Síguenos

Actualidad

¿Por qué circular por el carril izquierdo puede costarte 200 euros?

La Guardia Civil vigila el uso indebido del carril izquierdo: circular por él sin necesidad puede suponer una multa de 200 euros en carretera.

Publicado

el

circular por el carril izquierdo

Resumen

  • Usar el carril izquierdo sin necesidad puede suponer 200 euros de multa
  • Fuera de poblado, la norma obliga a circular normalmente por la derecha
  • El carril central tampoco debe ocuparse si el derecho está libre

La Guardia Civil ha vuelto a poner el foco sobre una costumbre tan extendida en las carreteras españolas que algunos conductores casi la consideran una tradición: instalarse en el carril izquierdo o central aunque el derecho esté libre. La norma, sin embargo, no deja demasiado espacio para esa interpretación. Fuera de poblado, cuando existen varios carriles para el mismo sentido, se debe circular normalmente por el situado más a la derecha.

Quedarse innecesariamente en otro carril puede constituir una infracción grave y terminar en una multa de 200 euros. No hace falta superar el límite de velocidad ni conducir de forma temeraria: el problema es utilizar los carriles de una manera contraria a las reglas de circulación. La Ley de Seguridad Vial incluye expresamente entre las infracciones graves el incumplimiento de las normas relativas a la utilización de carriles y fija para estas infracciones una sanción de 200 euros.

El carril izquierdo no es un carril para conductores rápidos

La advertencia vuelve a ser noticia después de que la Guardia Civil haya recordado el uso correcto de los carriles. El mensaje puede parecer elemental, pero basta recorrer unos kilómetros por una autovía de tres carriles para comprobar que teoría y asfalto no siempre mantienen una relación especialmente estrecha.

El Reglamento General de Circulación establece que, fuera de poblado, en una calzada con más de un carril reservado para nuestro sentido debemos circular normalmente por el carril situado más a la derecha. Los restantes pueden utilizarse cuando las circunstancias del tráfico o de la vía lo aconsejen, siempre que no se entorpezca a otro vehículo que venga detrás.

Dicho de forma menos jurídica: si el carril derecho está despejado y no existe ninguna circunstancia que justifique seguir en el central o el izquierdo, lo correcto es volver a la derecha.

El izquierdo no pertenece al coche más potente, al conductor con más prisa ni a quien considera 120 km/h una sugerencia decorativa. El límite de velocidad sigue siendo el mismo cualquiera que sea el carril.

Cuándo pueden imponerte los 200 euros

La situación típica es bastante reconocible. Una autovía despejada, tres carriles y un vehículo que permanece durante kilómetros en el central o el izquierdo mientras el derecho está vacío. Ese uso injustificado de un carril diferente al derecho es precisamente el comportamiento que puede acabar bajo la mirada de los agentes.

Ahí puede aparecer la sanción. La Ley de Tráfico considera grave incumplir las disposiciones relativas al sentido de circulación, utilización de carriles y arcenes, y las infracciones graves se sancionan con 200 euros.

La Guardia Civil no necesita demostrar que el conductor haya provocado un accidente. Tampoco que estuviese excediendo la velocidad máxima. Lo sancionable es precisamente circular por un carril diferente del que corresponde sin que exista una circunstancia del tráfico o de la vía que lo justifique.

La infracción, por sí misma, no lleva aparejada pérdida de puntos del permiso de conducir, aunque durante esa conducción puedan cometerse otras infracciones que sí los resten. Por ejemplo, velocidad excesiva, una maniobra peligrosa o determinados adelantamientos.

Adelantar y volver a la derecha

Naturalmente, utilizar el carril izquierdo para adelantar es completamente normal. Se cambia de carril, se realiza la maniobra con seguridad y, cuando sea posible, se regresa al carril derecho.

El problema aparece cuando el adelantamiento termina pero el conductor decide quedarse allí. Y continúa. Y continúa otro kilómetro. Ese comportamiento reduce en la práctica la capacidad disponible de la carretera y fuerza a otros vehículos a realizar más cambios de carril.

La DGT lleva años insistiendo en esta cuestión y ha advertido de que la ocupación injustificada de los carriles centrales o izquierdos puede favorecer situaciones de riesgo y maniobras de adelantamiento por la derecha.

El carril central también puede darte problemas

El conocido como síndrome del carril central merece capítulo propio porque el error no consiste únicamente en instalarse a la izquierda.

En una autovía de tres carriles, muchos conductores entran en el central y prácticamente se olvidan del derecho. Quizá porque resulta cómodo, porque evita cambiar de carril cuando aparece un camión a lo lejos o porque existe esa extraña sensación de que el carril derecho está reservado para vehículos lentos.

No es así. Si las condiciones permiten circular normalmente por el derecho, ese es el carril que corresponde utilizar. El central tampoco es un territorio neutral en el que podamos permanecer indefinidamente por comodidad.

La consecuencia puede ser bastante absurda. Un vehículo que circula correctamente por la derecha alcanza a otro que permanece innecesariamente en el central. Para adelantarlo correctamente puede verse obligado a desplazarse primero al central, luego al izquierdo y después regresar. Tres movimientos donde apenas debería haber hecho falta uno.

Ir a la velocidad máxima no da derecho a quedarse a la izquierda

Existe otro argumento habitual: «Voy a 120, nadie debería adelantarme». No funciona. Respetar el límite máximo de velocidad no convierte al conductor en una especie de agente honorario encargado de impedir que otros vehículos circulen más rápido.

La obligación de regresar al carril derecho sigue existiendo cuando las circunstancias permiten hacerlo. Si otro conductor excede la velocidad, será ese conductor quien responda por su propia infracción. Permanecer en el izquierdo para impedirle pasar no convierte una conducta incorrecta en correcta; simplemente pone dos problemas sobre el mismo trozo de asfalto.

No funciona exactamente igual en todas las calles

Aquí conviene introducir un matiz que suele desaparecer cuando la norma se resume en una frase. La obligación de utilizar normalmente el carril situado más a la derecha se aplica a las carreteras fuera de poblado y mantiene un régimen específico en autopistas y autovías.

En cambio, en determinadas calzadas urbanas con varios carriles delimitados para el mismo sentido, el Reglamento permite escoger el carril que mejor convenga al destino, siempre que no se obstaculice a los demás vehículos.

Por eso no puede trasladarse mecánicamente la regla de una autovía a cualquier avenida urbana de tres carriles. Dentro de una ciudad puede ser perfectamente razonable colocarse con antelación en un carril izquierdo para realizar posteriormente un giro, seguir una determinada dirección o ajustarse a la señalización existente.

Y, como siempre en tráfico, las señales mandan. Un carril reservado, una indicación concreta, unas obras o una orden de los agentes pueden alterar el régimen habitual.

El 1 de octubre llega además una nueva regla con nieve

La actualidad del carril izquierdo coincide con una reforma del Reglamento General de Circulación que entra en vigor el 1 de octubre de 2026.

Cuando la circulación en autopistas y autovías esté dificultada por la nieve, estará prohibido adelantar y los vehículos deberán mantenerse en el carril situado más a la derecha; en vías con tres o más carriles podrán utilizar también el contiguo en los términos previstos por la norma. Los carriles de la izquierda deberán quedar despejados para facilitar el paso de vehículos de emergencia y máquinas quitanieves.

No debe confundirse esa novedad con la multa que vuelve a protagonizar titulares estos días. Circular normalmente por la derecha no es una regla nueva de octubre. Lleva años formando parte del Reglamento. Lo nuevo es el tratamiento específico de determinadas situaciones de nieve y otras modificaciones introducidas por la reforma.

Una norma sencilla que evita el efecto tapón

Hay una razón práctica detrás de todo esto. Utilizar correctamente el carril derecho reparte mejor los vehículos entre la superficie disponible y deja los restantes carriles preparados para los adelantamientos.

Cuando demasiados coches permanecen en el central, este empieza a saturarse; el izquierdo recibe a quienes intentan adelantar y, mientras tanto, el derecho puede permanecer sorprendentemente vacío. La carretera tiene tres carriles, pero acaba funcionando casi como si tuviese dos.

La DGT ha señalado durante años ese comportamiento como uno de los problemas habituales de circulación en autopistas y autovías. En estudios divulgados por Tráfico se ha observado incluso una utilización muy elevada del carril central sin que se estuviera adelantando.

Y aparece después el ingrediente más peligroso: la impaciencia. Frenazos, conductores pegados al vehículo precedente, cambios bruscos de carril y quienes deciden pasar por la derecha. Una pequeña mala costumbre termina fabricando un embudo móvil a 100 o 120 kilómetros por hora.

La carretera tiene espacio, pero hay que utilizarlo bien

La regla que estos días vuelve a recordar la Guardia Civil es menos novedosa de lo que sugieren algunos titulares, pero bastante más concreta de lo que muchos conductores parecen creer. Carril derecho como posición normal, restantes carriles cuando la circulación, la vía o una maniobra legítima lo requieran.

Permanecer en el izquierdo o en el central simplemente porque resulta más cómodo puede acabar en 200 euros de multa. Y quizá esa sea la parte llamativa de la noticia, aunque la verdadera explicación cabe en una escena muy española: tres carriles, el de la derecha vacío y una pequeña procesión avanzando disciplinadamente por el centro. La carretera ofrece espacio. Otra cosa es que lo usemos bien.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído