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¿Qué han robado en Vera Cruz y San Pablo, dos iglesias de Valladolid?
Una talla de ángel y un cuadro del siglo XVIII han desaparecido de Vera Cruz y San Pablo, en Valladolid, y la Policía Nacional investiga los hechos.

Resumen
- Desaparecen un ángel y un cuadro del siglo XVIII de dos iglesias de Valladolid
- La Policía investiga dos sustracciones ocurridas el jueves en pleno centro
- No consta que ambos casos estén conectados y la investigación sigue abierta
La Policía Nacional investiga la desaparición de dos piezas de patrimonio religioso en otras tantas iglesias del centro de Valladolid. De la Vera Cruz ha sido sustraída una talla de unos 65 centímetros que representa a un ángel torchero; de la iglesia conventual de San Pablo, un cuadro del siglo XVIII, copia de un Ecce Homo de Luis de Morales. Los dos hechos se produjeron el jueves 10 de septiembre y fueron denunciados ese mismo día.
Los templos apenas están separados por unos 400 metros, aunque por el momento no se ha establecido públicamente que las dos sustracciones estén relacionadas ni que detrás de ellas se encuentre la misma persona. Eso lo tendrá que determinar la investigación. Lo que sí resulta llamativo es la proximidad, tanto geográfica como temporal, de dos golpes contra bienes religiosos en pleno corazón de Valladolid.
Dos piezas desaparecidas en pocas horas
El primero de los objetos que se echó en falta fue uno de los ángeles situados junto al altar del Lignum Crucis en la iglesia penitencial de la Santa Vera Cruz. Se trata de una talla de madera policromada, de aproximadamente 65 centímetros, que representa a un ángel sosteniendo una antorcha.
Los responsables de la cofradía advirtieron la ausencia al terminar los oficios de la tarde. El momento exacto de la sustracción sigue sin estar claro y, según explicó el alcalde sucesor de la Cofradía Penitencial de la Santa Vera Cruz, Alfonso Domínguez, no se apreciaron signos de violencia en el lugar.
Ese detalle es relevante. La investigación se mueve, al menos de momento, en el terreno de un posible hurto, es decir, una sustracción sin que consten los elementos de fuerza que caracterizan un robo con fuerza. La calificación definitiva dependerá de lo que determine la Policía y, posteriormente, la autoridad judicial.
El ángel estaba junto al Lignum Crucis
La ubicación de la pieza tampoco era precisamente un rincón cualquiera. El Lignum Crucis de la Vera Cruz, una reliquia procedente de Liébana que según la tradición contiene un fragmento de la cruz de Cristo, constituye uno de los elementos históricos y devocionales más significativos de la cofradía.
La propia Vera Cruz es una institución inseparable de la historia religiosa de Valladolid. Su cofradía es la más antigua de las penitenciales vallisoletanas y su iglesia, levantada inicialmente a finales del siglo XVI y ampliada después, conserva un patrimonio excepcional vinculado a la Semana Santa de la ciudad.
Entre sus muros se encuentran obras relacionadas con nombres fundamentales de la escultura castellana, especialmente Gregorio Fernández, además del Lignum Crucis y conjuntos procesionales que forman parte de la memoria colectiva vallisoletana. De ahí que la desaparición de una pieza no pueda medirse únicamente en centímetros, antigüedad o eventual precio de mercado: también pesa su valor histórico y devocional.
Una iglesia que había recuperado la normalidad recientemente
El robo llega, además, después de unos años especialmente delicados para el templo. La cúpula de la Vera Cruz sufrió un desplome el 25 de junio de 2024, lo que obligó a cerrar la iglesia y trasladar numerosas imágenes para protegerlas mientras se realizaban las obras.
El templo recuperó su actividad el 16 de marzo de 2025, tras permanecer cerrado durante casi nueve meses. Las grandes piezas patrimoniales regresaron entonces a casa. Poco más de un año después, la cofradía vuelve a enfrentarse a otra ausencia, esta vez no provocada por un accidente arquitectónico, sino por la sustracción de una de sus tallas.
Un cuadro desaparece de San Pablo durante la misa
El segundo episodio resulta todavía más desconcertante por la forma en que habría ocurrido. En la iglesia conventual de San Pablo, situada a poco más de 400 metros de la Vera Cruz, desapareció un cuadro del siglo XVIII que reproduce un Ecce Homo del pintor renacentista Luis de Morales, conocido tradicionalmente como el Divino Morales.
Conviene precisar el dato: la obra sustraída no es un original de Luis de Morales, sino una copia posterior de uno de sus Ecce Homo. Esa diferencia importa desde el punto de vista histórico y artístico, pero no convierte el cuadro en un objeto irrelevante. Es una pieza antigua integrada en el patrimonio del templo y su desaparición ha sido denunciada.
El episodio habría ocurrido alrededor de las 20:30 del jueves, mientras se celebraba la eucaristía. El prior estaba oficiando cuando escuchó ruidos procedentes del fondo de la iglesia. Después conoció por testigos una escena de una sencillez casi insolente: un hombre habría descolgado el cuadro, lo introdujo en una bolsa de plástico y abandonó el templo con aparente tranquilidad.
Había decenas de personas dentro. Ni sofisticados artilugios ni una escena de película: un lienzo, una bolsa y una puerta de salida. Precisamente esa normalidad aparente es uno de los aspectos que más inquietud ha provocado entre quienes frecuentan San Pablo.
Dos iglesias muy próximas, pero ninguna conexión confirmada
La proximidad entre ambos templos alimenta inevitablemente las sospechas. La iglesia de la Vera Cruz se encuentra en la zona de Platerías y San Pablo se levanta en la plaza que lleva su nombre. Entre ambas puede hacerse el recorrido a pie en pocos minutos: apenas unos 400 metros de distancia.
Eso no permite concluir que exista un único autor o un plan coordinado. Hasta que las pesquisas policiales aporten datos objetivos, relacionar los dos hechos sería ir más deprisa que la investigación. Lo comprobado es que las dos piezas desaparecieron durante la misma tarde y que las correspondientes denuncias fueron presentadas ante la Policía Nacional.
La presencia de personas en los templos puede convertirse ahora en una pieza importante de las diligencias, sobre todo en San Pablo, donde existen testimonios sobre el modo en que el cuadro fue retirado. También resultarán relevantes las posibles imágenes de videovigilancia, tanto de los propios recintos como de establecimientos y vías cercanas, si están disponibles y resultan útiles para reconstruir movimientos.
El Arzobispado pide reforzar la vigilancia
La reacción de la Archidiócesis de Valladolid fue inmediata. Su Delegación de Patrimonio y Obras mantiene contacto con los afectados: los Dominicos del Convento de San Pablo y la Cofradía Penitencial de la Santa Vera Cruz.
El Arzobispado ha pedido a parroquias y órdenes religiosas, especialmente a las situadas en la zona de los hechos, que extremen las precauciones y la vigilancia. La advertencia se ha hecho extensiva al conjunto de la Archidiócesis.
También ha recordado una herramienta mucho menos espectacular que una alarma, pero decisiva cuando una obra desaparece: disponer de inventarios actualizados y fotografías de los bienes. Una buena documentación permite identificar con precisión una pieza, incorporarla a los mecanismos policiales de búsqueda y acreditar posteriormente su procedencia si aparece en el mercado del arte, una colección o cualquier otro lugar.
La rapidez de la denuncia cumple una función similar. Cuanto antes circulan los datos identificativos de un bien sustraído, menos espacio queda para que desaparezca sin dejar rastro entre ventas, intermediarios y desplazamientos.
La Policía busca el rastro de las piezas
La Policía Nacional mantiene abierta la investigación para esclarecer las dos sustracciones y tratar de recuperar tanto el ángel de la Vera Cruz como el cuadro de San Pablo. Durante este viernes estaba prevista también la intervención de Policía Científica dentro de las actuaciones relacionadas con el caso.
Quedan cuestiones esenciales por resolver: quién se llevó las piezas, dónde se encuentran y, sobre todo, si los dos episodios forman parte de una misma actuación o únicamente coincidieron en una tarde particularmente amarga para el patrimonio vallisoletano.
En la Vera Cruz, la desaparición fue silenciosa y su momento exacto permanece sin determinar. En San Pablo hay un escenario más definido y testigos de cómo un hombre habría sacado el cuadro mientras se celebraba misa. Dos formas distintas de desaparecer a pocos minutos andando una de otra.
Valladolid busca un ángel y un Ecce Homo
Por detrás de la investigación policial queda una realidad bastante menos abstracta. Una iglesia conserva ahora el hueco donde estaba su ángel; otra, el espacio dejado por un cuadro que llevaba generaciones formando parte del templo. El patrimonio religioso funciona así: mientras permanece en su sitio parece inmóvil, casi inevitable. Basta que falte una pieza para que el vacío se vuelva visible.
Valladolid busca desde este 11 de septiembre una talla de 65 centímetros y un cuadro del siglo XVIII. Dos objetos manejables físicamente, pero mucho menos pequeños cuando se mira lo que representan: historia, culto, arte y memoria compartida. La prioridad es localizarlos y devolverlos a los lugares de los que nunca debieron salir.












