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Naturaleza

¿Cómo avanza el incendio de Aiguamúrcia y qué zonas siguen evacuadas?

El incendio de Aiguamúrcia mantiene evacuaciones y confinamientos mientras los bomberos vigilan el perímetro, el viento y las reproducciones.

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Cómo avanza el incendio de Tarragona

Resumen

  • El 95% del perímetro está estabilizado, pero el incendio sigue activo
  • Entre 300 y 400 vecinos fueron evacuados y 2.500 siguen confinados
  • Los Mossos investigan indicios de intencionalidad y posibles fuegos ligados

El incendio forestal de Aiguamúrcia evoluciona de manera favorable, aunque todavía no puede darse por estabilizado. Los Bombers de la Generalitat han asegurado alrededor del 95% del perímetro, después de una noche de trabajo intenso y de contener dos reproducciones registradas dentro del área afectada. El fuego no está ganando terreno de forma significativa, pero el tramo restante continúa bajo vigilancia por el viento, el calor y la baja humedad. Traducido del idioma prudente de los servicios de emergencia: la situación ha mejorado mucho, pero aún no admite celebraciones.

Entre 300 y 400 personas han tenido que abandonar preventivamente cuatro núcleos del municipio de Querol: Ranxos de Bonany, Can Llenes, Can Joan de la Costa y les Cases de Romanill. Al mismo tiempo, continúa el confinamiento de unas 2.500 personas en Aiguamúrcia, la Llacuna, Pontons, Querol y Torrelles de Foix. La previsión contempla que los evacuados puedan regresar durante la tarde o la noche, pero dependerá de cómo responda el incendio durante las horas meteorológicamente más delicadas.

El incendio pierde fuerza, pero aún no está estabilizado

El fuego comenzó alrededor de las cuatro de la tarde del domingo en la Vall de l’Infern, un terreno abrupto situado entre las comarcas del Alt Camp y el Alt Penedès. Las llamas avanzaron inicialmente con mucha intensidad, impulsadas por la marinada, llegaron a desplazarse a una velocidad aproximada de dos kilómetros por hora y lanzaron focos secundarios más allá de los flancos principales. La cabeza del incendio pudo frenarse antes de atravesar los viñedos y los campos próximos a las zonas habitadas.

Los datos de superficie varían según el momento de la medición y el criterio utilizado. Los Agents Rurals situaban provisionalmente el terreno quemado en 142 hectáreas durante la mañana, mientras que los Bombers trabajan sobre un área operativa de entre 150 y 170 hectáreas, con un perímetro cercano a ocho kilómetros. No significa que hayan ardido 2.000 hectáreas: esa cifra corresponde al potencial máximo que podría alcanzar el incendio en un escenario desfavorable, una diferencia bastante importante cuando el humo empieza a multiplicar números por su cuenta.

Durante la noche trabajaron en la zona unos 260 bomberos y 71 vehículos, concentrados en sujetar los dos flancos y cerrar los puntos por los que el fuego podía escapar. El dispositivo terrestre se ha reforzado durante el relevo de la mañana, mientras los medios aéreos colaboran allí donde la orografía lo permite. Hay barrancos, cortados y desprendimientos. El nombre de Vall de l’Infern, por una vez, no parece una ocurrencia del departamento de turismo.

Qué zonas permanecen evacuadas o confinadas

Protección Civil envió poco antes de las siete de la mañana un mensaje ES-Alert para ordenar la salida de los vecinos de Ranxos de Bonany, Can Llenes, Can Joan de la Costa y les Cases de Romanill. La evacuación se organizó de forma escalonada por la carretera TV-2441 hacia el casal de Vila-rodona, sin una amenaza inmediata sobre las viviendas, pero ante la posibilidad de que el flanco izquierdo se reactivase con el cambio de las condiciones atmosféricas.

La operación quedó prácticamente completada y no registró incidentes médicos relacionados con las llamas. En el centro habilitado en Vila-rodona han sido acogidas unas 50 personas y 33 animales de compañía; otros vecinos se han trasladado a casas de familiares. Una persona vulnerable fue llevada a un centro sanitario por su situación previa, no por daños causados por el incendio.

El regreso a las viviendas depende de la evolución de la tarde

La evacuación se decidió como medida preventiva, no porque el fuego estuviera entrando en las urbanizaciones. Los responsables del operativo temen que, si el flanco izquierdo recupera intensidad, las llamas puedan avanzar con rapidez entre viviendas muy separadas y parcelas forestales. Esa configuración urbana, casas dispersas entre vegetación, complica la defensa: no hay una fachada compacta que proteger, sino calles abiertas por las que el incendio podría colarse como agua por una grieta.

Los confinamientos en Aiguamúrcia, la Llacuna, Pontons, Querol y Torrelles de Foix siguen vigentes mientras los técnicos evalúan el comportamiento del perímetro. También permanece cortada la T-244 entre Aiguamúrcia y Querol. El levantamiento de estas restricciones no depende solo de que se vean menos llamas: es necesario comprobar que los puntos calientes no pueden generar nuevas carreras del fuego cuando cambie el viento.

El viento somete el perímetro a una prueba de resistencia

La franja de mayor riesgo se extiende entre el mediodía y aproximadamente las siete de la tarde. La entrada de viento del sur, el aumento de las temperaturas y el descenso de la humedad relativa pueden despertar brasas ocultas en el interior del perímetro. Los Bombers denominan a este periodo una prueba de estrés: el incendio parece sujeto, pero debe demostrar que continúa así cuando el monte vuelve a calentarse.

Durante la mañana se produjeron al menos dos reproducciones, ambas dentro del perímetro principal y contenidas por los equipos desplegados. Esa circunstancia explica por qué el incendio figura con el 95% del perímetro estabilizado, pero no como estabilizado en su totalidad. En la gestión forestal, las palabras marcan fases concretas; “perimetrado”, “estabilizado”, “controlado” y “extinguido” no son sinónimos intercambiables, aunque en una conversación de bar quepan todos en la misma servilleta.

Viñedos, pistas y fuego técnico contra las llamas

Los equipos han utilizado campos de viña, rastrojos, carreteras y pistas forestales como líneas de contención. También han practicado fuego técnico, una quema dirigida que elimina combustible vegetal delante del incendio para impedir que las llamas encuentren continuidad. Es una maniobra controlada, ejecutada por especialistas, y puede generar columnas de humo o llamaradas visibles que alarmen a los vecinos aunque formen parte del operativo de extinción.

Las franjas de protección abiertas previamente alrededor de algunas urbanizaciones también están ayudando. No son un muro mágico —el monte rara vez concede milagros administrativos—, pero reducen la vegetación cercana a las casas, facilitan el acceso de los vehículos y ofrecen un espacio desde el que trabajar con mayor seguridad. En un incendio que ha llegado a producir focos secundarios, cada metro sin combustible cuenta.

La investigación apunta a un fuego intencionado

La consejera catalana de Interior, Núria Parlon, ha confirmado que existen indicios de intencionalidad. Los Mossos d’Esquadra y los Agents Rurals investigan el origen de este incendio y su posible relación con otros fuegos declarados durante los últimos días en la misma zona. No hay detenidos y las diligencias continúan abiertas. Dicho de otro modo: existe una hipótesis policial seria, no una condena anticipada.

La repetición resulta difícil de ignorar. El miércoles anterior se declaró otro incendio de alta intensidad en el Pla de Manlleu, también dentro del término de Aiguamúrcia, que terminó afectando a unas 89 hectáreas. El sábado apareció un nuevo foco próximo y el domingo comenzó el incendio actual. Los investigadores han detectado llamas en puntos que, según las primeras observaciones, no encajaban con simples focos secundarios transportados por el propio fuego.

Los Agents Rurals han recogido muestras en las zonas de inicio, mientras la unidad de investigación de los Mossos en Valls intenta reconstruir movimientos, horarios y posibles conexiones. La sospecha sobre un autor común está presente, pero todavía debe sostenerse con pruebas. Conviene recordarlo antes de que las redes sociales fabriquen un culpable con una matrícula borrosa, tres rumores y el entusiasmo habitual de los tribunales de bolsillo.

La palabra “pirómano” se utiliza con facilidad, pero describe un trastorno clínico específico y no a cualquier persona que prende fuego de manera deliberada. Un incendio intencionado puede responder a vandalismo, intereses económicos, conflictos personales, ocultación de otro delito o simple voluntad de causar daño. Por ahora, las autoridades hablan de indicios de provocación y de una investigación para identificar al posible responsable; todo lo demás pertenece al terreno de las conjeturas.

La tarde decidirá si el perímetro aguanta

La evolución es mejor que durante la noche: el incendio no presenta un avance significativo, el perímetro está contenido casi por completo y las reproducciones detectadas han quedado dentro de la zona delimitada. Sin embargo, continúa activo, mantiene a cientos de personas fuera de sus casas y obliga a otras 2.500 a permanecer confinadas. El objetivo de los Bombers es estabilizarlo durante la noche, siempre que el viento no abra de nuevo alguno de los flancos.

Las próximas señales relevantes serán concretas: estabilización completa, autorización para el regreso de los evacuados, levantamiento de los confinamientos y reapertura de la T-244. Hasta entonces, el incendio de Aiguamúrcia está contenido en gran parte, sí, pero no resuelto. En el bosque seco, un cinco por ciento todavía puede hacer muchísimo ruido.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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