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¿Quiénes son los tres fichajes de Alba Carrillo para ‘El Sótano Club’?
El Sótano Club regresa a TEN con Alba Carrillo al frente, tres nuevos colaboradores, cambios en plató y otro proyecto televisivo en el horizonte.

Alba Carrillo vuelve a ponerse al frente de ‘El Sótano Club’ con una segunda temporada que no se limita a levantar la persiana después del verano. TEN ha reforzado el programa con tres nuevos fichajes: Valeria Ros, Germán González y Between My Clothes, además de nuevas secciones y cambios en la puesta en escena. El regreso está fijado para el martes 1 de septiembre a las 15:45 horas, manteniendo su presencia diaria en la sobremesa de la cadena.
La novedad tiene una segunda lectura. Carrillo seguirá en TEN mientras prepara su incorporación a La Séptima, donde presentará Fuera de Control junto a Marta Márquez. Es decir, no abandona El Sótano Club para cambiar de cadena: por el momento, compaginará ambos proyectos. Una apuesta llamativa para una presentadora que terminó la pasada temporada con audiencias modestas, aunque también con una evidente capacidad para convertir casi cada programa en material circulante fuera de la TDT.
Alba Carrillo vuelve a TEN con tres nuevos colaboradores
La remodelación empieza en la mesa. Valeria Ros se incorpora aportando el registro de comedia que ha marcado buena parte de su trayectoria televisiva. Germán González, conocido por sus años vinculados a formatos de entretenimiento y por su etapa en Sálvame, suma otro perfil acostumbrado a trabajar entre la actualidad, la ironía y el comentario rápido. La tercera incorporación es Between My Clothes, creadora de contenido que introduce una mirada más próxima al universo digital.
No es una sustitución completa de la plantilla anterior. TEN conserva buena parte del ecosistema que rodeó a Carrillo durante la primera temporada: Marta Riesco, Alberto Guzmán, Samantha Hudson, Shannis, Iggy Rubín, Patricia Galván, Álvaro Casares, Albanta San Román y Carlos Peguer figuran entre los nombres que continúan vinculados al espacio.
La operación, por tanto, consiste más en ensanchar el formato que en demolerlo. El programa busca mantener la mezcla que ya conocía el espectador —actualidad, entretenimiento, corazón y humor—, pero añade voces nuevas para que la segunda temporada no parezca simplemente septiembre con otro calendario.
Nuevas secciones, otro set y política pasada por el humor
También habrá retoques detrás de los nombres. El Sótano Club prepara nuevas secciones y un set alternativo, reforzará su presencia en eventos y alfombras rojas y pretende incorporar entrevistas a políticos realizadas desde un planteamiento humorístico. La receta tiene bastante lógica dentro del formato: menos solemnidad de tertulia encorbatada y más conversación capaz de saltar, sin pedir permiso, de la televisión a las redes.
Ahí Carrillo se mueve con comodidad. Su perfil televisivo imprevisible funciona precisamente cuando el guion empieza a perder los bordes. No siempre resulta dócil, tampoco demasiado previsible, y esa característica ha sido simultáneamente combustible y problema para el programa. En la primera temporada hubo roces en directo, comentarios que cruzaron rápidamente a otros medios y entrevistas que colocaron al modesto canal temático en conversaciones reservadas habitualmente a cadenas mucho mayores.
El regreso se anunció con Alba Carrillo convertida en Ayuso
TEN tampoco ha elegido precisamente la discreción para anunciar la vuelta. En la promoción de la nueva temporada, Alba Carrillo parodia a Isabel Díaz Ayuso, vestida de rojo y situada en una pequeña ficción que comienza a las puertas del Congreso. Marta Riesco aparece como taxista y Alberto Guzmán participa en el remate de la escena.
La broma gira alrededor del “Chao, pescao” utilizado recientemente por la presidenta madrileña y del juego entre el ático y el sótano. Carrillo pretende subir; el programa, naturalmente, la devuelve abajo. Humor político bastante reconocible, poco terciopelo y una declaración de intenciones sobre el tono que TEN busca conservar.
El vídeo, más allá de la gracia, resuelve otra cuestión importante: confirma que el programa mantiene a su presentadora como figura central de la nueva temporada pese a los movimientos profesionales que se conocerían durante el verano.
Alba Carrillo compaginará TEN con La Séptima
Porque el futuro inmediato de Carrillo no termina en ese plató. La presentadora ha fichado también por La Séptima, el nuevo canal que tiene previsto iniciar sus emisiones el 5 de noviembre. Allí compartirá con Marta Márquez la presentación de Fuera de Control, un espacio pensado para las tardes del fin de semana.
La convivencia entre ambos trabajos despeja, al menos de momento, las dudas que produjo el anuncio de su incorporación a la nueva cadena. El Sótano Club continuará en TEN con Carrillo al frente de lunes a viernes y el segundo proyecto televisivo ocupará otro terreno de la parrilla.
Es una situación poco habitual, aunque no extravagante en la televisión fragmentada actual. Las exclusividades absolutas pesan menos cuando entran en juego cadenas pequeñas, plataformas, redes sociales y formatos con horarios compatibles. El presentador ya no vive necesariamente dentro de una sola casa televisiva; a veces tiene varias llaves.
El verdadero examen sigue siendo la audiencia
El principal interrogante de la segunda temporada está precisamente ahí, en los números. El Sótano Club comenzó su primera etapa el 13 de abril de 2026 y llegó a registrar en su estreno un 0,9% de cuota y 69.000 espectadores, pero posteriormente se movió con frecuencia alrededor del 0,4% y el 0,5%. Tras su primer mes, su media se situaba aproximadamente en el 0,5% y 41.000 espectadores.
La trayectoria tuvo, sin embargo, un pequeño giro al final del curso. El programa despidió su primera temporada el 30 de junio con un 0,8% y 65.000 espectadores, muy cerca de su máximo histórico. El día anterior había firmado también un 0,8%, con 62.000 seguidores. No convirtió el sótano en un rascacielos, desde luego, pero terminó bastante mejor de lo que sugerían algunos de sus peores registros de primavera.
TEN decidió renovar el formato pese a esos datos. La repercusión generada en redes sociales y medios digitales pesó también en la valoración de la cadena cuando comunicó la continuidad del programa en junio. Ese matiz importa: medir un formato de estas características exclusivamente por su cuota lineal ofrece una fotografía incompleta, aunque tampoco conviene convertir cada vídeo viral en una audiencia imaginaria. Los televisores siguen contando.
Un sótano con más gente y dos cadenas en el horizonte
Alba Carrillo inicia así septiembre con una situación televisiva bastante distinta a la de abril. Entonces estrenaba un programa nuevo en TEN con la incertidumbre propia de cualquier experimento; cuatro meses después regresa con temporada renovada, tres fichajes, nuevos contenidos y otro proyecto nacional esperando en noviembre.
Valeria Ros, Germán González y Between My Clothes representan el cambio más visible de El Sótano Club, mientras que la continuidad del grueso de sus colaboradores evita perder la identidad construida durante la primera etapa. La televisión suele vender cada septiembre como una revolución. Esta vez hay algo más concreto: el formato conserva lo que le dio conversación, retoca lo que puede hacerlo menos previsible y pone a Alba Carrillo en el centro justo cuando su agenda empieza a desbordar el propio sótano.












