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¿Cómo robaron el collar de 4,3 millones en el museo MAK de Viena?

Dos hombres rompen una vitrina del MAK de Viena y roban el histórico collar de la reina Nazli, una joya vendida por 4,3 millones de dólares.

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collar del MAK de Viena

Dos hombres entraron como visitantes corrientes en el Museo de Artes Aplicadas de Viena (MAK) y, en cuestión de instantes, rompieron una vitrina, se apoderaron de un valioso collar de diamantes y escaparon. Ocurrió alrededor de las 14:00 del jueves 27 de agosto, a plena luz del día y con público dentro del museo. Nadie resultó herido y, pasada la noche, los sospechosos seguían siendo buscados por la Policía austríaca.

El golpe adquiere otra dimensión por la identidad de la pieza. La imagen difundida durante la búsqueda coincide con el histórico collar de la reina Nazli de Egipto, realizado por Van Cleef & Arpels en 1939 y compuesto por centenares de diamantes. La joya alcanzó los 4,282 millones de dólares cuando fue subastada en Nueva York en 2015. Esa cifra es el precio pagado entonces, no una valoración oficial actual del robo: la Policía de Viena no ha comunicado por el momento el valor económico de la pieza sustraída.

Dos visitantes, una vitrina rota y una huida en pleno día

La secuencia conocida es inquietantemente sencilla. Los dos hombres accedieron al MAK como cualquier otro visitante y durante los primeros minutos no llamaron la atención. Según la información facilitada por la Policía, se comportaron con normalidad hasta que rompieron una vitrina de cristal, cogieron el collar y emprendieron la huida en dirección desconocida. Varios visitantes presenciaron lo ocurrido.

No fue, por tanto, uno de esos robos de museo que necesitan túneles, sofisticados sistemas electrónicos o una madrugada de película. Fue un golpe ejecutado durante el horario de apertura, entre personas que habían acudido a ver joyas y objetos de diseño. Bastaron unos minutos. Y una vitrina que, sobre el papel, debía mantener las piezas fuera del alcance de cualquiera.

La Policía puso en marcha una amplia operación de búsqueda por el centro de Viena. Participaron numerosos agentes y se empleó incluso un perro especializado en rastreo de personas. El Landeskriminalamt, la policía criminal de Viena, asumió la investigación, mientras los especialistas recogían pruebas y revisaban las grabaciones de las cámaras de seguridad. También intervino la unidad federal dedicada a la investigación de bienes culturales.

La Policía publica imágenes de los dos sospechosos

Horas después del robo, y por orden de la Fiscalía de Viena, las autoridades hicieron públicas fotografías de los sospechosos obtenidas durante la investigación. Los dos son hombres de aproximadamente 1,70 a 1,75 metros, complexión delgada, cabello oscuro y barba oscura. Vestían prendas negras y zapatillas oscuras con suela blanca.

La decisión de difundir sus imágenes muestra que la investigación había pasado rápidamente del rastreo inmediato a una búsqueda abierta con ayuda ciudadana. Los investigadores también publicaron una fotografía del collar sustraído, un detalle especialmente importante en una pieza tan reconocible y difícil de introducir discretamente en el mercado internacional de alta joyería.

El collar robado perteneció a la reina Nazli de Egipto

Aquí aparece la parte verdaderamente singular de la historia. El collar que figura en las imágenes policiales corresponde, según la identificación realizada a partir del material de la exposición, a una pieza creada por Van Cleef & Arpels para la reina Nazli de Egipto en 1939. No es simplemente una gargantilla cara. Es una joya ligada a una de las familias reales más célebres del siglo XX.

Nazli encargó el conjunto con motivo de la boda de su hija, la princesa Fawzia de Egipto, con el entonces príncipe heredero iraní Mohammad Reza Pahlavi, que posteriormente se convertiría en sah de Irán. La pieza, realizada en platino y diamantes, despliega los brillantes en una composición semejante a un gran abanico o un sol abierto sobre el cuello.

Las descripciones históricas hablan de 673 diamantes y de un peso conjunto de aproximadamente 217 quilates. En el centro destaca una piedra redonda articulada de alrededor de seis quilates, rodeada por diamantes redondos y de talla baguette. Más que discreción, la joya buscaba exactamente lo contrario: luz, volumen, presencia. Una corte real convertida en geometría Art Déco.

De una boda real a una subasta de 4,282 millones

El collar reapareció décadas después en el mercado. Sotheby’s lo ofreció en Nueva York el 9 de diciembre de 2015 dentro de una importante subasta de joyería. La pieza terminó adjudicándose por 4,282 millones de dólares, después de haber sido estimada entre 3,6 y 4,6 millones.

Posteriormente pasó a formar parte de la colección patrimonial de Van Cleef & Arpels, que conserva miles de creaciones históricas de la maison. El collar de Nazli está considerado una de las obras más importantes realizadas por la firma para la corte egipcia, tanto por su excepcional tamaño como por su procedencia.

Eso explica también por qué hablar simplemente de una joya valorada en 4,3 millones puede quedarse corto. Ese importe corresponde a una subasta de hace más de una década. En una pieza histórica, irrepetible y vinculada a una procedencia real, valor de mercado, valor asegurado y precio de subasta pueden ser magnitudes bastante diferentes.

El robo golpea la gran exposición de Van Cleef & Arpels

El escenario elegido tampoco era casual. El MAK acoge desde el 10 de junio la exposición “Glanzstücke: Van Cleef & Arpels High Jewelry × Masterpieces from the MAK Collection”, una de sus grandes muestras de 2026, programada hasta el 27 de septiembre.

La exposición reúne alrededor de 500 piezas: más de 300 procedentes de la colección de Van Cleef & Arpels y más de 200 pertenecientes al propio MAK. Joyas, relojes y objetos preciosos dialogan allí con textiles, mobiliario y piezas de artes aplicadas del museo vienés. El proyecto recorre 120 años de historia de la casa francesa, fundada en la Place Vendôme de París en 1906.

Hay una ironía difícil de ignorar. Cuando la muestra abrió sus puertas, las piezas habían llegado a Viena bajo fuertes medidas de seguridad, con vitrinas diseñadas específicamente para proteger joyas de enorme valor. Dos meses y medio después, una de ellas acabó rota en horario de visitas. Una escena mucho menos elegante que los diamantes que guardaba.

Tras el robo, el museo permaneció abierto salvo la parte afectada de la exposición, que fue cerrada temporalmente. El MAK indicó que esperaba poder volver a hacerla accesible en breve y confirmó que ninguna persona sufrió daños durante el incidente.

Un collar difícil de vender y todavía más difícil de ocultar

Para los investigadores, recuperar una joya semejante plantea una paradoja. Su enorme valor la convierte en un botín excepcional, pero su fama también complica mucho una eventual venta convencional. No es un diamante anónimo que pueda reaparecer tranquilamente en un escaparate: hablamos de un collar documentado y fotografiado, asociado desde hace décadas a Van Cleef & Arpels y a la familia real egipcia.

La cuestión que queda abierta es qué pretendían hacer los autores con la pieza. La Policía no ha revelado si considera que hubo un encargo previo ni ha explicado cómo pudieron abandonar el museo y desaparecer después de romper una vitrina delante de numerosos testigos. El hecho de que fueran directamente hacia un collar tan concreto alimenta las sospechas de una acción preparada, aunque ese extremo todavía no ha sido establecido oficialmente.

Tampoco existe por el momento una valoración policial pública del objeto. Algunas primeras informaciones locales ofrecieron cifras muy distintas, desde cientos de miles hasta varios millones de euros. El dato sólido sigue siendo el histórico: 4,282 millones de dólares pagados en 2015, una referencia que sirve para comprender el calibre del robo pero no para fijar el valor actual de la pérdida.

Una joya real desaparecida en el corazón de Viena

El MAK, situado en el Stubenring, a pocos minutos del centro histórico vienés, amaneció así con una ausencia bastante más visible de lo que podría sugerir una vitrina vacía. Falta una pieza creada hace casi nueve décadas para una reina, formada por más de 600 diamantes y convertida después en parte de la memoria de una de las grandes casas de alta joyería europeas.

La investigación continúa centrada en los dos hombres captados por las cámaras, en las imágenes del museo y en el recorrido que pudieron seguir tras abandonar el edificio. La pieza es demasiado conocida para desaparecer con facilidad, pero la historia del robo de arte recuerda una y otra vez que entre ser reconocible y ser recuperado existe un trecho considerable. De momento, el collar de Nazli ha vuelto a cambiar de manos. Esta vez no hubo ceremonia, ni subasta ni reina: solo cristal roto, dos hombres vestidos de oscuro y una huida a media tarde.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.