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¿Qué cambia en el curso escolar 2026-2027 en España por comunidades?

España abre el curso 2026-2027 con menos alumnos, más FP y fuertes diferencias entre comunidades en plantillas, ratios y escolarización pública.

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Resumen

  • España inicia el curso con 8,21 millones de alumnos, 45.000 menos
  • Infantil y Primaria pierden matrícula mientras la FP sigue creciendo
  • Las comunidades refuerzan plantillas pese al descenso demográfico

El curso escolar 2026-2027 arranca en España con una cifra que explica bastante más que muchas ruedas de prensa: alrededor de 8,21 millones de estudiantes están matriculados en enseñanzas no universitarias, unos 45.000 menos que el curso anterior y 123.000 menos que hace tres años. La caída vuelve a concentrarse sobre todo en Infantil y Primaria, mientras la Formación Profesional y la escolarización de 0 a 3 años crecen. La demografía, que no acostumbra a leer programas electorales, continúa entrando en las aulas por la puerta principal.

Pero hablar de «la vuelta al cole en España» como si existiera una única realidad educativa es casi una licencia literaria. Las comunidades gestionan calendarios, plantillas, ratios y buena parte de los recursos, de modo que Madrid comienza antes que Baleares o Extremadura, Cataluña aumenta profesores mientras pierde alumnado en Primaria y la Comunitat Valenciana combina menos estudiantes con más docentes. Menos niños en las primeras etapas y más necesidades educativas, FP y atención especializada: ahí está, en pocas palabras, la fotografía del curso.

España tiene menos alumnos, pero las aulas necesitan más manos

El descenso del alumnado no significa necesariamente que sobren profesores. Más bien ocurre algo menos intuitivo. La escolarización cae por la baja natalidad, sí, pero el sistema atiende más diversidad, necesita especialistas, orientadores y profesionales de apoyo y, al mismo tiempo, está ampliando etapas como la FP y el primer ciclo de Infantil.

Esa paradoja se aprecia especialmente bien en Cataluña. El sistema comienza con 1.604.988 estudiantes, una cifra prácticamente estable en términos globales gracias, en parte, al fuerte crecimiento de la Formación Profesional. Primaria pierde alrededor de 10.000 alumnos y la FP gana unos 16.000. En paralelo, la plantilla docente asciende a 85.052 profesores, 1.103 más que el curso anterior, y el conjunto de dotaciones profesionales —docentes, personal educativo y administración— alcanza las 94.422.

El mapa español empieza a dibujar así una transformación que lleva años insinuándose: menos pupitres en los cursos donde desemboca el invierno demográfico, más demanda en enseñanzas profesionalizadoras y una presión creciente para reducir ratios. El Gobierno mantiene en tramitación el proyecto que plantea máximos de 22 alumnos en Primaria y 25 en Secundaria, junto con límites a la jornada lectiva docente, aunque la aplicación de las nuevas ratios se prevé progresiva y no debe confundirse con una norma plenamente desplegada este septiembre.

Madrid, Cataluña y Andalucía concentran buena parte del mapa escolar

La Comunidad de Madrid abre el curso con 1.251.281 niños y adolescentes, unos 16.000 estudiantes menos que el año anterior y alrededor de 1.200 profesores más. Infantil, Primaria y Educación Especial comenzaron el 7 de septiembre y el resto de enseñanzas no universitarias se incorpora después. La comunidad representa bien esa nueva aritmética española: baja la matrícula, crece la plantilla. Y no precisamente porque las clases se hayan vuelto lugares silenciosos y sencillos de gestionar.

Cataluña, con esos 1,60 millones de alumnos, empieza las clases principales el 8 de septiembre y afronta además un curso marcado por el refuerzo de la atención al alumnado recién llegado. Las aulas de acogida llegan a 2.141, unas 500 más que al final del curso anterior. El calendario oficial sitúa el comienzo de Infantil, Primaria y ESO el día 8, mientras parte de la FP se incorpora posteriormente.

En Andalucía, las cifras dibujan otra enorme maquinaria educativa. La enseñanza pública superará los 109.000 maestros y profesores tras el refuerzo aprobado de 4.309 docentes. La FP ofrece 198.722 plazas, 30.275 nuevas, y el programa de gratuidad de libros alcanza a más de 867.000 estudiantes de enseñanzas obligatorias. A esto se añade un cambio importante en la base de la pirámide: 92.406 menores de tres años han iniciado el curso en escuelas infantiles, unos 3.000 más, impulsados por la extensión de la gratuidad.

Del Mediterráneo a las islas: Valencia, Murcia y Baleares

La Comunitat Valenciana inicia el curso con 808.688 alumnos y 83.921 docentes. Son algo más de 2.000 estudiantes menos que el año anterior, pero 385 profesores más. Valencia concentra 404.450 alumnos, Alicante 305.280 y Castellón 98.958. La tendencia, otra vez: menos matrícula global y una estructura docente que no se reduce al mismo ritmo.

En la Región de Murcia se ofertan más de 320.000 plazas no universitarias y el sistema cuenta con más de 29.000 docentes. Hay 40.576 matriculados en Infantil de 3 a 5 años, 99.251 en Primaria, 77.063 en ESO y 24.929 en Bachillerato; también continúa creciendo la oferta pública y gratuita de 0 a 3 años.

Baleares comenzará las clases el 10 de septiembre con 158.959 alumnos y 19.003 profesores, 198 más. De los estudiantes, 104.628 acudirán a centros públicos y 54.231 a concertados. La expansión más llamativa aparece abajo del todo: existen 15.451 plazas gratuitas de 0 a 3 años sostenidas con fondos públicos, frente a las aproximadamente 4.000 existentes en 2023. Es un crecimiento del 209 % en apenas tres años.

En Canarias, Infantil y Primaria comienzan el 9 de septiembre, la ESO al día siguiente y Bachillerato el 11, mientras la FP arranca después. Precisamente esta última enseñanza sigue creciendo: el Gobierno canario calculó que podría acercarse a 50.000 estudiantes de Formación Profesional durante el curso. En Lanzarote y La Graciosa, por ejemplo, se esperan cerca de 21.500 alumnos y 2.471 docentes.

Castilla, Aragón y la España interior sienten la caída demográfica

Castilla y León comienza con más de 405.000 alumnos y alcanza un máximo histórico de 37.074 docentes, 551 más que el curso anterior. De ellos, 29.318 trabajan en centros públicos y 7.756 en la concertada. La gratuidad del ciclo 0-3 y una FP que supera los 51.000 estudiantes forman parte de un paisaje educativo especialmente condicionado por la dispersión territorial y la supervivencia de la escuela rural.

En Castilla-La Mancha las cifras previstas rondan los 382.191 estudiantes distribuidos en 1.818 centros. La comunidad arranca con unos 34.500 docentes y 876 profesionales más que el curso anterior, mientras continúa reduciendo ratios y mantiene una oferta de 56.438 plazas de Formación Profesional. Aquí la educación tiene otro enemigo silencioso: los kilómetros. Mantener un colegio pequeño en un pueblo no produce grandes titulares, pero cerrar uno puede cambiar la vida de una comarca entera.

Aragón comienza con 193.391 alumnos matriculados y alrededor de 17.000 docentes. También pierde estudiantes respecto al curso anterior, en torno a medio millar, mientras las enseñanzas de FP continúan ganando terreno. Infantil, Primaria y ESO comienzan el 8 de septiembre; Bachillerato, un día después.

En Extremadura, Infantil, Primaria, Educación Especial, ESO y FP comienzan el 10 de septiembre, mientras primero y segundo de Bachillerato lo hacen el día 11. La organización docente quedó prácticamente cerrada durante el verano, con una adjudicación provisional de destinos que afectó a unos 6.800 profesionales. Más que una cifra anecdótica, es el recordatorio de lo compleja que resulta la maquinaria necesaria para que un jueves cualquiera se abra la puerta del colegio y parezca que no ha ocurrido nada extraordinario.

Galicia, Euskadi, Navarra y Cantabria: menos matrícula en el norte

El descenso demográfico aparece con especial nitidez en Galicia. El curso empieza con 298.436 alumnos desde Infantil hasta Bachillerato, 4.617 menos que el anterior. Las clases comienzan el 9 de septiembre y la Xunta mantiene alrededor de 12.000 aulas mientras prevé una plantilla docente en niveles máximos. En una comunidad con numerosos núcleos rurales, la cifra absoluta importa; su distribución geográfica, todavía más.

El País Vasco inicia el curso con 280.386 estudiantes de Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato, un 4,2 % menos que el año pasado: 12.291 matrículas han desaparecido en doce meses. Pese a ello, la red pública supera los 32.000 profesionales y se incorporan 328 profesionales adicionales vinculados especialmente al apoyo educativo y la atención especializada.

Navarra suma 111.771 estudiantes, de los que 75.424 están en la red pública y 36.347 en la concertada. Sus ratios permiten observar con lupa el cambio demográfico: 13,91 alumnos por aula en el segundo ciclo de Infantil, 16,42 en Primaria, 23,30 en Secundaria y 25,93 en Bachillerato, todas inferiores a las del curso anterior. La ratio media real en la pública se sitúa en 7,03 estudiantes por docente.

En Cantabria hay 80.794 alumnos, casi 3.000 menos que el curso pasado. Los centros públicos contarán con 8.353 docentes y la cifra se acerca a 11.000 al sumar la enseñanza concertada. La región ha reducido también unidades escolares por la pérdida de matrícula. No es exactamente un recorte clásico ni puede despacharse simplemente como eficiencia: es la adaptación, incómoda y cada vez más visible, a que nacen menos niños.

Asturias comienza las principales etapas el 9 de septiembre y mantiene una apuesta creciente por la Formación Profesional, con 11.372 plazas ofertadas para los primeros cursos de grados y especializaciones. La Rioja, por su parte, inicia Infantil y Primaria el día 9 y ha comenzado septiembre con cerca de 3.700 menores escolarizados en el primer ciclo de 0 a 3 años. Son sistemas más pequeños, pero sometidos al mismo movimiento de fondo que el resto del país.

Ceuta y Melilla completan el mapa bajo gestión directa del Ministerio. Ceuta, donde el sistema educativo ronda los 20.000 alumnos, comienza las principales etapas el 8 de septiembre; en Melilla la incorporación general se produce el día 9, con calendarios posteriores para FP y otras enseñanzas. En ambas ciudades, donde la presión demográfica y las necesidades de apoyo presentan características distintas de buena parte de la España peninsular, la escolarización sigue siendo uno de los grandes servicios públicos sobre los que descansa la cohesión social.

La FP crece mientras Infantil y Primaria pierden peso

El dato más profundo del curso 2026-2027 probablemente no esté en un presupuesto concreto ni en la fecha del primer timbre. Está en el desplazamiento del alumnado. España lleva tres cursos consecutivos perdiendo estudiantes en la enseñanza no universitaria y las mayores caídas aparecen en Infantil de 3 a 6 años y Primaria. Al mismo tiempo, la FP continúa creciendo y las administraciones amplían la escolarización temprana de 0 a 3 años.

La Formación Profesional ha dejado de ser aquella vía que durante décadas se miraba, con bastante clasismo por cierto, como el pariente modesto del Bachillerato y la universidad. Andalucía ofrece casi 199.000 plazas; Canarias espera aproximarse a 50.000 estudiantes; Cantabria pone sobre la mesa 20.000 plazas presenciales y Cataluña gana alrededor de 16.000 matriculados en un solo curso. El mapa educativo se está moviendo hacia una formación más profesional y especializada, empujado también por el mercado laboral.

La otra expansión sucede antes de que aparezcan los libros y las tablas de multiplicar. Baleares supera las 15.000 plazas gratuitas de 0 a 3 años, Andalucía escolariza a más de 92.000 menores en su primer ciclo de Infantil y otras comunidades amplían progresivamente la gratuidad. Escolarizar antes no es solo política educativa: toca conciliación, empleo femenino, renta familiar e igualdad de oportunidades. Ahí caben muchas cosas dentro de una mochila muy pequeña.

Un país con menos niños y una educación que exige más recursos

El curso 2026-2027 retrata una España que envejece mientras intenta reconstruir su sistema educativo alrededor de necesidades nuevas. Hay menos alumnos, pero no necesariamente menos trabajo educativo. Crecen la atención a la diversidad, las necesidades específicas de apoyo, la orientación, la FP, la escolarización de los menores de tres años y el debate sobre ratios y jornadas docentes.

Y las diferencias territoriales siguen siendo enormes. Un estudiante de Madrid, uno de un pueblo de Castilla y León y otro de una isla canaria viven bajo la misma ley educativa, pero no exactamente dentro del mismo sistema cotidiano. Calendarios distintos, ratios diferentes, oferta de FP desigual, transporte escolar, comedor, gratuidad infantil, plantillas… España comparte currículo y exámenes; la realidad se escribe después, comunidad por comunidad.

Los 8,21 millones de estudiantes que empiezan este curso son menos que hace un año. Esa es la cifra fría. La interesante viene después: mientras se vacían lentamente algunas aulas de Primaria, el sistema incorpora más profesores en numerosos territorios y desplaza recursos hacia FP, inclusión y educación temprana. Menos niños no equivale automáticamente a una escuela más barata. A veces significa exactamente lo contrario: una escuela más pequeña, más compleja y obligada a atender mucho mejor a quien sigue sentado dentro.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.