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¿Por qué cae Susanna Griso? Audiencias y polémicas en Espejo Público

Espejo Público pierde regularidad frente al empuje de TVE y Ana Rosa mientras varias polémicas aumentan la presión alrededor de Susanna Griso.

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Por qué Susanna Griso se hunde

Resumen

  • Espejo Público tocó un 9,1% de cuota el 19 de noviembre
  • El programa aún logra picos altos, pero ha perdido regularidad
  • TVE, Ana Rosa y varias polémicas elevan la presión sobre Susanna Griso

Espejo Público atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos cursos. El programa de Susanna Griso ha perdido terreno en las mañanas de Antena 3 y el 19 de noviembre tocó un inquietante 9,1% de cuota de pantalla, su peor registro de la temporada y uno de los más bajos de su historia reciente. Venía de cerrar el curso 2024-2025 con un 13,3%, de modo que la distancia no es precisamente una coma estadística.

Pero atribuir el descenso a una única causa sería demasiado fácil. La caída mezcla una competencia mucho más agresiva, cambios en los hábitos de la audiencia y una sucesión de episodios polémicos que han colocado al programa bajo el foco. Hay desgaste, sí. No existe, en cambio, una prueba que permita afirmar que una polémica concreta haya provocado por sí sola la pérdida de espectadores.

El 9,1% que encendió las alarmas en Espejo Público

El miércoles 19 de noviembre dejó la fotografía más incómoda. Espejo Público marcó un 9,1% de share y quedó claramente por detrás de las otras grandes ofertas informativas de la mañana. El programa de Ana Rosa alcanzó el 14,5%, mientras que en La 1 La hora de La 1 registró un 19,2% y Mañaneros 360, un 17,4%. En otras palabras: aquella mañana TVE prácticamente duplicó la cuota del espacio de Griso.

La comparación resulta todavía más llamativa porque Antena 3 no atraviesa una crisis general. Todo lo contrario. La cadena conserva una posición muy fuerte gracias a sus informativos, Pasapalabra, El Hormiguero o La ruleta de la suerte. El problema está mucho más localizado en una franja matinal donde la competencia ha cambiado de forma notable.

Hace apenas unos meses el escenario parecía otro. Espejo Público cerró la temporada anterior con un 13,3% y unos 344.000 espectadores de media, su mejor resultado en tres temporadas. Su bloque informativo, entre las 8:55 y las 11:00, llegó al 14,9%. Era una posición cómoda. No inexpugnable, como está quedando claro.

Una caída que tampoco sigue una línea recta

Conviene poner freno a la palabra «hundimiento». El programa está sufriendo, pero sus cifras de noviembre dibujan una montaña rusa de audiencia, no una línea recta hacia abajo.

El 6 de noviembre, apenas dos semanas antes de aquel mínimo, Espejo Público había logrado un 13,2% de cuota y 355.000 espectadores, su récord de la temporada hasta entonces. Y el miércoles 26 volvió a situarse en un 10,8%, todavía discreto frente a los resultados del curso anterior, pero por encima del agujero del 9,1%.

Hay incluso otro dato revelador. La entrevista de Susanna Griso a Santiago Abascal del martes 25 alcanzó aproximadamente un 16% de cuota durante ese tramo, lo que muestra que el programa todavía conserva capacidad para atraer público cuando encuentra un contenido especialmente competitivo.

Ahí aparece la contradicción: Espejo Público puede dispararse durante una entrevista y, al día siguiente, regresar a cifras mucho más modestas. Más que una fuga absoluta de espectadores, se aprecia una audiencia menos fiel y más sensible al contenido de cada jornada.

TVE ha cambiado por completo la batalla de las mañanas

Durante muchos años la televisión matinal española parecía una partida reservada a dos grandes marcas privadas. Ese tablero se ha roto. La 1 ha reforzado su oferta y la mañana se ha convertido en una franja mucho más fragmentada, con varios programas disputándose al mismo espectador.

La temporada arrancó precisamente con esa incógnita. Ana Rosa Quintana regresaba a la mañana de Telecinco mientras Silvia Intxaurrondo y la oferta de RTVE llegaban reforzadas. Griso, que había terminado el curso anterior en una posición sólida, se encontraba de repente rodeada.

El 19 de noviembre lo dejó cristalino: el problema para Antena 3 no era solamente Ana Rosa. TVE había entrado de lleno en la pelea y estaba absorbiendo una parte considerable del público interesado en actualidad e información.

Para Espejo Público esto tiene una consecuencia incómoda. Ya no basta con conservar su audiencia tradicional. Cada mañana tiene que volver a conquistarla.

Las polémicas también han ocupado demasiado espacio

A esa batalla por el mando se ha sumado un noviembre especialmente accidentado alrededor del programa. Y cuando una marca informativa acaba siendo noticia por sí misma, parte de la atención deja de estar en lo que cuenta y pasa a fijarse en cómo lo cuenta.

El episodio más serio llegó a comienzos de mes. Susanna Griso tuvo que pedir disculpas al Ministerio del Interior después de que Espejo Público interpretase de manera incorrecta datos incluidos en un informe sobre inmigración irregular en Ceuta. La presentadora reconoció el error en directo e invitó a Interior a acudir al programa para explicar la cuestión. Rectificar era lo obligado; el problema es que la información equivocada ya había sido emitida.

Un día antes, otro episodio mucho más pequeño había corrido por redes y medios especializados. Al terminar el programa del 6 de noviembre, un micrófono abierto permitió escuchar a Griso decir «me pone de los nervios». No quedó claro a qué o a quién se refería. Precisamente por eso, cualquier interpretación más allá de lo escuchado sería especular.

Son incidentes de distinta gravedad, pero todos consumen algo que para un magacín de actualidad vale oro: la atención sobre el contenido acaba desplazándose hacia el propio programa y su presentadora.

La elección de invitados también ha provocado discusión. El martes 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Espejo Público recibió primero a Santiago Abascal y posteriormente a Luis Rubiales, expresidente de la Real Federación Española de Fútbol condenado por agresión sexual por el beso no consentido a Jenni Hermoso. La coincidencia de la entrevista con el 25N generó críticas y comentarios alrededor de la programación elegida para esa mañana.

La conversación con Rubiales tampoco fue un paseo promocional. Griso cuestionó varios puntos de su relato y el intercambio dejó momentos de tensión, reproches y bastante ruido posterior. Otra mañana en la que lo sucedido dentro del plató terminó viajando mucho más allá del propio programa.

Aparece así otra paradoja de la televisión actual: la polémica proporciona visibilidad, pero visibilidad y fidelidad no son lo mismo. Un invitado puede disparar una franja concreta y dejar titulares durante horas sin conseguir que esa audiencia regrese al programa a la mañana siguiente.

Susanna Griso sigue siendo el gran activo y absorbe el desgaste

Después de casi dos décadas vinculada a Espejo Público, resulta prácticamente imposible separar la marca del rostro que la presenta. Esa identificación ha sido una enorme ventaja para Antena 3. También tiene reverso: cuando el programa se equivoca o entra en una controversia, el impacto termina concentrándose en Susanna Griso, aunque las decisiones sean fruto de una redacción y una dirección mucho más amplias.

La propia evolución de audiencia muestra hasta qué punto sería exagerado hablar de rechazo personal hacia la presentadora. El mismo formato que cayó al 9,1% el día 19 había marcado un 13,2% el día 6 y consiguió que una entrevista alcanzase el 16% el día 25. Los fuertes rebotes de audiencia no encajan demasiado bien con la idea de un abandono masivo y definitivo de Griso.

Lo que sí existe es un desgaste respecto al excelente curso anterior. En televisión, perder dos o tres puntos de cuota de manera recurrente no es ruido estadístico. Significa que cientos de miles de decisiones individuales —cambiar de canal, quedarse en TVE, regresar a Telecinco, consumir una entrevista después en redes— están modificando el reparto de la mañana.

Y ahí está probablemente la batalla auténtica de Espejo Público.

Un programa atrapado entre información, tertulia y entretenimiento

Espejo Público ocupa durante horas una franja difícil de domesticar. Empieza pegado a la actualidad política y judicial y va desplazándose después hacia sucesos, sociedad, entrevistas y entretenimiento. Esa mezcla permitió al programa crecer durante las últimas temporadas, pero también lo obliga a competir contra rivales muy diferentes.

La edición 2025-2026 llegó, precisamente, con nuevos colaboradores y secciones. Antena 3 incorporó perfiles como Josep Borrell y Albert Rivera a la mesa de análisis y reforzó otros contenidos del magacín. El objetivo era ensanchar el formato sin perder su identidad informativa.

El riesgo aparece cuando la escaleta intenta hablar con demasiadas voces a la vez. Información dura, debate, sucesos, corazón, declaraciones políticas, entrevistas virales… cuatro horas de televisión dan para mucho, quizá demasiado. El espectador puede entrar por una noticia y marcharse veinte minutos después hacia otro canal. El mando está más inquieto que antes.

El verdadero problema está en recuperar la regularidad

A 27 de noviembre de 2025, los datos permiten afirmar que Susanna Griso y Espejo Público han perdido fuerza respecto a la temporada pasada, pero no que el programa se encuentre ante un derrumbe irreversible. El 9,1% del día 19 fue un golpe severo; el 13,2% conseguido apenas trece días antes demuestra, al mismo tiempo, que todavía existe margen de recuperación.

Las polémicas pesan porque desgastan la conversación alrededor de una marca informativa. El error con los datos de inmigración, los momentos captados fuera de guion o las discusiones provocadas por determinados invitados añaden ruido. Pero convertirlas automáticamente en la causa del descenso sería confundir simultaneidad con causalidad.

El cambio más profundo está en otro lugar: la mañana televisiva española vuelve a estar abierta. TVE compite con fuerza, Telecinco ha recuperado a Ana Rosa Quintana y Antena 3 ya no puede dar por descontado el terreno conquistado durante los últimos cursos.

Susanna Griso continúa teniendo capacidad para atraer audiencia; los picos de noviembre lo prueban. Lo que Espejo Público ha perdido, de momento, es algo quizá más valioso que un gran dato aislado: la regularidad que convirtió al programa en una de las referencias indiscutibles de las mañanas.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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