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¿Por qué Brad Pitt gana terreno frente a Angelina Jolie por Miraval?

Brad Pitt gana terreno en su batalla con Angelina Jolie por Miraval, mientras compradores y empresarios deberán declarar ante los tribunales.

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Brad Pitt y Angelina Jolie vuelven a chocar

Resumen

  • Brad Pitt podrá interrogar a ejecutivos ligados a la compra de Miraval
  • Yuri Shefler seguirá dentro del litigio abierto en los tribunales de California
  • El avance es procesal: la disputa contractual sigue pendiente del juicio de 2027

Brad Pitt ha logrado dos avances judiciales importantes en su batalla contra Angelina Jolie por Château Miraval, la finca y bodega francesa que ambos compartieron antes de que el divorcio convirtiera el rosado provenzal en material para abogados. Los tribunales han permitido que el actor interrogue a personas relacionadas con la empresa que compró la participación de Jolie y, en una decisión separada, han abierto la puerta para mantener al multimillonario Yuri Shefler dentro del litigio en California.

No significa que Pitt haya ganado el pleito ni que la venta realizada por Jolie haya sido declarada ilegal. Todavía no. Lo que ha conseguido es acceso a testigos esenciales y una vía para exigir explicaciones al empresario que terminó convertido en su socio indirecto. En un caso construido alrededor de conversaciones privadas, presuntos pactos verbales y negociaciones empresariales cruzadas entre Estados Unidos y Europa, no es poca cosa.

El núcleo del conflicto permanece intacto. Pitt sostiene que ambos habían acordado no vender sus respectivas participaciones sin la aprobación del otro y que él tenía un derecho preferente para comprarlas. Jolie niega que existiera semejante compromiso vinculante y defiende que podía desprenderse de sus acciones. Esa contradicción, sencilla al contarla y endiablada al probarla, llegará previsiblemente a juicio en 2027.

La victoria que permite interrogar a los compradores

Una resolución del Tribunal Superior de California, fechada el 17 de junio, aceptó la petición de los abogados de Pitt para tomar declaración a personas vinculadas con Stoli Group, el conglomerado de bebidas relacionado con la adquisición de la parte de Jolie.

Entre ellas figura Alexey Oliynik, ejecutivo que habría participado en la operación. Pitt llevaba desde 2025 tratando de interrogarlo y obtener documentación sobre la compra, pero Oliynik argumentaba que, al residir en Suiza, no podía ser obligado a comparecer en California.

La nueva orden dispone que Oliynik y representantes corporativos de Tenute del Mondo BV y Nouvel LLC declaren en Londres antes del 30 de septiembre. Tenute del Mondo es la división vinícola que adquirió Nouvel, la sociedad mediante la cual Jolie controlaba su mitad del negocio de Miraval.

En lenguaje menos judicial: quienes negociaron y ejecutaron la compra tendrán que sentarse ante los abogados, responder bajo juramento y explicar cómo se cocinó la operación. El romanticismo de la Provenza francesa queda lejos. Aquí mandan los correos electrónicos, los borradores de contrato y la memoria —selectiva o no— de los ejecutivos.

Lo que Pitt espera averiguar

El equipo del actor pretende reconstruir el proceso que llevó a Jolie a la venta de su participación en 2021. Quiere conocer quién tomó las decisiones, qué información recibió el comprador y si Stoli sabía que Pitt consideraba que la operación vulneraba un acuerdo previo entre los antiguos cónyuges.

También tratará de aclarar si los compradores conocían las negociaciones internas que Jolie había mantenido anteriormente con Pitt para que él adquiriera su parte. Aquellas conversaciones se rompieron y la actriz terminó buscando una salida diferente.

Las declaraciones no garantizan que aparezca una prueba definitiva. Pueden confirmar la versión de Pitt, reforzar la de Jolie o dejar un paisaje gris, lleno de matices y documentos interpretables. Los pleitos empresariales suelen ser así: menos martillazo cinematográfico y más arqueología de bandejas de entrada.

Yuri Shefler vuelve al centro del litigio

El segundo avance llegó desde el Tribunal de Apelación de California. Los magistrados revocaron una decisión anterior que había excluido a Yuri Shefler, propietario beneficiario del grupo comprador, por considerar que su relación con California era insuficiente para someterlo a la jurisdicción del estado.

Shefler, multimillonario nacido en Rusia y residente en Suiza, mantenía que apenas había intervenido en una transacción desarrollada entre compañías europeas para adquirir intereses vinculados con una propiedad francesa. El tribunal examinó la documentación y llegó a otra conclusión.

Según la resolución, Shefler dirigió a representantes del grupo durante las negociaciones, participó en la estructura y el cierre de la compra, mantuvo comunicaciones con Jolie y con su representante empresarial en California y garantizó personalmente 39 millones de dólares del precio aplazado.

La operación valoraba la transferencia de Nouvel en unos 64 millones de dólares, con 25 millones previstos al cierre y el resto respaldado mediante aquella garantía. Para los magistrados, resulta difícil aceptar que un empresario expusiera semejante cantidad sin estar realmente involucrado.

El contrato, además, se regía por la legislación de California e incluía una cláusula que remitía determinadas disputas a sus tribunales californianos. Ese detalle jurídico, pequeño sobre el papel, debilitó la pretensión de Shefler de permanecer completamente fuera del alcance de la justicia californiana.

La decisión permite que Pitt y su sociedad, Mondo Bongo LLC, continúen sus reclamaciones contra Shefler en California. No establece, sin embargo, que el empresario indujera a Jolie a incumplir un contrato ni que participara en una maniobra ilícita.

El tribunal se ha pronunciado sobre la jurisdicción personal, es decir, sobre la facultad de los jueces californianos para examinar las acusaciones contra Shefler. La verdad de esas acusaciones deberá probarse después.

Una audiencia prevista para el 8 de julio abordará la petición de Pitt para obligar al multimillonario a declarar. Si la solicitud prospera, Shefler tendrá que explicar su papel en la compra con bastante más detalle del que probablemente imaginó cuando entró en el negocio del vino de dos estrellas de Hollywood.

El origen del choque por Château Miraval

Pitt y Jolie adquirieron en 2008, mediante sus respectivas sociedades de inversión, la estructura empresarial que controla Château Miraval, una finca de la Provenza francesa con viñedos, residencia y producción vinícola. Mondo Bongo, propiedad de Pitt, comenzó con el 60%; Nouvel, vinculada a Jolie, con el 40%.

Antes de su boda de 2014, celebrada precisamente en Miraval, se transfirieron acciones para que cada uno controlara el 50%. La propiedad fue casa familiar, escenario matrimonial y negocio. Después llegó la separación de 2016 y cada uno de esos significados empezó a pesar de manera distinta.

Durante años negociaron qué hacer con la finca. Jolie estudió venderle su participación a Pitt, pero las conversaciones fracasaron en 2021. Su versión relaciona la ruptura con las condiciones de confidencialidad exigidas por el actor; la de Pitt insiste en que existía un pacto para que ninguno introdujera a un tercero sin consentimiento.

Jolie vendió finalmente Nouvel a Tenute del Mondo. Pitt pasó así de compartir el negocio con su entonces esposa a convivir empresarialmente con un conglomerado que no había elegido. En febrero de 2022 presentó la demanda que abrió la actual guerra judicial.

El pacto que uno afirma y la otra niega

Pitt asegura que existía un contrato implícito: ninguno podía transmitir su participación sin autorización del otro. Su reclamación también habla de interferencia en relaciones contractuales y relaciones empresariales, al considerar que los compradores conocían aquel compromiso y aun así promovieron la venta.

Jolie sostiene que ese pacto nunca existió en los términos descritos por su exmarido. Su antigua sociedad, ya controlada por el comprador, ha acusado a Pitt de apartarla de la gestión, de controlar unilateralmente Miraval y de utilizar la demanda como parte de una campaña personal y empresarial contra ella.

La existencia y el alcance del supuesto acuerdo serán determinantes. Un entendimiento informal puede llegar a ser exigible si las conductas, comunicaciones y circunstancias demuestran que ambas partes aceptaron obligaciones concretas. Pero no basta con recordar una conversación de forma distinta años después; hacen falta hechos, documentos y coherencia.

Ahí encajan las nuevas declaraciones. Pitt busca testigos externos que sostengan que Jolie y el comprador sabían que él debía aprobar la operación o, al menos, recibir la oportunidad de igualar la oferta. Jolie tratará de demostrar que gestionó legítimamente un activo propio después de que las negociaciones internas quedaran rotas.

Angelina Jolie rebaja el alcance de las resoluciones

La defensa de Jolie insiste en que las últimas decisiones son procesales y no afectan al fondo del litigio. Su abogado ha señalado que la actriz espera derrotar las reclamaciones en el juicio previsto para el próximo año y dejar atrás una disputa que continúa incluso después de que el divorcio quedara resuelto en diciembre de 2024.

Una fuente cercana a la actriz sostiene que eligió Stoli porque lo consideraba un socio capaz de ampliar la distribución internacional de los vinos y hacer crecer el negocio en beneficio de los hijos de la antigua pareja. También acusa a Pitt de rechazar al comprador por una cuestión de control personal, no por razones empresariales.

El entorno del actor ofrece la imagen contraria. Defiende que Jolie seleccionó deliberadamente a un socio que sabía que Pitt no quería en Miraval y considera las nuevas decisiones un paso hacia la transparencia sobre la transacción.

La disputa se ha contaminado, además, con reproches políticos y reputacionales. Los abogados de Pitt han vinculado al grupo comprador con controversias relacionadas con Rusia y han alegado que su entrada podía dañar la marca. Jolie ha calificado esas caracterizaciones de falsas y xenófobas, recordando que Shefler se presenta como un empresario enfrentado a Vladímir Putin y exiliado fuera de Rusia.

Ninguna de esas acusaciones sustituye la cuestión contractual. Puede influir en la narrativa pública, incluso en la valoración comercial del socio elegido, pero el tribunal tendrá que determinar algo bastante menos vistoso: quién podía vender, bajo qué condiciones y qué sabían los compradores.

Miraval entra en su fase más incómoda

Brad Pitt llega a la siguiente etapa con una posición procesal más fuerte. Podrá interrogar a ejecutivos vinculados con la compra, mantener a Shefler dentro del caso californiano y buscar documentos que expliquen la operación desde dentro. Ha ganado terreno, sí; no una sentencia definitiva.

Angelina Jolie conserva sus principales defensas. Puede negar la existencia de un contrato exigible, justificar la venta como una decisión empresarial legítima y discutir que los compradores interfirieran conscientemente en ningún derecho de Pitt. También podrá impugnar la interpretación de las pruebas que aparezcan durante las declaraciones.

Los próximos meses convertirán una pelea cargada de versiones personales en un examen mucho más frío: fechas, garantías financieras, instrucciones internas, contactos y cláusulas contractuales. Miraval seguirá produciendo vino bajo el sol francés mientras, a miles de kilómetros, sus antiguos propietarios discuten quién traicionó qué acuerdo.

El matrimonio terminó hace una década y el divorcio formal ya está resuelto. La sociedad, en cambio, continúa fermentando. Y no precisamente en barrica.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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