Síguenos

Actualidad

Qué deporte ver 22 de enero: Betis, Celta, Alcaraz y Euroliga

Mejor deporte del 22 de enero: Betis y Celta en Europa League, Real Madrid–Mónaco en Euroliga y Alcaraz en Australia, horarios, TV y claves.

Publicado

el

Qué deporte ver 22 de enero

Mejor deporte del 22 de enero: Betis y Celta en Europa League, Real Madrid–Mónaco en Euroliga y Alcaraz en Australia, horarios, TV y claves.

El jueves 22 de enero de 2026 llega con una agenda deportiva de esas que obligan a mirar el reloj dos veces: primero por la tarde-noche europea y luego por la madrugada, cuando Australia y la NBA te cambian el paso. En fútbol, la Europa League coloca dos focos con acento español: PAOK–Betis a las 18:45 en Salónica y Celta–Lille a las 21:00 en Balaídos, ambos con emisión en Movistar Plus+ y presencia también en la oferta de Orange TV según diales. Entre uno y otro, el baloncesto se cuela con un partido de nivel Euroliga: Real Madrid–Mónaco a las 20:45 en el Movistar Arena, en #Vamos. Y cuando ya parece que el día se apaga, el tenis vuelve a encenderlo desde Melbourne: Carlos Alcaraz juega contra Corentin Moutet a las 03:30 (hora peninsular) en el Open de Australia, con señal en Eurosport y opciones de visionado integradas en plataformas y operadores españoles.

La foto completa no se queda en “horario y canal”. Hoy hay contexto y hay letra pequeña: el Betis entra en el Toumba (ambiente áspero, partido que vibra), el Celta se mide a un Lille que compite con gesto serio y sin florituras, el Madrid se cruza con un Mónaco que suele convertir cada posesión en una negociación dura, y Alcaraz se enfrenta a un rival capaz de ensuciar el ritmo con variedad, zurda y travesuras tácticas. Esa mezcla —cálculo, ruido, presión y talento— es lo que hace que el 22 de enero no sea un jueves cualquiera en la tele.

Europa League a dos velocidades: primero Salónica, luego Balaídos

La tarde arranca con una escena muy concreta: PAOK–Real Betis, 18:45. Salónica no es un decorado neutro; el Toumba Stadium es de esos campos donde la grada parece pegada a la camiseta, con esa sensación de que el partido no solo se juega en el césped. El encuentro se ofrece en Movistar Plus+ dentro de su paquete de fútbol internacional, y en entornos de hostelería entra en la parrilla de LaLiga TV Bar, que hoy programa previa y directo para este tramo de la tarde. En casa, el mando suele llevarte a la familia de diales de “Liga de Campeones por M+” y variantes; en bar, la emisión va más “empaquetada”, con previa, partido y transición casi inmediata hacia la siguiente cita europea.

El Betis llega a esta clase de noches con una idea bastante reconocible: competir, sostener el partido, no regalar metros ni pérdidas fáciles y, cuando el guion lo permite, morder con calidad. La clave hoy no es romántica, es práctica: control del ritmo. Si el encuentro se acelera en exceso, si cada balón dividido se convierte en una carrera y cada falta lateral en un incendio, el PAOK crece. Si el Betis consigue que el partido tenga pausas —esas pausas que desesperan al rival y enfrían la grada—, el escenario se vuelve más manejable.

También pesa la lectura de enero, que nunca es un mes limpio. Hay equipos que llegan con piernas pesadas por acumulación, otros con la cabeza partida entre liga y Europa, y otros con la necesidad casi física de sumar porque la tabla no perdona. En la fase de liga de la Europa League, el margen para fallar es menor de lo que parece: el empate fuera puede ser oro, o puede ser un “casi” que luego te obliga a ganar con ansiedad. El Betis lo sabe y el PAOK también, y por eso estas tardes suelen tener dos partidos superpuestos: el que ves y el que se juega en la calculadora.

A las 21:00, el foco se traslada a Vigo: Celta–Lille en el Estadio Abanca Balaídos. Aquí la atmósfera cambia, pero no baja la presión; simplemente se expresa de otra manera. Balaídos, cuando la noche aprieta, es un estadio que trabaja el partido a base de empuje continuo, como si el público fuese una corriente que empuja el balón hacia el área contraria. El encuentro se ve en Movistar Plus+, con distribución por varios diales del paquete de competiciones europeas —Movistar suele ofrecerlo en el canal general de la plataforma y en señales específicas de “Liga de Campeones” y sus secundarios— y aparece también en la parrilla de Orange TV. En hostelería, vuelve a entrar LaLiga TV Bar, que hoy coloca una previa desde 20:45 antes del inicio.

El duelo tiene un punto de “partido frontera”. Lille no es un rival folclórico; es un equipo francés con estructura, con orden, con oficio para competir fuera. El Celta, en cambio, tiene una identidad que se alimenta de lo emocional pero necesita precisión: si se acelera por impulso, se expone; si encuentra equilibrio, puede convertirse en un equipo incómodo, de esos que te llevan a defender mirando hacia tu propia portería. En Europa, ese matiz —cuándo acelerar y cuándo no— suele decidir más que el porcentaje de posesión.

Hay un detalle que conviene tener en la cabeza hoy: la pelota parada. En noches igualadas, un córner bien atacado o una falta lateral mal defendida te cambia la semana. Y otro: la primera media hora. Si el Celta consigue instalarse arriba, obligar al Lille a despejar, generar segundas jugadas, Balaídos se enciende. Si el Lille enfría, mueve, te hace correr sin balón y te obliga a perseguir sombras, el partido se vuelve mental. Y en partidos mentales, el error suele aparecer por impaciencia.

Betis en el Toumba: lo que no sale en la ficha del partido

No hace falta exagerar para entender por qué Salónica es especial. El Toumba es un estadio con fama ganada: cercanía, sonido, esa sensación de que cada decisión del árbitro se discute con el cuerpo, no con palabras. Para el Betis, la noche pide concentración casi quirúrgica, sobre todo en los primeros diez minutos, cuando el partido aún no tiene dueño pero sí tiene energía desordenada. En ese tramo, el equipo local suele buscar un golpe temprano: un saque de banda largo, una presión alta, una falta colgada al área, una carrera que fuerza una amarilla. Si el Betis resiste ahí y no se deja arrastrar, el encuentro empieza a parecerse más a lo que le conviene.

En este tipo de salidas europeas, hay otra clave silenciosa: las pérdidas en salida. En un estadio caliente, perder un balón cerca del área propia no es solo un error; es un generador de caos. El Betis, si opta por construir desde atrás, necesita hacerlo con seguridad. Si decide jugar más directo, deberá ganar duelos y segundas jugadas para que el balón no vuelva como un bumerán. Esa elección táctica —salir limpio o salir pragmático— suele definirse en función de cómo se siente el equipo en el calentamiento, de cómo ruge el estadio en los primeros minutos, de si el rival muerde de verdad o solo amaga.

¿Pronóstico? Sin caer en el tópico, lo razonable es pensar en un partido cerrado, donde el empate no sería raro. Pero el fútbol europeo de enero también tiene una costumbre: el gol llega por una situación aparentemente menor. Un mal despeje, un rebote, una falta evitable. Ahí, la concentración pesa más que la inspiración.

Celta–Lille: la noche donde el detalle manda más que el nombre

El partido de Vigo tiene un atractivo casi clásico: un equipo español con necesidad de empujar en casa y un rival francés que suele competir con cara de “aquí no venimos a aplaudir”. El Lille acostumbra a ordenar los espacios, a protegerse por dentro, a no regalar transiciones fáciles. Y eso le plantea al Celta una pregunta práctica, de las que se resuelven en el césped: ¿cómo abrir una defensa que se siente cómoda sin balón?

Hay caminos, pero hoy el partido suele pedir uno muy concreto: amplitud y paciencia, sin caer en el aburrimiento. Suena contradictorio, pero no lo es. La paciencia no es mover por mover; es mover para encontrar el segundo pase que sí rompe. Cuando el Celta se precipita, el Lille agradece el regalo y sale. Cuando el Celta encuentra un pase interior con ventaja, el estadio se levanta porque huele a ocasión.

Y está la gestión del riesgo. En Europa League, un error en salida o una pérdida en zona media puede acabar en un gol en contra que te deja el partido patas arriba. El Celta necesita atacar, sí, pero sin convertir cada jugada en una moneda al aire. Ese equilibrio —insistir sin desprotegerse— es lo que separa una buena noche europea de una noche amarga.

En cuanto a la emisión, conviene dejarlo claro para que la noche no se convierta en una búsqueda interminable de diales: el encuentro entra en Movistar Plus+ y suele aparecer simultáneamente en el canal general de la plataforma (dial bajo, de los primeros) y en señales de M+ Liga de Campeones y sus secundarios. En Orange TV, se integra dentro de los diales de deportes asociados al paquete europeo. Y en hostelería, el bloque de LaLiga TV Bar suele ofrecerlo con previa inmediata.

Euroliga: Real Madrid–Mónaco, un partido para medir el pulso

A las 20:45, casi en el centro exacto de la tarde-noche, aparece el baloncesto como un ancla: Real Madrid–AS Mónaco en el Movistar Arena, jornada 24 de la Euroliga. En televisión, el partido va por #Vamos, el canal de Movistar que se ha convertido en escaparate para grandes citas, con el partido destacado de la noche.

Lo interesante aquí es que no hablamos de un rival “de paso”. Mónaco, en Euroliga, es un equipo que suele jugar con una intensidad controlada, como si apretara el partido sin necesidad de gritarlo. Defiende duro, castiga errores, y cuando huele debilidad, la explota con una frialdad bastante europea: una posesión larga, un bloqueo bien ejecutado, un tiro liberado. El Madrid, por su parte, es un equipo que, cuando está bien, domina desde el ritmo y desde el rebote, y convierte el partido en una sucesión de decisiones rápidas que desgastan al contrario.

Aquí el pronóstico se entiende con dos conceptos muy simples, casi de pizarra de barrio: pérdidas y rebote. Si el Madrid pierde poco y controla el rebote defensivo, aumenta mucho su probabilidad de llevar el partido a su terreno. Si el Mónaco fuerza pérdidas y encuentra segundas oportunidades, el duelo se convierte en una pelea de barro, de esas donde cada punto cuesta como un impuesto.

Además, está el componente de racha y de calendario. La Euroliga no perdona semanas flojas, y el Madrid suele necesitar este tipo de partidos para medir dónde está de verdad, no dónde dice estar. El Mónaco, segundo en muchas lecturas de la clasificación en este tramo, llega como una prueba seria. No hay demasiada literatura aquí: o compites y sostienes, o te desordenas y pagas.

Y, como telón de fondo, la jornada de Euroliga hoy ofrece otros duelos con interés para quien se queda con ganas de más: el Bayern–Valencia aparece como una cita que mezcla estilos y urgencias, y el Fenerbahçe–Baskonia añade ese componente de pista complicada y rival exigente. No hace falta convertirlo en un maratón, pero quien tenga el canal puesto puede encontrarse con un tramo de baloncesto europeo de alto voltaje, sin adornos.

Open de Australia: Alcaraz ante Moutet, a las 03:30 y con trampa táctica

El tenis hoy tiene un punto de contradicción horaria que ya es tradición: te interesa, pero te cae en la madrugada. Carlos Alcaraz juega contra Corentin Moutet a las 03:30 (hora peninsular) en la Rod Laver Arena, en tercera ronda del Open de Australia. La emisión se reparte entre la señal tradicional de Eurosport y las integraciones de ese contenido en plataformas y operadores; en España, Eurosport sigue siendo la referencia base del torneo, con partidos en sus canales lineales y con opciones adicionales según el paquete contratado, incluida la señal en 4K cuando el servicio lo ofrece.

Lo deportivo, hoy, es más jugoso de lo que parece en una primera mirada. Moutet es un rival con un perfil que incomoda: zurdo, creativo, con capacidad para cambiar ritmos y con una tendencia natural a convertir un partido “normal” en un partido raro. Esa rareza puede ser una virtud o un boomerang, depende del día. Para Alcaraz, la clave suele ser no caer en la trampa de querer resolver cada punto con una sola acción brillante. Cuando el murciano está sereno, construye, elige el momento, y el partido se inclina. Cuando se acelera por impulso, el rival encuentra aire.

En pistas duras australianas, además, la pelota corre y el calor puede influir incluso a esas horas locales. Alcaraz suele manejar bien la velocidad, pero Moutet puede aprovecharla para acortar puntos y obligar a desplazamientos incómodos hacia delante, con dejadas o cambios de dirección que te sacan de la zona de confort. En términos simples: hoy se trata de imponer patrón. Que el partido no lo dicte el rival con su catálogo de trucos, sino Alcaraz con su potencia y su capacidad para ajustar.

Un apunte de contexto del torneo que ayuda a situar el momento: el Open de Australia de este año ya ha dejado titulares grandes en el cuadro masculino, con nombres como Novak Djokovic ampliando cifras históricas de victorias en Grand Slam en estos días de competición. Ese tipo de datos, más allá del récord, recuerdan que Melbourne siempre mezcla futuro y pasado: jóvenes que empujan, veteranos que no se van, y partidos que empiezan cuando aquí casi es hora de levantarse.

La madrugada de la NBA: calendario nuevo y horarios que muerden

La NBA, en España, vive desde esta temporada un mapa más repartido: DAZN y Prime Video han entrado en el reparto de derechos, mientras NBA League Pass sigue como la opción total para quien quiere la liga entera, partido a partido, sin depender de selecciones. La consecuencia es obvia: hay noches en las que un gran partido está en una plataforma y otro, igual de grande, en otra. Y los horarios, como siempre, mandan: mucha oferta cae en la madrugada.

Para el jueves 22 de enero, el calendario oficial de la NBA incluye una jornada con partidos destacados y con duelos atractivos por nombres y rivalidades recientes, entre ellos un Warriors–Mavericks y un Lakers–Clippers fechados en el programa del día, encuentros de esos que se prestan a madrugada larga, sobre todo por el componente de estrellas y por el atractivo natural del emparejamiento. En paralelo, DAZN viene anunciando partidos concretos del mes de enero con hora para el espectador español; por ejemplo, en estas fechas ha situado encuentros en la franja de las 03:00 como parte de su calendario de emisiones.

Aquí conviene aterrizar una realidad sin dramatismos: en NBA, incluso cuando la fecha coincide con el 22, el partido puede caer ya en la madrugada del 23 para el reloj peninsular. Es el típico juego de husos horarios que te hace mirar dos veces el calendario y que, en enero, se nota más porque el cuerpo no perdona.

En cuanto al “pronóstico NBA”, en un día así lo más razonable es hablar de tendencias, no de marcadores: rotaciones, cansancio, viajes, el clásico descanso programado de alguna estrella. Una noche te levantan un partido con un tercer cuarto brutal; otra noche te lo congelan con un parcial de 12-0 que llega sin aviso. La NBA es eso, una liga donde el guion cambia con un par de triples.

Canales, diales y la parte práctica del 22 de enero

Hoy la oferta está concentrada en tres grandes vías y todo lo demás son matices. La Europa League se mueve en el ecosistema de Movistar Plus+, con el partido del Betis y el del Celta repartidos en la familia de canales de competiciones europeas y con presencia habitual en diales como el general de la plataforma y los específicos de “Liga de Campeones” y secundarios; además, la oferta de Orange TV refleja el partido del Celta–Lille con diales propios dentro de su paquete. La Euroliga coloca el Real Madrid–Mónaco en #Vamos, con inicio a las 20:45, el tipo de partido que Movistar suele destacar en su parrilla de prime time deportivo. Y el Open de Australia se sitúa en Eurosport y en su distribución asociada, con el Alcaraz–Moutet marcado a las 03:30.

Si se mira el día en bloque, la franja más intensa va desde las 18:45 hasta casi las 23:00, con fútbol europeo y Euroliga solapándose de forma parcial. Es ese tramo donde el mando se usa de verdad: un ojo en Salónica, el salto al Movistar Arena, y la vuelta a Balaídos cuando el reloj marca las nueve. Después, el deporte se vuelve nocturno y más selectivo: tenis en madrugada, NBA para quien ya vive en ese horario o para quien se permite una noche larga sin remordimientos.

Un detalle adicional: la programación de LaLiga TV Bar hoy refleja con claridad el enfoque “previa + partido” para Europa League, una pista útil para entender cómo se estructura la tarde en bares y locales. La previa del PAOK–Betis arranca antes del directo, y la del Celta–Lille se coloca justo en la transición de la noche, lo que a menudo indica también dónde está el pico de audiencia esperado.

La jornada, entendida como historia y no como un simple horario

Lo atractivo del 22 de enero no es solo que haya partidos; es la combinación de escenarios. El Betis entra en un estadio con fama de incómodo, donde cada despeje se celebra como un gol y cada falta lateral parece un penalti moral. El Celta juega en casa, con Balaídos como motor emocional, ante un rival que no suele regalar espacios ni se deja arrastrar por el ruido. El Madrid se enfrenta a un Mónaco que llega con etiqueta de equipo serio, de esos que te obligan a ejecutar bien porque si no, te castigan sin piedad. Y Alcaraz se mide a un jugador que puede convertir el partido en una partida de ajedrez con golpes de magia… o en un lío si te despistas.

En fútbol, la Europa League en esta fase de temporada se juega con una tensión particular: la de la clasificación y la de la gestión del esfuerzo. En baloncesto, la Euroliga en enero ya no admite muchas excusas: los equipos que quieren estar arriba empiezan a enseñar su verdad. Y en tenis, el Open de Australia es el primer gran examen del año, el torneo donde se definen sensaciones que luego persiguen a los jugadores durante semanas, para bien o para mal.

Una última nota sobre el tenis: cómo se gana un partido feo

Alcaraz, cuando se mide a rivales de estilo imprevisible, suele necesitar un pequeño ajuste mental: aceptar que algunos puntos no van a ser “bonitos”. Que habrá errores raros, globos incómodos, dejadas que salen por milímetros. Ganar en Australia, muchas veces, es ganar incluso cuando el partido no se parece a lo que te gustaría jugar. Si el duelo se pone feo, la receta suele ser sencilla, casi aburrida: servicio sólido, resto agresivo cuando toca y no regalar juegos por desconexión. Eso, en una madrugada española, se traduce en algo muy concreto: si el partido va a cuatro sets, cada bajón se paga.

Una última nota sobre Euroliga: el partido que se decide sin que te des cuenta

En Madrid, el duelo ante Mónaco tiene esa cosa de los partidos grandes: a veces se rompen sin que lo notes. Un par de pérdidas, un rebote ofensivo concedido, un triple en transición, y de pronto estás siete abajo sin haber “visto” el momento exacto. Por eso hoy importan tanto los detalles rutinarios: cerrar el rebote, no conceder canastas fáciles, no regalar tiros libres por faltas evitables. Lo espectacular llega, sí, pero lo cotidiano decide.

Cuando el día se ordena solo

Si hay que quedarse con una idea limpia del 22 de enero, es esta: la tarde la abre el Betis a las 18:45 en Salónica, la noche la remata el Celta a las 21:00 en Vigo, y entre medias el Real Madrid pone el baloncesto grande a las 20:45 en #Vamos. Luego, ya en silencio de madrugada, el tenis coloca a Alcaraz a las 03:30 como el último gran foco del día, con la NBA flotando en esa franja donde los horarios se mezclan con el calendario y el cuerpo pide negociar. Es una jornada compacta, reconocible, con cuatro pilares claros y un hilo común: competición real, escenarios exigentes y partidos que, por contexto, pesan más que un simple jueves de invierno.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído