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Quién ganó la Copa Árabe de la FIFA 2025: resumen de la final
Marruecos conquista la Copa Árabe 2025 en Lusail: 3-2 a Jordania en prórroga, golazo de Tannane y doblete decisivo de Hamdallah. Marruecos levantó la Copa Árabe de la FIFA 2025 al derrotar a Jordania por 2-3 en el Estadio Lusail de Catar, en una final decidida en la prórroga.

Marruecos conquista la Copa Árabe 2025 en Lusail: 3-2 a Jordania en prórroga, golazo de Tannane y doblete decisivo de Hamdallah. Datos clave.
El guion fue cambiante, tenso, con momentos de épica. Marruecos golpeó primero y supo sufrir cuando Jordania, arropada por su racha perfecta en el torneo, se agarró al partido con orgullo y piernas. El empate agónico de Hamdallah llevó el duelo a la prórroga y su doblete resolvió la edición 2025. La sensación final: un campeón con oficio que sobrevivió a una final abierta y con un desenlace trepidante.
El relato del 2-3: del golazo de Tannane al remate de Hamdallah
El arranque dejó una de las imágenes de la Copa. Minuto 4: Tannane vio adelantado al meta Yazeed Abu Laila y conectó un golpeo lejano, seco, con trayectoria venenosa. Gol antológico. A partir de ahí, Jordania trató de asentarse y, ya en la segunda parte, encontró premio: 48’, centro de Mohannad Abu Taha y cabezazo de Ali Olwan para el 1-1. El equipo de Jamal Sellami había vuelto entero del descanso.
El tramo más loco llegó en torno a la hora de juego. Una acción revisada por el VAR desembocó en penalti para Jordania y Olwan firmó el 2-1 en el 68’. El Lusail vibró. Pero Marruecos, herido, se lanzó a por el empate y apareció Hamdallah en el 87’ con olfato de nueve para el 2-2. Con todo por decidir, el delantero marroquí repitió en el 100’ ya en la prórroga, con asistencia de Marwane Saadane. El tramo final dejó, además, un tanto de Abutaha anulado a Jordania tras revisión. 2-3 definitivo y título a Rabat.
Alineaciones y movimientos sobre el tablero
Jordania
Sellami apostó por Yazeed Abu Laila bajo palos; línea con Abdallah Nasib, Husam Abudahab y Saed Al Rosan, con Issam Smeeri como carrilero que cerró por dentro más de una vez. En la sala de máquinas, Amer Jamous y Nizar Al Rashdan dieron primer pase y piernas, con Mahmoud Al Mardi y Mohannad Abu Taha activando las bandas y Mohamed Abu Zraiq “Sharara” flotando por detrás de Ali Olwan. En la segunda parte, Sellami refrescó costados y energía con Odeh Al-Fakhouri, Rajaei Ayed y Adham Al-Quraishi para cerrar líneas y amenazar al espacio tras el 2-1. Olwan fue la referencia y la gran noticia ofensiva: remate, carácter, lectura de área.
Marruecos
Tarik Sektioui arrancó con El Mehdi Benabid en portería; defensa con Hamza El Moussaoui, Marwane Saadane, Soufiane Bouftini y Mohamed Boulacsout; doble motor en el medio con Mohamed Rabie Hrimat y Anas Bach y un tridente creativo con Amine Zahzouh, Oussama Tannane y Karim El Berkaoui por detrás de Walid Azaro. En el segundo acto, el técnico marroquí movió piezas clave: Abderrazak Hamdallah como nueve puro, Mounir Chouiar para el uno contra uno y Sabir Bougrine para añadir criterio entre líneas. El plan: subir metros, cargar el área y exprimir centros y segundas jugadas. Funcionó, porque los cambios fueron determinantes.
Lectura táctica y claves
El partido osciló entre dos ideas. Marruecos se sintió cómodo con balón largo-temporal, vertical, sin obsesión por la posesión prolongada, pero con paciencia para madurar por fuera y finalizar por dentro con su punta. La ventaja temprana de Tannane le permitió controlar registros: presiones medias, robo y transición. Jordania, en cambio, creció cuando aceleró por los costados y cargó el segundo palo. El ajuste de Sellami en el descanso —cerrar a Zahzouh y negar recepciones de Tannane entre líneas— fue decisivo para firmar el 1-1 y para estirar a Marruecos hacia su campo, provocando el penalti del 2-1 tras un contacto dentro del área revisado en la pantalla.
El tramo final exigió temple. Con 2-1, Jordania dio un paso atrás quizá un punto prematuro. Sektioui respondió metiendo a Hamdallah, especialista en áreas congestionadas. El empate del 87’ y el 2-3 en la prórroga nacen de lo mismo: circulación rápida por fuera, centros tensos y presencia masiva en remate. La asistencia de Saadane en el 100’ subraya otra clave: la zaga marroquí, además de sólida, aportó balón parado y último pase en momentos límite. La anulación posterior del tanto jordano por fuera de juego mantuvo un cierre de alto voltaje.
Las cifras del duelo: posesión, tiros, faltas, amonestaciones
Los números acompañan la sensación visual: Marruecos firmó más posesión y volumen ofensivo, 60% de balón y 15 remates totales por 9 de Jordania; en tiros a puerta se quedaron en 5-4. El córner también fue marroquí (alrededor de 9-2). En tarjetas no hubo expulsados y el balance de amarillas fue alto en una final tan cortada, con varias interrupciones y protestas, sin que el duelo perdiera la intensidad. Glenn Nyberg controló el listón con ayuda del VAR, decisivo en el penalti del 2-1, en la concesión del 2-2 marroquí tras revisión y en el gol anulado a Abutaha en la prórroga.
Más allá del partido, la hoja estadística del torneo ya apuntaba tendencias: Olwan venía firmando una competición notable —máximo goleador de la fase de grupos— y la defensa marroquí había destacado por su solidez en cruces anteriores. Era esperable que el margen fuese corto.
Protagonistas con nombre y apellido
Abderrazak Hamdallah. Entró para cambiar el partido y lo cambió. Igualó en el 87’ con el instinto que le caracteriza y selló el título con un remate de nueve, a un toque, en el 100’. Decisivo. MVP claro por incidencia directa en el marcador y por cómo fijó centrales, liberando a Chouiar y Tannane en segundas jugadas.
Oussama Tannane. Su golazo desde medio campo abrió la final y pesó en el relato anímico. Cada control suyo olía a peligro. Para el recuerdo su lectura de distancias y el golpeo: pura técnica.
Ali Olwan. Doble mérito: cabeceo quirúrgico para el 1-1 y sangre fría desde los once metros para el 2-1 en plena marea emocional. Acabó exhausto, pero dejó su sello. En el empate marroquí faltando tres minutos, nada pudo hacer.
El Mehdi Benabid. Paradas de mérito en la primera mitad, mando en el área pequeña en el cierre. Y, sobre todo, serenidad cuando más apretó Jordania.
Marwane Saadane. Central con balón. Su nombre aparece en la asistencia del 2-3 y en varios cortes a campo abierto que sostuvieron a Marruecos cuando volaban centros.
Mohannad Abu Taha. Vertical y valiente. De sus botas nació el centro del 1-1 y generó la acción que terminaría en el penalti del 2-1 tras la revisión. Cuando tuvo espacio, lo atacó.
En el apartado menos amable, el desgaste físico castigó a varios jugadores jordanos en la prórroga; el equipo se hizo largo y ya no llegó con la misma claridad. En Marruecos, algunos tramos de imprecisión en salida comprometieron al equipo antes del 2-2, corregidos con el plan de Sektioui y la presencia de Hamdallah.
Grada, tele y ambiente
Lusail volvió a ser un hervidero. El estadio, con aforo en torno a 88.966 espectadores, presentó una atmósfera de gran final y un colorido contundente, con presencia masiva de hinchas marroquíes y una respuesta notable de la diáspora jordana en Catar. La asistencia rozó el lleno y el ruido fue constante, con olas y picos emocionales en cada intervención del VAR. En la jornada previa ya se habían batido marcas internas de público en el torneo; el cierre mantuvo esa tendencia.
En lo audiovisual, el choque se emitió en la red de beIN SPORTS con varias señales (incluida franja en español en su parrilla internacional) y en plataformas locales como Alkass. En España, no hubo operador con derechos para una emisión lineal, lo que obligó a seguir el encuentro por coberturas digitales y directos minuto a minuto. Un detalle relevante para entender por qué no hay, por ahora, una cifra consolidada de audiencia televisiva más allá de MENA y mercados con señal. Los datos oficiales de rating no se habían publicado al término del encuentro.
Lo que dijeron y el contexto inmediato
En la previa, Jamal Sellami había subrayado el momento de su equipo y la carga emocional de enfrentarse a Sektioui, amigo personal. El técnico marroquí, por su parte, habló de “partido duro” y de la necesidad de competir los 120 minutos si hacía falta. En la noche de Lusail, sus ideas se cumplieron: un choque largo, de respuesta mental, con portadas para los delanteros. Que Jordan llegase a esta final de la mano de Sellami tiene una intrahistoria reciente: el seleccionado jordano cambió de técnico en 2024 tras la etapa de Hussein Ammouta y ha sostenido su crecimiento desde entonces.
En clave marroquí, el título abrocha un año de impulso para la federación y refuerza la idea de que hay fondo de armario —jugadores de liga local que compiten— y método. El combinado norteafricano alternó solidez sin balón con recursos arriba: Tannane como disparo exterior, Chouiar y Zahzouh con desborde, y Hamdallah como martillo.
Claves tácticas y técnicas, en frío
El VAR fue actor de la final. Tres intervenciones capitales: penalti para Jordania por mano/contacto dentro del área (2-1), validación del 2-2 de Hamdallah y anulación del gol de Abutaha en la prórroga por posición antirreglamentaria. Se discutirá el umbral de las manos y la interpretación de los bloqueos en el área, pero el estándar aplicado por Nyberg se mantuvo homogéneo en un partido de enorme presión.
Con la libreta delante, el choque dejó patrones repetidos: Marruecos apostó por centros laterales y ocupación de zona de remate con dos o tres hombres; Jordania, por centros de trayectoria alta al segundo palo y golpeos de media distancia de Al Rashdan, que probó al meta sin premio. En fase defensiva, la pareja Saadane–Bouftini ganó duelos aéreos claves y Marruecos protegió mejor el carril central en la prórroga. Benabid —sin paradas milagrosas— fue sobrio; Abu Laila se jugó el físico en la estirada del 0-1, chocando con el poste, y sostuvo al equipo con varias manos firmes.
En el balón parado se decidió parte de la película. El dominio marroquí en córners, más cantidad y más calidad en el golpeo, fue masticando ocasiones hasta que el área jordana empezó a crujir. El banquillo marroquí también inclinó: Sektioui acertó con las ventanas de cambios y los perfiles; Sellami respondió con físico y oficio, pero ya sin piernas frescas para igualar la amenaza aérea rival.
Nombres propios y notas del partido
Mejores del partido. Hamdallah (Marruecos), Tannane (Marruecos) y Olwan (Jordania), por impacto directo en el marcador y por personalidad en la zona de verdad. En la segunda línea, Saadane y Benabid (Marruecos) marcaron diferencias por fiabilidad; Abu Taha y Al Rashdan (Jordania) agitaron el pulso.
Por debajo de lo esperado. Azaro (Marruecos) sufrió para generar ventajas antes de la irrupción de Hamdallah; en Jordania, el tramo final de la prórroga dejó a varios titulares sin gasolina y se notó en las vigilancias. Sin ser señalamiento, es síntoma de una final de máxima exigencia: piernas pesadas, cabezas al límite.
Curiosidades. El gol de Tannane desde campo propio entra en la videoteca de la Copa. La fecha —18 de diciembre— volvió a conectar Lusail con una final global. Y el duelo de banquillos Sellami–Sektioui, dos técnicos marroquíes frente a frente, añadió un relato único para el torneo.
Ficha rápida del partido
Resultado: Jordania 2 (Olwan 48’ y 68’, p.) – Marruecos 3 (Tannane 4’; Hamdallah 87’ y 100’). Árbitro: Glenn Nyberg (Suecia). Sede: Estadio Lusail, Lusail (Catar). Incidencias: Final con prórroga; intervenciones VAR en el penalti del 2-1, en la validación del 2-2 y en un tanto anulado a Jordania en el tiempo extra. TV internacional: beIN SPORTS (diferentes señales, incluida franja en español). En España no hubo operador con derechos.
Una final que empuja el tablero
El título deja lecturas claras. Marruecos sostiene su crecimiento competitivo con una base local que responde en torneos de alta tensión y añade un trofeo que alimenta confianza de cara a sus próximas grandes citas. Jordania, por su parte, confirma que su salto en Asia no fue una chispa aislada: llegó a Lusail, se puso por delante y compitió hasta el final. Hay estructura, hay idea y hay gol con Olwan; con la continuidad de Sellami, el proyecto gana identidad.
La Copa Árabe 2025 entrega un campeón de autoridad y una subcampeona que ya no aceptará volver atrás. La grada —cercana al lleno— habló por todos: el torneo ha crecido en magnetismo y seguimiento, y la final de Lusail lo certifica. Un 2-3 con golazos, VAR protagonista y un héroe de área que define títulos. Ese es el relato que queda, el que explica por qué, al apagar las luces, uno siente que el fútbol de la región se ha movido un poco más hacia adelante.
Datos ampliados y verificados
cronología de goles, decisión arbitral y prórroga (minutos 4’, 48’, 68’, 87’ y 100’, con revisión VAR y tanto anulado); alineaciones y cambios, con las entradas de Hamdallah, Chouiar y Bougrine; posesión aproximada 60–40 para Marruecos, 15–9 en remates y más córners para los Leones del Atlas; árbitro Glenn Nyberg; emisión internacional de beIN y ausencia de señal en España; contexto de asistencia y aforo del Lusail, que rozó el lleno.
Nota editorial
La cifra oficial de audiencia televisiva global no estaba disponible inmediatamente tras el encuentro; cuando los operadores publiquen sus datos, permitirá dimensionar con precisión el alcance del partido. (La información de TV y señal procede de la parrilla internacional de beIN y de losi listados previos de cobertura).

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