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¿Qué pasó en el vuelo de American Airlines donde ataron a un pasajero?

Un pasajero violento provocó el desvío del vuelo AA618 de American Airlines tras ser reducido con cinta por la tripulación y otros viajeros.

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pasajero atado con cinta en vuelo

Resumen

  • Un pasajero violento obligó a desviar el vuelo AA618 de American Airlines
  • Fue reducido con cinta y bridas tras golpear e insultar a otros viajeros
  • El avión aterrizó en Baltimore y el FBI estudia posibles cargos federales

Un vuelo de American Airlines entre Dallas y Newark terminó desviado a Baltimore después de que un pasajero protagonizara un grave altercado en plena cabina. El hombre, que según varios testigos parecía estar bajo los efectos del alcohol, comenzó gritando al viajero sentado a su lado, pasó a lanzar insultos racistas y homófobos y acabó comportándose de forma violenta. La situación llegó a tal punto que tripulantes y pasajeros tuvieron que inmovilizarlo con cinta adhesiva y bridas hasta que el avión pudiera aterrizar.

Ocurrió la noche del jueves 3 de septiembre a bordo del vuelo AA618, que había salido del aeropuerto internacional de Dallas-Fort Worth con destino al Newark Liberty, en Nueva Jersey. La aeronave fue desviada al aeropuerto internacional Baltimore/Washington Thurgood Marshall, donde agentes policiales subieron al avión, retiraron al pasajero y lo pusieron bajo custodia. Después, el vuelo pudo continuar hacia Newark. El FBI estudia el incidente junto a la Fiscalía federal de Maryland para determinar si existen elementos suficientes para presentar cargos federales.

De los gritos sobre Jesús y el infierno a la violencia

El episodio no comenzó directamente con una pelea. Según los testimonios conocidos tras el vuelo, el pasajero empezó a discutir y gritar al hombre que ocupaba el asiento contiguo mientras hablaba de Jesús, el infierno y la condenación. Hasta ahí, una escena desagradable y estridente, pero todavía manejable dentro de ese catálogo de rarezas que las tripulaciones soportan a miles de metros de altura.

La situación cambió cuando un miembro de la tripulación se acercó para intentar calmarlo. El pasajero respondió presuntamente con insultos racistas y expresiones homófobas contra el tripulante. Poco después, la discusión dejó de ser únicamente verbal.

El hombre habría golpeado al pasajero sentado junto a él y alcanzado también su ordenador portátil. Una mujer intervino para intentar ayudar y fue empujada. Fue entonces cuando otros viajeros decidieron intervenir. Ya no se trataba de convencer a alguien de que bajara la voz: había que evitar que continuara agrediendo a quienes tenía alrededor.

La cabina de un avión es un lugar particularmente malo para perder el control. No hay una puerta por la que salir a tomar el aire, apenas existe espacio para mantener distancias y cualquier pelea obliga a la tripulación a dividir su atención entre el conflicto y la seguridad de los pasajeros. El pasillo de un avión comercial no es precisamente un cuadrilátero, aunque de vez en cuando algún viajero parezca empeñado en descubrirlo por el método experimental.

Cinta adhesiva y bridas para sujetarlo al asiento

Tres pasajeros colaboraron con la tripulación para reducir al hombre. Los auxiliares proporcionaron cinta adhesiva y bridas de plástico, que fueron utilizadas para sujetarle las manos y mantener su cuerpo contra el asiento mientras seguía resistiéndose.

Las imágenes grabadas dentro del avión muestran una escena difícil de olvidar: el pasajero permanece sentado con varias vueltas de cinta alrededor del torso y las extremidades. No fue una ocurrencia improvisada destinada a humillarlo, sino una medida de contención ante una persona que, según los testigos, continuaba ofreciendo resistencia.

En aviación, restringir físicamente a un viajero es una medida excepcional. La prioridad suele ser intentar rebajar la tensión mediante instrucciones y comunicación. Cuando existe un riesgo inmediato para otros pasajeros o para la tripulación, sin embargo, puede resultar necesario impedir físicamente que la persona continúe moviéndose libremente.

Otros pasajeros tuvieron que ayudar a la tripulación

Este detalle resulta particularmente llamativo. No fueron únicamente los auxiliares quienes consiguieron controlarlo. Varios viajeros participaron directamente en la reducción mientras el resto de la cabina observaba una situación que había pasado, en cuestión de minutos, de los gritos a una auténtica emergencia de seguridad.

American Airlines confirmó que el vuelo 618 había sido desviado debido a un pasajero conflictivo y que las fuerzas de seguridad acudieron a recibir el avión. La compañía señaló también que no tolera comportamientos violentos a bordo y agradeció tanto la actuación de sus empleados como la colaboración de los viajeros.

El vuelo AA618 fue desviado a Baltimore

El avión cubría la ruta entre Dallas-Fort Worth y Newark, una conexión doméstica que debía terminar en Nueva Jersey. La decisión fue desviarlo al aeropuerto Baltimore/Washington International Thurgood Marshall, en Maryland, una vez que quedó claro que mantener al pasajero a bordo hasta el destino original suponía un riesgo innecesario.

El avión aterrizó en Baltimore después de adoptarse la decisión de interrumpir la ruta prevista. Allí esperaban agentes que se hicieron cargo del pasajero conflictivo y permitieron que la situación dentro de la aeronave volviera a quedar bajo control.

No fue, por tanto, el final del vuelo para el resto del pasaje. Una vez desembarcado el hombre y completada la intervención policial, la aeronave retomó su viaje hacia Newark. La escala extraordinaria en Maryland quedó como la consecuencia operativa de un episodio que había comenzado con una discusión entre dos pasajeros.

Desviar un avión es mucho más que cambiar de aeropuerto

Cambiar el destino de un vuelo comercial supone reorganizar operaciones en tierra, combustible, horarios, tripulaciones, conexiones y pasajeros. Pero cuando hay violencia dentro de la cabina, esas molestias pasan rápidamente a segundo plano.

Un auxiliar de vuelo no está únicamente para servir bebidas o explicar dónde se encuentra la salida de emergencia, pese a que cierta caricatura del transporte aéreo siga empeñada en reducir el trabajo a eso. La tripulación de cabina ejerce funciones de seguridad operacional. Una persona violenta puede distraer a los profesionales, impedirles desarrollar esas funciones o generar un episodio todavía más peligroso.

Por eso la decisión de aterrizar cuanto antes tiene una lógica bastante menos espectacular de lo que sugieren las imágenes. Se elimina la amenaza dentro del avión, interviene la policía y la aeronave continúa cuando vuelve a existir un entorno seguro para todos.

El FBI analiza posibles cargos federales

El hombre fue detenido tras llegar a Baltimore y quedó inicialmente bajo custodia de las autoridades de Maryland. Pero un altercado dentro de un avión comercial estadounidense puede ir bastante más allá de una acusación local por una pelea. La intervención del FBI abre la posibilidad de que el caso termine también en el ámbito federal.

Los investigadores recopilan información sobre lo ocurrido y estudian junto a la Fiscalía federal para el Distrito de Maryland si el comportamiento puede justificar cargos federales. La investigación del incidente continuó después de que el pasajero fuera retirado del avión.

La diferencia importa. Interferir mediante violencia, amenazas o intimidación con las funciones de una tripulación aérea puede constituir una infracción federal en Estados Unidos. A ello pueden sumarse las consecuencias derivadas de las agresiones contra otros pasajeros y las medidas administrativas aplicadas por las autoridades aeronáuticas.

La Administración Federal de Aviación mantiene una política de tolerancia cero frente a los pasajeros conflictivos. Los incidentes graves pueden comportar cuantiosas sanciones civiles y, cuando existen amenazas, agresiones o interferencias con la tripulación, acabar también en manos de las autoridades federales.

El supuesto consumo de alcohol merece, además, cierta cautela. Algunos testigos dijeron que el hombre parecía ebrio, pero esa percepción no equivale a una confirmación oficial de intoxicación. Lo acreditado públicamente es la conducta que provocó el desvío; la causa exacta de ese comportamiento pertenece todavía al terreno de la investigación.

La cinta es lo más llamativo; la violencia, lo importante

La imagen del pasajero prácticamente envuelto en cinta adhesiva tiene todos los ingredientes para circular por internet durante días. Es extraña, inmediata, casi absurda a primera vista. Pero quedarse únicamente con esa fotografía convertiría un incidente serio de seguridad aérea en una simple anécdota pintoresca.

El problema real fue que un pasajero pasó de los gritos a los insultos discriminatorios y la agresión física, obligó a otras personas a intervenir y provocó el desvío de un vuelo comercial. La cinta adhesiva llegó después. Fue la consecuencia visible de todo lo anterior.

Los incidentes con pasajeros indisciplinados descendieron con fuerza en Estados Unidos después del máximo registrado durante 2021, aunque no han desaparecido. Las autoridades continúan investigando los casos comunicados por las compañías y mantienen sanciones severas cuando existen amenazas, agresiones o interferencias con las funciones de una tripulación.

Un vuelo rutinario que terminó bajo custodia policial

En el AA618, al menos, la secuencia terminó sin una tragedia mayor: pasajeros y tripulación consiguieron controlar al hombre, los pilotos desviaron el avión, las autoridades lo retiraron en Baltimore y el resto de los viajeros pudo continuar hacia Newark.

Un vuelo doméstico que debía ser completamente rutinario acabó ofreciendo una lección bastante elemental sobre viajar en comunidad. A miles de metros de altura, con una cabina cerrada y poco margen para improvisaciones, la seguridad colectiva pesa más que cualquier arrebato individual. Y cuando alguien convierte la fila de al lado en un campo de batalla, la cinta adhesiva puede terminar siendo lo menos extraordinario de toda la historia.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.