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Alonso recupera ritmo en la última mañana de pruebas en Barcelona

El Aston Martin sumó kilómetros, Ferrari encabezó los cronos y varios equipos dejaron atrás sus problemas iniciales.

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tests F1 de Barcelona

Fernando Alonso completó 49 vueltas con el Aston Martin AMR26 durante la sesión matinal de la última jornada de pruebas en el Circuit de Barcelona-Catalunya. La cifra convirtió una mañana que empezó con cautela en un paso adelante para el equipo, que había visto detenerse el coche de Lance Stroll tras apenas cuatro giros en su estreno. Charles Leclerc fue el más rápido, aunque los registros de esta fase de preparación no permiten ordenar con fiabilidad la competitividad de los monoplazas.

Entre las 09:00 y las 13:00, los equipos acumularon kilómetros, revisaron el funcionamiento de sus coches y trataron de recuperar el tiempo perdido por los contratiempos de días anteriores. Alonso terminó con un 1:20.795, séptimo en una clasificación de ocho pilotos, mientras Leclerc marcó 1:16.653 con neumáticos blandos. La lectura más útil, sin embargo, estuvo en la actividad: el Aston Martin rodó casi sin interrupciones y otras escuderías también enlazaron tandas más largas.

Una mañana distinta para Aston Martin

El AMR26 había dejado una primera impresión incompleta. En su estreno, el jueves a última hora, Lance Stroll solo pudo completar cuatro vueltas antes de que un problema obligara a detener el coche y provocara una bandera roja. Esa interrupción había reducido el margen disponible para conocer el comportamiento del monoplaza, de modo que la salida de Alonso tenía una prioridad evidente: sumar recorrido y comprobar que el coche podía mantener una actividad sostenida.

Alonso fue el último piloto en salir a pista, pero no esperó demasiado: lo hizo cuando solo habían transcurrido unos 15 minutos de sesión. Primero completó dos vueltas de instalación, destinadas a revisar los sistemas y el funcionamiento general, y después regresó para otras dos antes de que se cumpliera la primera hora. Solo entonces pudo pasar a tandas más largas, con las que el equipo amplió gradualmente el trabajo en pista.

El resultado fueron 49 giros y un mejor registro de 1:20.795. Ese tiempo lo dejó séptimo, penúltimo entre los ocho pilotos que aparecen en la clasificación de la mañana, pero la posición tenía un valor limitado frente al kilometraje recuperado. Una vuelta rápida aislada no explica el programa de un equipo: cada escudería puede trabajar con objetivos y configuraciones distintas, y la sesión no era una competición por el mejor crono.

La jornada también debía servir para que Stroll volviera al coche por la tarde, según lo previsto entonces. Para Aston Martin, repartir el trabajo entre sus dos pilotos ofrecía otra oportunidad de continuar el aprendizaje del AMR26 después de un estreno breve. La señal favorable no era que el equipo hubiera despejado todas las incógnitas, sino que el problema inicial no impidió completar después una mañana de actividad considerable.

Leclerc encabezó una clasificación de valor limitado

Leclerc firmó el mejor tiempo de la mañana con un 1:16.653, utilizando neumáticos blandos, y completó 79 vueltas con Ferrari. El registro fue rápido, pero todavía quedó por detrás del 1:16.445 que George Russell había conseguido la tarde anterior. La comparación permite situar el crono en el contexto inmediato de las pruebas, aunque no basta para concluir que un coche sea más competitivo que otro: los tiempos de días y sesiones diferentes dependen del trabajo realizado y de las condiciones de cada tanda.

Ferrari dejó una imagen sólida por la combinación de velocidad y volumen de trabajo. Casi 80 giros permitieron al equipo acumular información en pista, mientras el mejor registro de Leclerc confirmó que podía marcar un tiempo destacado. Aun así, la tabla no revela por sí sola cuánto combustible llevaba el coche, qué ajustes se estaban comprobando ni qué objetivo perseguía cada salida. Esos datos no aparecen en el balance disponible y, sin ellos, sería engañoso convertir una clasificación de pruebas en una predicción del campeonato.

Mercedes, que había rodado tres días, no salió durante esta última jornada en Barcelona. Tampoco estuvieron Racing Bulls, que ya había completado sus tres días disponibles, ni Williams, que no formaba parte de estas pruebas. La ausencia de un equipo no equivale a una comparación directa con quienes sí giraron: cada escudería distribuía su actividad según el programa de ensayos y los días que tenía asignados.

Por esa razón, el registro de Leclerc describe lo ocurrido en la pista esa mañana, no una jerarquía definitiva. El dato cobra interés al combinarse con sus 79 vueltas, pero el resultado sigue siendo una fotografía parcial de un trabajo que continuaría en otras sesiones. La diferencia entre una prueba y un Gran Premio está precisamente ahí: se corre para aprender del coche, no para ofrecer una clasificación que mida a todos en condiciones idénticas.

McLaren y Red Bull dejaron atrás parte de sus problemas

McLaren también tuvo una mañana más productiva que la tarde anterior. Un problema relacionado con el combustible había limitado su actividad el jueves, pero Oscar Piastri pudo completar 79 vueltas con el MCL40. El piloto australiano superó los 60 giros y sufrió un pequeño susto en la curva 10, sin que ese episodio impidiera que el equipo acumulara kilómetros. La continuidad fue la noticia principal para una escudería que venía de perder tiempo.

Lando Norris estaba previsto para pilotar el coche por la tarde, con el número 1 en el monoplaza. La información de la sesión matinal no permite anticipar qué conclusiones sacaría McLaren de ese relevo ni cuánto cambiaría el programa con el segundo piloto. Sí muestra que Piastri pudo completar un bloque amplio de trabajo tras el contratiempo de combustible, una diferencia importante respecto a una jornada en la que el coche apenas hubiera podido salir del garaje.

Red Bull también recuperó actividad después del fuerte accidente de Isack Hadjar en la tarde lluviosa del martes, que había obligado al equipo a reparar el coche. Max Verstappen se encargó del RB22 durante toda la jornada y ya había completado 69 vueltas en el momento del balance matinal. El neerlandés sufrió una salida de pista al comienzo de la sesión, más agresiva que la de otros pilotos, aunque el incidente no tuvo consecuencias relevantes para el desarrollo del trabajo.

El registro disponible situaba a Verstappen entre los pilotos más rápidos, pero no ofrece una base coherente para fijar con seguridad su puesto exacto en la tabla: también atribuye a Piastri una posición destacada. Por eso, el dato más claro es el volumen de actividad de Red Bull y el hecho de que el coche pudiera volver a rodar después de las reparaciones. Recuperar la fiabilidad inmediata no resuelve todas las preguntas sobre un monoplaza, pero permite reanudar las comprobaciones que un accidente había interrumpido.

Haas lideró el kilometraje y Cadillac quedó rezagado

Oliver Bearman fue uno de los protagonistas por la cantidad de vueltas: completó 105 giros con Haas durante la mañana, la cifra más alta entre los datos disponibles. El equipo había sufrido algunos contratiempos en días anteriores, pero estos no se repitieron en la sesión. Ese volumen de actividad resulta especialmente valioso en unas pruebas en las que cada salida ayuda a observar cómo responde el coche a lo largo de tandas sucesivas. Haas encabezó el apartado del kilometraje, una medida distinta a la velocidad de una vuelta.

La diferencia entre ambas referencias importa. Un piloto puede registrar un tiempo rápido con pocas vueltas, mientras otro acumula muchos giros sin acercarse a la cabeza de la clasificación. La primera señal habla de velocidad en una condición concreta; la segunda, de actividad y continuidad en pista. Ninguna, por separado, permite medir el rendimiento completo del coche. En el caso de Bearman, las 105 vueltas destacaron por encima del crono y convirtieron a Haas en el equipo más activo de la mañana.

Alpine y Audi quedaron más atrás en los registros de tiempo. Pierre Gasly, que disputaba toda la jornada con Alpine después de que Franco Colapinto hubiera completado su jornada y media, y Gabriel Bortoleto, con Audi, terminaron quinto y sexto, respectivamente, según la clasificación citada. Sus tiempos quedaron a unos tres y tres segundos y medio de la referencia, aunque Audi tuvo algunos problemas que limitaron su actividad. El crono de Bortoleto no cuenta toda la historia de una sesión afectada por contratiempos.

Cadillac, con Valtteri Bottas al volante, cerró la mañana con 33 vueltas y los registros más retrasados tanto en tiempo como en kilometraje. Fueron 15 giros menos que los 49 de Alonso y muy lejos de las 105 vueltas de Bearman. Ese balance describe una mañana de menor actividad para el equipo, pero no basta para establecer por qué se produjo ni para atribuirlo a una falta concreta de fiabilidad. Lo verificable es el número de vueltas completadas y la posición final en los tiempos.

Por qué los cronos no anticipan el rendimiento real

En unas pruebas, cada coche puede salir a pista con un programa distinto. Los equipos alternan comprobaciones, tandas de diferente duración y cambios en la puesta a punto; por eso, dos vueltas rápidas no son necesariamente comparables aunque se hayan dado en el mismo circuito. La información disponible sobre esta mañana no detalla las cargas de combustible ni los ajustes elegidos por cada escudería. Sin esas condiciones, la clasificación es una referencia puntual, no un pronóstico.

El propio contraste entre los datos de la mañana ayuda a entenderlo. Leclerc fue el más rápido con 1:16.653 y Alonso terminó séptimo con 1:20.795, pero el Aston Martin sumó 49 vueltas después de haber sufrido una interrupción en su estreno. Haas, por su parte, acumuló 105 giros sin encabezar la tabla de tiempos. Si solo se atendiera al crono, se perdería la diferencia entre buscar velocidad inmediata y completar un programa sostenido de pruebas.

También conviene tener presente que la tabla reunía a quienes salieron ese día, no a toda la parrilla en condiciones iguales. Mercedes y Racing Bulls ya habían agotado sus tres jornadas disponibles y Williams no participaba en estas pruebas. Que un equipo no aparezca no significa que haya sido más lento ni más rápido; sencillamente, no hay un registro de esa sesión con el que compararlo.

Los ensayos sirven para que los equipos conozcan sus coches y reúnan datos antes de las siguientes pruebas. La primera semana en Barcelona era una parte de ese trabajo, no su desenlace. Después estaban previstas dos semanas en el Circuito Internacional de Bahréin, en Sakhir: del 11 al 13 de febrero y del 18 al 20 de febrero. Ese calendario ofrecía nuevas sesiones para continuar el aprendizaje, aunque los kilómetros y tiempos de Barcelona no podían trasladarse automáticamente a otra pista.

Barcelona fue una primera medida, no un veredicto

La sesión dejó resultados de naturaleza distinta: Ferrari encabezó los tiempos con Leclerc, Haas sumó más vueltas con Bearman y Aston Martin logró que Alonso completara 49 giros tras el problema inicial del coche. McLaren y Red Bull también recuperaron actividad después de sus respectivos contratiempos. La mañana fue más elocuente por la continuidad que por una clasificación aislada, sobre todo para los equipos que necesitaban volver a rodar sin interrupciones.

Alonso no terminó cerca del mejor registro, pero el balance de Aston Martin cambió respecto al estreno de Stroll, limitado a cuatro vueltas. Esa diferencia no demuestra que el AMR26 estuviera ya libre de problemas ni que el equipo hubiera resuelto todas sus incógnitas; sí confirma que, en esta sesión, pudo completar un programa mucho más amplio. Para un coche que apenas empezaba a acumular recorrido, ese contraste era una señal concreta y relevante.

Leclerc, por su parte, ofreció el tiempo más rápido y una larga secuencia de vueltas, pero el 1:16.653 tampoco cerró la discusión sobre el potencial de Ferrari. Los registros de Russell del día anterior, las ausencias de varios equipos y los distintos objetivos de trabajo impiden convertir ese liderato en una conclusión general. La pista catalana proporcionó pistas, no una sentencia sobre la temporada.

La lectura más prudente combina todos esos elementos: velocidad, vueltas completadas y contexto de cada equipo. En Barcelona, una mañana productiva podía valer más que un crono brillante si permitía recuperar horas de trabajo; al mismo tiempo, liderar la tabla aportaba una referencia que debía interpretarse con cautela. El primer balance de la jornada fue claro en lo esencial: Ferrari marcó el ritmo, Haas rodó más que nadie y Aston Martin consiguió, con Alonso, una sesión mucho más completa que la de su estreno.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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