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Zohran Mamdani, nuevo alcalde de Nueva York: así se votó
Mamdani se impuso en una carrera marcada por el coste de la vida, las primarias preferenciales y la presión de Washington.

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Zohran Mamdani ganó las elecciones a la alcaldía de Nueva York celebradas el 4 de noviembre de 2025. El candidato demócrata obtuvo 1.114.184 votos, el 50,78% del total, y se impuso al exgobernador Andrew Cuomo, que concurrió como independiente, y al republicano Curtis Sliwa. La votación general se resolvió por mayoría simple: a diferencia de las primarias, no hubo rondas de eliminación ni segunda vuelta.
Los colegios electorales abrieron de 6.00 a 21.00, hora local, y la ciudad también permitió votar anticipadamente entre el 25 de octubre y el 2 de noviembre. Aunque la elección ya terminó, sus reglas explican por qué la campaña tuvo dos momentos distintos: una primaria demócrata con voto por orden de preferencia y una elección general con una única papeleta y un recuento convencional. Mamdani asumió la alcaldía en enero de 2026.
Una victoria con más de un millón de votos
El resultado confirmó a Mamdani como alcalde electo tras una contienda que había empezado con un panorama muy diferente. En las primarias demócratas, celebradas el 24 de junio, derrotó a Cuomo y a otros aspirantes, entre ellos el contralor municipal Brad Lander y la presidenta del Concejo Municipal, Adrienne Adams. Después, Cuomo siguió en carrera por una línea independiente y convirtió la elección general en una pugna mucho más amplia que la disputa interna del Partido Demócrata.
En noviembre, Mamdani sumó 944.950 votos en la línea demócrata y 169.234 en la del Partido de las Familias Trabajadoras, para un total de 1.114.184. Cuomo reunió 906.614 votos bajo la línea de Fight and Deliver. Sliwa obtuvo 143.305 votos por el Partido Republicano y otros 10.444 por la línea Protege a los Animales, con un total de 153.749. La diferencia entre Mamdani y Cuomo fue de más de 207.000 votos.
También aparecieron en la papeleta Eric Adams, que había abandonado su campaña en septiembre, y Jim Walden, que se retiró a principios de ese mes. Sus candidaturas no desaparecieron de las papeletas ya preparadas, de modo que recibieron algunos votos pese a no seguir haciendo campaña. Adams obtuvo 6.897 y Walden 2.319. La presencia de un nombre en la papeleta no significaba que su candidato continuara activo, una distinción importante en una carrera con varios cambios de última hora.
La cifra de participación comunicada para la elección fue del 43,47%, con 2.218.647 votantes registrados como participantes y 5.103.941 personas inscritas en el censo electoral. El volumen de votos convirtió la jornada en una de las citas locales más visibles del año, aunque la cifra de participación y los totales detallados por candidato no coinciden exactamente en algunos recuentos publicados. Por eso, las cantidades individuales permiten comparar con claridad el apoyo recibido, mientras que el porcentaje de participación debe leerse según el cómputo electoral empleado.
Cuándo se votó y qué opciones había
La elección general tuvo lugar el martes 4 de noviembre de 2025. Las urnas permanecieron abiertas 15 horas, desde las seis de la mañana hasta las nueve de la noche. Quienes estaban en la cola antes de la hora de cierre podían votar. Antes de esa jornada, el periodo de voto anticipado se extendió durante nueve días, del 25 de octubre al 2 de noviembre, para que los electores pudieran depositar su papeleta en persona con antelación.
La contienda por la alcaldía no era la única decisión de la papeleta: los neoyorquinos votaban también en otras elecciones locales. La ciudad comprende cinco distritos —Manhattan, Brooklyn, Queens, el Bronx y Staten Island— y cada uno reúne barrios con perfiles y prioridades diferentes. La carrera municipal concentró la atención, pero el voto local determina además quién ocupará otros cargos y qué rumbo adoptarán las instituciones de la ciudad.
En la lista de aspirantes a alcalde figuraban Mamdani, Cuomo y Sliwa, además de candidatos de partidos menores e independientes. El actual alcalde, Adams, se había retirado el 28 de septiembre, pero su nombre permaneció impreso. La regla no era excepcional: retirar una campaña cuando las papeletas ya están preparadas no implica necesariamente que la Junta Electoral pueda eliminarlas a tiempo. Por eso, algunos electores encontraron candidatos que ya no pedían el voto.
La elección general no tenía una segunda vuelta programada. Ganaba quien obtenía más votos, aunque no alcanzara una mayoría absoluta. En este caso Mamdani superó el 50%, pero ese dato no cambia el mecanismo: bastaba con quedar por delante de los demás candidatos. La diferencia con el sistema de las primarias fue una de las claves para entender la papeleta y el recuento.
Por qué las primarias funcionaron de otra manera
Las primarias demócratas se celebraron el 24 de junio de 2025 y permitieron el voto anticipado desde el 14 de junio. En ellas se utilizó la votación por orden de preferencia, también llamada voto preferencial. En vez de elegir a un único aspirante, los electores podían ordenar candidatos según su preferencia. Si nadie alcanzaba el umbral previsto, se eliminaba al candidato con menos apoyos y se transferían sus votos a la siguiente opción disponible en cada papeleta.
Ese sistema hizo posible que los votantes expresaran preferencias sucesivas sin que la carrera terminara en el primer recuento. Mamdani partió con 469.642 votos, el 43,82%, frente a 387.137 de Cuomo, el 36,12%. En las rondas posteriores quedaron fuera aspirantes como Lander y Adrienne Adams. Al final, Mamdani obtuvo 573.169 votos activos, el 56,39%, frente a 443.229 de Cuomo, el 43,61%.
El procedimiento no significa que cada persona vote varias veces. Se deposita una papeleta en la que se ordenan las opciones y, durante el escrutinio, se redistribuyen los votos de quienes han sido eliminados. Algunas papeletas se agotan cuando ya no contienen una preferencia válida entre los candidatos que siguen en la contienda. En la primaria, 55.332 papeletas quedaron agotadas en la última ronda, un 5,16% de las papeletas consideradas en ese recuento.
En noviembre, en cambio, el elector escogía a un candidato en la elección general y los votos no se transferían entre aspirantes. El voto preferencial se aplicó a la primaria demócrata, no a la carrera general de noviembre. Esa diferencia también explica por qué la victoria de Mamdani en junio no cerró la contienda: Cuomo pudo continuar como candidato independiente y disputar la alcaldía ante todo el electorado.
Quiénes eran los principales candidatos
Mamdani era miembro de la Asamblea Estatal de Nueva York por el distrito 36, que representa parte de Queens, desde 2021. Con 34 años, musulmán y de origen ugandés e indio, hizo de la asequibilidad el centro de su campaña. Su plataforma incluyó congelar los alquileres de viviendas con renta estabilizada, impulsar la construcción y rehabilitación de vivienda pública y aumentar la regulación sobre los propietarios. También defendió un impuesto fijo del 2% para los neoyorquinos que ganaran más de un millón de dólares.
Su propuesta conectó el coste de la vivienda con otros gastos cotidianos y con el papel del Ayuntamiento en la prestación de servicios. La congelación de alquileres, en particular, se refería a las viviendas sometidas al régimen de renta estabilizada; no suponía congelar todos los alquileres de la ciudad. Esa diferencia importa en Nueva York, donde conviven distintas modalidades de alquiler y las reglas aplicables dependen de la situación de cada inmueble. La promesa se dirigía a un segmento concreto del mercado residencial, no a todas las viviendas por igual.
Cuomo, gobernador de Nueva York entre 2011 y 2021, había buscado primero la candidatura demócrata. Tras perder las primarias, mantuvo su aspiración a la alcaldía mediante Fight and Deliver, una nueva línea partidista de carácter independiente. Su discurso hizo hincapié en la gestión y la experiencia, y planteó una alternativa más moderada a las propuestas de Mamdani. En transporte, por ejemplo, cuestionó la gratuidad universal de los autobuses y defendió una ayuda más limitada para determinados usuarios.
Sliwa, fundador de los Guardian Angels, fue el candidato republicano y ya había competido por la alcaldía en 2021. Su campaña puso el foco en la seguridad y el orden en el transporte público, además de la limpieza y la calidad de vida en los barrios. El Partido Republicano no celebró una primaria competitiva: Sliwa no tuvo rivales en la carrera por la nominación. Aunque quedó lejos de los dos candidatos principales en el resultado final, su candidatura podía influir en el reparto del voto entre quienes se oponían a Mamdani.
Adams, alcalde desde 2022, anunció que no seguiría en la primaria demócrata y luego se presentó como independiente, antes de abandonar también esa candidatura. En septiembre se retiró de la carrera general, pero su nombre continuó en la papeleta. Walden, abogado que también concurría como independiente, suspendió su campaña el 2 de septiembre. Las retiradas tardías añadieron nombres a una papeleta que ya no reflejaba por completo la situación de la campaña.
La vivienda, los servicios y la seguridad en el centro
La disputa entre Mamdani y Cuomo fue, en buena medida, un debate sobre qué puede hacer el gobierno municipal ante el encarecimiento de la vida. Mamdani propuso intervenir de forma directa en el alquiler estabilizado y ampliar el papel público en la construcción y renovación de viviendas. En su planteamiento, la ciudad debía actuar como regulador y también como impulsor de nuevas soluciones habitacionales. El mensaje tuvo especial resonancia en una ciudad donde el coste de la vivienda condiciona desde la elección de barrio hasta la posibilidad de permanecer en él.
Cuomo defendió un camino distinto, más basado en incentivos, negociación con promotores y capacidad de gestión. Durante la campaña rechazó el autobús gratuito universal y sostuvo que tendría un coste elevado; propuso en su lugar un subsidio más acotado. La controversia no se limitó a cuánto costaría cada medida, sino que expuso una discusión de fondo: si el Ayuntamiento debía ofrecer servicios universales, concentrar las ayudas en los grupos con menos ingresos o apoyarse más en la inversión privada.
En materia de seguridad, la campaña también enfrentó énfasis distintos. Cuomo y Sliwa reclamaron una presencia policial más visible y medidas de control en espacios públicos y estaciones. Mamdani defendió combinar la respuesta policial con prevención, servicios de salud mental y evaluación de resultados. No era una diferencia entre ocuparse o no de la seguridad, sino sobre qué herramientas deben priorizarse y cómo medir si funcionan.
La discusión sobre transporte y servicios completó ese cuadro. Mamdani convirtió la idea de autobuses sin coste para el usuario en una de sus propuestas más reconocibles; Cuomo se opuso a que la gratuidad fuese universal y planteó ayudas dirigidas. El debate sobre el precio del viaje se vinculó a la congestión, el acceso al empleo y el funcionamiento de la red. En una ciudad donde millones de desplazamientos dependen del transporte público, la discusión presupuestaria tenía una consecuencia inmediata para la vida diaria.
Las propuestas fiscales también separaron a los aspirantes. Mamdani defendió elevar la carga sobre los residentes con ingresos superiores al millón de dólares para financiar iniciativas municipales, además de otras medidas sobre vivienda. La promesa no equivalía a una política aprobada: requería convertir el programa electoral en decisiones de gobierno y, según la medida, negociar con otras instancias del estado. Una campaña puede comprometerse con una medida, pero el alcalde no controla por sí solo todos los resortes fiscales.
La influencia de Trump y el alcance de Washington
La carrera municipal adquirió una dimensión nacional cuando el presidente Donald Trump intervino públicamente. Respaldó a Cuomo y amenazó con limitar la aportación de fondos federales a Nueva York si Mamdani ganaba. También dirigió ataques contra el candidato demócrata y cuestionó su posición política. La intervención convirtió una elección local en parte de una disputa más amplia sobre el poder de la Casa Blanca, la autonomía de las ciudades y la relación entre gobiernos demócratas y republicanos.
La amenaza sobre los fondos no era un detalle menor para una ciudad que depende de programas federales en ámbitos como vivienda, salud, transporte y servicios sociales. Sin embargo, la financiación pública no funciona como una transferencia única que el presidente pueda retirar sin límites y sin consecuencias institucionales. Las partidas están sujetas a normas, decisiones presupuestarias y procedimientos de control. El alcance concreto de una amenaza política depende de las competencias legales y del tipo de financiación afectada.
Mamdani presentó la presión federal como un asunto de autonomía municipal y sostuvo que la ciudad debía mantener sus prioridades. Cuomo, por su parte, trató de proyectar experiencia para negociar con otros niveles de gobierno. La tensión dejó una cuestión práctica sobre la mesa: un alcalde puede dirigir los servicios municipales y defender los intereses de la ciudad, pero no controla por sí solo las decisiones del Congreso, del estado de Nueva York ni de la administración federal.
El episodio ayuda a entender por qué la elección tuvo repercusión fuera de la ciudad. No solo se debatía la política de alquileres o el transporte, sino también la capacidad de un alcalde para gobernar cuando el Ejecutivo federal sostiene prioridades opuestas. La presión de Washington pudo elevar el perfil nacional de Mamdani, aunque no sustituyó los asuntos locales que definieron el voto: vivienda, coste de la vida, seguridad y confianza en la gestión.
Qué revela el resultado sobre la campaña
La victoria de Mamdani fue notable porque llegó después de una primaria competitiva y frente a un rival con amplia experiencia política. Cuomo había gobernado el estado durante una década y conservó suficiente apoyo para sumar más de 900.000 votos en la elección general. Sin embargo, no consiguió convertir esa trayectoria en una mayoría, mientras que Mamdani amplió la coalición que le había permitido ganar la nominación demócrata.
El resultado también mostró que la elección general no era simplemente una repetición de la primaria. Cuomo se presentó con otra línea partidista, Adams se retiró y Sliwa mantuvo la candidatura republicana. El electorado se encontró ante una competencia con más opciones y con un contexto político modificado por las intervenciones de Trump. Aun así, Mamdani conservó la ventaja y superó la mitad de los votos, un resultado más claro que una victoria por pluralidad.
La campaña llamó la atención nacional por la edad y el perfil de Mamdani, por su identidad como musulmán y por su adscripción al socialismo democrático. También expuso cómo la política local puede convertirse en un escenario de debates culturales nacionales. Algunos ataques se centraron en su religión, su origen y su estatus migratorio, mientras otros cuestionaron sus propuestas económicas. La polémica no eliminó la pregunta que preocupaba a muchos votantes: si el Ayuntamiento podía responder al coste de vivir en Nueva York.
La elección ofreció además una señal sobre la capacidad de una campaña centrada en la movilización directa y en problemas cotidianos para desafiar a figuras establecidas. Pero el resultado no demuestra por sí solo que una fórmula idéntica vaya a funcionar en otros lugares. Nueva York tiene una composición electoral, una estructura municipal y unas prioridades propias. El triunfo fue local antes de convertirse en símbolo nacional.
El mandato empieza después de la papeleta
El calendario electoral terminó el 4 de noviembre, pero el trabajo de gobierno empezó con la transición y la toma de posesión de enero de 2026. Ese intervalo separó la victoria de la responsabilidad ejecutiva: Mamdani pasó de defender un programa a tener que organizar una administración, asignar prioridades y negociar con el Concejo Municipal y con los gobiernos estatal y federal. Ganar una elección establece quién gobernará; no garantiza que cada promesa pueda aplicarse en los términos anunciados.
La diferencia resulta especialmente visible en las propuestas que dependen de financiación, normas estatales o acuerdos institucionales. Congelar determinados alquileres, construir vivienda pública o modificar impuestos exige decisiones y procesos que no se resuelven con el resultado electoral. También habrá que observar cómo se equilibran las prioridades de gasto con las necesidades de los servicios municipales. El mandato político abre una oportunidad para actuar, no una autorización ilimitada para cambiar las reglas sin negociación.
La elección dejó una respuesta inequívoca sobre quién obtuvo más respaldo y un debate abierto sobre lo que ese apoyo significa. Mamdani llegó a la alcaldía con una plataforma centrada en la asequibilidad y con una victoria que rebasó el millón de votos, mientras sus adversarios conservaron bases importantes y plantearon objeciones sobre seguridad, gestión y financiación. El siguiente capítulo ya no dependía de encuestas ni de proyecciones: dependía de la distancia entre las promesas de campaña y los cambios que los neoyorquinos pudieran notar en sus barrios.

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