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Economía

¿Por qué se encarecen los alimentos de Navidad un 3,9%?

Los precios de los productos más demandados en Nochebuena y Nochevieja han subido un 3,9 % en lo que va de diciembre, según el seguimiento que la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha publicado este 17 de diciembre de 2025.

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se encarecen los alimentos de Navidad

OCU confirma un alza del 3,9% en la cesta navideña: suben percebes, pularda y angulas; bajan ostras y frutas. Claves para ajustar gasto más.

Los precios de los productos más demandados en Nochebuena y Nochevieja han subido un 3,9 % en lo que va de diciembre, según el seguimiento que la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha publicado este 17 de diciembre de 2025. Es un incremento palpable en la cesta navideña, aunque inferior al que se midió en estas mismas fechas del año pasado, cuando el repunte fue del 6,1 %. Este dato llega tras una primera lectura de diciembre que ya advertía de un encarecimiento del 5 % antes de Navidad. La segunda comprobación, centrada en las dos últimas semanas, confirma que los precios siguen tensos, con movimientos muy distintos según el producto.

La nueva fotografía deja once subidas claras (de mayor a menor: percebes +29,9 %, pularda entera +15,3 %, angulas +11,5 %, pavo entero +4,8 %, redondo de ternera +3 %, merluza al corte +2,8 %, lubina +2 %, almejas +2,1 %, langostinos +1,7 %, besugo +0,8 % y jamón ibérico de cebo +0,4 %); dos productos sin cambios (cordero y lombarda); y tres bajadas que alivian el ticket (ostras –8,2 %, granada –3,1 % y piña –1,5 %). Además, siete artículos marcan máximos históricos de precio en esta segunda toma: jamón ibérico de cebo al corte (67,79 €/kg), cordero lechal (23,18 €/kg), redondo de ternera (20,83 €/kg), lubina (11,79 €/kg), pavo entero (6,97 €/kg), granada (3,08 €/kg) y piña (2,15 €/kg). Con ese telón de fondo, la OCU vuelve a recomendar planificar menús, aprovechar ofertas y congelar cuando se pueda, valorando incluso el producto ultracongelado como alternativa más económica.

Cómo se ha tomado el pulso a la cesta festiva

El control de precios de la OCU se fija, cada diciembre, en los artículos que más se compran para las mesas navideñas en mercados municipales, supermercados e hipermercados de siete grandes ciudades: Albacete, Barcelona, Bilbao, Madrid, Málaga, Sevilla y Valencia. Es una medición comparada en tiempo real, en dos oleadas muy próximas, diseñada para captar justo lo que ocurre cuando el consumo se dispara y la oferta no siempre acompaña al mismo ritmo. Este año, la organización subraya un comportamiento muy alcista en las aves —probablemente vinculado al impacto de la gripe aviar— y, a diferencia de otras campañas, pocos cambios por familias salvo la estabilidad e incluso descensos en vegetales, que suelen moverse menos cuando hay buena disponibilidad.

Que haya máximos históricos en siete productos aporta perspectiva al debate. No sólo suben; en varios casos, tocan el precio más alto de la serie. El jamón ibérico de cebo al corte en 67,79 €/kg es el ejemplo más llamativo porque actúa como termómetro emocional de estas fechas: se compra por costumbre, casi por rito. También es reseñable el registro del cordero lechal (23,18 €/kg), muy presente en asados de Nochebuena y Año Nuevo; o el del redondo de ternera (20,83 €/kg), un “comodín” para bandejas grandes. En pescadería, la lubina se anota 11,79 €/kg; y, del lado de las aves, el pavo entero marca 6,97 €/kg. Incluso frutas tan festivas como granada (3,08 €/kg) y piña (2,15 €/kg) firman su techo, algo menos habitual y que explica por qué, pese a las caídas en estas dos semanas, siguen pesando en el ticket.

Qué está empujando al alza: el detalle por mostrador

La primera pista la da el mar. Percebes y angulas se disparan en cuestión de días: +29,9 % y +11,5 %, respectivamente. Son productos con oferta muy limitada, capturas condicionadas por meteorología y cupos, y una demanda que explota justo a mitad de diciembre. Basta con que coincidan varios días de peor mar para que la lonja escale de golpe. A menor escala, pero en la misma lógica, se mueven merluza al corte (+2,8 %), lubina (+2 %) y besugo (+0,8 %). Estos tres conforman el núcleo de los grandes pescados de bandeja: rinden bien, lucen en fuente y son una elección recurrente para familias que no quieren arriesgar. La presión de la demanda de última hora hace el resto.

En el capítulo de marisco, la lectura es ambivalente. Almejas (+2,1 %) y langostinos (+1,7 %) suben, aunque el repunte es bastante más moderado si se compara con percebes o angulas. Aquí interviene un factor decisivo: la disponibilidad de producto congelado y las promociones en grandes superficies contienen el salto del fresco, que, aun así, sigue al alza. La sorpresa la dan las ostras, que caen –8,2 % en estas dos semanas. No es un vuelco de tendencia —siguen siendo un bocado caro—, pero sí un alivio puntual que algunos menús notarán si se compran en el momento apropiado.

El otro gran empuje llega desde la avícultura. La pularda entera sube un 15,3 %, el pavo entero un 4,8 %. La OCU habla de un “comportamiento muy alcista” en las aves y apunta a la gripe aviar como causa probable del ajuste: más controles, menos oferta disponible y ciclos de cría condicionados. Lo llamativo es que, con todo, la carne de ave sigue siendo —en términos de precio por kilo— una vía más asequible que las carnes rojas para dar de comer a muchos comensales. Ahí está parte del “truco” de la compra navideña en 2025: cocinar bien con cortes y piezas enteras cuya relación precio/ración siga siendo competitiva.

En carnicería, el redondo de ternera sube un 3 %, un movimiento coherente con su papel de plato seguro para grupos grandes. El cordero lechal, en cambio, se mantiene sin cambios en esta segunda fotografía y, no obstante, anota precio máximo de la serie: 23,18 €/kg. Esa combinación —techo histórico y ausencia de subida en dos semanas— sugiere que el encarecimiento principal venía de antes de diciembre y que, una vez alcanzado un listón alto, el mercado ha preferido mantenerlo.

La charcutería deja otro titular: el jamón ibérico de cebo al corte apenas se mueve (+0,4 %), pero su cifra absoluta —67,79 €/kg— marca techo. En la práctica, muchas mesas ajustarán mediante formatos (envases más pequeños, raciones medidas) y marcas. Es un clásico que no se abandona, pero sí se dosifica cuando el kilo se acerca a los setenta euros.

Los que resisten: vegetales y fruta, el contrapeso más útil

En un diciembre inflamable para el precio del pescado y las carnes, la verdura y parte de la fruta ejercen de contrapeso. La lombarda repite precio, la granada corrige –3,1 % y la piña –1,5 %. No es una rareza. Cuando hay buena disponibilidad en origen, los vegetales suelen registrar variaciones contenidas; y si encima la demanda no es tan explosiva como en pescadería y carnicería, se convierten en aliados para equilibrar el ticket. Quien planifica guarniciones generosas —ensaladas tibias, asados con hortalizas de temporada— amortigua la factura sin renunciar al aspecto festivo de la mesa. Además, la caída de estas frutas coincide con su presencia habitual en postres ligeros o en entrantes frescos que descansan del predominio de grasas y salsas de los platos principales.

Este patrón —aves en fuerte tensión, mar con picos, fruta/verdura contenidas— encaja con lo que la OCU ya observó a comienzos de mes: los vegetales cambian poco, las aves se encarecen más que otros años y el mar responde de manera muy sensible a las semanas clave. La clave táctica es sencilla: planificar antes de que llegue la última carrera a la tienda y apostar por la parte del menú que aguanta mejor la presión de la temporada.

Siete precios en techo: el impacto real en la cuenta

Que siete artículos estén en máximo histórico no es un mero apunte técnico. Significa que, para menús típicos, una parte notable de la factura se calcula desde el punto más alto. El caso del jamón ibérico de cebo al corte (67,79 €/kg) es paradigmático: basta con 300 gramos para un aperitivo de seis comensales y el desembolso —apenas unas lonchas— ya se siente. Con el cordero lechal (23,18 €/kg), el redondo de ternera (20,83 €/kg) o la lubina (11,79 €/kg) ocurre algo parecido cuando se multiplican raciones. El pavo entero (6,97 €/kg) se mantiene más competitivo por kilo, pero con mermas y hueso el precio efectivo de la carne útil sube. En frutas, el techo de granada (3,08 €/kg) y piña (2,15 €/kg) pesa menos por unidad de consumo, aunque su presencia en bandejas grandes sí termina sumando.

Este mapa de precios sugiere decisiones de compra muy concretas. Quien no quiera renunciar a un buen ibérico puede reducir gramajes y reforzar con frutas que están corrigiendo a la baja. Quien imaginaba una lubina al horno puede estudiar formato lomo o considerar merluza —que sube, sí, pero de forma más suave—. Y quien jugaba con cordero o redondo tiene margen para alternar con aves bien tratadas en cocina, que siguen ofreciendo raciones abundantes a coste unitario más favorable.

Dónde y cómo se midieron los precios: una metodología de campo

La OCU toma precios en siete ciudades representativas —Albacete, Barcelona, Bilbao, Madrid, Málaga, Sevilla y Valencia— y lo hace en tres tipos de canales: mercado municipal, supermercado e hipermercado. Ese triángulo captura distintas políticas comerciales y realidades de abastecimiento. En campañas como la de Navidad, la dispersión de precios por cadena y por plaza puede ser amplia. De hecho, el informe de comienzos de diciembre ya recogía productos con registros tope en determinados puntos de venta frente a precios más contenidos en competidores próximos. El mensaje, esta segunda quincena, es igual de claro: comparar un par de alternativas marca diferencias.

Este año, la organización remarca un detalle: no se aprecian grandes cambios por familias —pescados, carnes, mariscos, frutas y verduras— salvo en los vegetales (pocas variaciones) y en las aves (muy alcistas). Es un matiz importante, porque rompe con la idea recurrente de que “todo sube o todo baja” de forma sincronizada. En realidad, la cesta se mueve como un mosaico: hay piezas que se calientan, otras que se enfrían y varias que permanecen templadas.

Estrategias que funcionan: adelantar, congelar, ajustar formatos

La planificación es el arma más eficaz contra el pico de Nochebuena. Comprar con una o dos semanas de margen permite cazar ofertas y congelar pescado y marisco sin perder calidad —con el ultracongelado ni siquiera hace falta esperar: suele ser más barato y fiable—. La OCU lo repite cada diciembre, y los datos de estas dos semanas le dan la razón: cuando el mercado se tensa, la ventana de ahorro se abre justo antes.

Otra palanca está en el formato. En aves, una pieza entera rinde visualmente, pero no todo es carne útil. Ajustar gramajes a comensales reales evita pagar mermas costosas. En pescadería, apostar por lomos o colas “listas para cocinar” reduce el peso de espinas y cabeza en la cuenta final. En charcutería, el loncheado fino de ibérico permite repartir el placer sin disparar el kilo. Y en fruta, cortar y presentar de forma atractiva —la granada luce tanto como el jamón en un entrante bien pensado— ayuda a redistribuir el gasto sin bajar el nivel de la mesa.

El calendario también manda. Diciembre tiene una secuencia que repite patrón: el puente marca el arranque, la segunda semana aprieta, y el último fin de semana acelera todo. Quien puede, evita la compra “de última hora” en los productos calientes (pescado, marisco, aves) y aprovecha mediados de mes para cerrar la mayor parte del menú. Para lo que tenga que comprarse fresco sí o sí, conviene mirar primeras horas de la mañana, cuando la rotación es mayor y a veces aparecen precios gancho por lote.

La comparación entre cadenas y plazas es el tercer pilar. Mismo producto, precios distintos en función de la política comercial y del stock. Revisar dos o tres alternativas para la compra grande navideña se traduce en decenas de euros de diferencia. No hay una cadena milagro para todo; hay oportunidades que se mueven de lugar semana a semana.

Menús que se adaptan: equilibrio entre tradición y bolsillo

El dato del 3,9 % no obliga a renunciar a los clásicos. Obliga a modular. Un ejemplo plausible: abrir con ibérico dosificado y fruta que brilla en precio; pasar a una crema de temporada o a lombarda ligeramente avinagrada, que no sube; optar por pavo o pularda trabajados a baja temperatura, con guarnición de verduras; y reservar el marisco fresco para un plato o detalle puntual, apoyándose en congelado para el resto. Si se prefiere pescado al horno, la merluza al corte —que sube, pero menos— o la lubina en lomo con patatas panadera equilibran un presupuesto con límites.

También ayuda pensar en técnicas que rindan. Un asado “lento” de pavo gana jugosidad sin necesidad de salsas caras; una farsa aromática estira la carne y se convierte en parte del plato. En pescado, las cocciones cortas al vapor o al papillote preservan peso y sabor, lo que hace que el kilo pagado se aproveche mejor. Son soluciones de cocina que no cambian la esencia del menú y sí afinan la cuenta.

Navidad con cálculo: gastar menos sin perder sabor

El mercado navideño de 2025 llega caliente, pero no incendiado. La OCU certifica un +3,9 % en dos semanas, lejos del +6,1 % de hace un año, y dibuja un tablero nítido: mar con picos, aves en fuerte tensión, carne roja que avanza sin sobresaltos, y fruta/verdura como válvula de escape. La segunda lectura de diciembre —la del 17 de diciembre de 2025— añade el dato que más pesa en la mente del comprador: siete productos en máximo histórico, con el jamón ibérico de cebo a 67,79 €/kg, el cordero lechal a 23,18 €/kg y la lubina en 11,79 €/kg como referencias que marcan el tono de la cesta.

Con ese contexto, el margen de maniobra existe y no es pequeño. Planificar antes de que llegue el atasco, congelar con cabeza, alternar cortes y ajustar formatos permite mantener tradición y nivel sin sufrir en la caja. Quien decide con días de ventaja compra donde el precio aún no se ha tensado; quien compara dos o tres opciones captura las diferencias reales entre tiendas; quien equilibra el menú con vegetales y fruta —este año, parte del mostrador más dócil— descubre que el disfrute no va necesariamente proporcional al gasto.

La Navidad, al fin, no se mide en el kilaje del marisco ni en el brillo de la etiqueta, sino en la inteligencia de la compra y en la cocina. Y ahí, incluso con percebes +29,9 %, pularda +15,3 % o angulas +11,5 %, todavía hay margen para celebrar sin susto.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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