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Ciencia

¿Cómo ha logrado Curiosity sobrevivir 14 años y 5.000 soles en Marte?

Curiosity cumple 5.000 soles y 14 años en Marte y sigue trabajando gracias a energía nuclear, software renovado y una ingeniería excepcional.

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Curiosity tras 14 años

Foto: NASA / JPL / Wikimedia Commons — dominio público.

Resumen

  • Curiosity cumple 5.000 soles y 14 años en Marte, muy por encima de lo previsto
  • Su energía nuclear, el software y una conducción prudente explican su longevidad
  • El rover sigue estudiando rocas, clima y señales del antiguo Marte habitable

Curiosity llegó a Marte con una misión principal prevista para apenas 23 meses. Catorce años después, no solo sigue funcionando: continúa avanzando por el cráter Gale, perforando rocas, analizando la atmósfera y leyendo las capas del monte Sharp como quien hojea un libro de geología escrito hace miles de millones de años. El 29 de agosto de 2026 alcanzó los 5.000 soles, o días marcianos, una cifra que equivale a más de 5.137 días terrestres.

No existe un único secreto detrás de semejante longevidad. Curiosity ha sobrevivido gracias a una combinación bastante menos romántica y mucho más interesante: energía nuclear, ingeniería robusta, conducción extremadamente prudente, actualizaciones de software y soluciones improvisadas desde la Tierra cuando algunas piezas comenzaron a fallar. Marte no ofrece servicio técnico. Cada avería obliga a convertir un vehículo diseñado en la década de 2000 en algo ligeramente distinto de aquello que salió de fábrica.

De dos años previstos a 5.000 días marcianos

El rover aterrizó en el cráter Gale el 6 de agosto de 2012, tras protagonizar una de las maniobras más complejas de la historia de la exploración espacial: el famoso descenso mediante una grúa propulsada, la sky crane, que dejó suavemente sobre el terreno marciano un laboratorio móvil de casi 900 kilos.

La misión principal debía durar aproximadamente un año marciano, unos dos años terrestres. En realidad, Curiosity necesitó mucho menos para justificar el viaje. Durante sus primeros ocho meses ya había cumplido su gran objetivo científico al encontrar evidencias de que Marte contó en el pasado con un entorno capaz de reunir las condiciones necesarias para sustentar vida microbiana.

Aquello cambió el sentido de la misión. Ya no se trataba únicamente de comprobar si el Marte antiguo pudo ser habitable, sino de averiguar durante cuánto tiempo lo fue, qué sucedió con su agua y cómo terminó convirtiéndose aquel mundo húmedo en el desierto helado que vemos actualmente.

Y Curiosity seguía sano. Así que siguió andando.

Un sol marciano dura unas 24 horas y 39 minutos, ligeramente más que un día terrestre. Por eso, cuando el contador alcanzó el sol 5.000 el pasado 29 de agosto, habían transcurrido más de 5.137 días de la Tierra desde el aterrizaje.

Un cumpleaños acompañado de otro récord

La barrera de los 5.000 soles llegó prácticamente al mismo tiempo que otro hito. El 26 de agosto de 2026, Curiosity alcanzó una posición situada un kilómetro por encima de la altitud de su lugar de aterrizaje mientras continuaba ascendiendo por el monte Sharp. El rover lleva escalando sus laderas desde 2014.

Hasta julio había recorrido más de 37 kilómetros sobre Marte. Puede parecer poca cosa para catorce años —un corredor aficionado recorrería esa distancia antes del almuerzo—, pero conducir allí consiste casi en lo contrario de correr. Cada piedra puede perforar una rueda, una pendiente puede dejar al vehículo atrapado y una orden equivocada tarda minutos en cruzar el espacio. No hay volante remoto ni posibilidad de rectificar en tiempo real.

La batería nuclear que mantiene vivo a Curiosity

Uno de los motivos fundamentales de su resistencia está en la parte trasera del rover. Curiosity no depende de paneles solares como hicieron otros vehículos marcianos. Utiliza un generador termoeléctrico de radioisótopos, conocido por sus siglas MMRTG.

El sistema aprovecha el calor producido por la desintegración natural del plutonio-238 y lo convierte en electricidad. Al comienzo de la misión podía proporcionar alrededor de 110 vatios. No parece gran cosa —aproximadamente la potencia de una bombilla potente—, pero Curiosity administra esa energía como quien cruza un desierto contando las últimas botellas de agua.

El generador tiene otra ventaja decisiva. El calor sobrante contribuye a mantener calientes componentes que, de otro modo, sufrirían durante las gélidas noches marcianas. Y como el sistema carece de las partes móviles propias de un generador convencional, posee una extraordinaria fiabilidad.

Eso no significa que produzca eternamente la misma electricidad. Su potencia disminuye poco a poco con los años. El equipo de la misión ha ido modificando horarios, tareas y periodos de reposo para gastar menos energía. En 2025 incluso se introdujeron nuevas formas de decidir cuándo debía dormir y despertarse el rover, arañando minutos de consumo aquí y allá. Parece poca cosa; multiplicada por miles de jornadas marcianas, no lo es.

Las ruedas están heridas, pero todavía aguantan

Si Curiosity tuviera una fotografía de su primer día junto a otra actual, la diferencia más evidente aparecería debajo del chasis. Sus seis ruedas de aluminio han recibido una buena paliza.

Ya en 2013 los ingenieros observaron daños superiores a los previstos. Algunas rocas marcianas, afiladas por millones de años de erosión, actuaban casi como cuchillas. Empezaron a aparecer agujeros y roturas entre los nervios estructurales de las ruedas.

La respuesta fue muy terrestre: si no puedes hacer que Marte sea menos agresivo, cambia la manera de conducir.

La NASA desarrolló un sistema de control de tracción que regula individualmente la velocidad de las ruedas al pasar sobre superficies difíciles. Al mismo tiempo, los planificadores comenzaron a estudiar con mayor cuidado los recorridos y a esquivar terrenos especialmente peligrosos, como las formaciones rocosas afiladas que el equipo bautizó informalmente como gator-back.

Los daños existen y son visibles, pero los ensayos realizados en la Tierra indican que las ruedas todavía conservan margen. Incluso se ha comprobado que el rover podría desplazarse sobre partes estructurales de las ruedas si el deterioro llegara algún día a ser extremo.

También se puede rejuvenecer un robot con software

Curiosity tampoco es exactamente el mismo vehículo informático que aterrizó en 2012. Su software se ha actualizado repetidamente desde Marte.

Una gran actualización instalada en 2023 introdujo alrededor de 180 cambios, entre ellos mejoras para desplazarse con mayor eficiencia y reducir el tiempo que permanecía detenido procesando fotografías del terreno. Menos esperas significan también menos energía desperdiciada.

Hay cierta ironía aquí: un robot construido antes de que TikTok existiera recibe actualizaciones remotas desde otro planeta mientras muchos teléfonos terrestres dejan de recibir soporte al cabo de unos pocos años.

Las modificaciones han sido bastante más profundas cuando el hardware lo exigió. En 2016 surgió un problema en el mecanismo del taladro y este quedó inutilizado durante más de un año. Los ingenieros terminaron reinventando completamente la manera de perforar, utilizando el brazo robótico de una forma parecida a un taladro manual. La solución funcionó. En mayo de 2026 Curiosity completó su perforación exitosa número 47, en una roca denominada Campo Marte.

Catorce años buscando el Marte que tuvo agua

Sobrevivir sería una magnífica demostración tecnológica, pero bastante inútil si Curiosity hubiese dejado de hacer ciencia. Ha ocurrido justamente lo contrario.

Su recorrido por Gale ha permitido reconstruir una historia marciana mucho más compleja de lo que se imaginaba en 2012. El rover encontró sedimentos formados en antiguos lagos y cursos de agua, minerales arcillosos y elementos fundamentales para la química de la vida, entre ellos carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, fósforo y azufre. Las capas inferiores del monte Sharp conservan pruebas de ambientes acuáticos que pudieron mantenerse durante periodos enormemente largos.

Esto no significa que Curiosity haya encontrado vida en Marte. Esa frontera conviene mantenerla nítida. Lo que demostró es algo diferente: hubo lugares y épocas en los que el planeta poseía condiciones químicas y ambientales compatibles con microorganismos.

Después llegaron hallazgos todavía más sugerentes. En 2025, el laboratorio SAM instalado dentro del rover detectó decano, undecano y dodecano, las moléculas orgánicas de mayor tamaño identificadas hasta entonces directamente en Marte. Son compuestos que pueden estar relacionados con moléculas semejantes a los ácidos grasos, aunque también pueden generarse mediante procesos geológicos sin intervención biológica.

En 2026, el análisis de otra muestra elevó el listón: se identificaron 21 moléculas que contienen carbono, siete de ellas nunca detectadas anteriormente en el planeta rojo. De nuevo, nada de marcianos microscópicos escondidos bajo una piedra. Sí una química antigua cada vez más rica.

Curiosity sigue encontrando paisajes que nadie esperaba

A sus catorce años, el rover tampoco se limita a repetir mediciones conocidas. Durante su ascenso por una zona apodada Valle Grande, el equipo encontró en 2026 una enorme extensión cubierta de pequeñas fracturas poligonales, semejantes a un panal.

Curiosity había observado estructuras parecidas anteriormente, pero nunca en semejante concentración. Los polígonos, generalmente de unos 4 a 8 centímetros, se extendían alrededor del vehículo e incluso por las laderas de un pequeño cerro denominado Miraflores. Su origen todavía está bajo estudio.

Precisamente ahí reside buena parte del valor de mantener operativo un rover veterano. Curiosity avanza hacia estratos cada vez más jóvenes del monte Sharp, atravesando páginas diferentes de la historia climática marciana. Abajo quedaron las rocas asociadas con lagos antiguos; más arriba aparecen materiales formados cuando Marte estaba convirtiéndose progresivamente en un mundo más seco.

La montaña funciona así como una hemeroteca mineral del planeta. Cada metro ganado en altura puede transportar al rover hacia otro capítulo.

Un viejo laboratorio que todavía tiene trabajo pendiente

Curiosity lleva catorce años soportando radiación, polvo, cambios extremos de temperatura, rocas afiladas, averías mecánicas y una fuente energética que envejece lentamente. Lo extraordinario quizá no sea que algunas cosas se hayan roto, sino que tantas continúen funcionando.

Y el aniversario de los 5.000 soles encuentra al vehículo trabajando, no posando para una fotografía conmemorativa. Cuando alcanzó esa cifra estaba estudiando una ondulación formada por el viento llamada Chocolatal, analizando sus granos con cámaras, espectrómetros y el instrumento APXS para comprender mejor cómo actúan actualmente los procesos eólicos sobre Marte.

Su misión acabará algún día. La física no admite prórrogas administrativas: el generador seguirá perdiendo potencia, las articulaciones acumularán desgaste y las ruedas recibirán nuevos golpes. Pero Curiosity ha convertido una misión principal de menos de dos años en más de catorce años de exploración marciana.

Fue enviado para averiguar si Marte había podido ser habitable. Respondió que sí muy pronto. Desde entonces lleva intentando resolver algo todavía mayor: cómo aquel planeta con agua terminó convirtiéndose en el Marte que conocemos. Cinco mil amaneceres marcianos después, Curiosity todavía está allí, subiendo la montaña y buscando la respuesta.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.