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¿Por qué abandona Pogacar La Vuelta y qué pasó en Xeraco?

Pogacar abandona La Vuelta tras una dura caída: sufre fracturas y conmoción cuando dominaba la general y deja abierta una carrera inesperada.

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Pogacar iguala a Coppi en Il Lombardia

Tadej Pogacar ha abandonado La Vuelta a España 2026 después de sufrir una durísima caída durante la octava etapa, cuando vestía el maillot rojo y dominaba con claridad la clasificación general. El esloveno trató de levantarse y continuar, pero el dolor en el brazo y el hombro izquierdos hizo imposible siquiera volver a pedalear. Terminó entrando en una ambulancia a poco más de 30 kilómetros de la llegada a Xeraco. La carrera que parecía tener agarrada con las dos manos se acabó, literalmente, contra el asfalto.

El parte médico posterior confirmó que el golpe fue bastante más serio de lo que mostraban aquellas primeras imágenes: Pogacar sufrió una conmoción cerebral, una fractura desplazada de la clavícula izquierda, una fractura cervical estable en la vértebra C7 y múltiples abrasiones. Se encuentra estable y no presenta secuelas neurológicas, pero deberá someterse a una operación de clavícula cuando las precauciones derivadas de la conmoción permitan intervenirle. Su Vuelta, naturalmente, ha terminado.

Cómo fue la caída que dejó a Pogacar fuera de La Vuelta

Todo sucedió en una etapa que, sobre el papel, debía tener bastante menos drama. El pelotón viajaba hacia Xeraco y Pogacar rodaba en una posición adelantada cuando perdió bruscamente el control de la bicicleta. Las imágenes muestran al esloveno realizando un movimiento repentino antes de irse al suelo a gran velocidad.

Las primeras informaciones apuntaron a un objeto o una piedra sobre la calzada que habría obligado al líder a modificar su trayectoria. La mecánica exacta del accidente no quedó completamente clara en un primer momento, aunque las imágenes aéreas permiten apreciar el extraño movimiento de la bicicleta inmediatamente antes del impacto. Lo que no admite demasiadas interpretaciones es la violencia de la caída: Pogacar salió despedido hacia delante y golpeó con fuerza el suelo.

Durante unos minutos todavía pareció posible el regreso. Pogacar se incorporó, fue atendido por los médicos y llegó a intentar recuperar la bicicleta. No pudo. Al apoyar el brazo izquierdo, el dolor le impedía ejercer fuerza. Tenía heridas visibles en la cara, el hombro muy castigado y el brazo terminó inmovilizado.

El instante en que el líder comprendió que no podía continuar

Hay abandonos que se anuncian desde kilómetros antes y otros que llegan de golpe. Este fue de los segundos. Pogacar hizo un gesto negativo después de ser atendido junto a la carretera y caminó hacia la ambulancia. No hubo remontada imposible ni ese regreso al pelotón al que tantas veces nos ha acostumbrado el ciclismo. Había algo roto. En realidad, varias cosas.

El UAE Team Emirates-XRG confirmó horas más tarde la dimensión de las lesiones. La fractura de clavícula es desplazada, lo que requerirá cirugía, mientras que la lesión en C7 ha sido descrita como estable. La ausencia de daño neurológico es la noticia tranquilizadora dentro de un parte médico que, por lo demás, explica perfectamente por qué continuar era inviable.

La operación tendrá que esperar por la conmoción cerebral

El equipo médico no pretende precipitar la intervención. La cirugía de la clavícula se ha aplazado por las precauciones asociadas a la conmoción cerebral, un protocolo lógico después de un impacto de semejante intensidad. Pogacar quedó bajo supervisión médica después de ser trasladado al hospital.

No existe de momento una fecha fiable para su regreso a la competición. Y ahí conviene frenar las calculadoras: una clavícula puede tener plazos relativamente previsibles; una conmoción cerebral obliga a trabajar con mucha más cautela, y la fractura cervical añade otra variable. El calendario deportivo pasa, por unas horas al menos, a segundo plano.

Pogacar abandonó cuando tenía La Vuelta bajo control

El golpe deportivo también es enorme. Pogacar no estaba simplemente defendiendo el liderato: había construido 3 minutos y 50 segundos de ventaja sobre Enric Mas y 4:50 respecto a Primoz Roglic. Había ganado tres etapas durante la primera semana y daba la sensación, bastante familiar cuando el esloveno entra en modo trituradora, de que sus rivales empezaban a competir por el segundo puesto.

La Vuelta tenía además una importancia especial en su palmarés. Pogacar ya había conquistado el Giro de Italia y cinco ediciones del Tour de Francia; la ronda española era la gran vuelta que todavía faltaba en su colección. Había regresado siete años después de su estreno de 2019, cuando con apenas 20 años ganó tres etapas y terminó tercero en la general.

El abandono corta esa posibilidad de golpe. También rompe una estadística extraordinaria: nunca había abandonado una gran vuelta en todas sus participaciones anteriores. Es, además, su primer abandono en una carrera por etapas como profesional. Para un corredor acostumbrado a resolver las situaciones más incómodas con una facilidad que roza lo insolente, salir en ambulancia resulta una imagen extraña.

Enric Mas hereda el maillot rojo y cambia toda la carrera

El gran beneficiado deportivo, aunque resulta difícil utilizar esa palabra después de semejante accidente, es Enric Mas. El español pasó automáticamente al primer puesto de la clasificación y afronta la nueva situación con un minuto de ventaja sobre Primoz Roglic y 1:11 sobre Felix Gall. Sepp Kuss, Oscar Onley y Richard Carapaz también vuelven a mirar hacia lo más alto de una general que unas horas antes parecía mucho menos abierta.

Mas decidió no ponerse el maillot rojo durante la ceremonia del podio. Lo sostuvo en las manos, pero evitó vestirlo como gesto hacia Pogacar. La escena explicó bastante bien el ambiente de la jornada: el ciclismo había cambiado de líder, sí, aunque nadie tenía demasiadas ganas de celebrarlo.

Su llegada al primer puesto tiene, además, un pequeño peso histórico. Mas es el primer español líder de La Vuelta desde Jesús Herrada en 2018. Pogacar, por su parte, se convierte en el primer líder de la ronda española que abandona a consecuencia de una caída desde Igor Antón en 2010. Dos estadísticas nacidas de un mismo accidente, una agradable y otra bastante menos.

Aitana pasa de ser un examen para Pogacar a una batalla abierta

El guion de La Vuelta se ha roto justo antes de una jornada decisiva. La carrera afronta la etapa con llegada al Alto de Aitana, más de 5.000 metros de desnivel acumulado y una clasificación general que ha dejado de tener un dueño evidente. Lo que debía ser otra prueba para medir cuánto podía ampliar Pogacar su ventaja se convierte en una batalla directa entre Mas, Roglic, Gall y el resto de candidatos.

También cambia el UAE. El equipo había construido toda su estrategia alrededor de un líder que estaba respondiendo con victorias y diferencias importantes. Sin Pogacar, nombres como João Almeida, Jay Vine o Pablo Torres deberán asumir otro papel. La montaña deja de ser territorio de control para convertirse en terreno de oportunidades, ataques y alianzas de esas que duran exactamente hasta que dejan de convenir.

Coquard ganó una etapa que terminó hablando de otra cosa

Entre todo el ruido hubo una carrera y también un vencedor. Bryan Coquard, del Cofidis, se impuso al esprint en Xeraco por delante de Mads Pedersen y Jordi Meeus. A sus 34 años consiguió su primera victoria de etapa en una gran vuelta, un triunfo enorme para cualquier corredor y, en circunstancias normales, titular indiscutible de la jornada.

Pero aquellas circunstancias desaparecieron treinta kilómetros antes. El abandono del maillot rojo absorbió la etapa. Incluso el final estuvo marcado por otra montonera, esta vez dentro de los últimos metros, en una tarde en la que el asfalto parecía empeñado en recordar la parte menos romántica del ciclismo.

El contraste fue brutal: Coquard celebraba la victoria más importante de su carrera mientras el hombre que dominaba La Vuelta era trasladado al hospital. Dos imágenes paralelas. El ciclismo acostumbra a esas contradicciones; rara vez las concentra tanto en apenas una hora.

Una Vuelta completamente distinta desde Xeraco

La caída de Pogacar no solo retira al máximo favorito, sino que reinicia la lucha por La Vuelta después de una primera semana en la que el esloveno había impuesto diferencias impropias de una carrera todavía joven. Enric Mas tiene ahora el rojo y una oportunidad enorme, Roglic vuelve a encontrarse a una distancia manejable y los demás aspirantes recuperan algo que empezaba a escasear: posibilidades reales.

Para Pogacar la prioridad queda lejos de clasificaciones, puertos y bonificaciones. Está estable, no presenta daño neurológico y será operado de la clavícula cuando el protocolo médico lo permita. La fractura cervical estable y la conmoción cerebral obligan a la prudencia. Todo lo demás puede esperar.

La carretera, mientras tanto, seguirá hacia Aitana. Sin su líder, sin el principal favorito y con el maillot rojo sobre los hombros de Enric Mas. La Vuelta que parecía encaminada hacia Pogacar terminó en Xeraco; la que empieza después de su caída es otra carrera por completo.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.