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¿Cuándo recibirá Pedro Pascal su estrella en el Paseo de la Fama?

Pedro Pascal tendrá estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. La ceremonia sigue sin fecha y el homenaje confirma el peso de su carrera.

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el paseo de la fama desde arriba

Pedro Pascal recibirá una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood como integrante de la promoción de 2027. La Cámara de Comercio de Hollywood ha incluido al actor chileno-estadounidense en la categoría de televisión, junto a intérpretes y creadores como Lisa Kudrow, Adam Scott, Keke Palmer, Raven-Symoné y Bill Lawrence.

La fecha exacta de la ceremonia todavía no ha sido comunicada. Tampoco se conoce en qué tramo de Hollywood Boulevard o Vine Street será instalada la estrella. Así funciona este reconocimiento: primero llega la selección oficial, después la agenda, la ubicación y ese pequeño teatro hollywoodiense de discursos, cámaras y familiares intentando no pisar el nombre recién inaugurado.

Pedro Pascal entra en la promoción de 2027

El anuncio fue realizado el 23 de julio de 2026 por la actriz Ming-Na Wen y la cantante y percusionista Sheila E., ambas reconocidas anteriormente con una estrella. El comité había escogido a los homenajeados entre cientos de candidaturas y la junta directiva de la Cámara de Comercio ratificó la decisión un día antes de hacerla pública. En total, la promoción reúne a 32 nombres procedentes del cine, la televisión, la música, la radio, el espectáculo en directo y el entretenimiento deportivo.

Pascal aparece en el apartado televisivo, una elección bastante lógica. Aunque en los últimos años ha ganado peso en la gran pantalla, el núcleo de su popularidad internacional nació frente a la cámara doméstica: primero como un secundario capaz de robar escenas y después como protagonista de algunas de las producciones más reconocibles de la televisión reciente.

Su estrella no significa que el distintivo vaya a descubrirse necesariamente durante los primeros meses de 2027. La organización concede a cada elegido un plazo de hasta dos años para programar la ceremonia. El homenaje, por tanto, está aprobado; el calendario continúa abierto. La burocracia también lleva gafas de sol en Hollywood.

Cuándo será la ceremonia y qué falta por decidir

Por el momento no existe una fecha confirmada para ver a Pedro Pascal arrodillado junto a su nombre sobre el terrazo rosa. Las ceremonias suelen anunciarse con poca antelación, una vez coordinadas la disponibilidad del homenajeado, los permisos municipales, los invitados y la logística de una de las avenidas más transitadas de Los Ángeles.

La ubicación de la estrella tampoco puede ser elegida por el actor. La Cámara de Comercio decide el punto concreto atendiendo a criterios técnicos y simbólicos: espacio disponible, accesibilidad, relación con edificios cercanos o conexión del homenajeado con algún teatro, estudio o enclave de la industria.

Cuando se convoque el acto, el público podrá asistir gratuitamente dentro de la zona habilitada, salvo restricciones puntuales impuestas por la ciudad. La propia organización recomienda comprobar la fecha antes de acudir, porque las ceremonias pueden sufrir cambios. Nada especialmente glamuroso: tráfico, permisos, vallas y previsiones meteorológicas, la trastienda habitual de cualquier sueño americano.

Una estrella elegida, no comprada sin más

El Paseo de la Fama arrastra desde hace años una explicación algo simplista: que los famosos “compran” su estrella. La realidad tiene más matices. Para recibirla hace falta una candidatura aceptada, el consentimiento del homenajeado y la aprobación de un comité especializado. El dinero por sí solo no coloca un nombre en la acera.

Sí existe una cuota económica después de la selección. El patrocinador —normalmente un estudio, una productora, una discográfica o alguna entidad vinculada al artista— debe asumir los gastos de fabricación, instalación, ceremonia y conservación del monumento.

El coste real del homenaje

La tarifa oficial asciende actualmente a 85.000 dólares. La solicitud inicial también requiere una tasa de 275 dólares, pero presentarse no garantiza el reconocimiento: el comité recibe alrededor de 200 candidaturas anuales y selecciona una parte reducida.

En el caso de Pascal, no se ha informado de quién financiará el acto. Lo importante, por ahora, es la decisión institucional: su candidatura ha superado el proceso y forma parte de la nueva promoción. No es una baldosa adquirida en una tienda de recuerdos, aunque Hollywood —conviene admitirlo— tampoco ha construido nunca una tradición sin encontrar antes una factura.

Por qué el homenaje llega por televisión

Pedro Pascal ha sido seleccionado dentro de la categoría de televisión, no en la de cine. El detalle tiene sentido porque su ascenso se explica mediante personajes televisivos que convirtieron a un actor de larga trayectoria en una figura global.

Su aparición como Oberyn Martell en Juego de tronos le dio una visibilidad enorme pese a participar durante un periodo relativamente breve. Después llegó Javier Peña en Narcos, donde compartió protagonismo con Wagner Moura y Boyd Holbrook. Aquel agente de la DEA, seco y obstinado, colocó a Pascal en otra liga: ya no era solo un rostro magnético que irrumpía en una serie, sino alguien capaz de sostenerla.

El salto definitivo se produjo con Din Djarin en The Mandalorian. El personaje parecía una paradoja para cualquier actor: convertirse en icono mundial con el rostro oculto bajo un casco durante buena parte del metraje. Pascal logró que la voz, las pausas y la rigidez de la armadura transmitieran cansancio, afecto y una humanidad algo oxidada. Lucasfilm lo situó en el centro de la serie desde su lanzamiento y mantiene al actor como protagonista de la continuación cinematográfica The Mandalorian and Grogu.

Con The Last of Us llegó Joel Miller, un personaje más áspero, vulnerable y moralmente incómodo. La interpretación le procuró candidaturas al Emmy como actor protagonista de drama y consolidó una etapa en la que Pascal dejó de ser “el actor que aparecía en…” para convertirse, sencillamente, en Pedro Pascal, marca reconocible sin necesidad de explicación adicional.

Una promoción con Karol G, Linkin Park y los Ramones

Pascal comparte promoción con una mezcla llamativa de artistas. En televisión figuran Lisa Kudrow, Keke Palmer, Adam Scott, Raven-Symoné, Jeff Probst, David Alan Grier y el creador Bill Lawrence. En cine aparecen Idris Elba, Kate Hudson, Sam Elliott, Sam Rockwell, Delroy Lindo y Ted Sarandos, además de Elle y Dakota Fanning, que recibirán un reconocimiento conjunto.

La música concentra algunos de los nombres con mayor capacidad para cruzar generaciones. Karol G tendrá su propia estrella junto a Sia, David Guetta, Lil Wayne y Grandmaster Flash. También han sido seleccionados Linkin Park, The Smashing Pumpkins y The Ramones, estos últimos mediante un homenaje que inevitablemente llega con aroma póstumo, cuero negro y amplificadores encendidos.

El piloto Jimmie Johnson representa la categoría de entretenimiento deportivo; Charlamagne Tha God, la radio; mientras que Nicole Scherzinger, el cómico Jo Koy y el bailarín Roberto Bolle aparecen en el ámbito de las actuaciones en directo. Es una promoción deliberadamente amplia: del reguetón al punk, de las series posapocalípticas a la Nascar. Hollywood Boulevard siempre ha sido una avenida extraña, mitad santuario y mitad mercadillo turístico.

La presencia conjunta de Pascal y Karol G refuerza también el peso latino en la industria estadounidense. Sus carreras son muy distintas, pero ambas expresan una transformación evidente: Hollywood continúa siendo una maquinaria estadounidense, aunque sus rostros, voces y públicos hace tiempo que desbordaron las fronteras del país.

Una baldosa para una carrera que ya ocupaba la avenida

La estrella de Pedro Pascal funcionará como reconocimiento a una carrera construida sin un ascenso limpio ni instantáneo. Hubo pequeños papeles, temporadas de incertidumbre y años lejos de los grandes titulares antes de encadenar Juego de tronos, Narcos, The Mandalorian y The Last of Us. El éxito pareció repentino solo para quienes comenzaron a mirar tarde.

También existe cierta justicia poética. En enero de 2024, Pascal acompañó a Willem Dafoe durante la inauguración de su estrella y habló sobre la influencia que el veterano actor había ejercido en su vocación. En 2027 —o dentro del plazo oficial si la agenda se retrasa— será él quien ocupe el centro de la acera, rodeado de compañeros y admiradores.

Quedan por conocer el día, la hora y el lugar exactos. Lo esencial, sin embargo, ya está decidido: el nombre de Pedro Pascal será grabado en uno de los símbolos más reconocibles de la cultura popular estadounidense. Hollywood se limita ahora a convertir en latón y terrazo algo que el público llevaba años dando por hecho.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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