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Santoral de hoy 28 de diciembre: ¿qué santo se celebra?
Hoy, 28 de diciembre de 2025, la Iglesia católica celebra la fiesta de los Santos Inocentes, los niños de Belén asesinados por orden de Herodes el Grande tras el nacimiento de Jesús según narra el Evangelio.

Santos Inocentes, liturgia y tradiciones en España: sentido del 28 de diciembre, inocentadas con límites, Enfarinats de Ibi y Gala Inocente.
Hoy, 28 de diciembre de 2025, la Iglesia católica celebra la fiesta de los Santos Inocentes, los niños de Belén asesinados por orden de Herodes el Grande tras el nacimiento de Jesús según narra el Evangelio. La fecha cae dentro de la Octava de Navidad y tiene rango de fiesta en el calendario litúrgico latino. En las iglesias se emplea color rojo —símbolo del martirio— y las lecturas hacen memoria de aquellos pequeños a los que la tradición cristiana reconoce como mártires “en sangre”, los primeros que, sin saberlo, dieron su vida a causa de Cristo. Es una jornada con carácter propio dentro del ciclo navideño y, a la vez, una llamada a mirar hoy a la infancia vulnerable: desde los niños afectados por guerras hasta quienes sufren abusos, pobreza o abandono. Nada de efemérides vacías, el contenido es de peso.
En el santoral del 28 de diciembre figuran además otras conmemoraciones que distintos martirologios señalan ese día: san Antonio, monje de Lérins (siglo VI); san Teona (o Theonas), patriarca de Alejandría (siglos III–IV); san Gaspar del Búfalo, sacerdote romano (†1837) relacionado con la Congregación de la Preciosísima Sangre; así como memorias locales de santa Catalina (Caterina) Volpicelli, fundadora napolitana de las Esclavas del Sagrado Corazón (†1894), y la beata Matías de Nazareis, abadesa clarisa en Matelica (†1320). La lista varía según diócesis y familias religiosas, pero el acento de la jornada, en toda la Iglesia latina, recae en los Santos Inocentes.
Qué recuerda exactamente el 28 de diciembre
La fecha nace de un episodio evangélico concreto: Herodes, inquieto por el anuncio de los Magos y temiendo la llegada de “otro rey”, ordena matar a los niños menores de dos años nacidos en Belén y sus alrededores. La tradición cristiana ha leído aquel crimen como una “primicia” del martirio en la historia de la salvación. Desde muy pronto —hay testimonios litúrgicos ya en los primeros siglos— se incorporó a la octava navideña para encadenar tres figuras: san Esteban (26 de diciembre, protomártir), san Juan Evangelista (27 de diciembre, martirio de amor sin derramamiento de sangre) y los Inocentes (28 de diciembre, martirio “no voluntario” por causa de Cristo). Es una trilogía pedagógica: voluntad y dolor (Esteban), voluntad y amor (Juan), sangre sin voluntad consciente (Inocentes).
El color litúrgico del día es el rojo, y el Misal propone oraciones y lecturas propias. En muchas parroquias se reza hoy por los niños sin protección, por quienes desaparecen o son explotados, por los que huyen de la guerra con sus familias, por los que no acceden a educación ni a sanidad. La memoria es antigua, la interpelación es actual. No hay contradicción: el calendario es historia y, a la vez, agenda.
Otros nombres del día: monjes, pastores y fundadores
La onomástica del 28 de diciembre no se agota en los Inocentes. En la órbita de los martirologios y calendarios particulares aparecen nombres propios con historia. San Antonio, monje de Lérins, es una figura del ascetismo galo que, ya anciano, se retiró al monasterio de Lérins (Provenza) y vivió en soledad, con fama de prudencia y templanza. La conmemoración de san Teona de Alejandría, maestro y antecesor de san Pedro de Alejandría, remite a una Iglesia egipcia que atravesaba persecuciones y tensiones, y que mantuvo la fe a base de catequesis, disciplina y cuidado de la comunidad. El romano san Gaspar del Búfalo, vinculado a la evangelización popular y a la devoción a la Preciosísima Sangre, murió precisamente un 28 de diciembre; de ahí que muchos martirologios lo sitúen hoy, aunque en el calendario general su memoria se celebra el 21 de octubre. En Italia sobresalen santa Catalina Volpicelli, fundadora dedicada a los pobres y a la promoción de la mujer, y la beata Matías (Matthia) de Nazareis, abadesa clarisa de vida austera y reforma constante. Esa diversidad de nombres muestra, de paso, el modo en que el santoral articula historias locales dentro del ritmo universal de la Iglesia.
Cómo se vive en España: entre la liturgia y la tradición popular
El 28 de diciembre tiene doble cara en España. En los templos, misa de Santos Inocentes con oraciones por la infancia; en la calle y en los hogares, inocentadas. La tradición popular convirtió el día en sinónimo de bromas. De una punta a otra del país, se preparan pequeñas trampas: el muñeco de papel en la espalda —la llufa en Cataluña y buena parte de la Comunidad Valenciana—, el cambio súbito del azúcar por sal, la nota pegada en el buzón que no es lo que parece. Y, claro, los falsos titulares en periódicos y webs, cada vez más vigilados para evitar confusiones. Una advertencia que conviene recordar: las inocentadas funcionan si son blancas, cortas y sin humillar.
En paralelo, España mantiene ritos seculares muy singulares. En Ibi (Alicante), desde primera hora del 28 de diciembre se celebra la Festa dels Enfarinats: un grupo disfrazado de “autoridades” toma simbólicamente el poder del pueblo y se enfrenta a la oposición en una batalla reglada de harina, huevos y pólvora festiva. Hay “multas” satíricas y la recaudación se dirige a fines sociales, como el Centro Ocupacional San Pascual. La jornada mezcla crítica y humor, y culmina con bailes populares. Ibi se cubre literalmente de blanco y la imagen deja cada año fotografías espectaculares. En Cataluña y Baleares pervive la llufa —ese recorte de papel con forma de muñeco—, icono de una tradición juguetona que se cuela en escuelas, oficinas y plazas.
La televisión también tiene su capítulo con la Gala “Inocente, Inocente”, un formato de cámara oculta a rostros conocidos que, desde mediados de los noventa, se asocia a la Fundación Inocente y a campañas de recaudación de fondos para proyectos de infancia en España. Entre bromas y sustos televisivos, el programa ha tejido una cultura solidaria en torno al 28-D que ya es parte del paisaje navideño.
Tradición que cruza fronteras
La jornada no es exclusiva del ámbito hispano. En buena parte de América Latina el 28 de diciembre también se asocia a las bromas. En México o Venezuela, por ejemplo, los medios rotulan piezas ficticias que se “descubren” al final del día. En el mundo anglosajón, una costumbre similar se ubica el 1 de abril (April Fools’ Day), mientras que en Francia y el entorno francófono aparece el Poisson d’Avril. España mantiene el 28 de diciembre por su origen religioso y por la sedimentación de costumbres medievales que invirtieron símbolos y jerarquías durante el invierno.
Origen religioso y debate histórico: lo que sabemos y lo que no
La base textual de la fiesta está en el Evangelio según san Mateo, que sitúa el episodio de Belén inmediatamente después de la visita de los Magos. Flavio Josefo, cronista de la corte herodiana, no menciona la matanza; ese silencio ha alimentado hipótesis críticas y preguntas legítimas de historiadores modernos. Pero tampoco es extraño: Herodes protagonizó ejecuciones documentadas —incluida la de varios familiares— y una matanza acotada a una aldea pudo pasar desapercibida para el gran relato político romano, más atento a rebeliones y guerras que a crímenes locales. La teología ha leído siempre el episodio en clave de martirio y lo ha fijado litúrgicamente en el calendario. La investigación bíblica contemporánea coloca el texto en su contexto literario: Mateo subraya una paralelística con la infancia de Moisés y su huida de Faraón, una lectura que refuerza el sentido salvífico del nacimiento de Jesús.
Hay variantes de fecha en otras tradiciones cristianas. En el patriarcado griego los Inocentes se conmemoran el 29 de diciembre; en tradiciones sirias aparecen el 27. La Iglesia latina los celebra el 28 desde muy pronto, y así ha arraigado en la piedad popular hispana. La diferencia no resta unidad al significado: la memoria de la infancia asesinada, la denuncia del abuso de poder y la certeza de que la Navidad habla también de injusticia enfrentada con esperanza.
Inocentadas sí, pero con límites: legalidad y sentido común
Conviene recordar que el 28 de diciembre no suspende la ley. Las bromas tienen límites jurídicos claros: el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen, y la integridad física y moral siguen vigentes, como cualquier día. Grabar a terceros en espacios privados sin consentimiento, simular delitos (por ejemplo, amenazas o falsas alarmas), difamar o menoscabar a alguien con insultos o humillaciones no son bromas: pueden derivar en responsabilidades civiles o penales. En entornos laborales, el Estatuto de los Trabajadores y la prevención de riesgos marcan un perímetro: están fuera de juego chanzas que atenten contra la dignidad, el respeto o la seguridad. Y, por supuesto, una reacción violenta tampoco queda amparada por sentirse “víctima” de una inocentada.
En el terreno mediático y digital, hay otra frontera: el engaño informativo. Publicar un titular falso que simule una noticia sobre salud, seguridad o servicios esenciales es una mala idea; genera alarma y erosiona la confianza del público. Los medios que conservan la tradición de piezas humorísticas el 28-D suelen rotular o desvelar claramente que se trata de un juego. Es una buena práctica: protege al lector y evita que el clickbait desleal convierta la broma en bulo.
Nombres, onomástica y cultura popular vinculada al 28-D
La onomástica conserva hoy nombres como Inocencio, Inocenta o Inocente, raros pero presentes. Muchas familias celebran el santo con una comida sencilla o un dulce navideño que aún queda en casa —turrones, polvorones, mazapán—. Iglesias y cofradías organizan adoraciones y vigilias centradas en la protección de la infancia. En pueblos y barrios, el día sirve también para movilizar colectas y campañas de juguetes. En algunos municipios se leen en voz alta listados de nombres de niños víctimas de violencia en conflictos recientes; actos sobrios que devuelven a la jornada su pulso ético.
El símbolo de la llufa —ese recorte de papel que se pega en la espalda— ha dado lugar a versiones gigantes que cuelgan de campanarios y fachadas en localidades catalanas y valencianas. Se baja luego en pasacalles entre música y risas. En Ibi, los Enfarinats recaudan dinero durante su “toma del poder” simbólica y lo destinan a causas sociales. El humor queda, así, anclado a la solidaridad, y la fecha deja un rastro que va más allá del chiste.
Prácticas aconsejables cuando la broma entra en escena
Quien prepare una inocentada encuentra fácil un decálogo razonable, aunque aquí basta con tres ideas claras. Consentimiento: el juego, mejor si los afectados están en el círculo y hay confianza previa. Proporción: nada que hiera la reputación de alguien ni que cause daños a bienes o a terceros. Transparencia: en medios y redes, marcar la pieza como ficción o desvelarla sin tardar evita que el rumor se convierta en bulo. Con esa línea de seguridad, el 28-D puede seguir siendo una válvula de humor sin consecuencias indeseadas.
Historia breve de la celebración y su paso al imaginario español
Del santoral al costumbrismo. La fiesta nació con sello litúrgico, pero la cultura europea medieval inventó las llamadas fiestas de inversión (cambios simbólicos de roles, burlas, sátiras sociales) que colocaron el 28 de diciembre en un territorio híbrido. En España prendió la duplicidad: memoria religiosa por la mañana, humor por la tarde. Con la expansión de la prensa y, ya en democracia, de las televisiones generalistas, las inocentadas pasaron a ocupar audiencias masivas. La llegada de internet y redes sociales multiplicó la difusión y, al mismo tiempo, la responsabilidad. Hoy todo circula con una rapidez que convierte una chanza improvisada en viral en minutos. Ese contexto obliga a pisar con tiento.
En el otro extremo del espectro, parroquias y diócesis proponen celebraciones sobrias: adoración eucarística, rezo del rosario por los niños, colectas específicas para proyectos de infancia, y homilías que conectan el relato evangélico con situaciones concretas de la actualidad. El Martirologio Romano mantiene el 28 de diciembre como fecha de los Inocentes, y varias diócesis publican cada año material litúrgico y oraciones de intercesión. En el mundo oriental, como se ha indicado, la conmemoración se desplaza en el calendario, pero conserva su carácter memorial.
Qué aporta el 28-D a la conversación pública de 2025
No es casual que, en un contexto de sobrecarga informativa, esta fecha vuelva útilmente cada año. El 28-D recuerda que el humor necesita reglas para no deslizarse a la humillación o a la manipulación. Y que la infancia exige políticas y presupuestos reales, más allá de discursos emotivos. Las cifras de pobreza infantil en España, el impacto de la vivienda en familias jóvenes, las listas de espera en salud mental para menores o la brecha educativa entre barrios, conforman un mapa que —por pura coherencia— debería iluminar también esta jornada. Muchas parroquias, ONG y administraciones autonómicas aprovechan estos días para presentar proyectos y campañas orientadas a la protección de niños y adolescentes. La solidaridad navideña encuentra aquí un punto de aterrizaje práctico.
Un apunte más, con mirada cultural. La narrativa navideña convive a veces con un consumo irónico de las fiestas: bromas sobre cenas familiares, sobre regalos, sobre el inevitable amigo invisible. El 28-D puede desatascar ese tono con un tipo de humor cuidado que reconcilia risas y afecto, crítica y elegancia. Es probable que por eso siga vivo. Porque ofrece un espacio de inteligencia lúdica que, bien llevado, deja buen sabor y no quema puentes.
28-D: memoria y celebración en una misma fecha
El santoral de hoy sitúa en el centro a los Santos Inocentes y, con ellos, la defensa de la infancia. A su alrededor, la historia reúne ascetas como san Antonio de Lérins, pastores como san Teona de Alejandría, fundadores como san Gaspar del Búfalo y santa Catalina Volpicelli, junto a otras memorias locales. España ha hecho propio este día con inocentadas domésticas, llufas en la espalda, televisión solidaria y pólvora festiva en Ibi. Ese cruce —liturgia y costumbre— no es una rareza, es el retrato de un país que convive con un calendario plural y que ha aprendido a reír con cuidado mientras protege lo esencial.
Queda una idea operativa para hoy: humor con límites y memoria con acciones. Si toca broma, que sea limpia y, si puede ser, útil (recaudar, ayudar, unir). Si toca oración, que vaya acompañada de gestos concretos. El 28 de diciembre no es un pie de página de la Navidad; es una página completa, con nombres y apellidos, con historia y con presente. Y vuelve cada año para recordarlo.

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