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¿Qué es Atlante 26? Cazas, misiles y fuego real en el golfo de Cádiz

Atlante 26 reunirá cazas F-18, Eurofighter, drones y armamento real en unas maniobras de tiro en el golfo de Cádiz del 13 al 18 de septiembre.

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F18 españoles surcan los cielos

Foto: F-1 Skywalker / Wikimedia Commons — Trabajo propio, CC BY-SA 4.0.

Resumen

  • Atlante 26 llevará fuego real al golfo de Cádiz del 14 al 18 de septiembre
  • Participarán cazas F-18 y Eurofighter, además de drones y seis alas
  • Habrá misiles aire-aire, aire-superficie y ejercicios contra drones

El Ejército del Aire y del Espacio prepara uno de sus ejercicios de fuego real más relevantes del año. Entre el 13 y el 18 de septiembre, varias unidades españolas se concentrarán en torno a la Base Aérea de Morón, en Sevilla, mientras cazas y otros medios operan sobre áreas reservadas del golfo de Cádiz. Habrá disparos de cañón, lanzamiento de misiles y maniobras contra drones. No es una operación de combate ni responde a una amenaza concreta: es un ejercicio militar programado, denominado Atlante 26.

La parte que explica el ruido de la noticia es bastante literal. Se empleará armamento real aire-aire y aire-superficie, incluidos misiles contra objetivos preparados específicamente para el entrenamiento. Los blancos aéreos y marítimos serán semiautónomos y estarán controlados desde el Centro de Experimentación de El Arenosillo, el CEDEA, dependiente del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, INTA. Nada de proyectiles simulados en una pantalla: aquí se entrena con munición real, aunque dentro de zonas delimitadas y sometidas a protocolos de seguridad.

Atlante 26 empieza en Morón antes de saltar al mar

El ejercicio comienza el domingo 13 de septiembre con la llegada e integración del personal participante a la Base Aérea de Morón. Esa primera jornada estará dedicada, entre otras tareas, a reuniones operativas y sesiones de seguridad. La actividad de tiro propiamente dicha se desarrollará desde el lunes 14 hasta el viernes 18.

Morón funcionará como principal centro de operaciones, pero buena parte de la acción tendrá lugar mar adentro. El golfo de Cádiz ofrece un espacio amplio para desarrollar ejercicios que serían, por razones bastante evidentes, incompatibles con el tráfico aéreo o marítimo ordinario.

Misiles contra objetivos preparados para recibirlos

Durante la fase de ejecución se alternarán varias clases de entrenamiento. Los cazas practicarán tiro de cañón aire-aire contra un blanco remolcado por un dron y lanzamiento de misiles aire-aire. También habrá misiles aire-superficie disparados contra un blanco naval. Es, dicho de forma sencilla, la diferencia entre atacar un objetivo que vuela y atacar otro situado sobre el mar.

Defensa no ha detallado los modelos concretos de todos los misiles que serán empleados, una precisión importante frente a las especulaciones que suelen acompañar cualquier ejercicio de este tipo. Lo confirmado es la naturaleza del armamento y de las misiones: cañón, misiles aire-aire, misiles aire-superficie y operaciones C-UAS.

C-UAS es la abreviatura utilizada para las operaciones destinadas a responder frente a sistemas aéreos no tripulados. O sea, drones. El entrenamiento puede abarcar su detección, seguimiento y neutralización mediante los procedimientos previstos para cada escenario.

Es una capacidad que ha ganado peso en las fuerzas armadas modernas. Los drones han dejado de ser aquellos pequeños aparatos casi exóticos de hace dos décadas; ahora pueden observar, interferir, atacar o saturar defensas. El campo de batalla contemporáneo está lleno de ellos. Atlante 26 mete esa realidad, incómoda pero difícil de ignorar, dentro del entrenamiento habitual.

F-18 y Eurofighter, las piezas visibles de Atlante 26

Participarán medios y personal de las alas 11, 12, 14, 15, 46 y 48, además del Escuadrón de Zapadores Paracaidistas, EZAPAC, y de las unidades encargadas del apoyo, mando y control. Entre los aviones de combate presentes estarán los F-18 y Eurofighter del Ejército del Aire y del Espacio.

La concentración de seis alas no significa que todos sus medios vayan a hacer exactamente lo mismo. Un ejercicio aéreo de estas características necesita pilotos, técnicos, especialistas en armamento, equipos de control, comunicaciones y personal encargado de sostener una maquinaria que empieza mucho antes de que un caza ruja sobre el Atlántico.

El objetivo es precisamente ese: probar no solo que un avión puede lanzar un misil, algo que sobre el papel parece sencillo, sino que toda la cadena funciona cuando se juntan aeronaves, blancos, control del espacio aéreo, personal de tierra y armamento real. En una operación verdadera, el fallo más pequeño puede convertirse en el más grande.

El Arenosillo controla los blancos del ejercicio

El otro punto fundamental de Atlante 26 está en Huelva. Desde el CEDEA de El Arenosillo, gestionado por el INTA, se controlarán los blancos aéreos y marítimos semiautónomos utilizados durante las prácticas.

Esos objetivos permiten recrear situaciones operativas sin convertir el ejercicio en una especie de tiro al vacío sobre el océano. El caza debe localizar, identificar, seguir y atacar un blanco dentro de unas condiciones previamente definidas. La tecnología pone el decorado; los pilotos y operadores tienen que resolver la escena.

El mar y el cielo tendrán zonas de seguridad

Cuando se disparan misiles reales, la palabra seguridad deja de ser una nota al pie. El Ejército del Aire señala que cada modalidad de tiro tendrá procedimientos específicos, criterios propios y condiciones que pueden provocar incluso la interrupción inmediata de una maniobra.

La actividad estará coordinada con las dependencias de control de tránsito aéreo afectadas. También se han establecido zonas de seguridad marítima cuyos periodos de activación han sido comunicados previamente mediante el correspondiente Aviso a Navegantes, AVURNAVE. Es decir, el espacio utilizado no queda librado al azar mientras vuelan cazas y proyectiles.

El ejercicio se realizará en áreas reservadas del golfo de Cádiz. Quien navegue o opere profesionalmente en esas aguas deberá atender a los avisos oficiales vigentes durante las maniobras, mientras que para la población general la consecuencia más perceptible puede ser una mayor actividad militar aérea en la zona.

Por qué se entrena con fuego real y no basta un simulador

Los simuladores modernos permiten reproducir escenarios extraordinariamente complejos y ahorrar muchas horas de vuelo, combustible y munición. Pero hay una parte del adiestramiento que todavía exige salir de la pantalla. Manipular, instalar y emplear armamento real introduce variables que una simulación no reproduce por completo.

También permite comprobar que los distintos sistemas trabajan conjuntamente y que los procedimientos previstos sobre el papel sobreviven al contacto con una operación de verdad: tiempos, comunicaciones, coordinación entre unidades y adquisición de blancos, incluida la capacidad para suspender un lanzamiento cuando alguna condición deja de ser segura.

Atlante 26 se parece, por eso, menos a una exhibición aérea y más a un examen colectivo. No se busca que los aviones luzcan bien sobre el horizonte gaditano, sino comprobar que tripulaciones y equipos pueden actuar de forma coordinada en escenarios que combinan combate aéreo, ataque contra objetivos marítimos y defensa frente a drones.

Un ensayo de combate sin una guerra detrás

La palabra «misiles» tiene una capacidad casi química para disparar titulares, pero el contexto importa. Atlante 26 es un ejercicio nacional de adiestramiento, organizado con antelación y dentro de zonas de tiro controladas. La utilización de munición real aumenta la exigencia y obliga a extremar las restricciones; no convierte las maniobras en una operación bélica.

El 18 de septiembre comenzará también el repliegue escalonado de las unidades participantes. Para entonces, el golfo de Cádiz habrá servido durante varios días como un enorme campo de entrenamiento sobre agua: cazas, drones, blancos semiautónomos y misiles midiendo si la compleja maquinaria del Ejército del Aire funciona cuando deja atrás el simulador. Ese es el sentido de Atlante 26: ensayar el combate para no tener que improvisarlo.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.