. A las 12.30, Prohens y Bauzà hacen la presentación a medios del eje cultural. A las 14.00, una mesa redonda con Airbnb bajo el título “Turismo de Calidad y sostenibilidad” añade el ingrediente polémico de siempre, porque Airbnb ya no es solo una marca, es una discusión social y política sobre vivienda, convivencia, regulación y modelo. Y a las 15.30, el conseller de Economía, Hacienda e Innovación, Antoni Costa, presenta el informe de coyuntura turística de 2025 y las perspectivas para 2026, un momento que suele funcionar como termómetro: cifras, tendencia, relato económico, y también el tipo de titulares que se buscan en una feria donde el negocio manda.

El resto de la semana se completa con presentaciones de consells insulares —Mallorca, Menorca y Formentera— y de distintos municipios, ya el jueves y el viernes, y con un fin de semana abierto al público final donde se programan actividades como talleres de pintura y degustaciones en el espacio de Agricultura. Hay algo casi coreográfico en todo esto: primero se habla al sector, luego se habla al público general, pero sin cambiar el mensaje de fondo. Baleares quiere presentarse como destino con cultura, con producto local y con capacidad de gestión, no solo como destino de temporada.

Mallorca afina el relato: datos, gobernanza y el estreno de una “plataforma inteligente” de 4,88 millones

Mientras Baleares, como marca archipiélago, pone el foco en cultura y desestacionalización, Mallorca llega a FITUR con un discurso que suena más a panel de control: inteligencia turística, gobernanza de datos y un modelo basado en “gobernanza, datos y responsabilidad”. La presencia institucional la encabezan el presidente del Consell, Llorenç Galmés, y la vicepresidenta y consellera de Cultura y Patrimonio, Antònia Roca. Y hay un debut relevante: el nuevo conseller insular de Turismo, Guillem Ginard, vive en FITUR su primera gran feria internacional y aprovecha Madrid para mantener reuniones con interlocutores turísticos nacionales e internacionales.

El proyecto estrella tiene nombre de siglas y ambición de sistema: Mallorca PID, la Plataforma Inteligente, Integral e interoperable del Destino Turístico de Mallorca. En el marco de FITUR se presentan avances de esta herramienta estratégica pensada para mejorar la gestión turística y, además, para conocer experiencias en soluciones tecnológicas aplicadas al turismo que puedan implantarse en la isla. Mallorca PID se enmarca dentro del proyecto estatal de la Plataforma Inteligente de Destinos (PID) impulsada por el Ministerio de Industria y Turismo a través de Segittur (Sociedad Estatal para la Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas), dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. El presupuesto es un dato contundente: 4,88 millones de euros. Y desde el Consell se subraya que Mallorca es uno de los destinos referentes del Estado en su despliegue.

Cuando se baja esta idea del lenguaje técnico al terreno, lo que se propone es un cambio de escala: medir mejor para decidir mejor. Saber con más precisión qué se mueve, cuándo se satura, qué rutas se tensionan, cómo afectan ciertos eventos o ciertas conexiones, cómo se distribuye el gasto, qué patrones se repiten. La palabra “interoperable” suena fría, pero es clave: significa que la plataforma no vive aislada, que puede hablar con otros sistemas, que el dato no se queda encerrado. En un destino como Mallorca, donde el debate sobre el modelo turístico es constante, tener herramientas de gestión basadas en datos se vende como algo más que modernidad: se vende como una forma de gobernar el turismo sin improvisación.

Esa línea se acompaña de una frase que el Consell coloca como marco: preservar patrimonio medioambiental e identidad cultural y social, priorizando bienestar de residentes e impulsando sectores e industrias complementarias. Es un equilibrio delicado, porque suena a promesa que todos firman, pero FITUR es precisamente el sitio donde esas promesas se convierten en reuniones, rutas aéreas, acuerdos comerciales y calendarios.

Turismo y cultura, en serio: Moda Artesana en Callao y una gran ruta para caminar la isla

El binomio Turismo y Cultura se concreta en dos acciones con bastante potencia visual, cada una a su manera. Por un lado, la presentación de la marca de garantía Moda Artesana de Mallorca, que se da a conocer con un gran desfile en un escenario de alto impacto: los Cines Callao de Madrid. La idea es proyectar Mallorca a través de su artesanía, sus oficios tradicionales y una forma de vestir arraigada en el territorio. Aquí la cultura no entra como museo; entra como moda, como identidad portátil, como narrativa contemporánea.

Por otro lado, la isla presenta la nueva ruta senderista East Mallorca GR 226, alineada con turismo responsable, oferta de calidad y respeto medioambiental. Una ruta de este tipo no se vende solo a caminantes; se vende como producto de temporada media y baja, como excusa para viajar cuando el calor no aprieta y el destino respira distinto. Mallorca, en FITUR, parece querer decir que puede ser muchas Mallorcas, según el mes.

Y la agenda se completa con reuniones que apuntan a conectividad y mercado, la parte menos romántica pero más determinante. Destaca una reunión con Etihad con un objetivo concreto: mejorar conectividad con la apertura de la primera ruta directa Palma–Abu Dabi. Se suman encuentros con compañías nacionales como Iberia Express y Vueling, y a nivel internacional con British Airways, Expedia Group y Lastminute. Son nombres que, en turismo, pesan más que muchos discursos: una ruta abre mercados, un acuerdo con una plataforma cambia flujos, una aerolínea decide frecuencias y el destino lo nota al mes siguiente.

Menorca entra por la cocina: Trasmed, Diego Merino y una presentación conjunta que suena a archipiélago

En el mapa de FITUR, Menorca suma una escena muy concreta, y por eso funciona: la naviera Trasmed, del Grupo Grimaldi, abre su espacio en la feria a la Mostra de Cuina Menorquina y lleva a Madrid al chef Diego Merino, del restaurante Miramar (Cala Blanca), para elaborar un plato representativo de la isla. La acción tiene un enfoque muy claro: promocionar la gastronomía menorquina en el entorno donde se decide buena parte de la promoción turística de la temporada.

La clave aquí está en el formato. No se trata de una presentación aislada, sino de una acción conjunta donde, por primera vez según la naviera, se presentan de forma unida varios de los grandes eventos gastronómicos del año en Baleares en su stand. La Mostra de Cuina Menorquina se suma así a la Mostra de Cuina de les Illes Balears, TaPalma Mallorca 2026 y dTAPASxIBZ City. La presentación se acompaña de showcookings en directo y degustación de productos a cargo de chefs de referencia de cada isla, y el detalle que en FITUR siempre importa —cuándo se suelta el programa— queda marcado: el contenido de cada cita se dará a conocer el miércoles.

Es una operación con doble lectura. Por un lado, Menorca coloca su cocina en un escaparate potente, apoyada por un actor del transporte marítimo que tiene interés directo en el flujo de viajeros. Por otro, Baleares refuerza la idea de archipiélago con identidad compartida pero con sabores distintos, evitando que cada isla compita como si fuera un destino ajeno. En turismo, esa coordinación puede parecer un gesto menor; en realidad es estratégica, porque reduce ruido y suma fuerza.

Baleares en FITUR 2026: cultura para viajar, datos para gestionar, producto para recordar

La fotografía final de esta semana en Madrid es la de un archipiélago que intenta contar un relato completo, sin dejar piezas sueltas. Cultura como argumento para que el viaje no dependa del calendario escolar; gastronomía como herramienta para convertir territorio en experiencia; tecnología como promesa de gestión más fina y menos improvisada; sostenibilidad como obligación que atraviesa desde puertos hasta ferias gastronómicas; y, en el caso de Mallorca, gobernanza de datos y conectividad aérea como pilares del negocio real. Los nombres y los actos lo sostienen: Prohens y Bauzà poniendo cara al giro cultural, el IEB llevando el mensaje a la RAE con el convenio de la Fundación Pro-RAE, el tributo a Antoni Maura y el concierto de Marco Mezquida; el despliegue de showcookings con DOP e IGP y chefs identificados; PortsIB hablando de modernización y sostenibilidad con Lafuente, Mercant y Villalonga; la parada tecnológica con Turistec y el debate con Airbnb; el informe económico de Antoni Costa para dibujar 2026.

Y, al lado, Mallorca afinando su propia narrativa con nombres propios —Galmés, Roca, Ginard— y con un proyecto que pretende convertir datos en decisiones: Mallorca PID, 4,88 millones y una etiqueta que suena futurista, sí, pero que en el fondo apunta a algo muy terrenal: gestionar mejor un destino que vive bajo presión turística constante. La isla añade cultura y producto con el desfile de Moda Artesana en Callao y la ruta East Mallorca GR 226, y pone sobre la mesa la conectividad con Etihad y el resto de aerolíneas y plataformas, porque FITUR, al final, es donde se amarran rutas y se negocian escaparates.

En medio de todo eso, Menorca se cuela con su mejor lenguaje universal, la cocina, de la mano de Trasmed y Diego Merino, y con una presentación conjunta de eventos gastronómicos que busca que el archipiélago suene a conjunto sin perder el acento de cada isla. FITUR suele ser ruido, flashes y discursos que se pisan; Baleares, este año, intenta que entre ese ruido se entienda una frase sencilla y bastante ambiciosa: no solo se viene en verano, y no solo se viene por el sol. Aquí, la cultura y el plato quieren hacer de brújula… pero sin decir “brújula”, con hechos, con agenda, con fechas y con escenarios reales.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído