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Naturaleza

¿Cómo golpea el tifón Dolphin a China con 1,6 millones de evacuados?

El tifón Dolphin deja 1,6 millones de evacuados y lluvias récord en China, con Shanghái bajo el mayor aguacero registrado en más de 150 años.

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El tifón Dolphin ha obligado a trasladar preventivamente a más de 1,6 millones de personas en el este de China después de tocar tierra en Zhejiang con vientos de unos 151 kilómetros por hora. El fenómeno se debilitó durante la madrugada del lunes 10 de agosto hasta convertirse en tormenta tropical, pero eso no significa que el episodio haya terminado: la enorme masa de humedad asociada al sistema continúa dejando lluvias torrenciales e inundaciones mientras avanza hacia el interior del país.

El otro gran dato está en Shanghái. Una estación meteorológica del centro de la ciudad acumuló 312,9 milímetros de lluvia en 24 horas, una cantidad que no se registraba allí desde hace más de 150 años. En otros puntos de la metrópoli se superaron incluso los 400 milímetros. Calles convertidas en láminas de agua, transporte suspendido y cientos de miles de vecinos trasladados componen la fotografía de una tormenta que perdió viento con rapidez, sí, pero dejó detrás una auténtica fábrica de agua.

Más de 1,6 millones de evacuados en el este de China

La dimensión de las evacuaciones explica mejor que cualquier categoría meteorológica la magnitud de Dolphin. Los balances difundidos durante este lunes sitúan en más de 900.000 las personas trasladadas en Wenzhou y en más de 390.000 las evacuadas en Taizhou, ambas ciudades de Zhejiang. Shanghái movilizó a otras 215.600 personas y Fujian trasladó a unas 98.900 desde zonas consideradas de riesgo. Sumadas, las cifras superan los 1,6 millones de desplazamientos preventivos.

No se trata únicamente de habitantes de primera línea de costa. Las autoridades han desalojado áreas vulnerables a inundaciones, corrimientos de tierra y crecidas repentinas, mientras barcos pesqueros y otras embarcaciones fueron enviados a refugio. Zhejiang, una provincia con unos 64 millones de habitantes y una larga experiencia con ciclones tropicales, había activado el máximo nivel de respuesta antes de la llegada del tifón.

El Gobierno chino puso también en marcha mecanismos nacionales de emergencia para las labores de rescate y asistencia en Zhejiang. Equipos oficiales fueron enviados a las áreas dañadas para evaluar desperfectos, atender a las personas desplazadas y mantener el suministro de productos básicos. En Yueqing hubo operaciones para localizar y ayudar a vecinos atrapados por las inundaciones.

Dolphin tocó tierra con vientos de 151 kilómetros por hora

Dolphin alcanzó la costa china hacia las 17:30 del domingo, hora local, en Yuhuan, dentro de la ciudad-prefectura de Taizhou. En aquel momento presentaba vientos máximos de unos 42 metros por segundo, equivalentes a aproximadamente 151 kilómetros por hora.

Algo más de una hora después volvió a tocar tierra en Yueqing, todavía en Zhejiang, con vientos de unos 38 metros por segundo. Durante la noche siguió desplazándose hacia el noroeste y perdiendo intensidad. A las 05:00 del lunes, el centro del sistema se encontraba ya en el condado de Qingyuan y había sido degradado a tormenta tropical.

Aquí aparece una de esas trampas del lenguaje meteorológico. Que Dolphin haya dejado de ser tifón no convierte automáticamente la situación en tranquila. Cuando un ciclón tropical entra en tierra pierde la fuente de energía que proporciona el océano, pero sus bandas nubosas pueden seguir transportando cantidades enormes de humedad durante muchas horas. El viento baja; el agua, en cambio, continúa cayendo.

Shanghái recibe su mayor lluvia en más de 150 años

En una ciudad acostumbrada a tifones, monzones y veranos húmedos, batir un récord de más de siglo y medio no es precisamente una anécdota meteorológica.

Una estación situada en el centro de Shanghái midió 312,9 milímetros durante 24 horas hasta la mañana del lunes. Al otro lado del río Huangpu se registraron cantidades cercanas o superiores a 400 milímetros. Son volúmenes capaces de desbordar sistemas urbanos de drenaje incluso en una megaciudad con infraestructuras concebidas para afrontar lluvias intensas.

El agua cubrió calles de distritos como Jiading y Qingpu, mientras las autoridades pidieron a la población que evitara salir de casa salvo por necesidad. En Jinshan se permitió suspender actividades no esenciales ante la persistencia del temporal.

Cuatro líneas del metro permanecieron suspendidas durante parte de la jornada y otras funcionaron con restricciones o límites de velocidad. También quedó paralizado el transporte acuático de pasajeros, incluidos los ferris urbanos. En los aeropuertos de Pudong y Hongqiao, las cancelaciones de vuelos superaron el millar durante la fase más complicada del temporal.

Zhejiang supera sus propios récords de precipitación

Shanghái concentra las imágenes más espectaculares por su tamaño y peso internacional, pero Zhejiang está soportando el golpe más duro.

Desde el 8 de agosto, algunas áreas de Taizhou han acumulado más de 700 milímetros de precipitación. Cinco estaciones meteorológicas nacionales de la provincia superaron sus anteriores récords de lluvia diaria, según los datos difundidos por las autoridades meteorológicas chinas.

Para hacerse una idea, 700 milímetros equivalen a 700 litros de agua por metro cuadrado. No significa que toda esa cantidad permanezca sobre el terreno —parte es absorbida o evacuada—, pero ayuda a visualizar el volumen. Sobre una superficie urbana impermeabilizada, con asfalto, hormigón y alcantarillado trabajando al límite, cada nueva tormenta encuentra menos margen para desaparecer.

La preocupación se desplaza así desde el viento hacia las inundaciones, los cauces desbordados y los desprendimientos en terrenos montañosos. El Centro Meteorológico Nacional mantuvo una alerta naranja por lluvias intensas incluso después de rebajar la correspondiente al tifón. En áreas del este de Zhejiang y las montañas del sur de Anhui se esperaban acumulaciones adicionales de entre 250 y 320 milímetros.

Dolphin se debilita, pero sus lluvias avanzan hacia el interior

La trayectoria de Dolphin importa ahora más que su categoría. Las bandas de precipitación continuaban afectando el lunes a provincias como Anhui, Jiangsu y Shandong, mientras el sistema avanzaba hacia regiones interiores.

Las previsiones contemplaban su desplazamiento hacia Hubei y Henan y un aporte de humedad hacia el norte de China. Pekín elevó sus avisos ante la posibilidad de lluvias torrenciales y preparaba medidas de control de inundaciones. También Tianjin y Hebei permanecían bajo vigilancia ante un episodio que podía prolongar las precipitaciones durante varios días.

Dolphin presenta, además, una característica poco habitual: antes de alcanzar China había recorrido alrededor de 6.000 kilómetros y su ciclo de vida había sido aproximadamente tres veces más largo que el de un tifón ordinario. Esa longevidad contribuyó a mantener un sistema nuboso especialmente extenso sobre buena parte del este asiático.

Un tifón que afectó a varios países antes de llegar a China

Antes de entrar en Zhejiang, Dolphin ya había dejado señales bastante lejos de la costa continental china.

Sus bandas de lluvia alcanzaron el norte de Taiwán, donde se produjeron cancelaciones aéreas y suspensiones de ferris. También intensificó las lluvias monzónicas sobre Filipinas, provocando inundaciones y aumentando el riesgo de deslizamientos pese a que el centro del ciclón no llegó a tocar tierra allí.

En las islas meridionales de Japón, el paso previo del sistema provocó fuertes lluvias, cortes eléctricos y alteraciones del transporte. Hong Kong, curiosamente, sufrió la otra cara de la circulación atmosférica generada alrededor de Dolphin: aire extremadamente cálido que llevó la temperatura hasta 36,9 grados, un registro histórico para la ciudad.

Es la geografía peculiar de un gran ciclón tropical. A un lado, cantidades descomunales de agua; unos cientos de kilómetros más allá, calor abrasador. La atmósfera no suele respetar fronteras administrativas. Tampoco lee mapas políticos.

Por qué sigue habiendo riesgo aunque Dolphin pierda fuerza

En los ciclones tropicales suele atraer toda la atención la velocidad del viento, pero una gran parte de las víctimas y los daños se produce por el agua: inundaciones rápidas, ríos que superan sus niveles de seguridad, deslizamientos de tierra y edificios o carreteras afectados por terrenos saturados.

Por eso el debilitamiento de Dolphin no permite todavía hablar del episodio en pasado. Las precipitaciones acumuladas han dejado cuencas y suelos cargados de agua, y nuevas tormentas pueden resultar problemáticas aunque sean menos intensas que las del momento del impacto.

La situación es especialmente delicada en zonas montañosas de Zhejiang y Anhui. Cuando el terreno ha absorbido lluvia durante horas o días, su capacidad para mantener la estabilidad disminuye. Una nueva descarga intensa puede ser la gota literal —y nada metafórica— que desencadene un desprendimiento.

Las autoridades chinas mantienen por ello los avisos frente a inundaciones y deslizamientos, mientras los servicios de emergencia trabajan en las áreas donde el agua ha entrado en viviendas o ha bloqueado calles.

El agua será el último capítulo de Dolphin

Dolphin llegó a China como el ciclón tropical más fuerte que había golpeado el país en lo que va de 2026, tocó tierra con vientos de 151 kilómetros por hora y perdió intensidad con rapidez. La secuencia podría sugerir que lo peor quedó atrás. En meteorología tropical, sin embargo, el final rara vez coincide exactamente con la desaparición del ojo de la tormenta.

El balance que deja hasta este lunes es extraordinario por escala: más de 1,6 millones de evacuados, registros diarios de lluvia pulverizados en Zhejiang y una precipitación en el centro de Shanghái sin precedentes en más de 150 años. El transporte continúa condicionado y las alertas se extienden hacia otras provincias mientras la humedad avanza hacia el interior.

Dolphin se apaga como tifón. Su agua todavía no. Y durante las próximas jornadas será precisamente esa diferencia —menos viento, pero suelos saturados, cauces cargados y nuevas precipitaciones— la que determine el verdadero alcance del temporal.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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