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¿Quiénes son las seis víctimas identificadas del incendio de Almería?

Seis víctimas del incendio de Los Gallardos han sido identificadas por ADN mientras avanzan los cotejos y la investigación sobre la tragedia.

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seis fallecidos identificados Los Gallardos

Resumen

  • Seis víctimas han sido identificadas por ADN tras el incendio de Los Gallardos
  • Un español, tres británicos, una francesa y un belga figuran entre ellas
  • Quedan seis cuerpos por identificar y la investigación continúa abierta

Las pruebas genéticas han permitido identificar formalmente a seis de las doce personas cuyos cuerpos fueron recuperados en la zona arrasada por el incendio de Los Gallardos, en Almería. Se trata de tres hombres y tres mujeres, todos adultos: un ciudadano español, tres personas de nacionalidad británica, una mujer francesa y un hombre belga.

A estas seis identificaciones mediante análisis de ADN se suma la mujer británica de 93 años que falleció en el Hospital Universitario Torrecárdenas. De ahí que algunos balances hablen de seis víctimas identificadas y otros eleven la cifra a siete: seis cuerpos reconocidos mediante genética forense y una paciente cuya identidad constaba desde su ingreso hospitalario. El incendio ha dejado trece fallecidos.

Los nombres completos no han sido divulgados públicamente. Las autoridades han comenzado a comunicarlos de manera privada a sus familias, mediante visitas presenciales de agentes de la Guardia Civil acompañados por profesionales de apoyo psicológico. Antes del trámite judicial y del balance oficial está ese instante, mucho menos visible: una puerta que se abre, dos agentes y una noticia que rompe una casa por dentro.

Quiénes son las seis víctimas reconocidas mediante ADN

Entre los primeros identificados figura un matrimonio formado por un hombre español y una mujer británica. También han sido reconocidos otro hombre y otra mujer del Reino Unido, una ciudadana francesa y un ciudadano belga. El grupo está compuesto, por tanto, por tres hombres y tres mujeres.

La información difundida durante las primeras horas no fue uniforme. Algunos datos preliminares incluyeron nacionalidades y sexos que posteriormente fueron corregidos por la información procedente del órgano judicial. La composición confirmada es la de un español, tres británicos, una francesa y un belga.

No se han publicado sus edades concretas, domicilios ni otros detalles que puedan facilitar una identificación indirecta antes de que todas las familias hayan recibido la comunicación oficial. Tampoco se ha confirmado públicamente dónde apareció cada cuerpo. Sí consta que varias víctimas fueron sorprendidas mientras intentaban escapar en coche o a pie por una zona de carreteras estrechas, viviendas dispersas y laderas secas, donde el fuego avanzó con una rapidez feroz.

La mujer de 93 años, la séptima identidad confirmada

La séptima víctima cuya identidad se conoce es una ciudadana británica de 93 años que había resultado herida durante el incendio. Permanecía ingresada en Torrecárdenas con quemaduras y patologías previas graves, y murió durante la noche del domingo, elevando el balance de fallecidos de doce a trece.

Su caso sigue un procedimiento distinto al de las otras víctimas. La mujer llegó con vida al hospital y estaba identificada desde su ingreso; los doce cadáveres recuperados sobre el terreno, en cambio, necesitaron un dispositivo forense específico. Esa es la explicación de una aritmética que puede resultar confusa: seis identificaciones genéticas, siete víctimas con identidad confirmada y trece muertos en total.

Por qué el ADN ha resultado decisivo

El estado en que fueron encontrados los cuerpos ha impedido recurrir con garantías a otros sistemas primarios de identificación. En este caso, el método genético es el procedimiento principal disponible. Una prenda, una joya o el lugar donde aparece una persona pueden orientar la investigación, pero no sustituyen una identificación científica con validez judicial.

El Departamento de Biología del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil obtuvo los perfiles genéticos de las doce personas fallecidas directamente en la zona del incendio. Las muestras fueron trasladadas desde Almería hasta Madrid mientras se solicitaban referencias biológicas a los familiares para efectuar los cotejos.

Las autoridades españolas han trabajado con consulados y organismos de Reino Unido, Bélgica y Francia, ya que una parte de los familiares reside fuera de España. Eso ralentiza inevitablemente el proceso: hay que localizar a los allegados adecuados, recoger las muestras mediante un protocolo seguro, garantizar su trazabilidad y comparar los perfiles. La genética forense es precisa, pero no es una cerradura mágica donde se introduce una llave y aparece un nombre al instante.

Seis cuerpos continúan pendientes de identificación

Tras los primeros reconocimientos, quedan seis cuerpos recuperados en el terreno cuya identidad todavía debe confirmarse. El trabajo se encuentra avanzado gracias a la recepción de nuevas muestras familiares, aunque no se ha establecido un plazo público para completar todos los cotejos.

También existen denuncias por desaparición relacionadas con el incendio. Esa cifra no puede compararse de manera automática con el número de cadáveres pendientes de identificar. Algunas denuncias pueden corresponder a víctimas ya reconocidas; otras afectan a residentes extranjeros con quienes sus allegados no habían logrado contactar. Sumar y restar nombres antes de que concluyan las comprobaciones sería rápido, sí, pero también irresponsable.

Cuando el laboratorio obtiene una coincidencia suficiente, el resultado pasa al órgano judicial encargado del levantamiento de los cadáveres. Después se autoriza la comunicación a los familiares y comienzan los trámites para la entrega de los restos, la repatriación, cuando sea necesaria, y la expedición de la documentación oficial.

No es un formalismo de ventanilla. Una identificación errónea podría causar un daño irreparable a dos familias: a la que recibe unos restos que no corresponden y a la que continúa esperando. Por eso el proceso avanza con una lentitud que puede resultar insoportable, pero necesaria. La certeza pesa más que la prisa después de una catástrofe de esta magnitud.

Qué se sabe del lugar donde murieron

El fuego comenzó alrededor de las 16:25 del jueves 9 de julio en el término municipal de Los Gallardos y se propagó por el Levante almeriense. Las primeras pesquisas sitúan el posible origen cerca del antiguo restaurante Anita, junto a la N-340A, donde un cable desprendido habría caído sobre vegetación seca. La hipótesis eléctrica continúa bajo investigación y todavía no existe una conclusión judicial definitiva.

Las llamas atravesaron un paisaje de matorral, ramblas, caminos rurales y casas aisladas. Varias víctimas habrían intentado abandonar la zona cuando el incendio ya cortaba las rutas de salida. En esas circunstancias, un vehículo puede parecer un refugio durante unos segundos y convertirse después en una trampa de metal caliente, humo espeso y visibilidad nula.

Las batidas se extendieron por viviendas destruidas, ramblas y terrenos a los que los equipos no pudieron acceder mientras el frente seguía activo. Participaron agentes de la Guardia Civil, efectivos de la Unidad Militar de Emergencias, equipos del Grupo de Emergencias de Andalucía, drones y unidades caninas. Los rastreos terminaron sin localizar nuevas víctimas, manteniendo el balance en trece muertos.

El incendio está controlado, la investigación sigue abierta

Juanma Moreno anunció que el incendio está técnicamente controlado y que ya no representa una amenaza directa para la población. El fuego ha quemado miles de hectáreas, ha dibujado un perímetro enorme sobre el Levante almeriense y obligó a desalojar, alejar preventivamente o confinar a numerosos residentes.

El dispositivo Infoca mantiene efectivos sobre el terreno para liquidar puntos calientes y evitar reproducciones. Controlado no significa extinguido. Bajo una capa de ceniza pueden quedar raíces, troncos o acumulaciones vegetales capaces de volver a arder cuando sube la temperatura y cae la humedad. Desde lejos, el monte parece quieto; debajo todavía respira.

Pedro Sánchez, Juanma Moreno y Félix Bolaños han destacado la coordinación entre administraciones durante la emergencia. Esa cooperación importa, aunque la instrucción judicial deberá aclarar cuestiones menos cómodas: el origen exacto del fuego, la situación del tendido eléctrico investigado y las decisiones adoptadas para avisar, confinar o evacuar a quienes vivían en los núcleos rurales afectados.

Los nombres empiezan a sustituir a las cifras

Durante varios días, las víctimas de Los Gallardos fueron una cifra provisional: primero once, después doce y finalmente trece. Empiezan a conocerse sus nacionalidades, sus vínculos familiares, la existencia de un matrimonio y la edad de una mujer que murió en el hospital. Todavía no sus nombres públicos. Y es razonable que sea así hasta que cada familia haya sido informada con todas las garantías.

Las primeras identificaciones cambian la dimensión de la tragedia. Ya no son únicamente cuerpos recuperados entre vehículos calcinados y laderas negras, sino personas concretas que vivían, viajaban o habían elegido este rincón de Almería como hogar. Quedan seis identificaciones forenses por concluir y varias desapariciones por esclarecer. El fuego está controlado; su balance humano, todavía no del todo.

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