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Alex Zanardi: del motor a la gloria paralímpica

De la Fórmula 1 a cuatro oros paralímpicos: una carrera reconstruida tras dos accidentes devastadores.

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Muere Alex Zanardi

Alex Zanardi, expiloto italiano de Fórmula 1 y campeón de automovilismo y ciclismo adaptado, murió el 1 de mayo de 2026 a los 59 años en su casa de Padua. Su trayectoria atravesó dos mundos deportivos y quedó marcada por dos accidentes graves: el primero le costó ambas piernas en 2001; el segundo, ocurrido mientras competía en una carrera de ciclismo de mano en 2020, lo apartó de la vida pública hasta su fallecimiento. Entre ambos episodios regresó a las carreras y ganó cuatro medallas de oro paralímpicas, una sucesión de logros que explica por qué su historia fue mucho más que una crónica de superación.

Nacido en Bolonia el 23 de octubre de 1966, Alessandro Leone Zanardi —conocido como Alex— alcanzó la Fórmula 1, conquistó dos campeonatos CART consecutivos y volvió a pilotar después de que le amputaran las piernas. Más tarde encontró en la bicicleta de mano otra forma de competir: fue campeón paralímpico en Londres 2012 y Río 2016, y sumó 12 títulos mundiales de ciclismo en carretera. Su carrera no siguió una línea recta: cambió de disciplina cada vez que las circunstancias lo obligaron a empezar de nuevo.

De un kart construido en casa a la Fórmula 1

Zanardi creció en Castel Maggiore, en las afueras de Bolonia. Se acercó al karting a los 13 años y armó su primer vehículo con ruedas de un cubo de basura y tubos que pertenecían al trabajo de fontanero de su padre. El detalle resume el punto de partida de una carrera que no nació en una estructura de élite, sino de una afición familiar convertida en oficio. En 1987 dominó el Campeonato Europeo de Karting de la CIK-FIA, con victorias en las cinco pruebas. Antes de llegar a los grandes circuitos, ya había aprendido a construir y ajustar máquinas.

En 1988 dio el salto a la Fórmula 3 italiana y, después de varias temporadas de formación, ganó en 1990 la Copa Europea de Fórmula 3. Al año siguiente pasó a la Fórmula 3000 internacional, donde venció en su debut y obtuvo dos triunfos más durante la campaña. Terminó segundo en el campeonato, por detrás de Christian Fittipaldi, y esa actuación le abrió la puerta de la Fórmula 1. El ascenso fue rápido, pero la categoría reina no le ofreció una trayectoria sencilla ni estable.

Debutó en 1991 con Jordan y disputó tres carreras al final de esa temporada. En 1992 corrió una prueba con Minardi y fue piloto de pruebas de Benetton; luego fichó por Lotus. Su mejor resultado en la Fórmula 1 llegó en el Gran Premio de Brasil de 1993, en Interlagos, donde acabó sexto y sumó el único punto de su paso por la categoría. Ese mismo año, un accidente durante los entrenamientos del Gran Premio de Bélgica le provocó una conmoción cerebral y puso fin anticipado a su temporada. Entre 1991 y 1999 participó en la Fórmula 1 con Jordan, Minardi, Lotus y Williams, sin lograr un podio.

Regresó a Lotus en 1994, pero el equipo atravesaba dificultades y Zanardi no puntuó. Tras una temporada fuera de la Fórmula 1, en 1996 encontró una oportunidad en Estados Unidos con Chip Ganassi Racing, en la serie CART. El cambio resultó decisivo: en su primer año ganó tres carreras y terminó tercero en el campeonato. Su estilo combativo y su capacidad para adelantar lo convirtieron pronto en uno de los nombres más reconocibles de la categoría. La etapa estadounidense transformó un recorrido irregular en la Fórmula 1 en una carrera de campeón.

Dos títulos en CART y una forma propia de celebrar

En 1997 Zanardi ganó cinco carreras y obtuvo su primer título de CART. Repitió el campeonato en 1998 con una temporada todavía más dominante: venció en siete de las 19 pruebas y subió al podio en 15. Fueron dos coronas consecutivas con Ganassi, construidas en una serie de monoplazas muy competida y con carreras en circuitos urbanos, trazados permanentes y óvalos. En total, sumó 15 victorias en CART y dejó su mayor huella estadística en esos dos años.

Su celebración también se hizo famosa. Tras ganar, hacía girar el coche en círculos y dibujaba sobre el asfalto las marcas negras de los neumáticos, una maniobra que otros pilotos adoptarían después. La imagen alegre contrastaba con la tensión de una categoría en la que las diferencias podían decidirse en una frenada o una parada en boxes. No era solo un gesto vistoso: ayudó a convertirlo en una figura popular entre el público estadounidense. El apodo de rey de los donuts nació de esas vueltas cerradas sobre la pista.

Los títulos llamaron la atención de Williams, que lo contrató para regresar a la Fórmula 1 en 1999. La temporada, sin embargo, estuvo lejos de repetir el éxito de CART. El coche tuvo problemas de fiabilidad y Zanardi no sumó puntos, pese a que en algunas carreras consiguió resultados competitivos en clasificación o avanzó posiciones. Al acabar el año, piloto y equipo separaron sus caminos. Después de una temporada sin asiento titular, volvió a la CART en 2001 con Mo Nunn Racing. El regreso a la categoría estadounidense se interrumpió de forma abrupta antes de que terminara aquella campaña.

El accidente de Lausitzring y el regreso a las carreras

El 15 de septiembre de 2001, Zanardi competía en la prueba American Memorial de CART en el circuito alemán de Lausitzring. Tras una parada tardía en boxes, aceleró al reincorporarse a la pista, perdió el control del coche y quedó atravesado en la trayectoria de otros monoplazas. Patrick Carpentier logró esquivarlo; Alex Tagliani, que venía detrás, no pudo evitar el impacto. El coche de Zanardi recibió un golpe lateral que seccionó su parte delantera. La colisión le provocó heridas catastróficas y la amputación de ambas piernas.

La pérdida de sangre fue extrema, pero la rápida intervención médica le salvó la vida. Durante la operación, que se prolongó alrededor de tres horas, los cirujanos tuvieron que amputar más tejido para limpiar y cerrar las heridas. La recuperación incluyó rehabilitación y el aprendizaje de nuevas formas de moverse, además de la adaptación a prótesis. La lesión puso fin a su carrera en monoplazas, pero no a su relación con el automovilismo. La adaptación no fue un episodio breve: se convirtió en parte de su vida cotidiana y de su manera de volver a competir.

En 2003 regresó simbólicamente al Lausitzring. Con un coche adaptado para manejar el acelerador y el freno con las manos, completó las 13 vueltas que le faltaban cuando sufrió el accidente. Su mejor vuelta habría bastado para clasificarse quinto en la carrera de ese fin de semana. Ese mismo año volvió a competir en turismos en Monza y terminó séptimo. No se trataba de una vuelta a la normalidad, sino de demostrar que un coche podía modificarse para responder a las nuevas condiciones de su piloto. Los mandos manuales hicieron posible recuperar el control de la conducción sin ocultar la dimensión de lo ocurrido.

Después pasó por el Campeonato Europeo de Turismos y el Mundial de Turismos, donde compitió con BMW. Ganó su primera carrera del campeonato mundial en 2005 y consiguió otras victorias en Estambul en 2006 y en Brno en 2008 y 2009. En 2005 recibió el Laureus al regreso del año. También probó un Fórmula 1 adaptado de BMW Sauber en 2006 y, años más tarde, volvió a participar en pruebas de turismos y resistencia. En 2019 corrió las 24 Horas de Daytona con un BMW M8 GTE equipado con controles especiales. Su regreso no fue una excepción puntual: siguió encontrando categorías y vehículos en los que podía competir.

La bicicleta de mano y cuatro oros paralímpicos

Mientras recuperaba su actividad en el motor, Zanardi comenzó a practicar ciclismo de mano, una disciplina en la que el deportista impulsa una bicicleta adaptada con los brazos. La elección abrió una segunda carrera de alto nivel, con objetivos propios y una preparación distinta a la de las pistas. En 2007 terminó cuarto en la categoría de handbike del Maratón de Nueva York, después de apenas cuatro semanas de entrenamiento. En 2011 ganó esa prueba en su modalidad. El ciclismo adaptado dejó de ser una actividad complementaria y se convirtió en una nueva vía de competición internacional.

En los Juegos Paralímpicos de Londres 2012 ganó el oro en la contrarreloj individual H4 y en la prueba de ruta de su categoría. También obtuvo una medalla de plata en el relevo mixto. Cuatro años después, en Río de Janeiro, volvió a subir a lo más alto del podio en la contrarreloj H5 y en el relevo mixto; además, logró la plata en la carrera de ruta. En total, conquistó cuatro oros y dos platas paralímpicas en dos ediciones de los Juegos.

En Río, una de sus medallas de oro llegó el 15 de septiembre, exactamente 15 años después del accidente de Lausitzring. La coincidencia de fechas atrajo atención, aunque el valor deportivo de la victoria no dependía de ese simbolismo: Zanardi había ganado frente a rivales de élite en una disciplina exigente, donde el ritmo, la resistencia y la gestión del esfuerzo son determinantes. Su bicicleta había sido construida por Dallara, fabricante italiano vinculado también al automovilismo. La tecnología de competición conectaba así las dos etapas más visibles de su vida deportiva.

Su actividad fue más allá de los Juegos. Zanardi ganó 12 campeonatos mundiales de ciclismo en carretera en distintas categorías entre 2013 y 2019. En 2014 completó el Campeonato Mundial Ironman de Hawái en 9 horas, 47 minutos y 14 segundos, con una handbike en el segmento de ciclismo y una silla de ruedas de carrera en el tramo de maratón. En 2018 terminó el Ironman de Italia en 8 horas, 26 minutos y 6 segundos, un récord mundial de la división de handcycle; en 2019 mejoró ese registro. Sus resultados lo situaron entre los deportistas más destacados del paraciclismo, no solo entre los pilotos que habían regresado a competir.

El accidente de 2020 y los años de rehabilitación

El 19 de junio de 2020, durante la carrera de ciclismo adaptado Obiettivo Tricolore, Zanardi sufrió otro accidente grave. Circulaba en bicicleta de mano por una carretera estatal entre Pienza y San Quirico, en la región italiana de Toscana, cuando perdió el control en un descenso y chocó contra un camión que venía en sentido contrario. Fue trasladado en helicóptero al hospital de Siena, donde recibió atención intensiva por lesiones craneales y faciales severas. El impacto afectó de nuevo de forma radical su salud, casi dos décadas después del choque que le había cambiado la vida deportiva.

Zanardi fue sometido a varias intervenciones, incluida una operación neuroquirúrgica de tres horas, y permaneció en coma inducido. Con el tiempo se comunicaron señales de interacción, aunque su estado siguió siendo grave y las noticias sobre su evolución fueron limitadas. Pasó por distintos centros hospitalarios y, en diciembre de 2021, regresó a su casa para continuar la rehabilitación, 18 meses después del accidente. Su recuperación se desarrolló lejos de los circuitos y con la privacidad de su familia como prioridad.

En 2022 volvió a ser hospitalizado después de un incendio en su vivienda, provocado por un defecto en los paneles solares, que dañó equipos médicos utilizados durante su recuperación. Permaneció ingresado 76 días y después regresó a casa. A partir de entonces apenas hubo información pública sobre su estado. La escasez de noticias no permitía deducir un diagnóstico ni anticipar su desenlace: la familia mantuvo en reserva los detalles médicos. El largo silencio informativo reflejó los límites entre el interés público por una figura célebre y su derecho a la intimidad.

Una muerte que cerró una vida deportiva excepcional

La familia anunció que Zanardi murió el 1 de mayo de 2026 en Padua, a los 59 años. El fallecimiento se produjo casi seis años después del accidente de ciclismo de mano, pero la información disponible no atribuyó públicamente una causa médica concreta. Esa precisión importa: aunque su prolongada recuperación formó parte de los últimos años de su vida, no corresponde presentar una relación clínica específica que no se haya confirmado. La noticia puso fin a una historia seguida durante décadas por aficionados al motor y al deporte paralímpico.

Las muestras de homenaje llegaron desde ambos ámbitos. La Fórmula 1 recordó su trayectoria durante el Gran Premio de Miami y se guardó un minuto de silencio; también hubo reconocimientos en competiciones de motor y fútbol italiano. El presidente Sergio Mattarella y la primera ministra Giorgia Meloni destacaron su carácter y la influencia de su ejemplo. En Laguna Seca, circuito asociado a uno de sus adelantamientos más célebres en CART, se anunció la denominación de la curva Corkscrew en su honor como Zanardi Curve. Los homenajes reflejaron una figura que pertenecía a más de una comunidad deportiva.

Zanardi fue piloto de Fórmula 1, doble campeón de CART, ganador de carreras de turismos y medallista paralímpico. Ninguna de esas etiquetas por sí sola resume su trayectoria. El regreso después de la amputación fue extraordinario, pero también lo fueron sus títulos, su evolución como deportista y la continuidad con la que buscó nuevas formas de competir. Tras el accidente de 2020, su vida dejó de desarrollarse ante el público, y el desenlace no borra el recorrido anterior ni permite reducirlo a la adversidad. Su legado está en la amplitud de una carrera que cruzó disciplinas y siguió avanzando incluso cuando tuvo que cambiar de terreno.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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