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Conference hoy: ¿cuándo juega y dónde ver al Rayo?

La Conference entra en su noche decisiva con el Rayo en Atenas: horarios, dónde ver, bajas, alineaciones y el pulso real de la vuelta europea
La Conference League se aprieta esta noche hasta dejar solo cuatro partidos y, entre ellos, un único club español en pie dentro de esta competición: el Rayo Vallecano. La vuelta de los cuartos se abre a las 18.45 con el AZ Alkmaar-Shakhtar Donetsk y se cierra a las 21.00 con tres cruces a la vez, Fiorentina-Crystal Palace, AEK Atenas-Rayo Vallecano y Estrasburgo-Mainz. En otras palabras: tarde corta, noche muy cargada y una eliminatoria española con olor a momento serio, de esos que cambian el tamaño de un club si salen bien.
El foco, aquí, está en Atenas. El Rayo aterriza en la vuelta con un 3-0 de la ida que no es una garantía absoluta, pero sí un colchón de los que obligan al rival a correr demasiado pronto y demasiado deprisa. En Vallecas marcaron Ilias Akhomach a los dos minutos, Unai López justo antes del descanso e Isi Palazón de penalti en la segunda parte. Ese marcador le da al equipo de Íñigo Pérez una noche de ventaja táctica: puede sufrir, sí, pero también puede elegir cuándo morder y dónde hacer daño.
La jornada de hoy y el único español en escena
Conviene dejar esto limpio porque el calendario europeo de este jueves trae ruido de fondo: en la Conference, el único español es el Rayo. Betis y Celta también juegan en Europa, sí, pero lo hacen en la Europa League, no aquí. La competición de tercera fila continental, que durante años fue tratada como una sala de espera con césped, se ha plantado en sus cuartos con cuatro eliminatorias bastante inclinadas tras la ida: Shakhtar ganó 3-0 al AZ, Crystal Palace hizo otro 3-0 a la Fiorentina, el Rayo calcó ese mismo resultado ante el AEK y el Mainz dejó al Estrasburgo en 2-0. Todas las victorias fueron locales. Todas dejaron una misma sensación: esta noche no mandará tanto el nombre como la capacidad de soportar una primera media hora de fuego.
Ese es el marco general, pero el caso del Rayo tiene un matiz especial. No es solo que sea el representante español en la competición; es que llega al partido con la posibilidad de empujar una puerta que el club apenas ha rozado en toda su historia europea. En la campaña 2000-01 se quedó en cuartos frente al Alavés, y ahora viaja a Grecia con una renta que le coloca a un paso de ir una ronda más allá. La aritmética es simple y también un poco tramposa: el AEK necesita una remontada grande; el Rayo, en cambio, necesita sobre todo no desordenarse.
Atenas, además, no es una salida amable. El escenario es el estadio del AEK, un recinto apretado, ruidoso, de esos donde el partido parece empezar media hora antes del pitido. El Rayo lo sabe y no va con ese optimismo ingenuo del equipo que se mira el 3-0 y cree que la noche ya está medio escrita. Íñigo Pérez ha repetido que no quiere un plan conservador, y alrededor del club se ha instalado una mezcla curiosa: ilusión de viaje grande y prudencia de barrio curtido. Suena muy rayista, la verdad.
Horarios y dónde ver la Conference en España
El programa es bastante limpio. A las 18.45 arranca el AZ Alkmaar-Shakhtar Donetsk. Luego, a las 21.00, se concentran tres partidos: el AEK Atenas-Rayo Vallecano, el Fiorentina-Crystal Palace y el Estrasburgo-Mainz. En España, la jornada se sigue a través de los canales de Movistar Plus+ dedicados al fútbol europeo, con el partido del Rayo como referencia principal para el público español.
Ese reparto de horarios hace que el partido del Rayo entre de lleno en la franja fuerte del jueves europeo, casi a la vez que media Europa mira de reojo los otros tres cruces. No está solo en el cartel, pero sí tiene un ángulo más reconocible para el lector español: cuándo empieza, dónde verlo y qué necesita. Empieza a las 21.00, se ve en Movistar y le basta con administrar su renta sin caer en la tentación del repliegue puro, porque un equipo que se mete demasiado atrás acaba convirtiendo cada centro lateral en una pequeña avería. Íñigo Pérez lo ha dejado entrever: la idea no es encerrarse a proteger un 3-0 como si el partido fuera una mudanza frágil.
El resto del mapa televisivo también ayuda a leer la noche. El AZ-Shakhtar abre la sesión y puede marcar el tono: si el conjunto neerlandés logra un gol pronto, la jornada se encenderá desde la sobremesa larga. Si no, el foco se desplazará entero a las eliminatorias de las nueve, donde el Rayo parte con ventaja amplia, el Crystal Palace con otro 3-0 muy serio y el Mainz con una renta algo menor, 2-0, pero seguramente la más incómoda de todas para quien va por detrás. Porque un 2-0 no mata del todo; solo obliga a correr bien. Y correr bien, en Europa, no es tan frecuente como parece en los previos.
Rayo-AEK: cómo quedó la ida y qué partido espera en Atenas
La ida dejó una imagen nítida del plan rayista. Gol tempranero de Akhomach, control emocional del encuentro, capacidad para castigar errores y un final de partido sin ese temblor clásico del equipo pequeño cuando ve la meta cerca. El 3-0 no salió de una avalancha absurda, sino de un partido bien administrado. Unai López amplió antes del descanso y luego Isi Palazón cerró la noche desde el punto de penalti. El AEK, mientras tanto, salió de Vallecas con la sensación de haber llegado tarde al partido y de haberse metido aún peor cuando ya estaba dentro.
La vuelta, sin embargo, pide otra lectura. El AEK está obligado a acelerar desde el principio y eso, en teoría, debería regalar espacios. El problema para el Rayo es que el guion de la ventaja amplia puede deformar a cualquiera. Un equipo empieza queriendo dormir el choque y acaba persiguiendo sombras cerca de su área. En Atenas la clave parece bastante evidente: resistir el empuje inicial, no conceder una cadena de córners ni pérdidas tontas en salida, y elegir bien las transiciones con Akhomach, De Frutos, Álvaro García o Isi cayendo a la espalda de los carrileros rivales. Si el partido se abre, al Rayo le conviene más de lo que le conviene al AEK.
Bajas, apercibidos y posible alineación del Rayo
En cuanto a las bajas, el equipo griego pierde una pieza muy reconocible: Luka Jovic está sancionado por acumulación de tarjetas. También llega tocado el panorama alrededor de Petros Mantalos, que según las previsiones no debería estar disponible por problemas musculares. En el Rayo, la mirada ha ido estos dos días a Augusto Batalla, que acabó con un golpe en la ida y no jugó en Mallorca; aun así, en el entorno del club confían en que pueda estar, aunque Dani Cárdenas sigue preparado por si el asunto no se cierra bien antes del saque inicial.
Además, hay una colección de apercibidos en Vallecas que obliga a medir entradas y protestas: Batalla, Pep Chavarría, Óscar Valentín, Óscar Trejo, Isi Palazón y Sergio Camello están a una amarilla de perderse una hipotética semifinal. Es un matiz importante, aunque en noches así el cálculo solo sirve hasta que rueda la pelota.
La alineación probable del AEK apunta a Strakosha en portería; Rota, Moukoudi y Relvas atrás, con Pilios dando amplitud; Koita, Pineda, Marin y Pereyra por dentro y por fuera; Gacinovic en una zona más libre; y Varga como referencia. En el Rayo, la idea más repetida en las previas coloca a Batalla bajo palos; Ratiu, Lejeune, Luiz Felipe y Chavarría en defensa; Unai López y Pathé Ciss en la base; Akhomach, Isi y Álvaro García por detrás de Jorge de Frutos, con la opción de que el técnico repita casi por completo el bloque de la ida. No son onces oficiales, claro, pero sí el dibujo que más se repite a esta hora.
Hay también un detalle de ambiente que no es menor. Más de 1.500 aficionados del Rayo han viajado a la capital griega, una cifra notable para un club que vive Europa con esa mezcla de incredulidad y costumbre de resistencia. No cambia un partido por sí sola, sería ingenuo decirlo, pero sí sostiene algo más útil: el equipo no sentirá que ha ido a jugar a un túnel oscuro. Tendrá una esquina propia en medio del ruido. A veces basta con eso.
Las otras tres eliminatorias, con sus bajas y sus onces
La primera cita del día, AZ Alkmaar-Shakhtar Donetsk, es la más clara en el marcador y quizá la menos clara en el desarrollo. El Shakhtar se llevó el 3-0 de la ida con un tramo final demoledor: Pedrinho abrió la noche y Alisson Santana la ensanchó con dos golpes seguidos, una de esas ráfagas que dejan al rival mirando el reloj como si hubiera adelantado diez minutos sin avisar. El conjunto ucraniano llega con una estadística fuerte detrás, porque ha superado todas sus eliminatorias europeas previas cuando ganó la ida por tres tantos, y además se presenta con una trayectoria muy sólida a domicilio en esta Conference. El AZ, eso sí, juega en casa y solo tiene un camino: acelerar, apretar arriba y convertir el partido en una incomodidad larga.
AZ-Shakhtar: la remontada que parece demasiado lejos
En cuanto a nombres, el AZ tiene las bajas por lesión de Peer Koopmeiners, Jizz Hornkamp y Denso Kasius, mientras que el Shakhtar maneja dudas con Eguinaldo e Isaque Silva y arrastra la posibilidad de que Dmytro Kryskiv y Marlon Gomes no lleguen. La previsión de once en los neerlandeses pasa por Zoet; Dijkstra, Goes, Penetra y De Wit; Clasie y Smit; Jensen, Mijnans y Daal; con Troy Parrott arriba. En el Shakhtar se perfila Riznyk; Tobias, Bondar, Matviienko y Henrique; Ocheretko; Alisson, Pedrinho, Bondarenko y Newerton; Kauã Elias. El pronóstico más razonable no descarta una victoria local, incluso una noche ruidosa del AZ, pero sí ve muy cuesta arriba que el Shakhtar se caiga del cuadro con la red ya tan bien tejida en la ida.
Fiorentina-Crystal Palace: ventaja inglesa y memoria italiana
Fiorentina-Crystal Palace tiene un aroma distinto. Aquí la ventaja inglesa también es de 3-0, pero la historia pesa más por el lado italiano. La Fiorentina sabe moverse en esta competición; el Palace, en cambio, vive una de esas aventuras europeas que en Londres se cuentan primero con sorpresa y luego con codicia. En la ida, Mateta marcó de penalti, Tyrick Mitchell cazó el segundo e Ismaïla Sarr puso el tercero al final. El Palace fue más físico, más claro y bastante más dañino. La Fiorentina salió con la sensación de haber sido golpeada justo donde se supone que mejor sabe competir.
Para la vuelta, el conjunto viola llega condicionado por la sanción de Dodô y por la duda física de Moise Kean, además de otras molestias que reducen opciones en la banda y el lateral. El Palace, por su parte, no cuenta con Eddie Nketiah ni con Cheick Doucouré, y Evann Gueessand arrastra un golpe, aunque el bloque londinense parece llegar bastante más entero. Los onces probables dibujan a De Gea; Comuzzo, Pongracic, Ranieri, Gosens; Fabbian, Fagioli, Ndour; Harrison, Piccoli y Gudmundsson en la Fiorentina, frente a Henderson; Richards, Lacroix, Canvot; Muñoz, Wharton, Kamada, Mitchell; Sarr, Mateta y Pino en el Palace. Lo lógico es que el equipo italiano gane metros y quizá el partido, pero no parece sencillo imaginar que el conjunto inglés entregue tres goles de ventaja sin encontrar ni una sola contra.
Estrasburgo-Mainz: la eliminatoria más viva
Estrasburgo-Mainz es, probablemente, la eliminatoria más viva de las cuatro. No porque el 2-0 alemán sea corto en términos absolutos, sino porque un gol francés temprano lo cambiaría todo. En la ida marcaron Kaishu Sano y Stefan Posch en apenas ocho minutos del primer tiempo, una estampida breve pero decisiva. Desde entonces, el Mainz viaja a Alsacia con el papel de equipo que debe sujetarse, no lucirse. A veces es un papel incómodo; a veces, el más rentable del torneo.
Las bajas del cruce también pesan. El Estrasburgo no tiene a Aaron Anselmino, Junior Mwanga ni Joaquin Panichelli. El Mainz, en cambio, llega con un parte bastante más largo: faltan Robin Zentner, Stefan Bell, Andreas Hanche-Olsen, Maxim Dal, Maxim Leitsch, Lee Jae-sung, Benedict Hollerbach y Silas. El dibujo más probable coloca a Penders; Doué, Doukouré, Omobamidele y Chilwell; El Mourabet, Oyedele y Barco; Yassine; Enciso y Godo en el cuadro francés, mientras que el Mainz perfila a Batz; Da Costa, Posch y Kohr; Widmer, Nebel, Sano, Kawasaki y Mwene; Weiper y Tietz. Aquí el pronóstico sale menos rotundo que en las otras tres llaves: el Estrasburgo tiene condiciones para apretar, pero el Mainz ha enseñado una defensa muy seria y parece bien equipado para aguantar una noche larga.
Lo que puede dejar esta noche en el cuadro europeo
El cuadro ya marca caminos concretos. El ganador de AZ-Shakhtar se medirá en semifinales al vencedor de Fiorentina-Crystal Palace. Y el que salga vivo de AEK-Rayo irá contra quien sobreviva en el Estrasburgo-Mainz. Es decir, si el Rayo hace bueno el 3-0 de la ida, su cruce hacia la final no pasará ni por italianos ni por ingleses, al menos en semifinales, sino por el lado franco-alemán del cuadro. No es un detalle menor: cambia el tono del análisis y cambia también la manera de mirar esta noche en Atenas.
Por eso el partido del Rayo tiene una dimensión un poco mayor de la que parece. No se juega solo cerrar una eliminatoria favorable. Se juega el salto de una noche bonita a una campaña realmente histórica. En 2000-01 el club se quedó en cuartos. Ahora le basta con sostener lo construido en Vallecas para avanzar un peldaño más. El fútbol, ya se sabe, disfruta arruinando las frases demasiado rotundas, pero los hechos son los hechos: el equipo madrileño llega con tres goles de ventaja, el rival pierde a Jovic, el técnico no quiere un plan cobarde y el cuadro le abre una semifinal contra Mainz o Estrasburgo, no contra un gigante imposible. Eso no garantiza nada. Solo vuelve el horizonte más concreto. Y a veces, para un club como el Rayo, eso ya es muchísimo.
Mirado en frío, el pronóstico general de la noche invita a pensar en tres clasificados bastante encarrilados —Shakhtar, Crystal Palace y Rayo Vallecano— y en una cuarta eliminatoria más áspera entre Mainz y Estrasburgo. Mirado en caliente, que es como se viven estas tardes, todo depende de lo primero que pase. Un gol neerlandés temprano, un empujón inicial de la Fiorentina o un AEK desatado en el primer cuarto de hora pueden convertir una jornada aparentemente domesticada en una noche con humo saliendo por las costuras. El Rayo, mientras tanto, tiene una tarea muy poco glamurosa y muy adulta: jugar como si el 3-0 no existiera del todo, pero sin olvidar ni un segundo que existe. Ahí está el equilibrio. Ahí, probablemente, está también su pase.

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