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¿Como está Carlos Alcaraz? Cincinnati perfila su esperado regreso

Carlos Alcaraz prepara su regreso en Cincinnati tras superar la lesión de muñeca que alteró su temporada y condiciona su regreso al US Open.

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Alcaraz durante un partido en 2022

Resumen

  • Alcaraz figura en Cincinnati, pero su regreso aún depende de la muñeca
  • El murciano lleva meses sin competir tras perderse varios grandes torneos
  • Cincinnati será la prueba decisiva antes de defender su título en el US Open

Carlos Alcaraz figura en la lista de inscritos del Masters 1000 de Cincinnati, la señal más firme de que prepara su regreso a la competición después de varios meses apartado por una lesión en la muñeca derecha. El torneo estadounidense aparece como el objetivo inmediato del murciano, aunque conviene distinguir el deseo del hecho consumado: estar inscrito no garantiza su participación definitiva.

La evolución parece favorable. Alcaraz ha recuperado progresivamente los golpes con la mano derecha, ha aumentado la intensidad de sus entrenamientos en El Palmar y apunta a Cincinnati como estación previa al US Open. No compite desde abril, cuando superó a Otto Virtanen en Barcelona antes de abandonar el Conde de Godó. Desde entonces, su equipo ha impuesto una cautela casi antipática para el calendario, pero sensata para la muñeca: no habrá regreso sin garantías suficientes.

La inscripción aclara el calendario, no todo su estado físico

El nombre de Carlos Alcaraz aparece entre las principales figuras previstas en Cincinnati, junto a Jannik Sinner, Alexander Zverev y Novak Djokovic. La organización lo incluye en el campo de participantes y lo presenta como campeón defensor, después de conquistar la edición anterior frente a Sinner.

El movimiento permite dibujar un calendario bastante más claro. Cincinnati es el lugar elegido para probar la muñeca bajo la presión real de un partido y la última gran parada antes del US Open. Lo que no existe, al menos de forma pública, es un parte médico detallado que explique el alcance exacto de la lesión o confirme que el tenista está preparado para soportar varios encuentros consecutivos.

Las últimas señales procedentes de su entorno apuntan a una recuperación satisfactoria. Superada la fase clínica, queda la menos vistosa y quizá más delicada: incrementar las cargas, encadenar sesiones completas, sacar con potencia y comprobar cómo responde la articulación después del esfuerzo. Una prueba médica puede ofrecer tranquilidad; un partido de élite, con impactos secos y cambios de dirección, formula preguntas bastante más incómodas.

Tres meses fuera por la muñeca derecha

La lesión apareció durante el estreno de Alcaraz en el Barcelona Open. El español logró derrotar a Otto Virtanen, pero las molestias sufridas durante el encuentro evolucionaron hasta obligarlo a someterse a pruebas y retirarse antes de la siguiente ronda. El propio jugador reconoció entonces que el problema era más serio de lo previsto y que debía escuchar a su cuerpo.

Aquella decisión alteró por completo su temporada. Primero se cayó del Mutua Madrid Open; después llegaron las renuncias a Roma y Roland Garros. Más tarde confirmó que tampoco competiría en Queen’s ni en Wimbledon, dos citas especialmente importantes dentro de su calendario y de su historial.

Del Godó a perderse París y Wimbledon

El impacto deportivo fue considerable porque Alcaraz había arrancado la temporada con 22 victorias y tres derrotas, el título del Open de Australia y otro trofeo en Doha. La lesión no frenó una campaña mediocre, sino un curso que avanzaba con velocidad de crucero y que parecía preparado para otra pelea prolongada por el número uno.

También fue cambiando la imagen de su recuperación. En las primeras sesiones apareció con la muñeca protegida y utilizó principalmente la mano izquierda. Después comenzó a trabajar con una sujeción más ligera y recuperó poco a poco la derecha y el revés. El paso decisivo no era golpear una pelota para una fotografía, claro, sino devolver a la muñeca su condición de herramienta competitiva.

Su ausencia del Masters de Canadá confirmó que el regreso todavía necesitaba tiempo. El torneo llegaba demasiado pronto para un jugador que seguía aumentando cargas y llevaba meses sin competir. Cincinnati ofrece unas semanas adicionales de preparación, una diferencia que puede separar un golpe controlado en entrenamiento de una derecha ejecutada al límite, con el marcador apretando y el rival oliendo la duda.

Cincinnati será el ensayo antes del US Open

El Masters 1000 de Cincinnati celebrará su fase previa a partir del 11 de agosto y abrirá el cuadro principal el día 13. Por clasificación, Alcaraz debería partir entre los principales cabezas de serie y disfrutar de una ronda inicial de descanso, aunque su fecha exacta de estreno dependerá del sorteo.

El escenario tiene sentido. La pista dura estadounidense exige una adaptación distinta a la tierra batida en la que se lesionó: bote rápido, intercambios más cortos y menos tiempo para preparar cada golpe. Cincinnati permitirá medir su servicio, la estabilidad del revés y, sobre todo, esa derecha en carrera con la que abre la pista como quien aparta una cortina de un tirón.

Existe también un componente emocional. Alcaraz regresa al torneo en el que levantó el título la temporada pasada, pero su objetivo inmediato no debería medirse únicamente en rondas. Completar varios encuentros sin dolor, mantener la intensidad y recuperar sensaciones tendría probablemente más valor que alcanzar una semifinal con la articulación protestando de nuevo.

Cincinnati queda, además, pegado al US Open, donde el murciano defiende el campeonato. Entre la final de Ohio y el comienzo del último Grand Slam habrá poco margen para corregir problemas, de modo que el torneo funcionará como competición y como inspección técnica con público. El marcador contará, por supuesto; la respuesta de la muñeca, bastante más.

El ranking refleja el precio de la inactividad

La ausencia prolongada ya ha dejado consecuencias en la clasificación. Carlos Alcaraz ha descendido al tercer puesto del ranking ATP, superado por Alexander Zverev, mientras Jannik Sinner conserva la primera posición con una ventaja considerable.

Recuperar el número uno no parece la prioridad inmediata, aunque la aritmética del circuito nunca se toma vacaciones. Alcaraz debe defender los puntos conquistados en Cincinnati y, especialmente, los correspondientes al US Open. Una reaparición incompleta podría ampliar la distancia; una vuelta sólida le permitiría estabilizar la temporada antes del tramo asiático y de las ATP Finals.

La tentación de acelerar existe. También el riesgo. Las lesiones de muñeca pueden convertirse en un problema persistente cuando el jugador regresa antes de tiempo, especialmente en un deporte donde cada impacto transmite una enorme tensión a la articulación. El equipo de Alcaraz ha preferido perder torneos y puntos antes que transformar una dolencia de meses en una limitación crónica. Una decisión impopular, pero difícilmente discutible.

La Laver Cup aparece después de Nueva York

El calendario del español se extiende más allá del US Open. Alcaraz está anunciado para representar a Europa en la Laver Cup de Londres, prevista para finales de septiembre. Allí coincidirá con Rafael Jódar, una de las grandes promesas del tenis español y una de las incorporaciones elegidas por el capitán Yannick Noah.

La presencia de ambos ofrece una fotografía sugerente: Alcaraz, convertido en referencia mundial pese a su juventud, y Jódar, un jugador que empieza a asomarse a escenarios mayores. Conviene no mezclar los tiempos. La Laver Cup queda todavía lejos y su inscripción no permite sacar conclusiones sobre la muñeca en agosto. Dibuja el horizonte, nada más.

Antes habrá que atravesar Cincinnati y el US Open, dos pruebas especialmente exigentes para un tenista que acumulará cerca de cuatro meses sin competición. El ritmo de partido no se conserva dentro de una caja. Hay que reconstruir la lectura del saque rival, la selección de golpes bajo presión, los reflejos en la red y esa tolerancia al error que desaparece cuando el cuerpo deja de competir durante demasiado tiempo.

La pista dictará la última palabra

Carlos Alcaraz está más cerca de regresar, entrena otra vez con la mano derecha y figura oficialmente en Cincinnati. Esas son las certezas. La lesión parece haber evolucionado bien, pero la inscripción todavía no equivale a una confirmación irrevocable ni permite asegurar que recuperará desde el primer partido su nivel habitual.

Su estreno resolverá más que semanas de rumores, vídeos y fotografías. Habrá que observar el saque, la soltura de la derecha y esos gestos diminutos que un deportista no puede ocultar: sacudir la mano, evitar un golpe defensivo, reducir la aceleración. Cincinnati es un destino probable y serio. El regreso tiene escenario; la muñeca conserva la última palabra.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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