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¿Por qué TikTok pagará 400 millones por la privacidad de los niños?

TikTok pagará 400 millones de dólares por un caso de privacidad infantil en EE.UU. y pone bajo lupa el trato de datos de millones de menores.

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Instagram y TikTok

TikTok y ByteDance han acordado pagar 400 millones de dólares para poner fin a la demanda presentada por el Gobierno de Estados Unidos por presuntas vulneraciones de las normas que protegen la privacidad digital de los menores. El caso se centraba, sobre todo, en la recogida y conservación de información de niños menores de 13 años sin el consentimiento previo de sus padres, una obligación establecida por la legislación estadounidense.

El acuerdo, anunciado el 21 de agosto de 2026 por el Departamento de Justicia, divide el desembolso en dos partes: TikTok abonará 300 millones de dólares inmediatamente y otros 100 millones cuando quede sin efecto una orden judicial anterior relacionada con Musical.ly, la aplicación que terminó convirtiéndose en TikTok. Washington lo considera uno de los mayores acuerdos económicos alcanzados hasta ahora en un procedimiento vinculado a la protección de la privacidad infantil en internet.

Hay, sin embargo, un matiz jurídico importante. Pagar semejante cantidad no equivale automáticamente a una sentencia que declare culpable a la compañía. El propio Departamento de Justicia precisa que las conductas incluidas en el acuerdo eran alegaciones y no existe una determinación judicial de responsabilidad. El pacto evita precisamente prolongar durante años un litigio que podía acabar siendo mucho más complejo.

Qué hay detrás de los 400 millones que pagará TikTok

La historia no empezó esta semana. El Departamento de Justicia demandó a TikTok, ByteDance y varias sociedades vinculadas el 2 de agosto de 2024, después de una investigación de la Comisión Federal de Comercio, la FTC. La acusación sostenía que las empresas habían incumplido la Children’s Online Privacy Protection Act, más conocida como COPPA, y también obligaciones derivadas de una resolución judicial anterior.

Según la demanda, TikTok habría permitido durante años que menores de 13 años utilizaran cuentas ordinarias de la plataforma, no solo el espacio limitado concebido específicamente para usuarios infantiles. Esos niños podían crear y compartir vídeos, enviar mensajes e interactuar con otros usuarios, incluidos adultos, mientras la compañía recopilaba diferentes tipos de información personal sin informar adecuadamente a sus padres ni contar con su autorización.

La acusación iba bastante más allá de un formulario mal diseñado o de una casilla olvidada en la política de privacidad. El Gobierno estadounidense sostenía que millones de cuentas podían corresponder a usuarios cuya edad TikTok desconocía y que, durante parte del periodo investigado, existían vías para entrar en la plataforma sin superar correctamente los controles de edad. En documentos judiciales se señaló que la obligatoriedad general de pasar por una comprobación de edad no llegó hasta, al menos, 2022.

La polémica de las cuentas de menores de 13 años

La FTC aseguró en 2024 que TikTok disponía de mecanismos internos insuficientes para identificar a niños que utilizaban cuentas convencionales. Según la denuncia, durante una etapa los revisores humanos dedicaban entre cinco y siete segundos de media a decidir si una cuenta pertenecía a un menor. No parece precisamente una eternidad para resolver algo tan delicado.

También se acusó a la plataforma de mantener determinadas cuentas pese a disponer de señales de que podían pertenecer a niños menores de 13 años. La demanda hablaba incluso de métodos mediante los cuales algunos usuarios podían sortear el filtro de edad utilizando credenciales de servicios externos y terminar clasificados como cuentas de edad desconocida.

Ni siquiera el llamado Kids Mode quedó fuera de la demanda

El llamado Kids Mode, pensado para ofrecer una experiencia más limitada a los menores, tampoco escapó al procedimiento. La demanda sostenía que TikTok había recopilado datos como identificadores persistentes de dispositivos, direcciones IP, información sobre la actividad dentro de la aplicación y otros datos técnicos asociados a esos usuarios.

El problema es que la legislación estadounidense establece condiciones particularmente estrictas cuando una empresa recopila información de menores de 13 años. No basta con que una versión de la aplicación tenga menos funciones o muestre contenidos distintos. Cuando determinados datos permiten identificar, seguir o perfilar digitalmente a un niño, las obligaciones legales siguen ahí. La tecnología cambia de traje; la ley, bastante menos.

Qué es la ley COPPA y por qué afecta directamente a TikTok

La COPPA es una ley federal estadounidense destinada a proteger la información personal de los niños en internet. En términos sencillos, obliga a determinados sitios web y servicios digitales a informar a los padres y obtener su consentimiento verificable antes de recopilar información personal de menores de 13 años. También establece obligaciones sobre el uso, conservación y eliminación de esos datos.

Una cuestión especialmente relevante es la eliminación. Los padres deben disponer de mecanismos para solicitar que se borre la información recopilada de sus hijos. La demanda de 2024 acusó a TikTok de no atender correctamente algunas de esas peticiones y de haber creado procedimientos innecesariamente complicados para determinadas solicitudes de supresión de datos.

Eso explica por qué el litigio no trataba solamente de saber si un niño podía abrir TikTok mintiendo sobre su fecha de nacimiento. El núcleo era más amplio: qué sabía la empresa sobre esos usuarios, qué datos conservaba y qué hacía cuando descubría que una cuenta pertenecía realmente a un menor.

Musical.ly ya había recibido una sanción en 2019

El antecedente resulta especialmente incómodo para TikTok porque la compañía ya conocía bien este terreno. En 2019, Musical.ly, posteriormente integrada bajo la marca TikTok, acordó pagar 5,7 millones de dólares para resolver acusaciones de la FTC por recopilación ilegal de información personal de niños. En aquel momento fue la mayor sanción civil que la comisión había obtenido en un caso de privacidad infantil.

La FTC afirmó entonces que Musical.ly sabía que numerosos niños utilizaban su servicio y, pese a ello, había recopilado nombres, direcciones de correo electrónico y otra información sin obtener previamente el consentimiento de sus padres. La empresa quedó sometida a una orden que establecía obligaciones concretas para cumplir la COPPA.

Precisamente ese historial dio más peso al procedimiento iniciado en 2024. Las autoridades no estaban examinando a una compañía que se enfrentaba por primera vez a las peculiaridades de una ley compleja, sino a una plataforma cuya antecesora ya había sido objeto de una actuación formal por problemas similares.

La diferencia económica también da una idea del salto. De 5,7 millones en 2019 a 400 millones en 2026. Son épocas, procedimientos y acuerdos distintos, de modo que la comparación no debe convertirse alegremente en una regla de tres. Pero la distancia retrata bien hasta qué punto la privacidad infantil se ha convertido en uno de los grandes campos de batalla regulatorios de las plataformas digitales.

TikTok asegura haber reforzado sus controles de edad

El Departamento de Justicia reconoce que TikTok ha introducido cambios importantes desde que se presentó la demanda en 2024. Cita modificaciones en su propiedad, dirección, sistemas de cumplimiento normativo y políticas de privacidad, junto con nuevas medidas destinadas a reforzar los controles de edad y la supervisión parental.

La actual operación estadounidense exige introducir una fecha de nacimiento para utilizar la plataforma. TikTok también afirma haber desarrollado sistemas de moderación capaces de detectar a menores de 13 años que falsean su edad y contar con cientos de trabajadores formados específicamente para revisar estos casos. La compañía sostiene que esos mecanismos permiten eliminar decenas de miles de cuentas de menores.

La cuestión de fondo sigue siendo endiabladamente difícil para todo el sector. Un formulario que pregunta la edad es fácil de programar y todavía más fácil de engañar. Los sistemas automáticos de estimación de edad pueden mejorar el control, pero cuanto más sofisticados son, más datos necesitan analizar y más preguntas plantean sobre la propia privacidad. Una paradoja bastante propia de internet: para proteger los datos del usuario hay ocasiones en las que primero hay que saber más sobre él.

El acuerdo llega mientras Estados Unidos endurece el cerco sobre las redes sociales

La resolución del caso coincide con una ofensiva legal mucho más amplia sobre la relación entre las grandes plataformas y los menores. Meta afronta también un proceso federal en California relacionado con acusaciones sobre privacidad infantil, mientras distintos estados estadounidenses mantienen litigios contra compañías de redes sociales por cuestiones que abarcan desde la recogida de datos hasta los posibles efectos de sus productos sobre niños y adolescentes.

En el caso concreto de TikTok hay, además, otra capa política y empresarial. La plataforma estadounidense ha sufrido una profunda reorganización después de años de enfrentamiento con Washington por el control de los datos y sus vínculos con ByteDance. En enero de 2026 se anunciaron acuerdos para constituir una empresa conjunta estadounidense con participación de inversores como Oracle, Silver Lake y MGX, dentro de la reorganización destinada a mantener TikTok operativo en Estados Unidos.

Son asuntos jurídicamente distintos. Una cosa es la disputa por la propiedad y la seguridad de los datos estadounidenses; otra, el cumplimiento de las normas de privacidad de los menores. Pero terminan cruzándose en el mismo lugar: la creciente resistencia de los gobiernos a aceptar que las plataformas digitales funcionen como enormes cajas negras donde millones de personas entregan datos con un toque de pantalla.

Los 400 millones cambian el tamaño del problema

El acuerdo no demuestra por sí solo cada una de las acusaciones formuladas contra TikTok y ByteDance, y el Departamento de Justicia lo deja expresamente claro. Pero 400 millones de dólares tampoco son una anotación contable menor. La cifra coloca la protección de los datos infantiles en una escala regulatoria que hace unos años estaba reservada a las grandes investigaciones sobre competencia, fraude o privacidad general.

También deja una advertencia que trasciende a TikTok. Las plataformas pueden discutir sobre algoritmos, innovación, moderación automática o sistemas de verificación cada vez más refinados; cuando hay niños por medio, las autoridades estadounidenses están exigiendo algo bastante menos abstracto: saber qué información se recoge, contar con el consentimiento exigido por la ley y borrar los datos cuando corresponde.

TikTok ha optado por terminar el litigio pagando. El expediente de 2024 queda resuelto sin una declaración judicial de responsabilidad, pero su dimensión económica convierte el caso en otro hito de una transformación que ya resulta difícil ignorar. Durante años, internet funcionó bajo la filosofía de recoger primero y explicar después. Con los datos de los menores, ese margen se está haciendo mucho más estrecho. Y bastante más caro.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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