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¿Cómo sobrevivió Diana 30 horas atrapada bajo los escombros de Cali?

Diana fue rescatada con vida en Cali tras 30 horas bajo los escombros del terremoto de Colombia, en una operación seguida con enorme tensión.

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30 horas atrapada bajo los escombros

Diana Troncoso ha sido rescatada con vida en Cali después de permanecer unas 30 horas atrapada bajo los escombros de un edificio derrumbado por el devastador terremoto que golpeó el oeste de Colombia. El operativo terminó este martes 11 de agosto entre aplausos, gritos de alivio y la emoción de familiares y vecinos que llevaban más de un día pendientes de una abertura entre toneladas de cemento.

La joven, de 31 años, estaba atrapada en las Torres de Brisas del Limonar, en el sector de Capri, al sur de Cali. Los equipos de emergencia consiguieron mantener contacto con ella mientras trabajaban lentamente para abrir una vía de extracción que no provocara nuevos desprendimientos. Tras ser liberada, Diana fue trasladada para recibir atención médica.

Su rescate se ha convertido en una de las pocas noticias luminosas dentro de una catástrofe que sigue creciendo en dimensiones. El terremoto, de magnitud 7,4, se produjo a las 7:34 de la mañana del lunes 10 de agosto y tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar, en el departamento del Chocó. El balance de víctimas continúa siendo provisional mientras los equipos buscan supervivientes en Cali, Pereira y otras poblaciones del occidente colombiano.

Diana seguía consciente bajo una losa de hormigón

La historia comenzó a recorrer Colombia cuando el alcalde de Cali, Alejandro Eder, difundió una imagen tomada durante las labores de búsqueda. Entre los restos del inmueble podía verse parte del rostro de Diana a través de una estrecha abertura, rodeada por bloques de hormigón, ladrillos y estructuras deformadas.

La fotografía tenía algo difícil de ignorar. No mostraba un rescate terminado ni una escena cuidadosamente ordenada, sino exactamente lo contrario: una mujer seguía allí dentro y los socorristas todavía tenían que descubrir cómo sacarla.

Eder aseguró que los trabajos continuarían hasta conseguir su extracción. Los equipos llevaban horas retirando materiales y buscando un acceso seguro en una estructura cuyo equilibrio podía cambiar con cada movimiento.

El rostro visible entre cemento y ladrillos

Diana permanecía consciente y podía ser localizada desde el exterior. Eso permitió mantener viva la operación mientras su familia esperaba prácticamente pegada al lugar del derrumbe.

Su madre siguió los trabajos durante horas. Había pasado ya un día completo desde el terremoto y la joven continuaba enterrada. El problema no era únicamente llegar hasta ella: había que hacerlo sin desplazar los elementos que la protegían y, al mismo tiempo, la mantenían atrapada.

Las imágenes del operativo mostraban esa paradoja habitual en los grandes derrumbes. Una viga puede ser un obstáculo y también el elemento que mantiene abierto un pequeño espacio respirable. Quitar demasiado deprisa lo que parece estar de más puede convertir en segundos una cavidad estable en otro colapso.

Un rescate seguido en directo por Cali

Cuando finalmente los equipos consiguieron liberar a Diana, habían transcurrido aproximadamente 30 horas desde el terremoto. La extracción fue seguida por televisiones colombianas y por decenas de personas congregadas alrededor de la zona afectada.

El momento rompió durante unos minutos el paisaje de silencio, polvo y maquinaria. Hubo un largo aplauso. La madre de Diana, que había permanecido pendiente de los trabajos desde el comienzo, recibió entre lágrimas la noticia que llevaba más de un día esperando.

El alcalde Alejandro Eder confirmó posteriormente que la joven había sido rescatada y agradeció el trabajo de los socorristas y voluntarios. Su padre, Álvaro Troncoso Torres, también habló después de la extracción mientras Diana recibía asistencia sanitaria.

Treinta horas para encontrar una salida segura

El tiempo explica solo una parte del rescate. Durante una operación de estas características los equipos no pueden retirar los escombros como quien vacía un solar. Hay personas debajo. Cada bloque debe valorarse, apuntalarse o desplazarse sin provocar movimientos secundarios.

En las zonas afectadas por el terremoto se han utilizado grúas, excavadoras, herramientas manuales y búsquedas entre estructuras inestables, mientras en determinados puntos los propios vecinos se han sumado a las tareas. En Cali y Pereira, los trabajos han continuado durante la noche y la madrugada.

Y el reloj pesa. Los equipos alternan maquinaria pesada con momentos en los que todo se detiene para escuchar. En algunos lugares, residentes y policías han pedido silencio absoluto alrededor de los edificios derrumbados para intentar detectar voces o golpes procedentes del interior. Las escenas se han repetido desde el lunes en buena parte de las áreas más dañadas.

El terremoto de magnitud 7,4 que golpeó Colombia

El terremoto que atrapó a Diana ocurrió el lunes 10 de agosto a las 7:34 hora local. El epicentro se situó en las proximidades de San José del Palmar, Chocó, a una profundidad de alrededor de 103 kilómetros. El movimiento se sintió con fuerza en una amplia zona del país.

Cali, Pereira, Manizales y Quibdó figuran entre las ciudades golpeadas, aunque los daños también afectan a poblaciones rurales donde el acceso resulta mucho más complicado. Carreteras difíciles, comunicaciones interrumpidas y comunidades dispersas hacen que determinar el alcance real del desastre lleve tiempo.

El balance más reciente disponible situaba el número de fallecidos por encima de 250, con Pereira y Cali entre los lugares con más víctimas. Cerca de 5.000 viviendas habían sufrido daños y los equipos continuaban entrando en edificios derrumbados mientras las autoridades advertían de que las cifras podían seguir aumentando.

También se han sucedido las réplicas. Cerca de un centenar habían sido registradas durante este martes, una circunstancia que añade tensión a unas operaciones desarrolladas en estructuras ya debilitadas por el gran temblor.

Cali sigue buscando personas bajo los escombros

El rescate de Diana no significa que la emergencia haya terminado en Cali. Muy al contrario. Los equipos continúan trabajando en diferentes edificios colapsados y las autoridades intentan localizar a personas de las que sus familias todavía no tienen noticias.

Las cifras de desaparecidos son especialmente difíciles de interpretar durante las primeras jornadas de una catástrofe así. Los registros oficiales y las bases de datos creadas por ciudadanos no avanzan al mismo ritmo: alguien inicialmente incluido como desaparecido puede aparecer horas después en un hospital, refugio o vivienda de familiares. Por eso, los miles de nombres difundidos en plataformas ciudadanas no equivalen automáticamente al número de personas que permanecen físicamente bajo los escombros.

En Cali, barrios del sur como El Refugio, Tequendama, Pampalinda y sectores próximos a Capri han sufrido daños importantes. Miles de vecinos afrontan también problemas mucho menos visibles que un edificio derrumbado pero decisivos para las próximas jornadas: viviendas inhabitables, cortes de servicios, miedo a las réplicas y familias que prefieren dormir fuera antes que regresar a estructuras dañadas.

La emergencia ha obligado a imponer restricciones de movilidad y otras medidas para facilitar el paso de ambulancias, maquinaria y equipos de rescate. En una ciudad grande, congestionada incluso en un día cualquiera, despejar las calles se convierte también en parte del operativo.

Una vida salvada dentro de una tragedia todavía abierta

Durante unas horas, Diana Troncoso ha puesto un nombre y un rostro a la esperanza entre tantos números que cambian de un balance al siguiente. Estaba atrapada, podía ser vista desde una grieta y seguía viva. Treinta horas después, salió de allí.

No cambia la dimensión del desastre. Colombia continúa contando muertos, buscando desaparecidos y descubriendo daños en lugares donde las comunicaciones siguen siendo precarias. Cali todavía busca entre los cascotes; Pereira sigue removiendo edificios caídos; en Chocó, cerca del epicentro, llegar a determinadas comunidades continúa siendo parte del problema.

Pero en Brisas del Limonar ocurrió algo concreto, lejos de cualquier estadística: durante más de un día los rescatistas fueron abriendo centímetros entre cemento y ladrillos hasta encontrar una salida. Diana estaba viva cuando la tierra tembló y seguía viva cuando finalmente volvió a ver el cielo de Cali.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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