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Tecnología

¿Por qué EE. UU. podría prohibir iPhone, Galaxy y Pixel por patentes?

Una denuncia por patentes de audio lleva a Apple, Samsung y Google ante la USITC y abre la puerta al bloqueo de ciertos iPhone, Galaxy y Pixel.

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el

iPhone, Galaxy y Pixel

Resumen

  • La USITC investiga a Apple, Samsung y Google por patentes de audio
  • BoomCloud pide bloquear la importación de los productos infractores
  • No existe aún ningún veto sobre los iPhone, Galaxy o Pixel

Apple, Samsung y Google afrontan en Estados Unidos una investigación que, en su escenario más severo, podría terminar impidiendo la importación de determinados dispositivos de las tres compañías. No existe por el momento ninguna prohibición general sobre los iPhone, los Galaxy o los Pixel. Lo que sí hay es un procedimiento oficial abierto por la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos, la USITC, a raíz de una denuncia por presunta infracción de patentes relacionadas con tecnologías de audio.

Detrás del conflicto está BoomCloud 360, una empresa californiana especializada en sonido. La compañía sostiene que determinados productos importados y comercializados por Apple, Samsung y Google emplean tecnologías protegidas por sus patentes sin autorización y ha reclamado algo bastante más serio que una simple compensación económica: una orden de exclusión que, si prosperase, podría cerrar la frontera estadounidense a los productos finalmente considerados infractores.

La disputa, por tanto, empieza hablando de procesamiento de sonido y termina mirando directamente a las aduanas estadounidenses. Un recorrido peculiar para un conflicto que el consumidor difícilmente percibe cuando pulsa el botón de reproducir música en su teléfono.

Qué está investigando realmente Estados Unidos

La denuncia fue presentada ante la USITC el 14 de agosto de 2026 y posteriormente ampliada el 31 de agosto. La Comisión decidió abrir formalmente la investigación el 15 de septiembre bajo el expediente 337-TA-1521. Entre las compañías incluidas aparecen Apple Inc., Samsung Electronics, Samsung Electronics America y Google.

Hay un matiz fundamental: la apertura del procedimiento no significa que la USITC haya declarado culpables a las compañías ni que haya determinado que existe infracción. Significa que las acusaciones han superado la fase necesaria para ser examinadas formalmente. A partir de ahí toca demostrar, documento a documento y tecnología a tecnología, si los productos señalados vulneran realmente los derechos de patente invocados.

El procedimiento gira alrededor de tres patentes estadounidenses de BoomCloud 360: las números 10.524.078, 11.533.560 y 11.051.121. Las reivindicaciones examinadas se relacionan, de forma simplificada, con tecnologías destinadas a procesar el sonido, modificar su percepción espacial y mejorar la experiencia acústica proporcionada por dispositivos electrónicos pequeños.

El audio espacial está en el centro de la batalla

Parte de la tecnología discutida afecta al denominado audio espacial, es decir, técnicas digitales destinadas a conseguir que el usuario perciba el sonido con mayor anchura, profundidad y posición, aunque proceda de unos altavoces diminutos o de unos auriculares. El objetivo consiste en engañar —de manera muy sofisticada— al oído para recrear una escena acústica más amplia que la que permitiría el tamaño físico del dispositivo.

También entra en juego la llamada cancelación de diafonía, conocida en inglés como crosstalk cancellation. Cuando dos altavoces reproducen sonido, cada oído recibe inevitablemente parte de la señal que procede del altavoz situado al otro lado. Determinados algoritmos pueden compensar esa mezcla para ofrecer una sensación de localización mucho más precisa.

Otros sistemas permiten modificar dinámicamente las señales de audio mediante información obtenida durante la propia reproducción. Para el usuario sucede casi sin dejar rastro: abre una canción, un vídeo o una película y escucha. Por debajo trabajan algoritmos que recalculan señales en fracciones de segundo.

BoomCloud sostiene que algunas de esas soluciones están cubiertas por sus derechos de propiedad intelectual y que las empresas investigadas han incorporado tecnologías que entran dentro del ámbito protegido por sus patentes. Apple, Samsung y Google tendrán oportunidad de rechazar esa interpretación técnica y jurídica durante el procedimiento.

Por qué se habla de prohibir iPhone, Galaxy y Pixel

La palabra prohibición necesita aquí un asterisco figurado, porque BoomCloud no puede decidir por sí misma que los teléfonos desaparezcan de las tiendas. Lo que ha solicitado es que la USITC, si confirma finalmente una infracción, adopte medidas capaces de impedir la importación de los productos afectados y limitar su posterior comercialización en Estados Unidos.

La legislación estadounidense permite a la Comisión investigar determinadas prácticas relacionadas con productos importados que vulneren derechos de propiedad intelectual. Su herramienta más contundente es precisamente una exclusion order, una orden que puede actuar en la frontera y evitar la entrada en el país de los productos incluidos en ella.

Ahí aparece una de las peculiaridades del negocio tecnológico actual. Apple diseña el iPhone desde Estados Unidos y Google desarrolla allí buena parte de la tecnología de sus Pixel, mientras Samsung posee una enorme estructura comercial estadounidense; sin embargo, una parte sustancial del hardware se fabrica fuera del país. Una restricción de importaciones, por tanto, puede tener consecuencias comerciales muy reales.

Los procedimientos relacionados con BoomCloud han colocado bajo el foco distintas tecnologías presentes en teléfonos y accesorios de audio, mientras que la atención pública se ha concentrado inevitablemente en las familias iPhone, Samsung Galaxy y Google Pixel. Eso no equivale a afirmar que todos sus modelos estén amenazados por un veto indiscriminado. Tendría que establecerse primero qué dispositivos concretos infringen, en su caso, las patentes examinadas.

La diferencia es sustancial. Primero debe probarse la infracción de patente, después delimitar qué productos resultarían afectados y, finalmente, decidir qué remedio corresponde aplicar. Entre una investigación administrativa y la desaparición de un teléfono de las tiendas hay todavía bastante carretera.

Apple ya había movido ficha antes de la investigación

El conflicto no nació con el anuncio de septiembre. El 5 de agosto de 2026, Apple había acudido a un tribunal federal del sur de California para solicitar una declaración de no infracción frente a BoomCloud 360. La compañía buscaba que la justicia determinase que determinados productos de Apple no vulneraban varios derechos reclamados por la empresa de audio.

Aquel procedimiento de Apple se refería a otras tres patentes de BoomCloud —las 10.313.820, 10.721.564 y 10.757.527— y no exactamente al mismo grupo de patentes que posteriormente pasó a formar parte de la investigación abierta por la USITC. Es una distinción técnica, pero relevante para entender por qué aparecen números distintos en los diversos frentes del conflicto.

BoomCloud, por su parte, inició durante agosto litigios por infracción contra Apple, Google y Samsung en tribunales federales. La batalla se desarrolla así en varios tableros al mismo tiempo, una situación bastante habitual cuando las disputas de propiedad intelectual afectan a tecnologías empleadas en productos de enorme valor comercial.

La diferencia entre esas vías importa. Un tribunal federal puede pronunciarse sobre infracción, validez de las patentes y posibles daños económicos. La USITC dispone, en cambio, de una herramienta especialmente delicada para fabricantes que dependen de cadenas internacionales de producción: restringir la entrada de determinados productos en Estados Unidos.

La decisión no llegará de un día para otro

El procedimiento se encuentra en una fase temprana. Un juez administrativo deberá examinar pruebas, escuchar los argumentos de las partes y determinar inicialmente si se ha producido una vulneración de la normativa aplicable. La Comisión puede revisar después esa decisión antes de llegar a una resolución definitiva.

La USITC debe establecer una fecha objetivo para completar la investigación dentro de los 45 días posteriores a su apertura. Ese plazo sirve para fijar el calendario del procedimiento, no para resolver necesariamente el fondo de la disputa en apenas mes y medio. Los casos complejos de patentes pueden convertirse en auténticas autopsias tecnológicas.

Incluso una eventual orden de exclusión atraviesa mecanismos adicionales de revisión. Las medidas de la Comisión pueden quedar sometidas a un periodo de revisión presidencial de 60 días, ejercido en la práctica a través de la administración comercial estadounidense, antes de quedar definitivamente asentadas.

Así que los iPhone, Galaxy y Pixel no van a desaparecer de los escaparates estadounidenses de la noche a la mañana. En estos momentos existe una investigación y una petición de medidas comerciales, no una orden general de retirada ni un veto vigente contra las tres marcas.

El precedente de Apple Watch demuestra que el riesgo existe

Puede parecer improbable que una autoridad estadounidense llegue a restringir un producto de una empresa del tamaño de Apple, pero la posibilidad no pertenece al terreno de la ciencia ficción. Las disputas de propiedad intelectual ya han provocado anteriormente restricciones a dispositivos tecnológicos de gran consumo en Estados Unidos.

Uno de los ejemplos más conocidos fue el conflicto entre Apple y Masimo relacionado con la tecnología para medir el oxígeno en sangre de determinados modelos de Apple Watch. La disputa desembocó en una orden de exclusión de la USITC y obligó a Apple a modificar temporalmente su estrategia para mantener algunos relojes a la venta en el mercado estadounidense.

Eso no significa que el expediente de BoomCloud vaya a terminar de la misma manera. Cada caso depende de patentes, productos, argumentos y pruebas diferentes. El precedente sirve únicamente para demostrar que una orden de exclusión no es una amenaza retórica: la USITC tiene esa capacidad y la ha utilizado cuando ha considerado acreditados los requisitos legales.

Para las compañías afectadas hay mucho más en juego que una discusión entre ingenieros. Estados Unidos es uno de los principales mercados tecnológicos del mundo y cualquier restricción que alcanzase a modelos relevantes tendría efectos sobre fabricantes, operadoras, distribuidores, tiendas y consumidores.

Una pequeña empresa frente a tres gigantes tecnológicos

El contraste tiene algo de David contra tres Goliat. De un lado aparecen Apple, Samsung y Google, tres compañías con una capacidad financiera, tecnológica y jurídica gigantesca. Del otro, una empresa especializada en ingeniería de audio que reclama la protección de unas patentes que considera vulneradas.

El tamaño de las partes, sin embargo, no decide jurídicamente quién tiene razón. BoomCloud deberá demostrar que posee derechos válidos y aplicables, que las funciones denunciadas quedan realmente comprendidas dentro de sus reivindicaciones y que los productos analizados realizan aquello que las patentes protegen.

Las tecnológicas pueden combatir esas afirmaciones desde varios ángulos: negar la infracción, discutir el alcance de las reivindicaciones, cuestionar la validez de las patentes o argumentar que las características de sus dispositivos funcionan de una manera distinta a la descrita por BoomCloud.

También pesa el interés público. Una eventual restricción capaz de afectar a productos vendidos masivamente obliga a valorar cuestiones relacionadas con consumidores, competencia, mercado y disponibilidad de alternativas. Es otra razón por la que conviene evitar la imagen simplista de un interruptor que alguien pueda pulsar para apagar de golpe las ventas de teléfonos.

Una disputa de audio con mucho más en juego

Por el momento hay una investigación, no un veto. BoomCloud 360 acusa a Apple, Samsung y Google de utilizar determinadas tecnologías de audio amparadas por sus patentes y pretende que Estados Unidos pueda limitar la importación y venta de los productos que sean declarados infractores. Las tres compañías disponen de herramientas legales y técnicas para oponerse.

El futuro comercial de determinados iPhone, Galaxy y Pixel dependerá de algo bastante menos espectacular que un gran anuncio empresarial: reivindicaciones de patente, informes de ingenieros, peritajes, audiencias y decisiones administrativas. Papel, algoritmos y abogados; la mezcla habitual cuando una tecnología invisible empieza a valer millones.

La batalla comenzó alrededor del sonido de unos dispositivos, pero una eventual orden de exclusión podría hacer bastante más ruido. Hasta que exista una resolución, la situación es mucho más concreta: los teléfonos siguen vendiéndose y Estados Unidos examina si algunas de las tecnologías que llevan dentro pueden seguir entrando en el país.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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