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¿Qué dijo Chris Pratt en ‘El Hormiguero’ que lo cambió todo?

Chris Pratt volvió a sentarse con Pablo Motos en El Hormiguero la noche del lunes 12 de enero de 2026 y, entre bromas, confesiones y un puñado de frases muy medidas, dejó un titular que explica por qué su visita se ha convertido en una de las más comentadas del arranque de año.

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Qué dijo Chris Pratt en El Hormiguero

Foto: Wiki

Chris Pratt remueve El Hormiguero: alerta por la IA y detalla Sin piedad, su thriller con juez digital y cuenta atrás de 90 minutos en 2029.

Chris Pratt volvió a sentarse con Pablo Motos en El Hormiguero la noche del lunes 12 de enero de 2026 y, entre bromas, confesiones y un puñado de frases muy medidas, dejó un titular que explica por qué su visita se ha convertido en una de las más comentadas del arranque de año: la inteligencia artificial le parece “preocupante” y, además, cree que ya convivimos con ella “aunque no nos demos cuenta”. No fue una frase lanzada al aire para quedar bien. Pratt la enmarcó en el estreno de su nueva película, “Sin piedad” (Mercy), un thriller de ciencia ficción y acción donde precisamente una Jueza de IA avanzada decide el destino del protagonista en una cuenta atrás de 90 minutos. El actor aterrizó en el plató de Antena 3 para presentar ese proyecto —con fecha de estreno en cines españoles el 23 de enero de 2026—, pero lo que terminó destacando no fue solo el tráiler: fue el debate, muy concreto, sobre lo cerca que está ese “futuro” de ser presente.

El programa lo anunció como el arranque de una semana muy cinematográfica, con Chris Pratt abriendo la tanda y otras visitas previstas como Joaquín Reyes, Antonio Banderas y Can Yaman en las noches siguientes. Pero la entrevista de Pratt tuvo un punto diferente: mezcló promoción, industria y vida personal sin que sonara impostado, y dejó varias piezas informativas claras: de qué va exactamente Sin piedad, por qué la IA le inquieta, cómo estuvo a punto de rechazar Guardianes de la Galaxia y qué significa, en su día a día, estar casado con Katherine Schwarzenegger y tener a Arnold Schwarzenegger como suegro.

Una visita con más contenido del habitual

Pratt llegó al plató con ese tipo de carisma que atraviesa el idioma sin pedir permiso. Hubo complicidad con Pablo Motos desde el principio, y el programa se movió por sus carriles habituales —humor, ritmo, espectáculo—, pero con un detalle importante: cuando el tema lo pedía, Pratt se quedó en la respuesta. No disparó frases cortas para salir del paso; desarrolló ideas, se corrigió, aterrizó ejemplos. En televisión de prime time, eso se nota como se nota un cambio de luz: de pronto todo parece más nítido.

En Antena 3 subrayaron que el actor “derrochó cercanía”, que conectó con el público y que la noche estuvo llena de “momentazos”, pero el arranque real de la conversación marcó el tono: se habló de inteligencia artificial antes que de recuerdos simpáticos. Pratt no hizo como si el tema fuera una moda pasajera; lo trató como algo ya instalado en la vida diaria. Y dejó una frase que el propio programa destacó: “Es un arma que se puede utilizar, si cae en las manos equivocadas, de manera muy peligrosa”. La idea no era apocalíptica, era práctica: herramienta poderosa, riesgo proporcional.

La conversación, además, se apoyaba en un ancla muy concreta: Sin piedad no juega a la ciencia ficción lejana, sino a una distopía cercana. En la película, el personaje de Pratt es un detective acusado de asesinar a su esposa y tiene una ventana de 90 minutos para demostrar su inocencia ante una Jueza de inteligencia artificial avanzada interpretada por Rebecca Ferguson. El tiempo —ese temporizador mental que entiende cualquiera— es el motor de la tensión. Y la IA no es un decorado, es juez y mecanismo.

“Es preocupante”: la IA, la velocidad y el año 2029

El momento que terminó dominando titulares llegó cuando Pratt conectó la premisa de la película con el presente. Según explicó, ya estamos interactuando con la inteligencia artificial sin ser plenamente conscientes, y lo preocupante no es solo su presencia sino su ritmo: el mundo cambia rápido, sí, pero esta tecnología cambia aún más rápido. Esa asimetría —innovación a toda pastilla, comprensión social y regulación por detrás— fue la idea central de su intervención.

En La Vanguardia se recogió el contexto exacto: la película está ambientada en 2029, y Pratt insistió en que “no faltan muchos años”. Lo dijo sin teatralidad, como quien señala un calendario. En la misma charla, explicó el núcleo argumental con un nivel de detalle que provocó una broma de Pablo Motos: “Es la primera vez en 20 años que hago este programa que un actor explica mejor el argumento de la película que el tráiler”. La frase, más allá del chiste, sirve para entender el tono: Pratt estaba cómodo, hablaba largo, y el presentador lo dejó hacer.

Pratt describió la situación del personaje en términos casi paranoicos —y ahí se entiende el suspense—: la IA le presenta pruebas que “indican” que ha asesinado a su mujer, y él debe demostrar su inocencia “como sea”, con un matiz inquietante que él mismo verbalizó: “aunque en realidad no sé si la maté o no”. Ese detalle, dicho así, abre la puerta a lo que la película quiere explorar: qué ocurre cuando la evidencia se vuelve un paquete de datos, y cuando la verdad depende de cómo un sistema interpreta esos datos.

El reparto y el equipo también ayudan a situar el proyecto. Sin piedad está dirigida por Timur Bekmambetov y, además de Chris Pratt y Rebecca Ferguson, cuenta con Annabelle Wallis, Chris Sullivan, Kylie Rogers y Kali Reis. En España se ha divulgado como una película distribuida por Sony Pictures y, en fichas cinematográficas, se detalla el título original (Mercy) y su estreno en cines el 23 de enero de 2026. Todo eso coloca la promoción en su sitio: no es una aparición por aparecer, sino una parada calculada en un calendario de estreno.

La trama de “Sin piedad”, contada sin humo

Si algo dejó claro Pratt en la entrevista es que Sin piedad no se apoya solo en persecuciones o tiros. Su gancho es otro: un sistema de justicia automatizado, una decisión con reloj y una IA que no es “asistente” sino árbitro. En el resumen difundido por distintos medios españoles del propio argumento, la historia se sitúa en un futuro próximo y presenta a un detective que debe probar su inocencia en 90 minutos ante una Jueza de IA. La particularidad —y aquí está el giro dramático— es que esa IA no es ajena al protagonista: se recuerda que él mismo la defendió en su día, un matiz que introduce una relación previa, casi de deuda moral, entre el humano acusado y la máquina que decidirá su destino.

Pratt, en el plató, añadió capas desde la emoción: habló de tensión, de una película “de acción” pero también de “emoción”, y de la sensación de estar atrapado en una sala sin aire mientras el contador avanza. No se limitó a decir “es intensa”; explicó el mecanismo. Y cuando un actor hace eso, la promoción se vuelve útil: se entiende qué se va a ver y por qué esa historia conecta con el debate tecnológico.

También fue relevante el enfoque temporal. Situar el relato en 2029 no es un capricho. Pratt lo utilizó para reforzar su argumento sobre la IA: si ya está aquí y cambia tan rápido, imaginar un escenario así en pocos años no suena descabellado. Esa fue la frase que más circuló: preocupante, posible, cerca.

El Pratt que casi se queda sin Star-Lord

La entrevista no se quedó en el estreno. Hubo un tramo que, por interés puro de trayectoria, pesa mucho: el actor contó que estuvo a punto de decir “no” a Guardianes de la Galaxia y que rechazó la oferta “durante mucho tiempo”. No lo planteó como pose ni como un “mira qué exigente soy”, sino como una mezcla de miedo y cansancio: según relató en Antena 3, cuando supo del casting, por temor pensó en no hacerlo porque “le iban a volver a rechazar”. Lo dijo con esa sinceridad que suena a recuerdo real, no a anécdota pulida por un departamento de comunicación.

Ese detalle encaja con otro dato que también se difundió: Pratt había hecho pruebas para otros superhéroes de Marvel antes de llegar a Peter Quill. La historia, contada desde dentro, se vuelve humana por lo obvio: incluso alguien que hoy se percibe como una estrella “segura” pasó por la fase de la inseguridad, del “otra vez no”. Y ahí, de nuevo, la entrevista gana interés: no es solo cine, es industria, decisiones que cambian carreras.

El pasado como luchador y un dato que sorprendió

Entre la conversación sobre IA y cine, Pablo Motos se detuvo en una faceta menos conocida por el gran público: el pasado de Pratt como luchador. En la información difundida por el propio programa se menciona que Pratt fue campeón de Washington en esa disciplina y que definió aquella etapa como “lo más duro que he hecho en mi vida”. Más allá del titular, lo interesante fue el uso que el propio actor hizo de ese recuerdo: lo conectó con la idea de límites, de aprendizaje físico y mental, de una dureza que luego te acompaña cuando te enfrentas a rodajes largos o a cambios bruscos de vida.

Ese tipo de detalles funcionan en televisión porque rompen la imagen plana del invitado. Pratt no es solo el tipo gracioso que encadena franquicias; también es alguien que tuvo etapas de disciplina extrema, de competición, de golpes y de cansancio. El programa lo contó como una curiosidad, sí, pero la anécdota se convierte en un contexto que explica parte de su resistencia y su energía en plató.

Arnold Schwarzenegger, los puros y “quién manda” en casa

La parte personal llegó casi al final, como suele ocurrir en este formato, y desembocó en el tema inevitable: Arnold Schwarzenegger. Pratt está casado con Katherine Schwarzenegger, hija del actor y exgobernador de California, y Pablo Motos le preguntó directamente cómo es tenerlo como suegro. La respuesta fue clara y muy “Pratt”: “Arnold es lo más”. Pero lo que convirtió ese tramo en un clip fue el remate, tal como lo recogió Antena 3: Pratt desveló que el protagonista de Terminator “es el que manda” cuando hay encuentro familiar y contó una anécdota recurrente relacionada con la pasión de Schwarzenegger por los puros.

Ese fragmento no aporta información sobre Sin piedad, pero sí explica parte del magnetismo de la visita. Una estrella de Hollywood hablando de IA puede sonar serio; una estrella de Hollywood contando que en las reuniones familiares manda el suegro que fue Terminator es, directamente, televisión. Y aun así, lo curioso es que esa ligereza no rompió el tono general de la entrevista: quedó como descanso, no como vacío.

Una semana de cine que Antena 3 quiso marcar en rojo

La visita de Pratt no fue un hecho aislado dentro de la parrilla, y eso también forma parte de la noticia. Antena 3 presentó esos días como una “semana de cine”, con un calendario que combinaba dos visitas internacionales y dos nombres españoles de peso. El orden era significativo: Chris Pratt abría la semana como primer gran invitado de Hollywood del año, seguido por Joaquín Reyes, Antonio Banderas y Can Yaman. En el anuncio se insistía en el horario habitual del programa y en la idea de regresar a la rutina televisiva tras el parón navideño con invitados fuertes.

Ese marco importa porque coloca la entrevista dentro de una estrategia de programación: un arranque de año con nombres que garantizan conversación. Pratt, por su perfil internacional y por el tema de la IA ligado a su película, era el detonante perfecto.

Por qué sus palabras sobre la IA circularon tanto

La frase “es preocupante” se convirtió en titular por una razón sencilla: es concreta. No es un “hay que tener cuidado”, no es un “ya veremos”. Pratt habló de algo reconocible: la IA como herramienta que ya está en la vida diaria, la cantidad de información que puede manejar sobre nosotros y la posibilidad de un uso peligroso si cae en malas manos. En la entrevista completa publicada por Antena 3 se subrayó precisamente ese enfoque: utilidad y riesgo, ayuda y alarma, velocidad y falta de margen para asimilar.

Y luego está el detalle del “2029”. Es una fecha que funciona como golpe de realidad. Decir “en el futuro” permite que cualquiera se desconecte; decir “2029” obliga a colocar mentalmente cuatro números al lado del calendario. Pratt lo hizo así: no como una profecía, sino como una advertencia suave. De nuevo, sin grandilocuencia: “podéis imaginar que… es perfectamente posible que vivamos un mundo así”.

El debate se alimentó también por cómo se contó el argumento de la película. La idea de una IA juez, la cuenta atrás, las pruebas que te incriminan, la duda sobre la memoria o la propia culpabilidad… todo eso es material perfecto para que una entrevista se convierta en conversación social. Porque no queda en “me preocupa la IA”, sino en “me preocupa la IA y en mi película una IA decide si muero o vivo en 90 minutos”. La imagen es muy potente.

La noche en que “Sin piedad” se explicó mejor que un tráiler

La entrevista terminó dejando una sensación clara: Pratt fue a promocionar Sin piedad, pero acabó haciendo algo más raro en estos circuitos, que es contar con precisión de qué va lo que está vendiendo y por qué importa. El propio Pablo Motos lo remató con la broma de los “20 años”, y ahí quedó el momento: no tanto por el chiste, sino porque señalaba lo evidente. Pratt se extendió, explicó, se metió en el barro del argumento y, al hacerlo, convirtió la promoción en información.

Al día siguiente, los titulares se repartieron en dos grandes carriles: el “momentazo” familiar con Schwarzenegger y la frase sobre la IA. Pero el núcleo de la historia está en la suma: un actor de primera fila habla de un estreno inminente que usa la IA como juez, y aprovecha el prime time para decir que esa tecnología ya está aquí y que su avance es preocupante. Todo eso ocurrió en una sola entrevista, con nombre y apellidos, fecha clara, película con reparto y director, y una cadena que publicó el vídeo completo para que la conversación no dependiera solo de clips sueltos.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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