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¿Qué pasó con Moses Itauma ante Hrgovic y por qué recuerda a Tyson?

Moses Itauma cayó ante Hrgovic en Londres y perdió la ocasión de acercarse al récord de Tyson tras una pelea que cambió en el noveno asalto.

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Moses Itauma estaba a una victoria de entrar en una habitación de la historia del boxeo donde casi nadie tiene llave. Con 21 años podía convertirse en el segundo campeón mundial más joven de los pesos pesados, únicamente por detrás de Mike Tyson. No ocurrió. Filip Hrgovic resistió un inicio durísimo, sobrevivió incluso a una caída y terminó derrotando al prodigio británico por TKO en el noveno asalto para conquistar el cinturón mundial IBF vacante.

La comparación con Tyson, por tanto, tenía una razón bastante más concreta que el habitual entusiasmo con el que el boxeo fabrica al próximo fenómeno antes de que termine de crecerle la barba. Itauma había llegado invicto, con 14 victorias y 12 nocauts, una velocidad impropia para un peso pesado y apenas 21 años. Una victoria sobre Hrgovic habría colocado su nombre inmediatamente detrás de Mike Tyson, campeón mundial con 20 años y 145 días en 1986. En Londres, sin embargo, apareció esa vieja asignatura que no figura en los vídeos de nocauts: sobrevivir cuando la pelea deja de obedecer.

Hrgovic derriba el guion cuando Itauma parecía tener el título

Durante buena parte de la pelea disputada en el O2 Arena de Londres, el guion parecía escrito para Itauma. Más rápido de manos, más explosivo y mucho más incisivo durante los primeros asaltos, el británico encontró pronto la distancia. En el segundo round conectó un gancho de derecha a la contra y mandó a Hrgovic a la lona.

El croata se levantó rápidamente. Y ahí, aunque todavía no lo pareciese, empezó otra pelea.

Itauma siguió acumulando golpes, entrando desde ángulos complicados y haciendo valer una rapidez que resulta extraña en un hombre de su tamaño. Hrgovic recibía demasiado, pero continuaba delante. Sin adornos. Sin esa estética de futuro campeón que rodeaba al joven británico. Su trabajo consistía básicamente en permanecer vivo dentro del combate hasta que apareciera una rendija.

Tras ocho asaltos, Itauma estaba claramente por delante en el desarrollo de la pelea. Pero los últimos segundos del octavo habían dejado una fotografía inquietante. El británico se lanzó a buscar el nocaut, gastó combustible y Hrgovic respondió cuando su rival empezaba a respirar con la boca abierta.

En el noveno llegó la vuelta completa del argumento. Hrgovic atacó a un Itauma agotado, encadenó golpes y obligó a la esquina del británico a detener el combate. El aspirante que había rozado el título terminó sufriendo la primera derrota de su carrera profesional. Hrgovic, con 34 años y mucha más carretera bajo los pies, se convirtió en campeón mundial IBF.

El segundo asalto explica el talento; el noveno, la derrota

La pelea dejó dos escenas que casi resumen toda la carrera de Itauma hasta este momento. En la segunda ronda apareció aquello que ha fascinado al boxeo: velocidad, precisión y potencia, además de una capacidad para sorprender a un peso pesado experimentado como si estuviera trabajando con alguien de una categoría menor.

En la novena apareció lo desconocido.

Antes de enfrentarse a Hrgovic, Itauma había disputado solamente 31 asaltos como profesional. El croata acumulaba 105. La diferencia no garantiza nada —los rounds tampoco se guardan en una cuenta bancaria—, pero sirve para entender por qué este combate era bastante más peligroso de lo que sugerían las expectativas que rodeaban al británico.

Itauma nunca había llegado siquiera al séptimo asalto como profesional. Frente a Hrgovic tuvo que administrar energía, asumir golpes, mantener la concentración después de comprobar que su potencia no solucionaba inmediatamente el problema y boxear con un hombre que seguía allí cuando otros rivales ya estaban duchándose.

Precisamente eso era lo que faltaba por saber de él.

Por qué Moses Itauma era comparado con Mike Tyson

La respuesta más sencilla está en el calendario. Mike Tyson tenía 20 años y 145 días cuando derrotó a Trevor Berbick el 22 de noviembre de 1986 y conquistó el cinturón WBC de los pesos pesados. Sigue siendo el campeón mundial más joven de la historia de la categoría.

Después aparece Floyd Patterson, que alcanzó el título con 21 años y diez meses. Itauma, todavía con 21, podía superarlo y colocarse segundo en esa clasificación histórica.

Pero el apellido Tyson no apareció únicamente por la edad. Itauma se había convertido en uno de los prospectos más llamativos del boxeo mundial por una mezcla bastante incómoda para sus rivales: manos rápidas, potencia, desplazamientos ligeros y agresividad controlada. No es una copia técnica de Iron Mike —de hecho, sus estilos son claramente diferentes—, aunque ambos compartieron esa sensación temprana de estar llegando a los pesos pesados con varios años de adelanto.

Tyson irrumpía agachado, explosivo, compacto, con aquel movimiento constante de cabeza y una violencia ofensiva que convertía muchos combates en estampidas. Itauma es un peso pesado zurdo, más alto, trabaja desde otras distancias y tiene una construcción técnica diferente. Compararlos golpe por golpe sería bastante artificial.

Compararlos por precocidad e impacto, en cambio, sí tenía sentido.

Un ascenso construido a una velocidad poco habitual

Itauma llegó a Londres con un 14-0, doce triunfos antes del límite y una secuencia de diez victorias consecutivas por nocaut. Había despachado a nombres reconocibles como Dillian Whyte y Jermaine Franklin, acelerando una carrera que había comenzado profesionalmente en 2023.

Ahí apareció también el inevitable ruido. En el boxeo moderno basta enlazar varios nocauts para que alguien empiece a desempolvar las fotografías de Tyson. En el caso de Itauma había algo más que publicidad, pero seguía faltando exactamente lo que Hrgovic terminó proporcionándole: una pelea que se negara a desaparecer.

Su velocidad, su inteligencia para encontrar ángulos y una movilidad poco común entre los grandes habían alimentado las expectativas. Las dudas estaban en otra parte: resistencia, gestión del cansancio y reacción ante la adversidad.

Londres contestó algunas.

Filip Hrgovic convirtió la experiencia en un arma

Hrgovic no era precisamente un veterano colocado allí para decorar una coronación. El croata llegó con un balance de 20-1, bronce olímpico en Río 2016 y una sola derrota profesional, sufrida ante Daniel Dubois en 2024 después de que los cortes provocaran la detención del combate.

Tenía 13 años más que Itauma y una experiencia profesional muy superior. Durante la semana incluso había insistido, con poca delicadeza, en llamar “niño” a su rival. En el pesaje la tensión terminó en empujones y un manotazo. El viejo teatro del boxeo, aunque esta vez había una diferencia deportiva real detrás de las provocaciones.

Hrgovic necesitaba precisamente lo que consiguió: alargar la pelea.

Los primeros minutos fueron malos para él. Cayó. Recibió golpes muy limpios. Itauma parecía verlo todo medio segundo antes. Pero el croata siguió avanzando y aceptó pagar un precio bastante alto por llevar el combate hacia una zona donde su rival nunca había estado.

Fue una apuesta peligrosa; salió bien.

Cuando Itauma intentó acelerar definitivamente en el octavo, gastó muchísimo. Hrgovic respondió al final del asalto y encontró delante a un joven que por primera vez parecía pesado de piernas. En el noveno ya no peleaba únicamente contra el talento de Itauma: peleaba también contra su cansancio.

Y ganó.

La derrota no destruye a Itauma, pero sí rompe una narrativa

El 14-0 se convierte en 14-1 y desaparece el camino hacia el récord histórico de precocidad. Eso es tangible. También cambia otra cosa menos estadística: Moses Itauma deja de ser el peso pesado al que nadie había conseguido llevar a un lugar incómodo.

No significa que el fenómeno fuese ficticio. De hecho, durante muchos minutos demostró contra Hrgovic que su velocidad y su calidad funcionan ante oposición mundial. Derribó al nuevo campeón y controló grandes tramos del combate.

Pero el boxeo es especialmente cruel con una idea bastante moderna: la de que un deportista extraordinario debe permanecer invicto para seguir siendo extraordinario.

Muhammad Ali perdió. Joe Louis perdió. Lennox Lewis perdió y recuperó cada una de sus derrotas. Tyson también terminó con seis derrotas profesionales. Una carrera de peso pesado no es una colección de cromos sin manchas.

Lo relevante para Itauma empieza precisamente aquí. Tiene 21 años, una edad a la que muchos pesos pesados importantes apenas han empezado a construir su trayectoria profesional, y acaba de recibir una cantidad de información deportiva que difícilmente habría obtenido despachando a otro rival en tres asaltos.

Tyson conserva el récord y Hrgovic se queda con el cinturón

Mike Tyson seguirá siendo ese extraño accidente histórico que conquistó un mundial de los pesos pesados antes de cumplir 21 años. Itauma podía acercarse más que nadie en décadas, pero Hrgovic convirtió la posible coronación en una de esas noches que recuerdan por qué el boxeo se resiste tanto a los guiones.

El croata sale de Londres como nuevo campeón mundial IBF y su horizonte tampoco admite demasiadas vacaciones. Frank Sanchez aceptó apartarse temporalmente para permitir este combate y tiene garantizada una oportunidad contra el ganador, de modo que pasa a convertirse en el siguiente compromiso obligatorio del nuevo campeón.

Itauma sale sin cinturón, sin invicto y sin el segundo puesto detrás de Tyson que parecía tener al alcance de los guantes. Sale, también, con apenas 21 años y después de haber derribado y dominado durante varios asaltos al hombre que terminó arrebatándole la noche.

Quizá ahí esté la diferencia entre parecerse a Tyson y construir una carrera propia. Los nocauts rápidos fabrican comparaciones. Las derrotas explican al boxeador.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.