Tecnología
¿Cómo logró este tren chino sin ruedas alcanzar 800 km/h en 5 segundos?
China lleva un maglev experimental a 800 km/h en 5,3 segundos y muestra hasta dónde puede llegar el transporte ferroviario sin ruedas chino.

China ha conseguido que un vehículo experimental de levitación magnética de 1.110 kilos pase de estar inmóvil a circular a 800 km/h en apenas 5,3 segundos. La prueba se realizó sobre una pista de solo un kilómetro desarrollada por el Laboratorio Donghu, también conocido internacionalmente como East Lake Laboratory, en la provincia china de Hubei. No hubo ruedas mordiendo el acero ni una locomotora convencional empujando detrás: el movimiento depende de la levitación y la propulsión electromagnética.
La cifra es real. La novedad, en cambio, necesita un asterisco bastante grande. El récord que vuelve a circular en agosto de 2026 no corresponde a una prueba realizada estos días. El laboratorio alcanzó los 800 km/h el 24 de noviembre de 2025 y, después de aproximadamente un mes de verificaciones sobre estabilidad, precisión y funcionamiento del sistema, el resultado se hizo público a finales de diciembre. El 25 de diciembre ya estaba documentado oficialmente.
Tampoco estamos ante un nuevo tren de pasajeros listo para unir Pekín y Shanghái a una velocidad de ciencia ficción. Se trata de una plataforma experimental, un modelo ferroviario de algo más de una tonelada concebido para estudiar qué ocurre cuando la levitación magnética y la propulsión eléctrica se llevan muy cerca de sus límites. Es menos AVE del futuro de lo que algunos titulares sugieren y bastante más banco de pruebas tecnológico. Y eso, en realidad, lo hace más interesante.
Un récord real que ha vuelto a convertirse en noticia
El Laboratorio Donghu llevaba meses elevando el listón. El 16 de junio de 2025, durante la primera demostración pública de su instalación de un kilómetro, un vehículo experimental de 1.030 kilos alcanzó los 650 km/h. El 14 de julio la marca se elevó a 700 km/h y el 24 de noviembre llegó el salto a los 800 km/h con un modelo de 1.110 kilos. El laboratorio presentó el resultado como su tercer récord mundial en seis meses para una plataforma de este tipo.
Esa última precisión importa. Decir que China posee simplemente “el récord mundial de velocidad de un tren” mezcla categorías muy distintas. El ensayo chino corresponde a un vehículo experimental no destinado al transporte de pasajeros, construido para aceleraciones extremas en una pista corta. Japón, por ejemplo, llevó en 2015 su SCMaglev L0 tripulado hasta 603 km/h, una prueba ferroviaria de naturaleza y escala diferentes. Comparar únicamente los números sería como decidir qué vehículo es más rápido enfrentando un Fórmula 1 con un cohete durante sus primeros metros.
Lo excepcional del proyecto chino no es únicamente ver aparecer un 800 en el velocímetro. Es haber conseguido llegar hasta allí dentro de un kilómetro y conservar suficiente control para volver a detener el vehículo.
Qué es exactamente el llamado tren chino sin ruedas
El nombre resulta inevitablemente seductor: “tren sin ruedas”. Técnicamente conviene afinarlo. El sistema probado por Donghu emplea levitación electrodinámica mediante imanes permanentes para sustentación y guiado, combinada con propulsión electromagnética. Durante el desplazamiento de alta velocidad el vehículo no depende del contacto rueda-carril característico del ferrocarril convencional.
La idea básica del maglev —abreviatura inglesa de magnetic levitation— consiste en mantener el vehículo suspendido y guiarlo mediante fuerzas magnéticas. Al desaparecer buena parte del rozamiento mecánico entre rueda y vía, uno de los grandes enemigos del ferrocarril tradicional deja de ser determinante. Queda otro rival mucho menos fácil de engañar: el aire. Cuanto más aumenta la velocidad, mayor resulta la resistencia aerodinámica y más energía hace falta para continuar acelerando.
El empuje tampoco procede de un motor que haga girar ejes. Las bobinas y los campos magnéticos actúan como una especie de motor eléctrico desplegado a lo largo de la vía, creando fuerzas que tiran y empujan el vehículo sucesivamente. La sensación visual puede ser la de un objeto deslizándose sin esfuerzo; debajo hay electrónica de potencia, sensores y control electromagnético trabajando a una escala bastante menos poética.
Cómo puede pasar de 0 a 800 km/h en 5,3 segundos
Los 800 km/h equivalen aproximadamente a 222 metros por segundo. Alcanzarlos en 5,3 segundos supone, si se toma una aceleración media uniforme como referencia matemática, alrededor de 41,9 metros por segundo al cuadrado, unas 4,3 veces la aceleración de la gravedad.
Ahí aparece una diferencia decisiva respecto a cualquier futuro tren de pasajeros. Un convoy comercial no aceleraría así con viajeros sentados tranquilamente mirando el móvil. El ensayo busca someter materiales, sistemas electromagnéticos y equipos de control a cargas y aceleraciones extremas, no reproducir la experiencia de un viaje entre dos estaciones.
En una aceleración constante puramente teórica, el vehículo recorrería unos 589 metros mientras pasa de cero a 800 km/h. La instalación, sin embargo, debe gestionar aceleración, estabilización, medición y frenado dentro de una pista extraordinariamente corta. Ese confinamiento es precisamente una de las dificultades del proyecto.
La pista de un kilómetro también tiene que saber frenar
Correr mucho sirve de poco cuando quedan unos cientos de metros de vía delante. Los investigadores trabajaron por ello tanto en la aceleración como en el frenado y el posicionamiento. El vehículo puede detenerse en menos de 200 metros, combinando resistencia magnética de la pista y fuerza electromagnética, mientras sensores y codificadores permiten controlar su posición con una precisión extraordinaria.
Durante los ensayos posteriores al récord se comprobaron también la precisión del control de velocidad, la estabilidad de la levitación a alta velocidad, la eficiencia y la fiabilidad general de la plataforma. Es una parte menos vistosa que el vídeo de cinco segundos, claro. También es la que separa una demostración espectacular de una tecnología científicamente aprovechable.
Los 800 km/h no anuncian todavía un tren de pasajeros
El salto tecnológico no significa que China vaya a inaugurar mañana una red ferroviaria comercial a 800 km/h. El propio laboratorio plantea la instalación como una plataforma para estudiar transporte maglev de próxima generación, aerodinámica de modelos dinámicos, calibración de velocidad y resistencia frente a fuertes sobrecargas. El objetivo incluye investigar tecnologías de transporte por encima de los 600 km/h.
Un tren comercial plantea problemas que un vehículo experimental de 1,1 toneladas puede dejar en segundo plano: confort de los viajeros, evacuación, ruido, consumo energético, túneles, estaciones, costes de construcción, mantenimiento, redundancia de sistemas y cientos de kilómetros de infraestructura. La física permite hacer cosas deslumbrantes; convertirlas en un billete de ida y vuelta es otra profesión.
También cambia radicalmente la aceleración aceptable. El pasajero necesita poder levantarse, caminar, beber un café y llegar a destino sin descubrir por el camino lo que siente un piloto sometido a varios g. Las futuras redes maglev podrían alcanzar velocidades enormes, pero velocidad máxima y aceleración extrema no son sinónimos.
Del ferrocarril a los lanzamientos electromagnéticos
La pista de Donghu tiene una ambición que va más allá del tren. Sus responsables señalan aplicaciones potenciales en trineos electromagnéticos de muy alta velocidad, sistemas de lanzamiento aeroespacial, economía de baja altitud y transporte ferroviario maglev. Es decir, la vía funciona como un gran laboratorio lineal donde estudiar cómo acelerar masas importantes con enorme precisión sin depender del contacto mecánico tradicional.
Esto ayuda a entender por qué interesa tanto conseguir 800 km/h en una distancia ridículamente pequeña. Para un servicio ferroviario normal semejante aceleración sería absurda. Para probar estructuras sometidas a grandes cargas, desarrollar sistemas de lanzamiento o calibrar sensores a velocidades extremas, en cambio, disponer de una instalación compacta de alta velocidad tiene bastante sentido.
El Laboratorio Donghu, creado en Hubei en 2021, trabaja precisamente en tecnologías vinculadas al transporte avanzado, sistemas ferroviarios eficientes, embarcaciones de nueva energía y otras aplicaciones eléctricas. El maglev es una de sus vitrinas más espectaculares, pero el conocimiento obtenido en el ensayo puede terminar viajando por caminos que no tengan estaciones ni andenes.
Una velocidad de vértigo que conviene mirar con perspectiva
China ha demostrado algo técnicamente notable: un modelo maglev de más de una tonelada puede alcanzar 800 km/h en 5,3 segundos sobre una instalación de apenas un kilómetro, mantenerse bajo control y completar después una frenada precisa. Es un récord de una plataforma experimental concreta y un avance relevante para la investigación en propulsión electromagnética.
Pero no se ha presentado un tren bala comercial de 800 km/h ni acaba de aparecer en agosto de 2026 un nuevo convoy dispuesto a transportar viajeros. El récord procede de noviembre de 2025, fue validado y difundido en diciembre y ha recuperado notoriedad meses después. Ese contexto le quita algo de pólvora al titular viral, aunque no al experimento.
Bajo el ruido de los 800 km/h queda probablemente lo más valioso: China dispone de una pista en la que puede estudiar, a escala real de ingeniería, qué sucede cuando una masa superior a una tonelada prácticamente vuela sobre una guía magnética y es acelerada con una violencia que un ferrocarril convencional ni siquiera necesita plantearse. No es todavía el tren del futuro. Es una de las máquinas con las que se está intentando averiguar cómo podría ser.

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