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Tiro con arco adaptado: clases, distancias y reglas clave
De las clases deportivas al control del equipo: las claves para entender cómo se compite y qué adaptaciones están autorizadas.

El tiro con arco adaptado mantiene la lógica del deporte convencional: cada flecha se puntúa por su impacto en la diana y la competición exige técnica, concentración y control del tiempo. La diferencia está en un reglamento que permite adaptaciones concretas para ejecutar el tiro sin convertirlas en una ventaja competitiva. Las clases deportivas, el material autorizado y las condiciones de acceso al campo determinan cómo participa cada arquero.
En las principales pruebas al aire libre, el recurvo open tira a 70 metros y el compuesto open y la clase W1 lo hacen a 50 metros. La competición para deportistas con discapacidad visual cuenta con formatos propios, incluidas pruebas a 30 metros al aire libre y a 18 metros en sala según el reglamento de referencia. Las cifras y los formatos pueden variar entre disciplinas y ediciones: la convocatoria y la normativa vigente de cada torneo son las que mandan.
Qué regula esta modalidad y quién establece las normas
La disciplina está integrada en el tiro con arco internacional y forma parte del programa paralímpico desde los Juegos de Roma de 1960. Su organismo rector internacional es World Archery, denominación que sustituyó a FITA. En España, la Real Federación Española de Tiro con Arco aplica el marco internacional y publica su adaptación federativa; en una competición concreta también cuentan las bases y las instrucciones de los organizadores.
El reglamento no crea un deporte separado en cada aspecto. Conserva principios compartidos con el tiro sobre diana, como el tanteo por zonas, las señales de inicio y parada y la supervisión de jueces, pero establece excepciones para atender necesidades funcionales. La igualdad no consiste en que todos usen exactamente el mismo equipo, sino en regular qué apoyos permiten competir en condiciones comparables y cuáles podrían alterar el resultado.
Hay una cautela importante al consultar información en internet: las reglas reproducidas en algunos documentos españoles corresponden a ediciones anteriores, entre ellas una versión de 2018, y otras recopilaciones incluyen normas generales de tiro con arco que no siempre son específicas de la modalidad adaptada. Por eso, una distancia o un límite de material que figure en una guía puede no ser aplicable a todas las pruebas actuales. La edición vigente y las bases del campeonato prevalecen sobre los resúmenes antiguos.
Clases deportivas: competir según la funcionalidad
La clasificación deportiva agrupa a los arqueros atendiendo al efecto de una discapacidad en las tareas relevantes para competir, no solo al nombre de un diagnóstico. Entre las clases recogidas en el material de referencia están recurvo open, compuesto open, W1 y las categorías para discapacidad visual. Cada una tiene condiciones de participación y reglas de equipamiento propias; las clases open abarcan perfiles funcionales distintos y no significan que todos los participantes tiren de pie.
W1 es una clase con restricciones específicas y puede incluir arqueros que utilizan silla de ruedas. En la referencia reglamentaria de 2018, se contempla el uso de arco recurvo o compuesto con un máximo de 45 libras de potencia, además de límites relativos a visores, mirillas de cuerda y niveles. Esas condiciones no deben extrapolarse sin comprobar la versión aplicable a un campeonato: la categoría determina qué combinación de arco y ayudas es legal.
En discapacidad visual, el reglamento citado distingue VI1 y VI2/VI3. Para VI1 se exige llevar los ojos cubiertos durante la competición; VI2/VI3 no tiene ese requisito en esa edición. Ambas categorías recurren a un sistema táctil para reproducir la orientación y el punto de referencia del arquero. Las denominaciones y criterios de clasificación son técnicos y pueden actualizarse, de modo que la ficha de clasificación oficial es la referencia individual, no una descripción general de la clase.
La clasificación se formaliza mediante evaluadores autorizados y una tarjeta que recoge la clase asignada y las ayudas aprobadas. En algunas competiciones aparecen estatus como nuevo, en revisión o confirmado, que indican si la clasificación está pendiente de observación, puede revisarse o se considera estable. No equivalen a grados de mérito ni de rendimiento: describen el estado administrativo de la clasificación. Un certificado de discapacidad, por sí solo, no sustituye esa evaluación deportiva cuando el torneo la exige.
Distancias, dianas y rondas de competición
En las pruebas al aire libre, las distancias habituales que recoge el artículo de referencia son 70 metros para recurvo open y 50 metros para compuesto open y W1. La diana de recurvo open se describe con 122 centímetros de diámetro y la de las pruebas a 50 metros con 80 centímetros. Estas rondas suelen comenzar con una fase de clasificación de 72 flechas, aunque el programa exacto depende de la competición y de la normativa vigente.
En sala, el formato general señalado en la documentación consultada contempla una ronda de 60 flechas a 18 metros. Para las pruebas de discapacidad visual, la edición reglamentaria citada describe rondas específicas: al aire libre se tira a 30 metros con dianas de distintos tamaños en determinadas series, mientras que en sala se plantea una prueba de 60 flechas a 18 metros sobre una diana de 60 centímetros. No es correcto asumir que todos los arqueros adaptados usan la misma diana o ronda.
Las eliminatorias también dependen de la división. En recurvo, los enfrentamientos individuales se resuelven por sets: cada tanda de tres flechas se compara con la del rival y se conceden puntos de set según quién obtenga mayor puntuación, con reparto en caso de empate. En compuesto, el formato de referencia emplea tandas de tres flechas y tanteo acumulado. Así, un set perdido no tiene el mismo efecto que una diferencia de puntos acumulada: el sistema de puntuación cambia la estrategia del duelo.
En equipos y equipos mixtos también hay cuadros de eliminatorias, pero su composición y el orden de tiro deben confirmarse en las bases. La referencia reglamentaria define los equipos mixtos con un hombre y una mujer de la misma división o tipo de arco, según la edición. En las categorías visuales hay formatos propios. Por ello, no hay una única cifra de flechas que sirva para todas las finales: la modalidad, la fase y el tamaño del cuadro condicionan el programa.
Cómo se puntúa y se resuelven los empates
En el tiro sobre diana, el blanco se divide en anillos concéntricos con valores descendentes desde el centro. La flecha puntúa por el lugar donde queda el astil; si toca una línea entre dos zonas, se asigna el valor más alto de las dos. El tanteo se registra antes de retirar las flechas, y los agujeros se marcan para que una incidencia posterior no se confunda con un impacto nuevo. Una flecha no se vuelve a tirar por el simple hecho de haber salido mal.
Si hay discrepancia sobre el valor de un impacto, interviene el juez conforme al procedimiento de la competición. En un rebote o una flecha que atraviesa la diana, el reglamento establece cómo valorar el impacto y qué pruebas deben quedar visibles. En las series de clasificación, los deportistas o tanteadores anotan los valores y comprueban las sumas; en fases finales puede haber un juez asignado a la diana. Es una tarea minuciosa: unos milímetros pueden decidir un punto.
Cuando dos participantes terminan igualados, el desempate depende de qué se esté decidiendo. La normativa general contempla comparar dieces y, en algunos formatos, el número de impactos interiores; si el empate afecta al acceso a una eliminatoria o a una medalla, puede resolverse con una flecha adicional. En esa flecha cuenta el valor y, si persiste la igualdad, la proximidad al centro. Las reglas concretas del desempate dependen de la fase y la división.
El tiempo de tiro y la seguridad en la línea
El ritmo de tiro se controla con señales acústicas y visuales bajo la dirección de un director de tiro. Como referencia general, el reglamento citado establece dos minutos para una tanda de tres flechas y cuatro minutos para seis; en los duelos con tiro alterno se aplican límites por flecha. El artículo de partida recoge 30 segundos por flecha en ciertos encuentros adaptados, pero ese plazo no debe trasladarse automáticamente a cualquier formato: el tiempo válido es el que indique el reglamento específico del torneo.
La señal de inicio autoriza a ocupar la línea y tirar; la señal de parada obliga a dejar de hacerlo. Nadie puede tensar el arco fuera del lugar habilitado ni apuntar de forma que una suelta accidental pueda enviar la flecha fuera de la zona de seguridad. Cuando hay una emergencia, el director de tiro detiene la competición y solo se reanuda con la señal correspondiente. No es un formalismo: la seguridad se aplica por igual a arqueros, asistentes, jueces y espectadores.
Disparar antes de la señal, después de agotarse el tiempo o fuera de turno puede penalizar la tanda, incluso con la pérdida de la flecha de mayor valor según la infracción. También se sancionan las flechas adicionales, el tanteo alterado y el uso de equipo que incumple las reglas. Las consecuencias van desde una advertencia hasta la descalificación, en función de la falta y de si se repite. En recorridos de campo o 3D, los tiempos y la forma de circular son distintos, por lo que no deben confundirse con las pruebas sobre diana.
Material y ayudas técnicas autorizadas
Las ayudas técnicas no son accesorios improvisados: deben ajustarse a la clase y, cuando corresponda, aparecer en la tarjeta de clasificación. El reglamento de referencia permite distintos apoyos, como silla de ruedas, taburete, férulas, bandas de sujeción o dispositivos para soltar la cuerda, siempre bajo condiciones concretas. Una adaptación facilita una función que el deportista no puede realizar de la manera convencional; no debe servir para apoyar el brazo del arco o estabilizar el tiro de una forma no permitida.
La normativa de 2018 establece, entre otras condiciones para sillas de ruedas, un máximo de cuatro ruedas y una longitud que no exceda 1,25 metros. También limita la posición del respaldo respecto de la axila y prohíbe que la silla funcione como apoyo del brazo del arco. En otras clases, un taburete puede estar autorizado si no sostiene el brazo ni mantiene contacto con el tronco. La forma de sentarse y el dispositivo utilizado forman parte del control reglamentario, no son detalles ajenos a la competición.
El arco compuesto open tiene, en la referencia citada, un límite máximo de 60 libras de potencia. El compuesto W1 tiene un tope inferior, de 45 libras, y no admite algunos elementos de puntería que sí pueden autorizarse en otras divisiones. El recurvo mantiene sus restricciones habituales sobre visores y aumentos. Estos límites se refieren a clases y reglas determinadas: no existe una autorización universal para cualquier lente, disparador o estabilizador.
Para los arqueros con discapacidad visual, el visor táctil ofrece un punto de referencia por contacto y no una imagen ampliada de la diana. El sistema debe colocarse de modo que no obstaculice a otros participantes. En VI1, los ojos cubiertos se comprueban durante la revisión de material y pueden volver a revisarse durante la prueba. Un asistente puede ayudar con tareas que el reglamento asigna a ese papel, como informar sobre la posición de las flechas o advertir de una cuestión de seguridad; sus funciones no se confunden con las del arquero ni con las de un juez.
Antes de competir, los jueces revisan el material y pueden volver a inspeccionarlo si hay un cambio o una incidencia. Se comprueba que el equipo declarado se ajusta a las reglas de la división, y que las ayudas técnicas corresponden a la clasificación. Si una pieza se modifica o se sustituye durante el torneo, no basta con que parezca equivalente: el cambio debe ajustarse al procedimiento arbitral aplicable. Los aparatos electrónicos que ayudan a apuntar no están permitidos en el reglamento citado.
Accesibilidad del campo y desarrollo de un torneo
La accesibilidad también forma parte de la competición. No basta con que una silla pueda llegar hasta el recinto: el recorrido entre la entrada, la zona de espera y la línea de tiro debe poder hacerse con seguridad y sin ayuda indebida. La edición consultada exige condiciones de acceso para sillas de ruedas y fija espacios mínimos por arquero y por calle en pruebas adaptadas. Por ejemplo, menciona al menos 1,25 metros por deportista y calles individuales de 2,60 o 3,90 metros, según la disposición. El campo debe permitir ejecutar el reglamento, no solo recibir a los participantes.
El torneo comienza con la acreditación y la revisión de la clasificación y del equipo. Después llegan los entrenamientos oficiales, la ronda de clasificación y, para quienes avanzan, las eliminatorias. Durante la prueba, cada participante debe conocer su posición, su diana y el turno que le corresponde. El personal de apoyo actúa dentro de las funciones autorizadas, mientras los jueces resuelven incidencias y el director de tiro regula los tiempos y las señales.
En la línea, las adaptaciones se coordinan con el movimiento de los demás arqueros. Un deportista sentado puede permanecer en ella cuando su clasificación y las reglas lo permiten; en pruebas por equipos, determinados participantes señalan que han terminado levantando un brazo o utilizando la señal acordada con el juez. En los torneos de discapacidad visual, el asistente ocupa una posición regulada y su intervención debe limitarse a la ayuda autorizada. La coordinación evita que una adaptación interfiera en el turno de otra persona.
Clasificación, reclamaciones y reglas que conviene verificar
La clasificación funcional responde a una pregunta deportiva: qué clase corresponde al impacto de la discapacidad y qué dispositivos de ayuda están permitidos para ese atleta. Puede incluir revisión documental y evaluación de la ejecución. Si el estatus aparece como nuevo o en revisión, puede ser necesaria una observación adicional; si figura como confirmado, indica que la clasificación se considera estable en los términos del sistema. Los criterios y nombres pueden cambiar, así que el comité clasificador y la federación competente determinan el procedimiento vigente.
Las reglas también contemplan reclamaciones sobre decisiones arbitrales, aunque no todas las cuestiones pueden apelarse del mismo modo. En el reglamento de referencia de 2018, la intención de apelar en determinados campeonatos debía comunicarse dentro de los cinco minutos posteriores al encuentro o serie y la reclamación escrita presentarse antes de que transcurrieran 15 minutos. Esos plazos no son una norma universal para cualquier torneo actual: hay que comprobar la convocatoria y la edición aplicable antes de actuar.
En España, las pruebas se organizan bajo la normativa de la RFETA y pueden formar parte de campeonatos específicos o de competiciones integradas en calendarios más amplios. La licencia, la inscripción, las categorías convocadas y la disponibilidad de clasificación dependen de cada federación y evento; no es prudente dar por hecho que todos los campeonatos ofrecen las mismas divisiones o servicios. El documento decisivo es la convocatoria oficial, junto con la tarjeta de clasificación y las instrucciones del juez.
La explicación de fondo es que la adaptación no rebaja la exigencia deportiva: define las condiciones para que el resultado dependa de la ejecución dentro de una clase y un formato determinados. Por eso, la distancia, el tipo de diana, los segundos disponibles y hasta la posición de una silla deben leerse en conjunto, no como reglas aisladas. La flecha se mide igual de rigurosamente; lo que cambia es el marco regulado que permite lanzarla.
Un reglamento común que reconoce distintas formas de competir
El tiro con arco adaptado reúne a deportistas con necesidades diferentes en un deporte donde cada impacto queda a la vista. La clasificación ordena las categorías; las restricciones de material limitan ventajas; y las ayudas autorizadas hacen posible una ejecución segura y repetible. Esa arquitectura permite que una silla de ruedas, un visor táctil o un disparador adaptado no sean excepciones improvisadas, sino elementos sometidos a reglas conocidas.
La precisión, sin embargo, no se decide solo en el centro amarillo. También depende de comprender el formato, respetar los tiempos, anotar correctamente y conocer los límites de cada adaptación. Como las ediciones reglamentarias se actualizan y las pruebas no son idénticas, los resúmenes sirven para orientarse, pero no reemplazan la norma vigente. En competición, la igualdad se construye flecha a flecha y regla a regla.

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